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Un incendio arrasa la "casa del cura" de Bercianos
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09/08/2021

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Un incendio arrasa la "casa del cura" de Bercianos

La llamada “casa del cura” de Bercianos de Aliste, propiedad de la diócesis de Zamora, sufrió en el día de ayer un aparatoso incendio que la ha destruido prácticamente en su totalidad. La casa se ubica junto a la iglesia de la localidad y llevaba alquilada desde que las Hermanas del Amor de Dios, colaboradoras en la pastoral de la zona, se trasladaron a la Residencia de Alcañices.

La inquilina actual, que se encontraba en el interior del edificio, observó que en la planta superior salía humo. De inmediato se tocó a fuego desde el campanario de la iglesia y se avisó al 112 para intentar sofocar el incendio.

Fueron las dotaciones de bomberos del Parque de San Vitero las que se acercaron al siniestro, también la Guardia Civil y una ambulancia. No ha habido que lastimar daños personales, pero el edificio ha quedado absolutamente destruido puesto que la estructura interior era íntegramente de madera.

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En la mañana de hoy, domingo 19 de diciembre de 2021, la Oficina de Protección de Menores de la diócesis de Zamora ha remitido un mail a El País en los términos que siguen: Buenos días, en el Obispado de Zamora no tenemos constancia de denuncia alguna sobre el abuso fechado en 1956 que hoy publica su periódico.  Además, la imprecisión del lugar en el que supuestamente ocurrieron los hechos, "Parroquia de Zamora", junto a la asignación de un acusado "sin identificar" contribuyen a generar confusión y desconfianza en nuestra diócesis en particular y en la sociedad zamorana en general.  Hace unos meses (24/02/2021), El País publicó una información errónea que tuvo que corregir de inmediato al asignar a nuestra diócesis dos supuestas denuncias que resultaron inexistentes. Se nos trasladó la disculpa pertinente y el caso quedó zanjado. Si lo publicado en esta ocasión fuera también un error, les agradeceríamos que se procediera de la misma manera. Y si existiese algún indicio que nosotros desconocemos, en orden a investigarlo, le agradeceríamos que nos lo aclarase para esclarecer las posibles responsabilidades.  Sin otro particular, me pongo a su disposición para lo que consideren oportuno, siempre con el objetivo de buscar la mayor transparencia posible, contribuir a la búsqueda de la verdad y, si fuera el caso, promover la justicia restaurativa tan necesaria en un asunto tan complicado y doloroso como este.  A la espera de sus noticias, reciban un cordial saludo. 
19/12/2021más info
Presentación del nuevo equipo de pastoral de la salud
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El 12 de diciembre de 2021, en el Seminario-Casa de la Iglesia, ha tenido lugar la presentación del nuevo equipo de pastoral sanitaria con la delegada de pastoral de la salud y la tercera edad, los tres capellanes, los agentes de pastoral y los voluntarios visitadores de enfermos. En total han sido 25 los asistentes que representan a todas las parroquias de la ciudad de Zamora. A lo largo de la mañana se constató la dificultad que la pandemia ha generado para desarrollar las tareas que se venían realizando en los últimos años, pero al mismo tiempo se subrayó la necesidad de mantener la ilusión en un servicio tan bonito como el de acompañar el mundo de la enfermedad. El equipo de pastoral sanitaria destacó que la compañía y cercanía que se ofrece a los enfermos es uno de los grandes valores de este servicio, pero quiso constatar lo mucho que los voluntarios reciben de ellos, ya que los enfermos representan el rostro sufriente del mismo Cristo. Este equipo quiere seguir cultivando la fe en el mundo del dolor y la enfermedad. La experiencia, según los asistentes, ha sido muy enriquecedora y la delegada se plantea proponer en otros lugares de la diócesis este proyecto, además de buscar nuevos agentes que puedan ir ampliando el equipo y la oferta de actividades.
11/12/2021más info
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“La Villa de Villalpando y su tierra” aparecen ya documentadas en 1002, poco después de su repoblación. Posteriormente se convierte en una población fortificada de frontera entre los reinos de León y Castilla. En 1466, ya desaparecida su función defensiva, la Villa se encuentra en manos de los Fernández de Velasco, Condestables de Castilla. Hay entonces sobre la Villa una múltiple amenaza: de un lado la epidemia de peste, que azota toda Europa, y las malas cosechas; de otro lado las crisis políticas, en un periodo especialmente turbulento en la Corona de Castilla. Los nobles están divididos; un grupo, entre ellos los conde-duques de Benavente y los Enríquez, señores de Medina de Rioseco, quieren derrocar a Enrique IV y proclaman rey a su hermano, el infante Alfonso, en la llamada “farsa de Ávila” (1465). Villalpando está en medio de ambas poblaciones y depende de los Condestables, que permanecen fieles al rey Enrique. En ese momento tan crítico, Villalpando y su tierra miran al cielo e invocan la protección de la Virgen María. Se comprometen solemnemente a mantener el culto a la Virgen, como ya se venía haciendo y “para siempre jamás”.
