inicio.Organismos.Vicarías.Vicaría Episcopal para el Clero
Vicaría Episcopal para el Clero
Volver
Inicio y Equipo
Compartir

Vicaría Episcopal para el Clero

La Vicaría para el Clero se encarga de atender a los sacerdotes en las siguientes dimenensiones:

  • En la formación permanente: acoger mediante la lectura y estudio, los seis temas preparados para este curso y que surgen del objetivo pastoral diocesano.
  • En la dimensión espiritual: animar a los sacerdotes a la renovación interior.
  • En la dimensión pastoral: mostrar especial interés en los jóvenes que han recibido el sacramento de la confirmación y deben ser parte de la comunidad adulta orando, animando o trabajando para llevar adelante, todos, el objetivo propuesto.
  • En la dimensión humana: acompañar a los más mayores.

Nuestro Equipo

Vicario episcopal: D. Luis-Miguel Rodríguez Herrero

Puerta del Obispo, 2. 49001 Zamora
980 531 802
vicaria.clero@diocesisdezamora.es

Reportajes Destacados

El obispo, a los sacerdotes jubilares: “gracias al Señor por vuestra vida entregada”
El obispo, a los sacerdotes jubilares: “gracias al Señor por vuestra vida entregada”
La Diócesis de Zamora ha celebrado esta mañana, en el día de la festividad de San Juan de Ávila, su Jornada Sacerdotal, con la eucaristía presidida por el obispo, una conferencia titulada “Reflexiones extranjeras sobre el ministerio” y una comida donde se ha homenajeado a los 14 sacerdotes que celebran sus aniversarios de ordenación. Zamora, 11/05/14. La jornada de esta mañana ha servido para conmemorar la memoria litúrgica de San Juan de Ávila, patrono del clero secular español, y momento en el que la diócesis de Zamora ha celebrado su Jornada Sacerdotal. Un momento de encuentro festivo del clero que ha incluido la celebración de las bodas de platino (60 años de ministerio) de Bonifacio Fernández Pérez (El Piñero, 1929), Antonio Hernández Vaquero (Perilla de Castro, 1929), y Nemesio Mangas Aparicio (Fuentesaúco, 1928). Otros 10 sacerdotes han celebrado sus bodas de oro: Francisco Formariz Domínguez (Bermillo de Sayago, 1925), José Ferrero Gutiérrez (Litos, 1940), Pedro Luelmo Martín (Moraleja del Vino, 1939), Lorenzo Aparicio del Barrio (San Cebrián de Castro, 1939), Manuel Carrascal Pérez (El Perdigón, 1939), Francisco Díez García (Tábara, 1941), Santiago Pallarés Enríquez (San Agustín del Pozo, 1940), Joaquín Redondo Alonso (Zamora, 1940), Marcelino Gutiérrez Pascual (Vezdemarbán, 1941) y Carlos Prieto Bragado (Torres del Carrizal, 1941). Las bodas de plata (25 años) las ha celebrado el presbítero Bernardo Medina Garduño (Toro, 1961). Los actos comenzaron a las 11 horas, con la eucaristía presidida por el obispo, Gregorio Martínez Sacristán, en la iglesia de San Andrés, concelebrada por gran parte de los sacerdotes de la Diócesis. Fue el momento central de la jornada, y contó con la presencia de familiares, amigos, antiguos feligreses de los curas jubilares y un grupo de jóvenes del Seminario Mayor y Menor. Además, el seminarista mayor Agustín Crespo, natural de Villalube, ha realizado el rito de admisión a las órdenes sagradas. El objetivo: seguir a Jesús En su homilía, el obispo llamó a “celebrar con gozo los muchos años de dedicación al ministerio apostólico de este grupo de hermanos nuestros que han dejado su vida en esta tierra”. Comentando las lecturas, afirmó que los primeros cristianos “eran fieles al principio, la Iglesia se construía con fidelidad y la fuerza del Espíritu Santo”. Por eso, dijo, “nada de cuestiones raras que nos despisten de nuestra verdadera misión”. La misión de los cristianos, y especialmente de los sacerdotes, “está reflejada en Jesucristo, haciendo lo que él hizo, viviendo como él vivió. Nosotros, los ministros suyos, con la fuerza del Espíritu y la fidelidad realizamos la misión”. De esta manera, “los hombres se beneficiarán siendo curados, los corazones desgarrados son curados con nuestra presencia, nuestra palabra. Estas cosas que parecen pequeñas y rutinarias son las importantes. A veces se nos mete en la cabeza que no hacemos nada, lo que tenemos que hacer es seguir a Jesús, si lo hacemos, ¿os parece poco?”. Continuó diciendo: “si estamos dedicados en cuerpo y alma a nuestro pueblo, si sabemos convivir con nuestra gente, si estamos en medio del pueblo… ¿qué más podemos hacer?”