17/02/2013

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Iglesia en Zamora 160: la Cuaresma

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Muy queridos amigos:

Nos hemos encaminado ya en el peregrinar espiritual de la Cuaresma por el cual nos preparamos para celebrar lo más central de nuestra fe: la Pascua de Nuestro Señor Jesucristo, para ello la Iglesia nos propone reavivar nuestra experiencia creyente acercándonos más intensa y asiduamente a su fuente: Cristo.

Nos sirve de orientación para esta Cuaresma el Mensaje que nos ha dirigido el Papa Benedicto XVI, en el cual, buscando sintonizar con el Año de la Fe, reflexiona sobre este tema: “Creer en la caridad suscita caridad”, partiendo del texto bíblico: “Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él” (1 Jn, 4,16).

El Papa quiere incidir en la relación entre dos grandes pilares de la vida cristiana: la fe y la caridad, para que lleguemos a redescubrir cuál es la vinculación que existe entre ambas, con vistas a que en el itinerario cuaresmal vayamos avanzando, personal y comunitariamente, en la vivencia de la fe y en la práctica de la caridad. Así recuerda que la fe nace del encuentro de cada hombre o mujer con el Dios Amor que se le ha revelado en Cristo, por eso se debe tener en cuenta que “el cristiano es una persona conquistada por el amor de Cristo y movido por este amor está abierto de modo profundo y concreto al amor al prójimo”.

Esto implica que “toda la vida cristiana consiste en responder al amor de Dios”. Lo cual se expresa como primera respuesta en la fe, y ésta supone acoger con gratitud la iniciativa de Dios que nos ama. Pero, además de amarnos, Dios nos atrae hacia sí para hacernos semejantes a Él, o sea, para hacernos participar de su caridad. Por esto “abrirnos a su amor significa dejar que Él viva en nosotros y nos lleve a amar como Él, en Él y como Él”, de modo que esto generará que la fe llegue “a actuar por la caridad”.

Para que comprendamos la estrecha correlación entre fe y caridad el Papa presenta estos sugerentes paralelismos: “la fe es conocer la verdad y adherirse a ella; la caridad es “caminar” en la verdad. Con la fe se entra en la amistad con el Señor; con la caridad se vive y se cultiva esta amistad. La fe nos hace acoger el mandamiento del Señor y Maestro; la caridad nos da la dicha de ponerlo en práctica. En la fe somos engendrados como hijos de Dios; la caridad nos hace perseverar concretamente en este vínculo divino y dar el fruto del Espíritu Santo. La fe nos lleva a reconocer los dones que el Dios bueno y generoso nos encomienda; la caridad hace que fructifiquen”.

Reconociendo esta estrecha relación, comprendemos que la fe y la caridad no se pueden separar ni oponer, si no que se han de entender naciendo ambas del amor de Dios. Por lo cual, ya que estas dos virtudes, fe y caridad, se necesitan recíprocamente, resulta consecuente que “la Cuaresma nos invita alimentar la fe a través de una escucha más atenta y prolongada de la Palabra de Dios y la participación en los Sacramentos y, al mismo tiempo, a crecer en la caridad, en el amor a Dios y al prójimo”. Por tanto, vivamos esta Cuaresma procurando ejercitarnos en esta propuesta.

+ Gregorio Martínez Sacristán, Obispo de Zamora

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