08/12/2021más info
Monseñor Valera decreta la constitución del Consejo Presbiteral
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El obispo de Zamora, Fernando Valera, ha decretado esta mañana la constitución del Consejo Presbiteral de la diócesis de Zamora para el próximo quinquenio. Se trata de un órgano de asesoramiento y ayuda en cuestiones relativas a la pastoral, al servicio del obispo, tal y como se dispuso tras el Concilio Vaticano II. El obispo debe escuchar al consejo en las cuestiones de mayor importancia; incluso en algunos casos concretos es necesario que solicite su parecer, bajo pena de nulidad del acto. Por otra parte, sólo en los supuestos expresamente establecidos por el derecho particular necesitará el obispo recibir el consentimiento del consejo. El Consejo Presbiteral de la diócesis de Zamora se constituye tras las elecciones celebradas en cada uno de los sectores desde el pasado 10 de noviembre. Así las cosas, este órgano -el senado del obispo- queda formado por: Presidente:Obispo de Zamora, Mons. Fernando Valera Sánchez Secretario del Consejo:Canciller- Secretario General, D. Francisco Ortega Vicente Rodríguez Miembros natos: - Vicario General, D. César Salvador Gallego- Provicario General y Vicario Judicial, D. Pedro Faúndez Mayo- Vicario de Pastoral, D. Florentino Pérez Vaquero- Vicario para el Ministerio Ordenado y Laical, D. Juan Luis Martín Barrios- Vicario de Pastoral Samaritana, D. Antonio Jesús Martín de Lera- Deán- Presidente del Cabildo Catedral, D. José Ángel Rivera de las Heras- Rector del Seminario Mayor Diocesano, D. Millán Núñez Ossorio Miembros representantes del Clero: Del clero de la Catedral: D. José Francisco Matías Sampedro De los arciprestazgos: - Aliste- Alba, D. Pablo Cisneros Cisneros- Benavente- Tierra de Campos, D. Abelardo Febrero Fernández- El Pan, D. Leovigildo Liedo Salvador- Sayago, D. Héctor Galán Calvo- Toro- Guareña, D. Mariano Pérez Diego- El Vino, D. José de la Prieta Prieto- Zamora- ciudad, D. Luis Fernando Toribio Viñuela De los religiosos: P. Luis Zurrón Rodríguez, S.V.D. De los jubilados: D. José María Casado Salvador Miembros designados directa y libremente por el obispo: - D. Florencio Gago Rodríguez- D. Juan José Carbajo Cobos- D. Emilio José Justo Domínguez
02/12/2021más info
La PALABRA del domingo 28 de noviembre, I de Adviento
La PALABRA del domingo 28 de noviembre, I de Adviento
Tiempo de ilusión y de esperanza. Por Antonio-Jesús Martín El Adviento es el tiempo de alimentar la esperanza que nos prepara a la doble venida del Señor: la histórica en la encarnación, por medio de María (Navidad), y la escatológica al final de los tiempos. El Adviento es tiempo propicio para anunciar la liberación en base a las promesas de libertad y justicia hechas por Dios. En este adviento el Señor nos llama a estar despiertos, no sabemos cuándo vendrá y nos puede encontrar dormidos. Vivimos tiempos difíciles, de desesperanza, marcados por la pandemia de la covid y sus consecuencias sociales, económicas, psicológicas, etc. Encerrados en nuestros pequeños mundos, agotados en la mirada fría del presente y no somos capaces de levantar los ojos de la esperanza y otear el futuro que viene. La multitud de “malas noticias” cada día ahoga la esperanza, parecen decirnos que es un milagro el que existan aún ojos ilusionados en mirar adelante. Hoy, Jesús nos convoca a mirar el futuro, en una actitud esperanzada. En lo profundo del corazón, cualquier persona anhela un futuro abierto a la liberación y a la salvación. La tensión del creyente consiste en vivir no entre el mundo y el cielo, sino entre el presente y el por venir. Es el tiempo de Adviento, que