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La UPSA llega a Zamora de la mano de la Diócesis de Zamora con el Programa Superior Senior
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08/09/2026

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La UPSA llega a Zamora de la mano de la Diócesis de Zamora con el Programa Superior Senior

La Universidad Pontificia de Salamanca inicia su andadura académica en Zamora de la mano de la Diócesis y la Fundación ZamorArte con la puesta en marcha del Programa Superior Senior en Patrimonio Cultural de Zamora, una nueva propuesta formativa dirigida a personas mayores de 50 años que comenzará el próximo 13 de octubre en el Seminario San Atilano.

El programa lo presentó esta mañana el obispo de Zamora, Fernando Valera; el gerente - ecónomo de la Diócesis, José Manuel Chillón; y el director de la Fundación ZamorArte, Juan Carlos López.

La iniciativa nace con el propósito de ofrecer a las personas mayores un espacio propio para continuar aprendiendo, descubrir nuevas perspectivas y profundizar en el conocimiento de un patrimonio que forma parte de su propia historia y de la identidad de Zamora.

“Este proyecto lo presento con verdadera ilusión”, reconoció Fernando Valera, quien explicó que responde a una convicción compartida desde hace tiempo por la Diócesis: “Zamora tenía pendiente una deuda hermosa: ofrecer a nuestros mayores un espacio propio para seguir aprendiendo, para seguir asombrándose y para seguir creciendo por dentro”.

 

El obispo insistió especialmente en la dimensión humana de una propuesta “pensada de principio a fin para las personas mayores de 50 años” y que nace “del cariño de esta Diócesis por quienes han dado ya tanto a nuestra tierra y a nuestras familias”.

Frente a una concepción de la edad adulta como una etapa de repliegue, Valera reivindicó la capacidad de seguir aprendiendo y descubriendo: “No son historia pasada, sino presente optimista y futuro esperanzado”. En este sentido, recordó que cuidar a las personas mayores “no es solo atender sus necesidades materiales, sino también alimentar su curiosidad y su alegría de vivir”.

 

Zamora como aula

El patrimonio cultural zamorano será el gran hilo conductor de esta primera edición. El programa se estructura en cuatro grandes módulos: el significado espiritual del románico, las bellas artes, la historia local y el legado musical, abordados desde perspectivas complementarias y con una importante presencia de especialistas vinculados a Zamora.

Más de 30 profesores participarán en esta primera edición, entre docentes procedentes de las universidades de Valladolid, Salamanca, León y de la propia Universidad Pontificia de Salamanca, junto a historiadores, arquitectos, musicólogos, artistas y profesionales zamoranos.

La formación combinará las sesiones académicas con el conocimiento directo del patrimonio. Los participantes se acercarán, entre otros ámbitos, a la Milla Románica, el Museo Diocesano, el patrimonio modernista de Zamora y el Museo Etnográfico de Castilla y León, además de conocer diferentes experiencias relacionadas con la conservación, puesta en valor y gestión sostenible del patrimonio cultural.

“No se trata de acumular datos —explicó Valera—, sino de que cada alumno pueda mirar su ciudad y esta diócesis con otros ojos y descubrir que la belleza que le rodea desde siempre tiene mucho que decirle todavía”.

El obispo situó así el proyecto dentro de una concepción del patrimonio en la que cultura y fe mantienen un diálogo permanente. “Esa belleza que de Dios procede y a Dios conduce”, señaló antes de definir el Programa Superior Senior como “un proyecto de esperanza”: esperanza en una etapa vital que puede seguir siendo de descubrimiento, en la capacidad del arte y la fe para ayudar a vivir con plenitud y en las posibilidades que Zamora continúa ofreciendo a quienes la habitan.

 

 

 

“La Ponti llega a Zamora y llega para quedarse”

El gerente-ecónomo de la Diócesis, José Manuel Chillón, destacó durante la presentación el significado que tiene para la institución la llegada de la Universidad Pontificia de Salamanca a la ciudad.

“Este ha sido un empeño personal del obispo: traer la Universidad Pontificia de Salamanca a Zamora”, señaló Chillón, que resumió el alcance del proyecto con una expresión: “La Ponti llega a Zamora y llega para quedarse”.

