17/03/2013

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Iglesia en Zamora 162: Día del Seminario

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Muy queridos amigos:

Nuestra Iglesia Diocesana celebra este domingo el Día del Seminario, por lo cual todos los cristianos estamos llamados a centrar nuestra atención en una realidad imprescindible para la vida de la Iglesia: las vocaciones sacerdotales, que, como bien sabemos, siguen siendo escasas en el momento presente. Debemos interesarnos por las vocaciones sacerdotales ya que el ministerio pastoral es fundamental para el desarrollo de la Iglesia, de tal modo que la carencia de sacerdotes, como ya lo estamos viviendo entre nosotros, repercute en la vitalidad de las comunidades cristianas.

Podemos considerar resumidamente que los sacerdotes son los creyentes que han sido llamados, consagrados y enviados por la Iglesia al servicio de la fe de todos los otros creyentes, como también para despertar la fe de los no creyentes. Por eso el rasgo fundamental de los sacerdotes es que están sustentados en la fe y viven en bien de la fe.

Así los sacerdotes están enviados, en primer lugar, a anunciar la fe, de tal modo que su misión se centra en testimoniar a Dios y su salvación a los otros cristianos y a todos los hombres. Gracias a su palabra llega el mensaje de Cristo a muchas personas, así como su ministerio ayuda al crecimiento y mayor conocimiento de la fe cristiana.

También los sacerdotes son enviados para la celebración de la fe, por eso gracias a su ministerio la fe se hace actual y vivificante a través de los Sacramentos. Así, por los sacerdotes Cristo se hace presente en su Iglesia, generándola, robusteciéndola, alimentándola, reconciliándola y enviándola a ser signo vivo de su obra salvadora.

Además los sacerdotes están llamados a custodiar la fe y congregar a los fieles, siendo pastores que procuran que los cristianos se mantengan en la fe verdadera y se integren y perseveren en la comunidad creyente: la Iglesia. O sea, el sacerdocio está al servicio para guiar en la experiencia de fe y para promover la unidad entre los fieles.

Celebrar el Día del Seminario nos ayuda a reconocer por la fe que el Señor Jesús quiere continuar otorgando sacerdotes a su Iglesia, de modo que, lo primero que nos corresponde es confiar en que Dios sigue llamando a creyentes para ser sacerdotes. Por ello el punto de partida de la pastoral vocacional es la súplica confiada y continuada.

Además del ejercicio de la plegaria a Dios por el surgimiento de nuevas vocaciones sacerdotales que ya es un acto de fe, nos corresponde incidir más en la propuesta vocacional sacerdotal dirigida a los niños, adolescentes y jóvenes de nuestras comunidades y grupos cristianos. Como la fe es una experiencia personal en la Iglesia, también la invitación a plantearse el sacerdocio ha de ser, sobre todo, un diálogo de persona a persona. O sea, una interpelación que cada cristiano, sobre todo, cada sacerdote, hemos de atrevernos a presentar a otro creyente en quien descubrimos signos vocacionales. Por ello que este Día del Seminario sea un impulso para que crezcamos en compromiso efectivo en bien de la germinación y acompañamiento de nuevas vocaciones sacerdotales, así como de aprecio, apoyo y cercanía con nuestro Seminario.

+ Gregorio Martínez Sacristán, Obispo de Zamora

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