es como decir tiempo de esperanza. Nuestra fe no nos mueve a buscar lo que está, sino lo que nos aguarda delante de nosotros. Precisamente la tarea profética del pueblo de Dios a lo largo de la historia ha consistido en encender la llama de la esperanza, esa llama frágil, agonizante, que cualquier soplo puede apagar. Debilidad grandiosa de todo lo humano, que reclama el sustento divino. El pasaje de Lucas es muy intenso y dirige la atención a la expectativa final, caracterizada no por el miedo o la angustia, sino por la esperanza: la liberación está cerca.  El Señor quiere que estemos atentos para escuchar su voz que desafía el corazón, para no encerrarnos en nuestras pequeñas seguridades. Comenzamos este tiempo nuevo del Adviento, hagámoslo reavivando la ilusión  y la esperanza, compartiendo la vida con los demás, cuidando a los más vulnerables e intentando abrir nuevos caminos a pesar de nuestros cansancios y temores.   Una bandera discutida. Por Ángel Carretero Ya hace más de 70 años que el Consejo de Europa sacó a concurso el diseño de la bandera común europea. ¿Quién fue el ganador? Arsène Heitz, un artista de Estrasburgo. Su boceto consistió en un círculo de doce estrellas sobre un fondo azul, siendo en aquel momento solo seis los estados miembros. Heitz argumentó que el doce simbolizaba la plenitud en el mundo y la cultura de la antigüedad. Pero, a decir verdad, no es ésa la única razón de su inspiración.  El artista francés era católico practicante, amante de la Virgen María. Llevaba al cuello la popular medalla de la Milagrosa cuya fiesta celebrábamos ayer. Es sabido que en una de las apariciones de la Virgen a Sta. Catalina Labouré (en 1830) pedía que se acuñara el modelo de medalla que conocemos a día de hoy. La devoción de los fieles ha querido ver en la Milagrosa a la misteriosa mujer de la que nos habla el último libro de la Biblia: una mujer vestida de sol y con una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Así es: la bandera de la Unión Europea que ondea en los edificios públicos o que se observa reflejada en la matrícula de millones de vehículos que circulan por nuestro continente está inspirada en la corona de la Virgen. Pero por si eso fuera poco aún hay más. Algunos dirán que es pura casualidad. Otros creemos más en la causalidad. El caso es que los jefes de estado de aquel año de 1955, por razones de agenda, acordaron la fecha del 8 de diciembre para celebrar la sesión solemne en la que oficialmente se adoptase la bandera diseñada por Heitz. Es decir, coincidiendo con la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María que celebramos también en breve. Por tanto, la que fue tenida como Reina de Europa durante siglos recibe este “guiño” histórico de sus hijos. F. Hegel, el gran filósofo alemán de la modernidad, afirmaría que se trata de una “astucia de la historia”. Coloquialmente se dice que “el tiempo va poniendo a cada uno en su sitio”. Podemos confirmarlo quienes ya hemos cruzado el ecuador de la vida por el paso de los años. No obstante, siempre habrá quien no desista en el empeño por negar nuestra “genética divina” (léase, capacidad de Dios) o por renegar de nuestras raíces cristianas. En cualquier caso, bastará con esperar a ver el final del “partido”. No es por hacer spoiler, pero los creyentes vivimos esperanzados en la promesa hecha por nuestro divino Maestro: tarde o temprano llegarán los cielos nuevos y la tierra nueva que ya no podremos dinamitar. Entonces resplandecerá esa Madre de todos y Aquel que nos la ha regalado como tal. Peor para quienes, mientras tanto, prefieran vivir huérfanos de ambos o expresarse “alérgicos” a los signos de su presencia.