En este contexto, desde el Centro de Enseñanzas Propias de la Universidad Pontificia de Salamanca se va a tramitar un convenio marco de colaboración con la Diócesis de Zamora, que permitirá dar continuidad y respaldo institucional a esta relación académica y abrir la puerta al desarrollo de nuevas iniciativas formativas conjuntas en el futuro.

El Seminario San Atilano se convierte de este modo en el espacio que acogerá esta nueva actividad académica y formativa. El programa nace, además, con vocación de continuidad, con el propósito de ofrecer cada curso nuevas propuestas monográficas que permitan a los participantes seguir ampliando su formación.

Chillón subrayó también el carácter pionero del formato y la calidad del profesorado que participará en él: “Nuestros mayores de 50 años se van a encontrar no solo con calidad docente y con la posibilidad de conocer espacios que probablemente nunca hayan recorrido de esta manera, sino también con la oportunidad de ser pioneros de una nueva forma de educar y formar a nuestros mayores”.

 

40 horas de formación por 75 euros

El Programa Superior Senior en Patrimonio Cultural de Zamora contará con un total de 40 horas de formación y se desarrollará desde el 13 de octubre de 2026 hasta el 4 de mayo de 2027, con carácter general los martes y jueves, de 17.00 a 18.00 horas, en el Seminario San Atilano.

La inauguración oficial tendrá lugar el 13 de octubre y contará con una lectio inaugural a cargo del obispo, Fernando Valera. El curso finalizará el 4 de mayo con el acto de clausura, entrega de titulaciones y graduación de los participantes.

La matrícula tiene un precio de 75 euros para todo el curso, con el objetivo de facilitar el acceso al mayor número posible de personas interesadas.

Desde la Fundación ZamorArte, su director, Juan Carlos López, agradeció la confianza depositada nuevamente en la Fundación para formar parte de esta iniciativa y ha recordado que “el patrimonio como objetivo siempre es nuestro interés fundamental”.

La participación de ZamorArte permitirá incorporar al programa su experiencia en conservación, restauración, divulgación y gestión del patrimonio cultural, entendiendo este legado no solo como un conjunto de bienes que deben protegerse, sino como un recurso al servicio de las personas y del territorio.

El proyecto cuenta también con el apoyo de la Fundación Caja Rural de Zamora.

 

Inscripciones

El programa está dirigido a personas mayores de 50 años. La inscripción se realizará mediante un sencillo impreso de matrícula y el abono de los 75 euros correspondientes al curso completo.

Los participantes recibirán al inicio del programa los materiales necesarios para el seguimiento de las sesiones.

Con esta iniciativa, la Diócesis de Zamora amplía su compromiso con la formación y con la apertura de sus espacios a la sociedad, al tiempo que fortalece la colaboración con la Universidad Pontificia de Salamanca y la Fundación ZamorArte para hacer del patrimonio cultural un espacio de conocimiento, encuentro y aprendizaje a lo largo de toda la vida.

