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Lourdes nos invita a la misericordia
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Reportajes de Religiosidad Popular

15/07/2016

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Lourdes nos invita a la misericordia

Del 4 al 8 de julio tuvo lugar, un año más, la peregrinación organizada por la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes de la Diócesis de Zamora. Julia Fernández Garretas, integrante del grupo zamorano, recoge en esta crónica sus impresiones.

Zamora, 15/07/16. En el Año de la Misericordia, un grupo de cristianos de Zamora iniciamos la peregrinación a Lourdes el día 4 de julio. Acudimos a la llamada que Dios nos hace. Él nos llama primero y nos ponemos en camino, con la incertidumbre que ello supone.

Vamos muy bien acompañados por D. Javier Fresno y D. Benito García, que en todo momento están pendientes de cuanto podamos necesitar. Iniciamos la peregrinación, después de los saludos de rigor poniéndonos en la presencia del Señor con el rezo de Laudes. En Burgos, alto en el camino: Eucaristía y desayuno.

Después de comer en Vitoria, el camino ya se iba haciendo más corto: íbamos al encuentro de la Madre, de nuestra Madre y por fin llegamos a Lourdes no sin antes haber rezado el Rosario y ambientándonos con la vida de Bernadette. Saludo, como no podía ser de otra manera, a María. Creo que la Salve brotó espontánea en nuestros corazones.

El día 5 lo iniciamos con la Eucaristía en la Gruta, junto a los peregrinos de las Diócesis de Mérida- Badajoz y Cuenca. A continuación se hizo un recorrido por el itinerario de la vida de Bernadette.

Paseo a Bartrès. Una experiencia de camino. Ponte siempre en marcha. El amor que está parado no es amor. Es necesario innovar, que siempre sea un amor nuevo.

Procesión de las Antorchas. Ven aquí, en procesión, y reza por los pecadores para que se conviertan, le dijo María a Bernadette cuando se le apareció en la gruta, y ese ir en procesión ha llegado hasta el día de hoy. Camino, desgranando las cuentas del Rosario y siguiendo a Jesús.

“Haced lo que Él os diga”. ¿Qué nos dice hoy Jesús? ¿Qué me dice en mi caminar diario?

6 de julio. Misa internacional en la Basílica de San Pío X. Él nos ha llamado, por eso estamos aquí, es nuestra respuesta, uno más entre todos los hermanos, un eslabón en la cadena de la Iglesia. Él, que nos dio el amor más grande, pone en nosotros una misión: el amor que habéis recibido no es vuestro, tenéis que compartirlo, id poco a poco asemejándoos al Padre. “Sed misericordiosos cómo el Padre”. Los hermanos nos esperan: a veces no vendrán, no se atreverán, pero ahí están. Busquémoslos para transmitirles el amor que el Padre nos dio en su Hijo.

En la tarde libre, se organizó una subida a Pic de Midi. A medida que íbamos subiendo pudimos contemplar cascadas de agua que descendían de los neveros. Subimos en el teleférico y al llegar arriba las vistas desde allí son espectaculares: montañas, nieve, lagos, niebla que va y viene. ¡Oh! Asombro. ¿Es eso lo más importante?

“¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? ¿El ser humano, para darle poder?”. Pues sí, ahí está el hombre ante la grandiosidad de la naturaleza, ascendiendo paso a paso, superándose a sí mismo. Ante tanta belleza sólo cabe decir: ¡Alleluia! Gracias, Señor.

7 de julio. Empezamos el día celebrando la Eucaristía en la Cripta. De nuevo nos acercamos a Ti, Señor, respondiendo a tu llamada. Nuestra respuesta tiene sentido en cuanto que todo es regalo; nuestra vida, el amor, exigen de nosotros una entrega y servicio al hermano como testigos de la misericordia de Dios, para proclamar que el Reino de Dios está cerca.

Vía Crucis por los Espélugues. Meditación siguiendo las estaciones de la vida de Jesús. Fue un acompañamiento en oración a Jesús, teniendo también presentes a tantos hermanos nuestros que lo están pasando mal.

Procesión del Santísimo. Él, en su inmenso amor, quiso quedarse con nosotros. La Iglesia entera adora a Jesús y nosotros, de rodillas y en profundo silencio, recibimos su bendición.

8 de julio. Nos despedimos de Lourdes con una Misa en la Cripta. Es hora de decir adiós, pero es la hora de coger el testigo, de dar testimonio sin miedo del amor que Dios nos tiene, de la misericordia que siempre tiene con nosotros. “Sed misericordiosos como el Padre”. Continuamos camino hacia Zamora, con una visita preciosa a Saint Jean Pied de Port en Roncesvalles y comida para reponer fuerzas.

Allí, en Lourdes, nos hemos encontrado con nosotros mismos ante el Santísimo, en la Gruta, en el sacramento de la Reconciliación, hemos tenido una buena convivencia, hemos compartido, hemos ayudado y recibido ayuda. Ahora pongamos en práctica lo que hemos recibido: seamos la voz que grita a tiempo y a destiempo que el amor de Dios está aquí, que el Reino de Dios está cerca.

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