27/11/2021más info
La PALABRA del domingo 28 de noviembre, I de Adviento
Clausura del Congreso diocesano de Laicos
Tras el receso realizado para comer, el Congreso diocesano de Laicos continuó con el itinerario sobre La presencia de los laicos en la vida pública. El profesor de Filosofía en la Universidad de Valladolid, José Manuel Chillón, ofreció una ponencia en la que citó algunas pautas que ayudarían a mejorar la presencia del laico en la vida pública. No sin antes destacar que el primer problema del laico en la actualidad es: “no conocer los porqués”. Según Chillón, los cristianos saben cuál ha de ser su posición respecto de algunos temas como el aborto o la eutanasia, pero son incapaces de desarrollar un argumentario al respecto. Otro de los problemas que apuntó fue el hecho de que los laicos se encuentren “huérfanos” porque en ocasiones el sacerdote ha dejado de ser “pastor”. Chillón insistió en que el laico sigue necesitando que el cura le guíe, le dé una palabra y le oriente: “porque el mensaje es único y absoluto, pero no hay mensajero”. Los laicos no desean “hacerse con los ambones, ni ocupar el puesto de los curas” puesto que lo que necesitan son precisamente “pastores”. Tras ofrecer algunas pautas para mejorar la presencia del laico en la vida pública, Chillón desarrolló tres ideas “cortoplacistas”. La primera de ellas es “crear en tiempos de escucha” en los que el sacerdote pueda, con calma y atención, escuchar lo que tiene que decir el laico. En segundo lugar, habló de la importancia de generar momentos de silencio y parón para escuchar el interior de uno mismo. En tercer lugar, crear un grupo para promocionar la cultura y la reflexión “de verdad”. Una vez finalizada la charla del profesor de la Universidad de Valladolid, se presentaron tres experiencias diocesanas que corrieron a cargo de tres laicos zamoranos: Víctor Marugán, Ricardo Flecha y Francisca Navales. La última de las experiencia llegó de la mano de la diócesis de Málaga (Comunidad de María de Nazaret). Al concluir lo anterior, volvió en trabajo en grupos que será recogido en modo de conclusiones por el equipo organizador del Congreso y servirá para dar forma a la fase arciprestal del mismo. Misa de envío El obispo de Zamora, Fernando Valera, presidió la eucaristía de envío en la iglesia de San Andrés. En su homilía, el prelado zamorano insistió en que este Congreso no debería de quedarse en un bonito recuerdo de las jornadas vividas, sino que ha de ser transformador. “Ser cristiano no se reduce a un admirable recuerdo de lo que aconteció una vez con Jesús, ni a una doctrina o a una ética voluntarista, sino que presupone un encuentro con el Resucitado (cf. Benedicto XVI) y una profunda experiencia del Espíritu Santo”, recordó monseñor Valera. En esta clave, reiteró algo que también se ha remarcado a lo largo de las dos jornadas que ha durado el Congreso, y es que la vida cristiana es “experiencia” y no un conjunto de ideas. “La vida cristiana es experiencia cristiana y ésta es una vida no sólo con Cristo y como Cristo, sino en Cristo (N. Cabásila), una vida en el Espíritu del Señor. Ser cristiano, ser Pueblo de Dios en marcha, es vivir en el Espíritu de Jesús el Cristo. Sin el Espíritu Santo, la historia de Jesús de Nazaret quedaría reducida a una especie de jesusología, la narración de la vida de un profeta admirable que murió mártir, como otros profetas. El mismo seguimiento de Jesús, central en la vida cristiana, se reduciría a una opción ética; convertirse en un voluntarismo incapaz a la larga de llevar a cabo la tarea del discipulado. Esta ha sido la tragedia de muchos cristianos”. El prelado finalizó su homilía con unas palabras sobre el Espíritu de Ignacio Hazim, Patriarca Ortodoxo de la Iglesia de Antioquia, con la intención de explicar que “somos de Cristo y del Espíritu”. Sin el Espíritu Santo, Dios está lejos, Jesucristo queda en el pasado, el evangelio es letra muerta, la Iglesia, una simple organización, la autoridad, un despotismo. La misión una propaganda, el culto un mero recuerdo, el actuar, una moral de esclavos. Pero en el Espíritu, y en una sinergia (colaboración) indisociable, el cosmos se levanta y gime hasta que dé a luz el Reino, el hombre lucha contra la carne, Cristo Resucitado está aquí presente, el Evangelio es poder de vida, la Iglesia significa la comunión trinitaria, la autoridad es un servicio liberador, la misión, un nuevo Pentecostés, la liturgia, un memorial y una anticipación, el actuar humano es divinizado.   El Congreso diocesano de Laicos pone punto final a su primera parte, con intención de que se replique en los arciprestazgos de Zamora. A partir de este momento, el equipo organizador trabaja la forma y el método de seguir este camino iniciado en Madrid en 2020 y que ahora continúa en la diócesis de Zamora.