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05/10/2026más info
La Diócesis de Zamora inicia un nuevo curso pastoral con la Eucaristía como centro de su misión
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Un centenar de representantes del clero, la vida consagrada y el laicado han participado en la Asamblea Diocesana, una jornada de reflexión y discernimiento que invita a construir una Iglesia viva, eucarística y samaritana. La diócesis de Zamora ha celebrado este sábado, 26 de septiembre, su Asamblea Diocesana, una jornada de encuentro, reflexión y discernimiento que marca el inicio del nuevo curso pastoral. La convocatoria ha reunido en el Colegio Medalla Milagrosa a cerca de un centenar de representantes de sacerdotes, religiosos y laicos, procedentes de las diferentes realidades territoriales y sectoriales de la Iglesia zamorana. La Asamblea ha dado continuidad al proceso sinodal que viene desarrollando la diócesis, situando este año la Eucaristía en el centro de su reflexión pastoral. El encuentro ha combinado tres comunicaciones, momentos de oración, espacios para el diálogo y una celebración eucarística presidida por el obispo de Zamora, Fernando Valera Sánchez. Una Iglesia que vuelve a echar las redes Tras la oración inicial, el obispo presentó su carta pastoral, titulada “La Eucaristía, epifanía del Espíritu que transforma el corazón”, en la que propone redescubrir este sacramento como fuente de renovación personal, comunitaria y misionera. Inspirándose en el capítulo 21 del Evangelio de san Juan, que relata el encuentro de Jesús resucitado con sus discípulos después de una noche de pesca infructuosa, Fernando Valera invitó a la comunidad diocesana a superar el cansancio, el desaliento y la tentación de contemplar el futuro desde el pesimismo. Como aquellos discípulos, también la Iglesia está llamada a escuchar nuevamente la voz del Señor y a echar las redes desde la confianza en su palabra. El obispo insistió en que la fragilidad y las dificultades no constituyen necesariamente un obstáculo para la misión, sino que pueden convertirse en oportunidades para renovar el encuentro con Cristo. En este sentido, animó a los participantes a recuperar la pasión por el Evangelio y a comprender que la transformación pastoral comienza por la conversión personal. La Eucaristía ocupó el centro de su intervención, presentada no solamente como celebración litúrgica, sino como una experiencia transformadora que debe prolongarse en la vida cotidiana. Celebrarla con dignidad, vivirla con profundidad y prolongarla en la caridad constituye el horizonte pastoral propuesto para este curso. Fernando Valera subrayó especialmente la dimensión social de la Eucaristía y recordó que la comunión con Cristo resulta inseparable del compromiso con quienes sufren. Desde esta perspectiva, invitó a construir comunidades capaces de reconocer a Cristo en los pobres, los enfermos, los ancianos y las personas que experimentan la soledad o el abandono. El obispo recordó que la Eucaristía no termina cuando los fieles abandonan el templo. Es precisamente entonces cuando comienza a hacerse visible en el servicio, la fraternidad y la entrega a los demás. La Iglesia zamorana está llamada, por tanto, a convertirse en una comunidad que, alimentada por el mismo pan, sea también pan partido para el mundo. Presencia, comunión y servicio: un itinerario para renovar la vida diocesana La segunda intervención estuvo a cargo del sacerdote José Alberto Sutil Lorenzo. Sutil ofreció una reflexión teológico-pastoral para profundizar en la carta del obispo a partir de tres dimensiones inseparables del misterio eucarístico: la presencia que se cree, la comunión que se celebra y el servicio que se vive. Sutil recordó que la Eucaristía constituye, ante todo, una experiencia de fe y de encuentro personal con Cristo. Desde esta perspectiva, insistió en la necesidad de recuperar la adoración y la capacidad de asombro ante un misterio que no depende de la iniciativa humana, sino del don gratuito de Dios. En relación con la dimensión comunitaria, explicó que la Eucaristía no solo alimenta individualmente a los creyentes, sino que construye la propia Iglesia. Esta realidad debe inspirar también la renovación de las estructuras diocesanas y la configuración de las unidades pastorales-eucarísticas, entendidas no como una mera respuesta administrativa a la despoblación, sino como una oportunidad para fortalecer la comunión y la corresponsabilidad. El sacerdote dedicó especial atención a la relación entre la Eucaristía y el servicio a los más necesitados, recordando que el misterio celebrado debe prolongarse necesariamente en la caridad. En este sentido, destacó que el desafío pastoral consiste en pasar de una fe centrada exclusivamente en el cumplimiento religioso a una experiencia cristiana que transforme la vida y genere comunidades abiertas, acogedoras