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Víctor Jambrina, nuevo diácono al servicio de la Iglesia de Zamora
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10/10/2026

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Víctor Jambrina, nuevo diácono al servicio de la Iglesia de Zamora

La Colegiata de Toro ha acogido este sábado la ordenación diaconal del joven de Entrala, que da un paso decisivo en su camino hacia el sacerdocio

La diócesis de Zamora ha celebrado este sábado, 10 de octubre, la ordenación diaconal de Víctor Jambrina Domínguez, en una eucaristía presidida por el obispo, Fernando Valera, en la Colegiata de Santa María la Mayor de Toro, cantada por el coro La Mayor y en la que han participado más de medio centenar de sacerdotes, diáconos de diferentes diócesis, los seminaristas de la región y un nutrido número de familiares y amigos. La elección del lugar está especialmente vinculada a la etapa que vive actualmente el nuevo diácono, que desarrolla en esta ciudad una parte importante de su actividad pastoral. 

Natural de Entrala y con 26 años, Víctor Jambrina ha recorrido un largo camino formativo que comenzó en el Seminario Menor San Atilano, donde cursó la ESO y el Bachillerato. Posteriormente continuó su preparación en el Seminario Mayor y obtuvo el Bachiller en Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca, formándose también en el Teologado de Ávila, en Salamanca. Actualmente cursa el segundo año de la Licenciatura en Liturgia en la Universidad Eclesiástica San Dámaso, en Madrid. 

Su formación ha estado acompañada desde el principio por una intensa experiencia pastoral. Además de su vinculación actual con Toro y con la pastoral vocacional, ha pasado por el Seminario Menor, la parroquia de Lourdes, Benavente, San Lázaro y distintas comunidades de Sayago, entre ellas Abelón, Moral de Sayago, Torregamones y Gamones. Un recorrido que le ha permitido conocer realidades muy diferentes de la diócesis y acercarse a las personas desde la vida concreta de las comunidades. 

Precisamente ese contacto con la gente ha ido dando forma a su manera de entender la vocación. En los días previos a la ordenación, Víctor resumía el sentido del paso que ahora da como un deseo de “configurarse con Cristo siervo”. Para él, el diaconado no es únicamente una etapa previa al sacerdocio, sino una llamada concreta al servicio de la Palabra, la liturgia y la caridad. 

Esta misma idea ha ocupado buena parte de la homilía del obispo. Fernando Valera ha recordado que ser diácono significa hacer presente en la Iglesia la diaconía de Jesucristo y ha situado el ministerio que comienza Víctor en la lógica del servicio y del encuentro con los demás. «La vocación al diaconado no nace de la búsqueda de refugio, ni de comodidades», señala el texto de la homilía, sino de la disposición para salir al encuentro del otro. 

El obispo ha propuesto al nuevo diácono una referencia sencilla y exigente para su ministerio: la de Jesús, de quien san Pedro dice que “pasó haciendo el bien”. Un servicio que, según Fernando Valera, debe acercarse a las heridas y al dolor de las personas y llevar hasta ellas la cercanía del Evangelio. 

Valera ha insistido también en la importancia de la vida interior, la oración y la relación personal con Cristo para sostener el ministerio. El nuevo diácono será servidor de la Palabra y del altar, pero esa misión —ha señalado— no puede reducirse a funciones o tareas, sino que debe brotar de una experiencia profunda de fe y traducirse en amor, alegría, paz, amabilidad, fidelidad y bondad. 

La ordenación supone para Víctor la recepción del primer grado del sacramento del Orden. Se trata, en su caso, del diaconado y que se sitúa dentro del proceso de preparación hacia el sacerdocio. Desde ahora podrá proclamar el Evangelio y predicar, administrar el bautismo, asistir y bendecir matrimonios, celebrar exequias y distribuir la comunión, además de asumir de manera especial el servicio de la caridad. 

La celebración adquiere también un significado especial para la diócesis porque la ordenación de un joven formado desde sus primeros años en los seminarios diocesanos constituye, en este contexto, un signo de esperanza y una invitación a seguir cuidando y acompañando las posibles vocaciones.

Fernando Valera ha concluido confiando esta nueva etapa a la protección de la Virgen María y recordando a Víctor que la Iglesia de Zamora necesita ministros cuyo servicio nazca de un corazón enamorado de Jesucristo: «Esta Iglesia que peregrina en Zamora necesita que el servicio y el bien sean el reflejo de un corazón enamorado de Jesús». 

Para Víctor Jambrina comienza ahora una etapa nueva. Lo hace precisamente en Toro, en medio de las comunidades a las que viene acompañando y con la mirada puesta en el sacerdocio, pero asumiendo desde hoy una palabra que define ya su ministerio: servicio.

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