8 - abril - 2020

Delegación de Medios de Comunicación Social

Noticias de Interés

 
 
No seas indiferente

15 - febrero - 2015

No seas indiferente

Domingo VI del tiempo ordinario – Ciclo B

Manuel San Miguel

El prototipo de enfermedad contagiosa en la Biblia es la lepra. Con este término se indicaban diversas enfermedades de la piel, con frecuencia curables, no necesariamente la enfermedad conocida como lepra en la medicina moderna. En hebreo significa “castigar” e indica también la mancha de moho en los vestidos y en las paredes de las casas, seguramente el salitre. La lepra se consideraba un castigo de Dios por los pecados que el paciente había cometido contra el prójimo, especialmente pecados de la lengua como la calumnia o la mentira.

Como las enfermedades de la piel deforman la presencia externa del hombre, se pensaba que estos enfermos eran repugnantes a Dios y peligrosos –además de repugnantes– para los hombres sanos a quienes podían contagiar; por ello, eran excomulgados, excluidos del templo y de los núcleos urbanos, lugares aptos para transmitir el contagio por la afluencia de gente. Hoy diríamos excluidos de la sociedad.

Jesús no acató tal ley y recuperó para la sociedad a un leproso. Fuera de la sociedad, fuera de la comunidad, viven hoy muchos hombres y mujeres: ¿qué leyes habrá que saltarse para que puedan reintegrarse a la vida común?

Y esto irritaba a los dirigentes religiosos y molestaba a los observantes piadosos: que Jesús ayudara a la gente y que hiciera eso en contra de lo que mandaba la religión, por ejemplo curar en sábado o comer con pecadores. Por eso, de Jesús dijeron que estaba endemoniado (Mc 3, 22), que violaba las leyes religiosas y había que matarlo (Mc 3, 6; Jn 5, 16; 9, 16), que era un blasfemo (Mc 2, 7; 14, 64), un impostor (Mt 27, 63), un subversivo (Lc 23, 2) y hasta un peligro para la estabilidad del templo y del país (Jn 11, 48).

El leproso del evangelio, al acercarse a Jesús, está ya violando la ley (no tenía derecho a relacionarse con los demás, ni siquiera para buscar su salud). Pero es que Jesús, permitiéndole acercarse a él y tocándolo, también viola la ley, según la cual, en ese mismo instante, Jesús queda contaminado de impureza. Pero lo que sucede es exactamente lo contrario de lo que decía la ley: el leproso queda limpio, queda puro, queda curado de su enfermedad. El amor de Jesús, su interés por la felicidad de sus semejantes, libró de la enfermedad y de la marginación al leproso. Ante dichas leyes vivimos en la indiferencia. “La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos” (mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma de este año que merece la pena reflexionar y orar).

Publicado en La Opinión-El Correo de Zamora, 15/02/15.

De interés general

Horario de misas

Horario de misas

Consulte los horarios de misa a las que puede asistir en la Diócesis…

Obispado de Zamora. Puerta del Obispo, Nº 2 - C.P.: 49001 - Zamora (España) Teléfono: 980 53 18 02 / Fax: 980 50 90 82 Email: info@diocesisdezamora.es
Casa de la Iglesia - Seminario. Plaza del Seminario, Nº 2 - C.P.: 49003 - Zamora (España) Teléfono: 980 53 52 78