26/05/2013

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Iglesia en Zamora 167: Jornada pro orantibus

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Muy queridos amigos:

Con toda la Iglesia celebramos este Domingo la Solemnidad de la Santísima Trinidad, lo cual significa que centramos nuestra mirada más intensamente en el ser íntimo de Dios, ya que así nos lo ha revelado Jesucristo: que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo; o sea, tres personas distintas que constituyen un solo Dios.

Reconocer la realidad trinitaria de Dios nos descubre que la vida divina es comunicación interpersonal, de modo que entre las tres personas divinas se desarrolla una relación recíproca de amor por la cual el Padre genera y sostiene al Hijo en el Espíritu Santo, y el Hijo, gracias al Espíritu Santo, está unido al Padre en obediencia.

Además esta relación amorosa vivida en el misterio trinitario se ha abierto hacia las criaturas, sobre todo hacia el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, ya que por la Encarnación y la Pascua de Jesús, el Hijo de Dios, se nos ha ofrecido la participación en la vida trinitaria, de modo que estamos recibiendo el amor de Dios.

Por ello toda la Iglesia se siente agraciada por ser receptora de la vida divina, a la vez que está enviada a compartirla con todos los hombres y mujeres. Esta vida divina se nos comunica, sobre todo, a través de los Sacramentos, así como se experimenta y cultiva por la oración, en cuanto diálogo amoroso del hombre con Dios.

De ahí la relevancia de la vida de oración para cada cristiano, ya que realizando una continuada relación orante con Dios nos adentramos en el mismo ser de Dios. Por eso ha de constituir una exigencia para cada fiel dedicar tiempos habituales para hablar confiadamente con Dios, procurando escuchar y acoger lo que Él nos quiera sugerir.

Reconociendo esto resulta coherente que en esta Fiesta se haya integrado la denominada: Jornada “Pro Orantibus”, es decir, el Día por los Orantes; más en concreto, la jornada que nos pone en primer plano a los monjes y las monjas contemplativos, ya que su vocación característica consiste en dedicarse prioritariamente a la oración.

Debemos estar gozosos por la abundante presencia de las monjas contemplativas en nuestra Iglesia Diocesana, aunque carezcamos de alguna comunidad de monjes, pero las comunidades femeninas de clausura son múltiples. Así contamos con benedictinas, bernardas, carmelitas, clarisas, dominicas, juanas, mercedarias y premostratenses.

Cuando tengo la oportunidad de acercarme a los monasterios o conventos de estas queridas hermanas nuestras compruebo la gran alegría con que viven su vocación contemplativa, lo cual es reflejo que su dedicación preferente a la contemplación de Dios es fuente de verdadera felicidad para toda persona. Por ello en este día le agradecemos a Dios que haya hecho brotar y continúe sosteniendo las diversas comunidades contemplativas de nuestra Diócesis. También nos mostramos agradecidos y solícitos con nuestras monjas, quienes continuamente están ayudándonos en el caminar cristiano, ya que viven orando a favor de la Iglesia y todos los hombres, y nos comprometemos a conocerlas más y expresarles nuestro aprecio, aliento y cercanía.

+ Gregorio Martínez Sacristán, Obispo de Zamora

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