. Las dificultades en el ministerio sacerdotal a veces vienen “porque no nos dejamos guiar por el Espíritu, sino por la carne”. Nuestro corazón se puso en ti En ocasiones, en el interior de los presbíteros “se nos juntan problemas que no son, visiones que no corresponden a la de un elegido… tenemos a veces –como les ocurrió a los discípulos– ganas de decir que ‘esto es muy duro y no podemos seguirte’, y el Señor se acerca a nosotros y nos coge la mano y nos dice: ‘¿tú también te quieres marchar? ¿No veis a vuestro alrededor los pocos que sois, no veis que otros se han ido porque la vida se les ha acabado? ¿Vosotros también queréis marcharos?’. Contestaremos como Pedro: ‘Señor, ¿a quién iremos? Tu solo tienes palabras de vida eterna, nuestro corazón se puso en ti, algunos desde hace muchos años’”. Monseñor Martínez Sacristán añadió: “el Señor quiere que en este día demos gracias de todo corazón por la vida de estos hermanos que cumplen 60, 50 y 25 años de ministerio. Es mucho para los tiempos que corren, pero necesario para tiempos de no compromiso, no permanencia y no fidelidad”. Refiriéndose a los sacerdotes jubilares, afirmó que “estos hombres presentan su vida como respuesta fiel a alguien a quienes se entregaron. Nosotros, todos los demás, damos gracias al Señor porque estuvo grande con vosotros, porque os dio lo mejor y porque, mal o bien, fuisteis fieles; por eso recibiréis hoy la recompensa a todos vuestros trabajos. Seguid siendo para nosotros ejemplo, referencia”. “Gracias, queridos hermanos sacerdotes, que a pesar de los años, la falta de salud, a pesar de que tenéis derecho a tener un descanso merecido seguís estando en la brecha del surco en esta tierra”, dijo el obispo, que se mostró “agradecido y admirado cuando se ve el celo que esos sacerdotes mayores están como si tuvieran 30 años. Ojalá todos los que somos más jóvenes tuviéramos parte de ese celo. Yo os digo que estoy agradecido y hoy elevo súplicas al Señor por vosotros y vuestra vida entregada al servicio de este pueblo”. Admisión a órdenes Después de dirigirse a los sacerdotes mayores, se fijó en “la petición de órdenes de un muchacho conocido desde hace tiempo, Agustín”. Y dirigiéndose a él, le dijo: “es un gozo espiritual verte ahí dispuesto a pedir a la Iglesia este ministerio tan grande para nosotros. Esperemos que lo que empieza en ti no se acabe”. En el contexto más apropiado (la iglesia del Seminario), afirmó que “tenemos que estar satisfechos por este rebrote, y este repunte llegará a verse algún día, otros lo verán. Será una dicha tener algunos sacerdotes en esta Diócesis para que puedan hacer el servicio de la Iglesia. Yo os pido a los sacerdotes que os ocupéis del Seminario, es tarea de todo el presbiterio. Cogedlo con ánimo y gozo”. Galería fotográfica
10/05/2014más info
Crónica de los ejercicios espirituales del clero
Crónica de los ejercicios espirituales del clero
Zamora, 21/01/14. En la semana del 13 al 17 de enero un grupo numeroso de sacerdotes (26) se recogieron en la Casa de Ejercicios para reflexionar sobre los asuntos espirituales, que como cristianos y sacerdotes les atañen. Estos días de reflexión personal y culto comunitario se efectuaron siguiendo la parte marcada y direccional de D. Julián Ruiz Martorell, obispo de las diócesis de Jaca y Huesca. El camino de reflexión y oración se centró, de manera especial, en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola como marco referencial, pero teniendo gran parte de las doctrinas de la Sagrada Escritura y las reflexiones sobre la vida comunitaria de San Bernardo; y sobre el sacerdocio, de San Juan de Ávila. El director de los ejercicios es un obispo joven que, además de ser gran conocedor de la Biblia (es su especialidad), ha palpado y vivido la vida parroquial, por lo que ha dado pinceladas certeras y acordes con la vida pastoral y humana. Creo que ha servido como puente entre las generaciones de sacerdotes y como estímulo ante los problemas que vive la Iglesia. Unos días de reflexión, silencio, oración y vida común que, entre las dificultades que tienen la vida sacerdotal y pastoral en la actualidad, se hacen totalmente necesarios. José Muñoz Miñambres Galería fotográfica de los ejercicios
21/01/2014más info
