08/09/2013

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Iglesia en Zamora 172: Nuevo curso pastoral

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Muy queridos amigos:

Con la llegada de los primeros días del presente mes nos disponemos a comenzar un nuevo curso pastoral, que en su primera parte continuará desarrollando, junto a toda la Iglesia, el Año de la Fe, por ello seguiremos intensificando nuestra experiencia creyente, para lo cual somos llamados a cultivarla y testimoniarla.

Iniciar un nuevo curso pastoral implica retomar algunas acciones eclesiales que durante el tiempo veraniego han quedado interrumpidas. Esto supone que nos corresponde asumirlas de nuevo con ilusión y con el propósito de que, a través de las actividades pastorales, se extienda cada vez más el mensaje que Cristo nos ha confiado.

Nos corresponde redescubrir una vez más la misión evangelizadora que el Señor Jesús nos encomienda como miembros vivos de su Iglesia. Por ello nos debemos sentir agraciados y agradecidos por la confianza que Cristo nos muestra al asociarnos a su obra salvadora, lo cual constituye el fundamento donde sostener nuestro compromiso.

Así reemprender las tareas pastorales implica que cada cristiano reconoce y acepta su responsabilidad en bien del crecimiento de la Iglesia, de tal modo que se siente motivado a ofrecerse al servicio de su correspondiente comunidad, para que en ella esté dispuesto a aportar su colaboración en los diversos ámbitos de la vida eclesial.

Por ello se nos convoca, a todos los miembros de la Iglesia, a iniciar este nuevo curso pastoral con espíritu esperanzado y generoso, con la convicción que el Señor Jesús, a través nuestro, quiere prolongar su acción evangelizadora. Esto significa que ha querido que seamos nosotros los que ayudemos a otros para que accedan a Cristo.

Esto supone que debemos superar la tendencia que nos lleva a estar recordando las dificultades que vivimos en el desarrollo de nuestra acción pastoral, que aunque bien sabemos que no se han desvanecido, pero, contando siempre con la compañía y la fuerza que recibimos de Jesucristo, aquellas no nos desanimarán ni nos paralizarán.

Así debemos adentrarnos en este curso pastoral afianzados firmemente en Cristo, de tal modo que lo primero y al tiempo lo permanente durante nuestra acción pastoral será acudir a Él a través de una oración asidua, confiada y perseverante, ya que sólo encontrándonos con el Señor nos sentiremos alentados en el esfuerzo cotidiano.

También nos corresponde reconocer que nuestra particular acción pastoral no la podemos desarrollar aisladamente, sino que es siempre una colaboración junto a otros hermanos nuestros en la vida de la Iglesia, de tal modo que nuestro compromiso nos ha de ayudar a acrecentar nuestra comunión con los otros miembros de nuestra comunidad.

Para desarrollar todo lo que suponga este curso pastoral conforme a la voluntad de nuestro Señor Jesucristo os invito a fijar vuestra mirada en aquella que vivió más enteramente junto a Él, Santa María la Virgen, que hoy, en la Fiesta de su Natividad, nos muestra que la felicidad de la vida se encuentra manteniéndonos unidos a Cristo.

+ Gregorio Martínez Sacristán, Obispo de Zamora

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