19 - enero - 2020

Delegación de Medios de Comunicación Social

Noticias de Interés

 
 
Ya se nos olvidó la Navidad

07 - enero - 2018

Ya se nos olvidó la Navidad

Santiago Martín Cañizares

Fiesta del Bautismo del Señor – Ciclo B

Con este domingo del Bautismo del Señor termina el tiempo de Navidad. A pocos días de que pasen estas fiestas ya no nos acordamos de ellas, de esos deseos de paz y prosperidad que nos salen o nos llegan, unas veces de corazón y fidelidad, otras –la mayoría de las veces– por mero cumplimiento social. Seamos sinceros: el intento de acercamiento a aquellos familiares o compañeros de trabajo o conocidos en los actos sociales de estas fechas son un acto de hipocresía; no buscamos la reconciliación, solo soportarlos durante la cena o encuentro porque se supone que estamos en Navidad. Si fuésemos serios con lo que celebramos intentaríamos una reconciliación: Dios, en nuestra incapacidad para reconciliarnos con él, envió a su único Hijo para ofrecernos la reconciliación. Y nunca dejó de tendernos esa mano de Jesús para reconciliarse con nosotros. Toda la vida de este niño que hemos celebrado en estos días que nace, llena de signos de amor y misericordia, le lleva a la cruz, el máximo gesto de amor, misericordia y reconciliación que se pudiera dar: entregar la vida para demostrar que el único justo ama a los que no merecemos que nadie dé la vida por nosotros. Los cristianos no deberíamos olvidarnos de esto y deberíamos vivirlo como un continuo en nuestra vida: la búsqueda de la reconciliación con todos.

Seguro que hemos olvidado también las oraciones que hemos escuchado en estos días. Muchas de ellas vienen a decir que Jesús asumió la temporalidad del hombre para que nosotros pudiéramos acceder a la eternidad de Dios: él se hace mortal para que los mortales sean eternos como él. Ése es el regalo que Dios nos hace en la Navidad, ése es el don del bautismo: unirse a la vida de Jesús en su muerte y resurrección. Es lo mejor que podemos desear a los demás: que Dios esté en ti, para que tú recibas la eternidad de Dios, la vida eterna. La salud, la paz y la prosperidad son buenas pero, con mucho, lo mejor es la vida eterna, porque la salud termina marchitándose, la paz suele quebrantarse por antojos e injusticias del hombre, la prosperidad es relativa porque a menudo un país próspero es moralmente reprobable, pero la eternidad de Dios para todos nunca puede ser limitada para quien la desea de corazón.

Nos hemos olvidado de la Navidad –o quizá no la hayamos vivido–. Quizá hayamos cambiado la eternidad que Dios nos da por lo temporal de las luces y adornos… Sí, será eso… Quizá preferimos lo vistoso de la Navidad aunque caduco, que lo oculto, el misterio de la Navidad, la eternidad.

Publicado en La Opinión-El Correo de Zamora, 7/01/18.

De interés general

Horario de misas

Horario de misas

Consulte los horarios de misa a las que puede asistir en la Diócesis…

Obispado de Zamora. Puerta del Obispo, Nº 2 - C.P.: 49001 - Zamora (España) Teléfono: 980 53 18 02 / Fax: 980 50 90 82 Email: info@diocesisdezamora.es
Casa de la Iglesia - Seminario. Plaza del Seminario, Nº 2 - C.P.: 49003 - Zamora (España) Teléfono: 980 53 52 78