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09/07/2021 Nº 323
Iglesia en Zamora
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15/07/2021

Cultura

Por José Carlos de Lera

 

¿Por qué se restauró definitivamente la diócesis de Zamora el siglo XII?


El obispo se constituyó en figura central en el Occidente Medieval. Además de ser la cabeza de la iglesia local por sucesión apostólica, en una sociedad donde la religión impregna todas manifestaciones de la vida colectiva, también alcanzó un poder temporal gracias a la posesión de un patrimonio territorial y jurisdiccional, otorgado por los monarcas.
En la Península Ibérica, la organización eclesiástica de Alfonso VI (1065-1109), siguiendo las directrices de Gregorio VII, robusteció la Iglesia secular y fortaleció sus células básicas: obispados y parroquias.

El desarrollo de estas instituciones estuvo vinculado estrechamente al proceso secular de la Reconquista. Después de la conquista militar del territorio, la siguiente fase fue la ocupación y organización social del espacio. Para esta etapa, la monarquía necesitó la ayuda de las institucione

s eclesiásticas. En primer lugar, los obispos y, posteriormente, los monasterios, ordenes militares, etc.
El diseño del mapa de geografía eclesiástica medieval fue proyectado principalmente por los monarcas con la colaboración de sus arzobispos. En la decisión de restaurar antiguas sedes episcopales o erigir nuevas influyó la vida política, social y cultural.


A comienzos del siglo XII, los procesos de restauración de sedes y su incorporación a una metrópoli determinada permanecieron muy unidos. En esta centuria cada reino peninsular tenía su arzobispado: León (Santiago de Compostela), Castilla (Toledo) Aragón (Tarragona) y Portugal (Braga).


En el reinado de Urraca (1109-1126) se restauraron las sedes de Oporto, Ávila, Segovia, Zamora y Sigüenza. Tanto la sede abulense como la zamorana se vincularon directamente a la creación de la metrópoli de Santiago (1120) y al obispo salmantino Jerónimo (1120).


El proceso de restauración de Zamora se inició en 1102, con la administración apostólica de nuestra sede por Salamanca. A la muerte del obispo Jerónimo en 1120, el arzobispo toledano, Bernardo, desmembró su territorio y Zamora se restauró como diócesis independiente. Su primer obispo fue el arcediano de Toledo, don Bernardo de Perigord. El testimonio documental más sólido del obispo Bernardo como prelado zamorano nos lo aporta la cancillería de la reina Urraca. El 30 de octubre de 1123 aparece como episcopante en el documento original de permuta por el que doña Urraca cambia con un particular una heredad en el territorio de Zamora.


La situación de frontera de la ciudad, primero con los musulmanes y, después de 1143, con el reino de Portugal explica el apoyo de la monarquía a la restauración de la sede.


Para que la restauración fuese efectiva debía recibir el patrimonio fundacional. Este proceso lo inició la reina Urraca al conceder todos sus derechos en la ciudad en 1124. Pero la dotación fundacional más importante fue gracias a Alfonso VII, al donarles villas de su señorío de realengo como Fuentesaúco (1128), Fresno de la Ribera (1146), Moraleja de Sayago (1147) y Santa María de Bamba (1152).


Una vez consolidada la sede con un patrimonio fundacional, llegó la confirmación pontificia gracias a Eugenio III en 1151. En ese año ya había muerto don Bernardo y presidía la sede el obispo Esteban.

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