La identidad del sacerdote inicia el curso del clero de Zamora
La identidad del sacerdote inicia el curso del clero de Zamora
Zamora, 30/09/13. Esta mañana han tenido lugar los actos de inauguración del curso 2013/14 de la formación permanente del clero de la Diócesis de Zamora. Han comenzado con el rezo de la Hora Intermedia, que ha presidido el obispo, Gregorio Martínez Sacristán, en la iglesia de San Andrés. El objetivo: ser santos  El obispo ha aprovechado la oración para dirigir unas palabras al más de medio centenar de sacerdotes que han participado en el encuentro. Los ha invitado a empezar la formación permanente “mirando a Dios, pidiéndole a él su ayuda y su gracia”. Ha explicado que “nuestro ministerio pertenece a la santidad de Dios”. Por eso, “que la formación permanente nos sirva para esto, para ser santos como él es santo”. Señalando al documento sobre el que ha girado la jornada, Martínez Sacristán afirmó que “tenemos un Directorio que nos ha sido entregado por la Congregación para el Clero para todos los presbíteros, sobre nuestra vida y ministerio. Agradezco a Santiago Bohigues, que nos lo presenta hoy, y a todos los que han preparado los materiales de la formación permanente para este año”.   Además, el prelado pidió “que los tres grupos generacionales de sacerdotes que os reunís habitualmente, tengáis este documento como texto de referencia para la reflexión y el diálogo, la oración y la aplicación pastoral”.   Un nuevo documento   El encargado de dar la conferencia inaugural ha sido el sacerdote valenciano Santiago Bohigues, director del Secretariado de la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española. Ha presentado la nueva edición del Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros.   El ponente empezó invitando al clero diocesano a leer el Directorio “con una actitud humilde”, porque “no es un tratado completo de teología del sacerdocio, sino que busca ir a lo interno y, desde lo interno, plantear lo externo del sacerdote”, en nuestra sociedad secularizada y de activismo. “Lo fundamental del sacerdote no es ‘hacer ruido’, sino que nuestro ruido llegue al corazón y cambie a las personas”, señaló.   El Directorio, entonces, va a lo esencial del sacerdote, distribuyendo su contenido en tres partes: la identidad, la espiritualidad y la formación permanente. Este documento es una nueva edición, después de la que ya se publicó en 1994. El primero respondió a una petición expresa de numerosos obispos en el Sínodo de 1990.   Bohigues explicó que “desde 1994 hasta ahora ha habido grandes intervenciones de los Papas sobre los sacerdotes, tanto de Juan Pablo II como de Benedicto XVI, sobre todo en el Año Sacerdotal”, por lo que se han incorporado esas aportaciones al documento, enriqueciéndolo mucho más.   Es un texto que “ayuda al sacerdote a ser santo en el mundo actual, evitando los peligros de ser profesionales de lo sagrado o de sólo tener actividades sociales. El Directorio va a lo propio y específico de este ministerio”. Acto seguido, el ponente explicó el proceso de elaboración del primer Directorio, y destacó los elementos más importantes de la edición actual.   Imposible vivir sin espiritualidad   “El sacerdocio no se puede vivir sin espiritualidad”, remarcó, refiriéndose a la primera parte del documento. “A menos espiritualidad, menos identidad. Lo que nosotros somos, no se puede vivir sin ayuda del Señor. ¿Qué es ser sacerdote? Es ser presencia de Cristo”. La identidad es responder a la pregunta: “¿tú qué dices de ti mismo? ¿De quién soy yo? ¿Cómo vivo lo que soy y lo que hago?”. Esto es lo que define a una persona.   “La gente sabe cuándo estás hablando en serio, y cuándo no; cuándo responde lo que vives a lo que crees, y cuándo no”, afirmó el ponente, desde su experiencia de párroco rural. “El sacerdocio es personificación sacramental de Cristo, su visibilización existencial”, y por eso hay que preguntarse si la relación con el Señor es lo central en la vida del cura. “¿Realmente yo doy la vida, me gasto y me desgasto por los demás? Porque a veces falta totalidad en la entrega del ministerio”.   