14/11/2021más info
Juramento de fidelidad y profesión de fe
Juramento de fidelidad y profesión de fe
La capilla del Seminario San Atilano ha acogido esta mañana el acto de juramento de fidelidad, profesión de fe y toma de posesión de los nuevos miembros del Tribunal Eclesiástico y del director de la Oficina de Transparencia de la diócesis de Zamora. El acto jurídico, presidido por el obispo de Zamora, Fernando Valera, fue precedido por el rezo de la Hora Intermedia y, a continuación, el secretario general- canciller, Francisco Ortega Vicente, dio inicio a la ceremonia de juramento, profesión de fe y toma de posesión. También han asistido al acto el vicario judicial, Pedro Faúndez, y el notario judicial, Juan José Carbajo. Así las cosas, juraron su cargo el vicario judicial adjunto, José Francisco Matías; el juez diocesano, José Manuel Rubio; y el director de la Oficina de Transparencia, Juan Carlos Alfageme.   Los fieles llamados a ejercer un oficio en nombre de la Iglesia están obligados a emitir la «Profesión de fe», según la fórmula aprobada por la Sede apostólica (cf. canon 833). Además, la obligación de un especial «Juramento de fidelidad» respecto a los deberes particulares inherentes al oficio que se va a asumir, y que hasta ahora estaba prescrito sólo para los obispos, se ha extendido a las personas enumeradas en el canon 833, números 5-8. Por eso, ha sido necesario preparar textos adecuados para ello, poniéndolos al día con estilo y contenido más en sintonía con la enseñanza del concilio Vaticano II y de los documentos posteriores.
11/11/2021más info
Carta del obispo. Día de la Iglesia Diocesana
Carta del obispo. Día de la Iglesia Diocesana
Queridos hermanos: El libro de los Hechos de los Apóstoles nos relata que “el grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma […]” (Hch 4, 32). La primera Iglesia vive de la experiencia del Resucitado y traduce esto en una vida comunitaria impregnada por la caridad, virtud que unifica a los creyentes en Cristo. La Iglesia, imagen del misterio de Dios en su trinidad y unidad, es comunión de sujetos diferentes. Lejos de todo uniformismo eclesial, que anula la multiplicidad de dones y carismas, el Espíritu Santo es agente de la unidad en la diversidad. Pero esta Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica, ha sido fundada por Cristo y establecida sobre el fundamento de los Apóstoles, los primeros amigos del Señor. Como sucesores suyos, los Obispos tienen la misión de ser los pastores que enseñan, santifican y gobiernan las Iglesias particulares. En colaboración con ellos, los presbíteros participan del único sacerdocio de Cristo en comunión con el Obispo diocesano, y los diáconos ejercen el servicio, especialmente en la mesa de la Palabra y en la mesa de la Eucaristía, así como en la caridad para con los más necesitados. Los consagrados hacen presente, por medio de un corazón entregado a Dios, la vida del Reino de los cielos, y dedican su tiempo y su esfuerzo a la oración y al servicio de los hermanos. Los laicos, por su parte, viven en medio del mundo y dan testimonio de Jesús en sus tareas cotidianas, especialmente en la familia, en el trabajo y en las relaciones sociales. Nuestra querida Iglesia de Zamora, enraizada en una historia rica en una espiritualidad profunda, camina en este territorio castellano al encuentro del Señor. Nuestra meta está puesta en Dios y hacia Él caminamos con alegría, según reza el salmo 121: “¡Qué alegría cuando me dijeron: ‘Vamos a la casa del Señor’!”. Pero las circunstancias actuales pueden haber eclipsado esa alegría de seguir a Jesús. La pandemia de COVID-19, por la que nos vemos aún acechados, parece haber obstaculizado la acción pastoral de la Iglesia entera y de nuestra Iglesia particular. Sin embargo, el Señor nos hace ahora una llamada más profunda a la unión con Él y a la entrega a los hermanos. Insertados por el Bautismo en la familia trinitaria, estamos llamados a ser elementos de comunión dentro de la Iglesia y fermento de unidad en medio del mundo. En efecto, el encuentro con el Dios vivo no nos deja inmóviles ni ensimismados, sino que nos hace “salir de nuestra tierra” –de nuestra comodidad y seguridad– para ir al encuentro de los más necesitados. Oremos al Señor para que nuestra Diócesis de Zamora, conmigo, indigno siervo del Señor, con todos los presbíteros, con todos los consagrados y los laicos, sea cada vez más un hogar cálido, una familia abierta, una casa acogedora y hospitalaria para con los pobres y necesitados, para con los que están cerca y los que están lejos, para con los tristes y los que viven a la intemperie de la existencia. Que María, Madre del amor y mujer de la ternura, y san Atilano, patrón de nuestra Diócesis, intercedan por todos nosotros.     + Fernando Valera Sánchez Obispo de Zamora  
05/11/2021más info
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