San Torcuato acoge la tradicional celebración de la Virgen del Pilar
San Torcuato acoge la tradicional celebración de la Virgen del Pilar
San Torcuato acoge la tradicional celebración de la Virgen del Pilar
San Torcuato acoge la tradicional celebración de la Virgen del Pilar
San Torcuato acoge la tradicional celebración de la Virgen del Pilar
San Torcuato acoge la tradicional celebración de la Virgen del Pilar
San Torcuato acoge la tradicional celebración de la Virgen del Pilar
San Torcuato acoge la tradicional celebración de la Virgen del Pilar12/10/2026
San Torcuato acoge la tradicional celebración de la Virgen del Pilar
La Guardia Civil de Zamora ha celebrado la fiesta de su patrona en una eucaristía marcada por el agradecimiento al servicio que presta en toda la provincia y por el recuerdo a sus familias y a los agentes fallecidos
La iglesia de San Torcuato ha acogido este lunes, 12 de octubre, la tradicional celebración de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil, en una eucaristía que ha reunido a miembros de la Comandancia de Zamora, familiares, autoridades y fieles. La celebración ha estado presidida por el obispo de Zamora, Fernando Valera, y ha supuesto, además, el primer Día del Pilar en Zamora de Jesús Tejada como nuevo teniente coronel jefe de la Comandancia,
La devoción a la Virgen del Pilar hunde sus raíces en una antigua tradición cristiana que sitúa en Zaragoza, en torno al año 40, la presencia de María junto al apóstol Santiago, al que habría alentado en su tarea evangelizadora sobre una columna o «pilar». Desde entonces, esta advocación ha quedado profundamente vinculada a la historia religiosa de España. La Virgen del Pilar es también patrona de la Guardia Civil desde 1913, cuando una Real Orden de Alfonso XIII reconoció oficialmente una devoción que llevaba décadas extendida entre los miembros del Cuerpo.
La celebración de este año llega, además, pocos días después de que la Diócesis de Zamora concediera el Premio San Atilano, en su categoría social, al teniente coronel Héctor David Pulido García, anterior jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Zamora y también presente en el acto. El reconocimiento quiso agradecer su servicio a la provincia durante los años en los que estuvo al frente de la Comandancia, su proximidad a la población y su especial atención a las necesidades de un territorio extenso, envejecido y disperso como el zamorano. Este reconocimiento y la celebración compartida cada año en torno a la Virgen del Pilar son también expresión de la estrecha relación institucional y humana entre la Diócesis de Zamora y la Guardia Civil, construida desde el respeto a la misión propia de cada institución y desde una preocupación común por el servicio a las personas, especialmente en el medio rural.
Precisamente sobre esa realidad ha girado buena parte de la homilía de Fernando Valera. El obispo presentó a María como el «pilar firme» sobre el que se sostienen la fe y la convivencia, recordando la imagen de los Hechos de los Apóstoles en la que la Madre de Jesús permanece reunida con la primera comunidad cristiana, orando y esperando la llegada del Espíritu Santo.
Desde esta imagen estableció un paralelismo con el servicio que presta la Guardia Civil en Zamora. Se refirió especialmente a la presencia de los agentes en las carreteras y en los pueblos más alejados de cualquier comarca zamorana donde muchas veces representan la ayuda más inmediata cuando surge una dificultad. «Sois pilar de seguridad, pero, sobre todo, sois pilar de humanidad y cercanía», señaló durante la homilía, poniendo el acento en una tarea que va mucho más allá de las funciones estrictamente profesionales.
Monseñor Valera incidió igualmente en la dimensión humana de esta vocación de servicio. Detrás de cada uniforme, recordó, hay una persona con sus alegrías, cansancios y dificultades; y al otro lado de cada actuación se encuentra alguien que puede necesitar auxilio, orientación o consuelo. Una responsabilidad que vinculó con valores como la justicia, el respeto a los demás y el compromiso con el bien común.
También las familias de los guardias civiles ocuparon un lugar especial en sus palabras. El obispo recordó a quienes acompañan una profesión marcada en ocasiones por las ausencias, las mudanzas y las exigencias del servicio, definiéndolos como un sostén silencioso pero fundamental. La eucaristía mantuvo igualmente un recuerdo agradecido hacia todos los miembros de la Guardia Civil fallecidos en acto de servicio, particularmente quienes entregaron su vida en defensa de la paz y de los valores democráticos.
La celebración del Pilar volvió así a reunir en San Torcuato a la Guardia Civil y a buena parte de la sociedad zamorana en torno a una advocación profundamente arraigada en la historia del Cuerpo. Una jornada de fiesta, pero también de reconocimiento a quienes, desde numerosos puestos repartidos por toda la provincia, hacen del servicio, la cercanía y la atención a las personas una parte esencial de su trabajo cotidiano.