y misioneras. Sutil también recurrió a la historia y al patrimonio religioso zamorano, con referencias a las Sagradas Formas de Cabañales y a la custodia procesional de la Catedral, para mostrar cómo la fe eucarística ha configurado durante siglos la identidad espiritual y cultural de la diócesis. Su intervención permitió situar el horizonte del plan pastoral trienal. El primer año, que ahora comienza, estará centrado especialmente en la relación personal con Cristo, bajo la invitación evangélica «Permaneced en mí». Los siguientes profundizarán en la comunión eclesial y en el servicio. Tres dimensiones de un mismo misterio que no pueden separarse: creer, celebrar y vivir la Eucaristía. Recuperar el asombro ante la celebración eucarística La tercera comunicación estuvo a cargo del sacerdote Narciso Jesús Lorenzo, quien centró su intervención en la celebración de la Eucaristía y en las actitudes que deben acompañar a quienes participan en ella. Su reflexión se dirigió especialmente a tres destinatarios: los ministros que presiden la Eucaristía, quienes desempeñan los diferentes ministerios litúrgicos y el conjunto de los fieles que integran la asamblea celebrante. Narciso Jesús Lorenzo invitó a regresar a las celebraciones eucarísticas desde el asombro, recuperando la conciencia del misterio que se celebra y evitando tanto la autorreferencialidad como el clericalismo, actitudes sobre las que advirtió reiteradamente el papa Francisco. Insistió también en la necesidad de cuidar la liturgia, recordando que nada debería quedar a merced de la improvisación o la arbitrariedad, puesto que en ella se manifiestan la fe y el lenguaje orante de toda la Iglesia. Asimismo, destacó que quienes desempeñan ministerios como el lectorado o el acolitado deben hacerlo con una actitud de auténtica piedad. La intervención puso de manifiesto la importancia de redescubrir el protagonismo de Cristo en la celebración eucarística. 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El objetivo fue favorecer un diálogo en el que las distintas sensibilidades y realidades de la diócesis pudieran reconocerse partícipes de una misma misión. Más allá de las reflexiones teológicas y pastorales desarrolladas durante la mañana, este espacio permitió trasladar a la experiencia concreta de los participantes la invitación a construir una Iglesia en la que la comunión, la participación y la corresponsabilidad sean elementos esenciales de su vida y de su acción evangelizadora. Una comunidad viva, eucarística y samaritana La Asamblea culminó con la celebración de la Eucaristía en la iglesia de San Torcuato, presidida por el obispo de Zamora. Durante su homilía, Fernando Valera recordó que es el corazón de Dios el que convoca a los creyentes, los abraza por medio del Espíritu y los invita a convertirse en una comunidad viva, eucarística y samaritana. 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26/09/2026más info
La Pastoral Familiar de Zamora prepara un nuevo curso de encuentros y formación
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El Área de Pastoral Familiar de la Diócesis de Zamora prepara un nuevo curso de actividades dirigidas a novios, matrimonios y familias. La propuesta reúne espacios de preparación para el matrimonio, oración y convivencia, con el propósito de acompañar a las familias en las distintas etapas de su vida.  Los cursos prematrimoniales, ofrecidos en distintos formatos, ayudarán a las parejas a prepararse para la celebración del sacramento del matrimonio. El área pastoral prevé también un encuentro anual de matrimonios recién casados: una jornada de acción de gracias y convivencia que busca favorecer su participación en la vida parroquial y en los movimientos familiares de la Iglesia.  A estas iniciativas se suma Betania, un encuentro diocesano de familias que se celebrará trimestralmente en distintas parroquias. Será un espacio abierto a todas las familias para compartir la oración, la formación y la convivencia en un ambiente festivo. El programa incluirá asimismo actividades con motivo de la Semana de la Familia y la Jornada por la Vida, en sintonía con las propuestas de la Conferencia Episcopal Española. 
14/09/2026más info
Zamora reivindica el románico como memoria viva de Europa
