Comunicación

04/03/2024

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Es hora de hacerlo todo nuevo

Celebramos un domingo más de cuaresma como itinerario que nos prepara a experimentar un encuentro personal con el Señor, y poder participar en su Pasión ,Muerte y Resurección un año más.

Las semanas anteriores, hemos recibido unas invitaciones hechas por Jesús para que por  medio de su Palabra y  una multitud de acontecimientos narrados, nos motiven a un cambio y a una renovación interior. Nos hace una llamada de atención  para reconocer nuestros errores, asumir las debilidades y aceptar nuestras carencias, teniéndolo a El como modelo a seguir.

La cuaresma es un tiempo para realizar una purificación interior, emprender una  conversión sincera, de volver nuestra mirada al Señor, dejando que sea El quién nos modele y nos vaya transformando  de todo lo malo y oscuro que habita dentro de nosotros, en algo hermoso y cristalino. Para ello, tenemos este tiempo de gracia que nos permite con  ayuno, oración, limosna y  reflexión,   acercarnos  al Cristo crucificado y analizar si este hombre espiritual  que llevamos dentro, sigue un rumbo distinto y opuesto al que nos está marcando con su Mensaje.

El evangelista Juan  construye un relato haciendo una presentación de las costumbres  del  pueblo judío en la Pascua , la religión de la época, el culto en el templo, sus sacrificios y su relación con Dios.

La Ley de Moisés y el templo, eran  para los judíos los pilares  donde se fundamentan su identidad y se justificaba el sentimiento de pertenecer al pueblo de la elección.

La forma de actuar de Jesús  nos sorprende. Siempre nos lo describen como una persona tranquila, comprensiva, cercana a la gente, que ayuda y sana. Pero en este pasaje, vemos a un Jesús desconocido, poco común, con una nueva realidad. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué este proceder suyo tan radical?.

Su explicación la encontramos en el propio  comportamiento  de  la sociedad de aquella época, en su forma de realizar el culto, en la religiosidad y en el  modo de relacionarse con el Padre. El templo,  de ser un lugar para la oración y el recogimiento, ha sido convertido en un lugar de comercio y negocio, donde se compran los favores y las bendiciones.

Es complicado entender esta reaccíón de Jesús si no se profundiza en el  verdadero cambio que desea hacer de   renovación espiritual. Quiere hacerlo todo nuevo, establecer una relación nueva y sincera con Dios, pero manteniendo lo verdaderamente esencial: el Dios que se da a conocer en un pueblo y su historia de salvación.

Pablo,en su carta a los corintios, hace una referencía a este nuevo templo, como cuerpo de Cristo, la Iglesia viva constituida por todos los miembros que la integran, de forma especial en los cristianos como templos del Espíritu Santo.

Ojalá que cada uno de nosotros aprovechemos este momento para participar en esta eucaristía, rezando con  alegría y  gratitud hacia el Señor, por su paciencia y por las muestras  de amor hacia nosotros.

Jesús Asensio

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