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Catedral

La Santa Iglesia Catedral es el edificio religioso, histórico y artístico más importante de la Dócesis de Zamora. Recibe el nombre de “catedral” por ser la iglesia del Obispo, donde se encuentra su cátedra o sede, signo de su magisterio, de su ministerio pastoral y de la unidad de los creyentes en una misma fe católica. Es además, centro de la vida litúrgica de la comunidad diocesana, en la que ésta se reúne para edificarse a sí misma mediante la escucha de la Palabra de Dios, la oración, la recepción de los sacramentos y la celebración de la Eucaristía.

Iglesia tan singular está repleta de innumerables referencias históricas. Durante más de ochocientos años, muchas personas y acontecimientos estuvieron vinculados a ella por ser el escenario principal del devenir de nuestra ciudad y de nuestra Diócesis.

Para más información: http://catedraldezamora.wordpress.com/

Nuestro Equipo

CABILDO

Canónigos:

  • D. José-Ángel Rivera de las Heras, Deán Presidente
  • D. Francisco Díez García
  • D. Juan González López
  • D. Narciso-Jesús Lorenzo
  • D. Juan-Luis Martín Barrios
  • D. José-Francisco Matías Sampedro
  • D. José Muñoz Miñambres
  • D. Fabriciano Prieto Miguel
  • D. Casimiro Sastre Sastre
  • D. Esteban Vicente Hernández

 

 Correo electrónico del Cabildo: cabildo@diocesisdezamora.es

Plaza de la Catedral, s/n. 49001 Zamora
980 530 644
catedral@diocesisdezamora.es

Noticias Destacadas

15 de septiembre, Dedicación de la Catedral de Zamora
15 de septiembre, Dedicación de la Catedral de Zamora
El 15 de septiembre se conmemora la Dedicación de la Catedral de Zamora y hoy el obispo Fernando Valera preside la eucaristía a las 10.00 horas. La Catedral del Salvador de Zamora se comenzó a construir sobre los restos de otra mucho más pequeña el año 1151 y fue consagrada, aún sin terminar el año 1174, por parte del obispo Esteban. Esta fiesta en Zamora no evoca sólo una efeméride histórica, ni es en primer lugar una forma de subrayar la majestuosidad del edificio religioso más importante, sino que pone de manifiesto que la catedral es la iglesia madre de la diócesis. Por ello es el templo donde el obispo, como padre y pastor, convoca a todas las comunidades y a todos los fieles, como una única familia. En ella está su cátedra, símbolo de su magisterio, lo que da nombre al edificio: catedral.  Esta festividad del 15 de septiembre puede generar cierta confusión porque en el calendario aparece la conmemoración de la Virgen de los Dolores. Lo que sucede es que con la reforma del calendario litúrgico después del Concilio Vaticano II esta celebración de la Virgen se colocó un día después de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Pero como en Zamora la consagración de su templo mayor tuvo lugar siglos antes de este cambio y como esta efeméride tiene la categoría litúrgica de solemnidad, la fiesta prevalece. De modo que en nuestra diócesis la Virgen de los Dolores se traslada al 18 de septiembre. ¡Feliz fiesta de nuestra Iglesia Madre!
15/09/2021más info