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Zamora acoge hasta mañana el curso “El románico: memoria viva de Europa”, una propuesta de la CEU Summer University 2026, organizada por el Real Instituto Universitario de Estudios Europeos de la Universidad CEU San Pablo, en colaboración con la Diócesis de Zamora. El encuentro, que reúne a medio centenar de participantes, se celebra en un marco especialmente significativo: la iglesia románica de San Cipriano, convertida estos días en espacio de reflexión académica, cultural y eclesial en torno al románico como primer gran lenguaje artístico común de Europa y como una de las claves para comprender la identidad cultural del continente. En el acto institucional celebrado esta mañana intervinieron Jaime Mayor Oreja, presidente del Real Instituto Universitario de Estudios Europeos, y Fernando Valera, anfitrión del encuentro, quienes coincidieron en subrayar la necesidad de mirar el patrimonio cristiano no solo como una herencia recibida, sino como una realidad viva, capaz de iluminar el presente y abrir caminos de futuro. Mayor Oreja agradeció expresamente a Fernando Valera su “impulso”, que calificó de “clave y determinante” para que este curso haya podido celebrarse en Zamora junto al Instituto de Estudios Europeos del CEU. En su intervención, explicó que el curso pretende vincular el románico con las tres potencias del alma: la memoria, para recordar que el románico expresa una cultura viva de Europa; la inteligencia, para comprender la importancia del patrimonio en el rearme moral, cultural, social e incluso económico de territorios como Zamora; y la voluntad, para perseverar en una tarea que, señaló, debe tener continuidad. “Esto es simplemente un arranque”, afirmó Mayor Oreja, quien defendió que estos cursos sobre el románico y su importancia como memoria viva de Europa “deben perseverar y mantenerse”, con el objetivo de extraer todo el potencial que el románico y la cultura tienen en una ciudad como Zamora. Por su parte, el obispo, Fernando Valera, dio la bienvenida a los profesores, alumnos y participantes, y agradeció al Real Instituto Universitario de Estudios Europeos y a la Universidad CEU San Pablo “haber querido mirar hacia esta tierra y reconocer en nuestro románico no solo un admirable conjunto de monumentos, sino una verdadera palabra pronunciada en piedra”. Valera recordó también la vinculación de Jaime Mayor Oreja con Zamora, especialmente desde los años en los que don Juan María Uriarte fue obispo de la diócesis, así como su relación con el Cristo de las Injurias. En este sentido, expresó su deseo de que este primer curso sea “el comienzo de una relación fecunda entre Zamora y el Real Instituto de Estudios Europeos”, capaz de visibilizar la ciudad, pensar Europa desde sus raíces y mostrar que esta tierra conserva una memoria viva con algo que decir al hombre contemporáneo. En su intervención, el prelado subrayó que el curso no se desarrolla “en un aula al uso”, sino en una iglesia románica. “Aquí no hablamos del románico desde fuera, lo escuchamos desde dentro, porque la piedra, la luz y el silencio también enseñan”, señaló. A partir de esta idea, recordó que antes de que Europa se configurara como proyecto político ya existían caminos, monasterios, catedrales, peregrinos, símbolos y formas compartidas. “El románico unió territorios sin uniformarlos, dio unidad sin destruir la diversidad”, afirmó, destacando que esta lección resulta especialmente actual para una Europa necesitada de raíces comunes. Finalmente defendió que el románico de Zamora no puede entenderse como “un adorno urbano” ni como “una postal detenida en el pasado”, sino como una de las grandes cartas de presentación de la provincia. En este punto citó la riqueza patrimonial de Zamora capital, Toro, Benavente, San Pedro de la Nave y tantos pueblos que custodian un legado que, recordó, no pertenece solo a quienes hoy lo administran, sino también a las generaciones futuras. Para la Diócesis de Zamora, añadió, cuidar el patrimonio “no es una actividad secundaria”, sino una responsabilidad espiritual, cultural y social. “Estos templos nacieron de la fe y para la fe, han sostenido la oración y la vida de generaciones enteras”, afirmó. Por eso, insistió, conservarlos no significa únicamente preservar piedras del pasado, sino custodiar lugares donde el ser humano ha aprendido a mirar a lo alto. El anfitrión del encuentro puso también el acento en la necesidad de avanzar hacia modelos de gestión más profesionales, creativos y sostenibles. En esta línea, destacó el trabajo que la Diócesis desarrolla a través de la Fundación ZamorArte, especialmente en proyectos de apertura, conservación, interpretación y puesta en valor del patrimonio como la Milla Románica. Valera recordó además que los participantes tendrán la oportunidad de visitar la Catedral de Zamora de manera excepcional y acercarse a la iglesia de la Magdalena, uno de los templos más bellos de la ciudad, donde la Fundación ZamorArte está realizando una inversión cercana a los 500.000 euros. “No se trata solo de restaurar un edificio, sino de devolverle toda su dignidad y hacerlo comprensible y fecundo para la ciudad”, señaló. En la parte final de su intervención, insistió en que el patrimonio cristiano exige una tarea común en la que participen instituciones, universidades, fundaciones, administraciones, empresas, expertos, comunidades cristianas y ciudadanos. “Zamora tiene mucho que ofrecer, pero también necesita que otros la miren con confianza y voluntad de futuro”, afirmó. El curso continuará hasta mañana con nuevas sesiones académicas y culturales. La jornada final incluirá la conferencia de clausura “Zamora románica. 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Zamora acogerá en junio el curso “El románico: memoria viva de Europa”
