26/03/2020

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Abba

Tome una hoja y dóblela en ocho siempre frontalmente con dos dobleces. Ese ha sido el lugar de trabajo en el que Francisco García ha dado a luz a su último libro, Fragmentos de oración, publicado el pasado diciembre en Fonte-Monte Carmelo. Aunque más que lugar de trabajo hemos de hablar de lugar de oración, porque ese es su contenido, “discreta invitación a entrar en la clara espesura del misterio”, asegura. El volumen está estructurado en seis libros de 21 a 23 oraciones breves y abiertos con un pensamiento sobre el hecho de escribir la oración de un maestro de la espiritualidad o escritor de los siglos XIII o XX. Y aunque son sus propias oraciones, son universales, porque quizá usted y yo podamos encontrarnos en ellas. Como el que se pone ante Dios y espera, y le espera.

Son oraciones sinceras, humildes, desnudas (48), con sólo Dios en el centro (45, 76…), nada ingenuas sino oraciones de la pequeñez (90), donde el autor se muestra singularmente libre para dejarse decir, decirse y decir. Y cotidianas, encontrando a Dios incluso en las garrapatas del perro de su padre (38). Orar con la vida y con uno mismo, para ponerlas ante el Señor como alabanza. Un libro de pura verdad. Y sobre todo como un Abba contemporáneo (56) por la forma de los textos, cercana y tratando a Dios como un tú íntimo, sin evitar los miedos que callar ni esconder, como ejercicio de contar la propia experiencia. Unos textos que se alejan de los modos rígidos y palabras ampulosas. Un libro de hondura que anima nuestra propia oración.

 

Rafael Ángel García-Lozano

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