Reportajes Destacados

El obispo de Zamora, a los sacerdotes: “no olvidéis la misericordia”
El obispo de Zamora, a los sacerdotes: “no olvidéis la misericordia”
El obispo de Zamora ha presidido esta mañana en la Catedral la Misa Crismal, en la que ha bendecido los óleos que se usarán en los sacramentos durante el año, y en la que los sacerdotes han renovado sus promesas. Los ha llamado a acoger a todos, siendo misericordiosos y servidores en una sociedad pobre y despoblada. Zamora, 16/04/14. Esta mañana ha tenido lugar en la Catedral de Zamora la Misa Crismal, presidida por el obispo, Gregorio Martínez Sacristán, y concelebrada por la mayor parte del clero diocesano. Con la presencia de muchos laicos y consagrados, el obispo ha bendecido el óleo de los catecúmenos y el óleo de los enfermos, y ha consagrado el Santo Crisma, después de que los sacerdotes hayan renovado las promesas de su ordenación presbiteral. En su homilía, el obispo ha señalado que se trata de “la celebración que mejor expresa, de todas las del año litúrgico, nuestra condición de pueblo de Dios, pueblo santo y amado”. Recordó una expresión de San León Magno, que decía que “los misterios de la vida del Señor, que ya han desaparecido, están ahora en los sacramentos”. Sacerdotes: siervos y servidores Les dijo a los sacerdotes que de estos sacramentos “nosotros hemos sido nombrados administradores, no funcionarios, no dueños, no policías de ellos… sino siervos y servidores”. A todos los presentes les exhortó: “alegraos por estar aquí reunidos celebrando, a las puertas de la Semana Santa, el misterio de la Iglesia, pueblo de Dios reunido en torno al sucesor de los apóstoles, llamados a la misión”. Monseñor Martínez Sacristán aludió a las lecturas que se proclamaron en la liturgia de la Palabra, y recordó las tres palabras que el papa Francisco destacó en su homilía de la Misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud del pasado verano en Río de Janeiro: “id, no tengáis miedo, servid”. En cuanto a la primera de las llamadas, “id”, el obispo señaló que significa “salid, poneos en camino”. Por eso indicó la necesidad de tener “una actitud pronta para la acogida, para no tener donde reclinar la cabeza. El Señor quiere de nosotros una misión itinerante en este momento. No en balde estamos intentado que lo sea en estos días de la Semana Santa, donde, dejando nuestras ‘obsesiones’, nos lanzamos a los cuatro vientos de nuestra Diócesis, allí donde haga falta estar, celebrar, acompañar”. Confiados en Cristo Seguidamente se refirió al “no tengáis miedo” papal, afirmando: “¿Quién va a tener miedo después de escuchar la lectura del Apocalipsis, libro por antonomasia de la victoria, de la esperanza, del triunfo al que todos nosotros estamos llamados en medio de nuestras pobrezas, ruindades, pecados y debilidades?”. Y añadió: “pero de todo salimos airosos por quien venció por nosotros: Jesucristo, a quien Dios entregó en la cruz por nosotros. Ni temerosos, ni enclenques, ni aturdidos, ni desesperados. Firmes en la fe, llenos de esperanza, alegres en el servicio recibido, fuertes en la pequeñez de nuestro barro”. Compasivos y misericordiosos como Dios Finalmente, detalló lo que significa para la vida sacerdotal el imperativo “servid”. Recordando que la primera lectura de la Misa hablaba de ser “ministros del Señor”, el obispo dijo: “es cierto, porque lo somos. Sobre todo por lo que es el Señor, que es, ante todo y sobre todo, compasivo y misericordioso”. Por eso, dijo monseñor Martínez Sacristán a los presbíteros, “somos ministros de la compasión y de la misericordia, para curar heridas, para poner vendas a los corazones desgarrados, para anunciar el año de la liberación y de la gracia”. Los llamó a ser “servidores, siervos entregados, llenos de vida, por ellos y para ellos. No olvidéis de ningún modo la misericordia como el eje fundamental de vuestro ministerio, que no es vuestro, sino que lo habéis recibido. No sois autónomos; sois servidores”. El obispo continuó diciéndoles: “curad heridas a todos los que os encontréis por los caminos, bajad de vuestras cabalgaduras y montadlos en ellas, ocupaos de los lisiados como el buen samaritano”. Porque “así seremos ministros del Señor, sacerdotes de nuestro Dios. Dios quiere sacerdotes así, el pueblo necesita sacerdotes así. No señores. No funcionarios. Sacerdotes entregados como el que se entrega en la cruz, sin derechos, por ellos y para ellos”. Así, afirmó, “tendremos alegría en nuestro corazón. Una alegría y un Evangelio que serán vida”. Llamó a todos los asistentes a rezar “por nuestra Iglesia, llamada a ser servidora de una ciudadanía cada vez más pobre y despoblada. Seamos siervos gozosos de serlo aquí y ahora, donde estamos y como estamos”. Galería fotográfica de la Misa Crismal
16/04/2014más info
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