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21/05/2026más info
La Diócesis de Zamora crea una base documental para registrar y rastrear el patrimonio robado
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La herramienta, impulsada junto a la Fundación ZamorArte, reúne información e imágenes de los expolios sufridos en los últimos 50 años y permite la colaboración ciudadana para localizar obras desaparecidas La Diócesis de Zamora ha puesto en marcha una base documental abierta sobre los robos de patrimonio cultural diocesano registrados en su territorio durante las últimas cinco décadas. El proyecto, desarrollado en colaboración con la Fundación ZamorArte, reúne actualmente 355 casos de expolio y nace con una clara voluntad de transparencia, servicio público y colaboración ciudadana. Este nuevo repositorio web, disponible a través de la página de la Diócesis de Zamora, permite consultar información individualizada sobre cada robo documentado. Las fichas incorporan, según los datos disponibles, la descripción del bien sustraído, la fecha del expolio, el lugar del que desapareció y el contexto conocido de los hechos. Cuando existe registro visual, se añade también una imagen de referencia de la pieza, un elemento clave para favorecer su identificación. Con esta iniciativa, la Diócesis quiere poner a disposición de la sociedad una información que hasta ahora se encontraba dispersa o era de difícil acceso. La creación de esta base documental permite ordenar, conservar y difundir datos relevantes sobre piezas desaparecidas de parroquias, ermitas y otros espacios eclesiales del territorio diocesano, reforzando así el compromiso con la protección del patrimonio cultural de Zamora. Uno de los elementos más novedosos del proyecto es la incorporación de herramientas de inteligencia artificial aplicadas al reconocimiento visual. El equipo responsable está utilizando sistemas capaces de comparar fotografías de las piezas robadas con registros visuales disponibles en Internet, con el objetivo de detectar posibles coincidencias y abrir nuevas vías de investigación sobre su paradero actual. Esta metodología puede resultar especialmente útil en aquellos casos en los que, con el paso de los años, las obras hayan podido aparecer en catálogos, portales digitales, publicaciones especializadas, colecciones privadas u otros espacios de acceso público. La inteligencia artificial se incorpora, por tanto, como una herramienta de apoyo para ampliar las posibilidades de rastreo, siempre a partir de la documentación existente. La plataforma tiene también una marcada dimensión institucional. La colaboración entre la Diócesis de Zamora y la Fundación ZamorArte refuerza una línea de trabajo compartida en torno a la conservación, investigación, difusión y defensa del patrimonio diocesano. Ambas entidades subrayan que este recurso no pretende ser únicamente un archivo digital, sino una herramienta viva, abierta a nuevas aportaciones y orientada a favorecer la recuperación de bienes que forman parte de la historia y de la identidad de los pueblos de Zamora. La Diócesis hace además una llamada expresa a la colaboración ciudadana. Investigadores, coleccionistas, especialistas en patrimonio, anticuarios y ciudadanos en general pueden consultar el repositorio y comunicar cualquier dato que ayude a identificar o localizar alguna de las piezas desaparecidas. Con esta base documental, la Diócesis de Zamora da un paso más en la protección de su patrimonio cultural y en la sensibilización sobre una realidad que ha afectado durante décadas a numerosos bienes religiosos, artísticos e históricos. El objetivo es documentar, compartir información y sumar esfuerzos para que las piezas sustraídas puedan ser reconocidas, localizadas y, en su caso, recuperadas.   Enlace a la base documental
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Zamora clausura ‘EsperanZa’ como un impulso de futuro para el territorio
Zamora clausura ‘EsperanZa’ como un impulso de futuro para el territorio