El sacerdote también “es siervo”, aunque a veces quiere ir por libre, y por eso “hay que amar mucho para dejarse atar, porque Cristo se dejó atar”. Y el sacerdote “es esposo, y como el esposo es con su esposa, así lo es el sacerdote con su parroquia”. El presbítero es también el hombre de la comunión, en su unión con el obispo, con el resto del presbiterio y con la comunidad encomendada.   ¿Enamorados de Cristo?   Cristo ha de ser el centro de la vida afectiva del sacerdote, y “por eso hemos de preguntarnos: ¿realmente Cristo es el centro de tu vida, o estás en otras cosas? ¿Tú estás enamorado de Cristo? ¿Cuánto tiempo le dedicas al día, a la semana?”. Los curas han de vivir desde la Palabra de Dios y los sacramentos, sobre todo los de la penitencia y la eucaristía. La centralidad de la eucaristía, la frecuencia de la confesión… hace posible la caridad pastoral. “Si en lo que haces vives lo que eres, todo en tu vida será amor, caridad pastoral”.   También explicó la importancia de la austeridad de vida, la obediencia a la Iglesia y la vivencia del celibato como actitudes imprescindibles en la vida presbiteral, que “dan una disponibilidad tremenda del sacerdote a la gente. La gente ‘toma posesión’ del sacerdote, gracias a la realidad del celibato”.   La formación permanente, una necesidad   Santiago Bohigues dijo que este tema no se limita a unas charlas puntuales. “La formación permanente es la maduración de la persona entera, y en ella nos lo jugamos todo: fecundidad o esterilidad. A veces se cree que la formación es cosa del Seminario. Pero no es algo de unos años, sino de toda la vida”. También señaló que “la esperanza es saber que el mejor día de mi vida aún está por llegar, según el cardenal Carlos Amigo. Los sacerdotes debemos ser ahora los hombres de la esperanza, en un mundo que la necesita tanto”.   En cuanto a la formación humana, “los sacerdotes somos hijos de nuestro tiempo, y tenemos unas luces y unas sombras. Por ejemplo, a veces estamos enganchados a Internet y a los medios, lo que afecta a nuestra entrega al pueblo de Dios. Hay que ser moderados en el uso de estos instrumentos”. Cristo recupera a los sacerdotes desde su centralidad en la vida.   También es imprescindible la formación espiritual, abriendo el corazón, configurarse con Cristo y vivir sus mismos sentimientos. Y el Directorio comenta “los medios para la maduración integral de los sacerdotes: plan de vida, dirección espiritual, charlas formativas, encuentros y reuniones sacerdotales, ejercicios espirituales y retiros”. El documento señala que “es urgente salir de nuestros individualismos y compartir nuestra vida. Porque el individualismo nos mata. Cuando necesites ayuda, pide ayuda”.   El ponente comentó las indicaciones que hace el Directorio para los sacerdotes en sus primeros años de ministerio, y también para los presbíteros en edades avanzadas y en situaciones especiales. “Lo importante no es el mucho hacer, sino ser santo en lo que haces”, dijo.   Materiales para el curso   El vicario de Pastoral, Fernando Toribio, fue el encargado de presentar los diversos materiales impresos entregados a los sacerdotes. El primer librito, novedoso, es el de los santos y beatos de la Diócesis de Zamora, elaborado con motivo del Año de la Fe para “que conozcamos quiénes son nuestros santos, que tengamos acceso a ellos y los difundamos”.   También se les dio a los sacerdotes el libro de la Programación Diocesana del curso 2013/14, donde se detallan las programaciones de los diversos organismos diocesanos y el calendario anual. Y se detuvo algo más en el libro con los materiales de la formación permanente del clero, con “una oferta de formación intelectual vinculada al objetivo pastoral diocesano”, como se viene haciendo desde hace unos años. En cada arciprestazgo se trabajan estos temas con periodicidad mensual.   Hay una continuidad con el curso pastoral anterior, y sigue el objetivo pastoral diocesano que se ha titulado “Renovar nuestra vida y nuestras comunidades cristianas”. La primera novedad es que la redacción de los temas formativos se ha hecho en equipo, aunque finalmente cada apartado lo haya redactado una persona, desde los criterios y el diálogo previos. Dos laicos y una religiosa contemplativa han participado, dándoles “una frescura particular” a los temas de formación, según el vicario.      
30/09/2013más info
Subir
Lo sentimos, no hemos encontrado ningún resultado para su criterio de búsqueda.