13/04/2014

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Iglesia en Zamora 187: Semana Santa

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Muy queridos amigos:

Como bien conocemos en este día los cristianos iniciamos la celebración de los hechos más relevantes de nuestra fe en Jesucristo, ya que a partir de hoy, pero sobre todo desde el atardecer del próximo jueves, dirigiremos nuestra mirada a la Pasión, la Muerte y la Resurrección del Señor Jesús, que se actualizan ahora por nosotros.

Esto conlleva que nos corresponde redescubrir el gran significado que tienen estos hechos vividos personalmente por Jesús en relación con nuestra vida cristiana, ya que lo principal de estos días no ha de ser el recuerdo admirativo o curioso de los detalles de cuanto Cristo vivió en el último tramo de su recorrido vital en la historia.

Para los creyentes celebrar la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Cristo conlleva, sobre todo, adherirnos decidida, gozosa y comprometidamente a su persona. O sea, no sólo sentirnos unidos a estos acontecimientos tan densos para Jesús, sino también a todo su itinerario, asimilando sus palabras, sus acciones y su propuesta. Bien es verdad que los hechos que estas jornadas rememoramos son los más relevantes de Jesús, pero se han de percibir como el culmen y la asunción hasta las últimas consecuencias de todo lo que Él mismo había enseñado, realizado y pretendido.

Debemos reconocer que en todos los cristianos se requiere la fe como disposición esencial para vivir estos días santos con autenticidad, ya que lo fundamental es abrirnos intensamente a cuanto Dios nos ha concedido a través de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, ya que en ello despliega la gran obra de su amor hacia nosotros.

Por ello debemos acercarnos a estos hechos planteándonos personalmente qué es lo que pretendo recibir y sentir viviendo estos días santos con abundantes celebraciones y expresiones públicas religiosas, para que no sea simplemente una experiencia superficial más que no llega a ser decisiva para mi vida. Sino que a través de estas jornadas lo que anhelo y procuro es llenarme más de lo vivido por Cristo, para que mi vida vaya adecuándose a sus sentimientos, actitudes, comportamientos y relaciones.

Tengamos en cuenta que en estos días santos se nos ofrece la oportunidad de relacionarnos más con Cristo, por ello procuremos que Él ocupe el centro y sea el contenido de todo lo que desarrollaremos, tanto personalmente como asociadamente, para revivir su Pasión. De ahí que lo más importante es que participemos vivamente en estas jornadas, tratando de unir coherentemente nuestra experiencia interna personal de nuestra piedad, y su expresión externa, a través de nuestros gestos, palabras y acciones, ya que sólo de este modo habremos captado el verdadero sentido de lo que celebramos.

Recordemos también que debemos celebrar íntegramente, no sólo parcialmente, lo que la Iglesia rememora estas jornadas. Por lo tanto se trata de no conformarnos con centrarnos en alguna dimensión de la Pasión, la Muerte y la Resurrección, sino de acompañar, siguiendo a Cristo, en todo su camino desde el sufrimiento hasta la gloria.

+ Gregorio Martínez Sacristán

 Obispo de Zamora

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