La Catedral de Zamora acogió este lunes, 4 de mayo, el acto de clausura de EsperanZa, la XXVIII edición de Las Edades del Hombre, celebrada en la ciudad desde el pasado mes de octubre y desarrollada en la Santa Iglesia Catedral y las iglesias de San Cipriano y el Carmen de San Isidoro. Durante su intervención, el obispo, Fernando Valera, subrayó que este momento no debía entenderse únicamente como el final de una exposición, sino como la acogida agradecida de “algo maravilloso que ha ocurrido entre nosotros”. En su intervención recordó el origen del proyecto, vinculado al impacto de los incendios en la Sierra de la Culebra: “Allí, donde parecía que solo quedaban cenizas, empezó a nacer casi en silencio una palabra y un proyecto: esperanza”. El obispo destacó que quienes han visitado Zamora “lo han hecho para dialogar con el arte, para sumergir su alma en la belleza y dejarse interpelar”, poniendo de relieve la capacidad del patrimonio para suscitar preguntas profundas y abrir caminos de interioridad. Asimismo, quiso agradecer expresamente el trabajo conjunto que ha hecho posible esta edición, subrayando el papel de la Fundación Las Edades del Hombre, las administraciones públicas y los numerosos profesionales y voluntarios implicados. Mons. Valera reconoció también la presencia institucional en el acto, con la participación del vicepresidente de la Fundación Las Edades del Hombre, Mons. Mikel Garciandía, y del consejero de Cultura, Turismo y Deportes de la Junta de Castilla y León, Gonzalo Santonja, a quienes agradeció su respaldo desde el inicio del proyecto. En este contexto, puso en valor el modo de trabajo compartido que ha sostenido la iniciativa: “Cuando se dialoga, cuando se suman esfuerzos, cuando se piensa en las personas y en las dificultades de nuestros territorios, las cosas suceden”. Igualmente, tuvo palabras de gratitud para el Cabildo Catedral, la Fundación ZamorArte —por su apuesta por acercar la belleza del Evangelio a los jóvenes a través del Laboratorio EsperanZa— y el conjunto de instituciones que han apoyado la muestra. “Hoy más que cerrar, abrimos”, afirmó el obispo, invitando a dar continuidad al camino iniciado. “Zamora no está condenada a resistir, sino llamada a crear oportunidades y futuro”, añadió. La clausura de EsperanZa deja en Zamora una experiencia que ha unido fe, arte y colaboración institucional, proyectando el valor del patrimonio como motor cultural y también como fuente de sentido. “Esta tierra no es solo memoria; es promesa y es futuro”, concluyó Mons. Valera, felicitando a todos los que han hecho posible esta edición.
04/05/2026más info
EsperanZa amplía su apertura hasta el 3 de mayo
EsperanZa amplía su apertura hasta el 3 de mayo
La exposición ‘EsperanZa’, que acoge Zamora en el marco de Las Edades del Hombre, permanecerá abierta hasta el próximo 3 de mayo, tras la ampliación anunciada este lunes por el presidente de la Fundación Las Edades del Hombre, Mons. Jesús Vidal, y el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. La muestra, instalada en la Catedral de Zamora y las iglesias de San Cipriano y El Carmen, tenía previsto cerrar el 5 de abril, pero el obispo de Zamora, Fernando Valera, haciéndose eco del sentir mayoritario de las diferentes administraciones y de los agentes sociales, culturales y económicos de la provincia, solicitó su ampliación para que la muestra siga siendo un espacio de diálogo fe-cultura y de desarrollo de Zamora. La decisión llega en un momento de notable afluencia de público. Según los datos dados a conocer durante la visita institucional, más de 130.000 personas han recorrido ya esta edición desde su apertura, el pasado 16 de octubre, y solo en las últimas semanas la exposición ha mantenido un ritmo de visitas especialmente intenso, favorecido también por la cercanía de la Semana Santa de Zamora y el volumen actual de reservas. Durante su intervención, Mañueco subrayó que el respaldo de la Junta a esta edición de Las Edades del Hombre expresa el compromiso del Ejecutivo autonómico con la conservación, gestión y difusión del patrimonio cultural y religioso de Castilla y León. Asimismo, destacó que esta ampliación supondrá un nuevo impulso para el desarrollo económico y social de la provincia. Por su parte, Mons. Jesús Vidal puso de relieve la excelente acogida de la exposición y agradeció la implicación de quienes han hecho posible esta prórroga, en una decisión que no ha resultado sencilla por las condiciones vinculadas al préstamo de las obras. En este contexto, reconoció expresamente la colaboración del Obispado de Zamora, junto a la de las demás instituciones y entidades implicadas en el desarrollo de la muestra. La ampliación de ‘Esperanza’ vuelve a poner de manifiesto la relevancia de esta edición para la ciudad y para la vida diocesana. También subraya el papel del Obispado de Zamora en una cita que está proyectando, desde el patrimonio, una imagen de Zamora estrechamente vinculada a su identidad histórica, artística y eclesial. En el acto por compromisos previamente adquiridos no ha podido estar el obispo, Fernando Valera, pero sí han asistido en representación diocesana el vicario general, Pedro Faúndez; el deán de la Catedral, Juan Luis Martín; el guionista de la exposición y gerente, José Manuel Chillón, y el delegado de Patrimonio de la diócesis, comisario institucional de la muestra, Juan Carlos López.
23/03/2026más info
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