03/03/2013

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Iglesia en Zamora 161: renuncia de Benedicto XVI

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Muy queridos amigos:

Como bien conocemos hace unos días se hacía efectiva la anunciada renuncia del Papa Benedicto XVI al ministerio petrino como Pastor Universal y Cabeza del Colegio Episcopal, por lo cual en este momento nuestra Iglesia Católica se encuentra en el régimen de “sede vacante”, hasta la elección de un nuevo Obispo de Roma.

Nos ha sorprendido su meditada y valiente decisión de renunciar libre y voluntariamente al papado, y la acogemos, como él ha afirmado, buscando el bien de la Iglesia, a cuyo servicio se ha ido entregando como sacerdote, teólogo, Obispo y Papa.

Realizando una mirada sintética a su pontificado, nos corresponde, sobre todo, dar gracias abundantemente a Dios por la persona de su muy fiel servidor, el Papa Benedicto XVI, ya que su ministerio ha sido un gran y fructífero bien para el conjunto de la Iglesia Católica y para toda la humanidad. Podemos afirmar que Dios, a través de este Papa, tan lleno de humildad, nos ha bendecido generosamente, ya que por su servicio pastoral Jesucristo se ha hecho presente y visible para continuar acompañando, custodiando, guiando y sirviendo a todos los católicos, incluso a todos los hombres.

Mantendremos en nuestro recuerdo a Benedicto XVI, como aquel Papa con una mirada transparente, reflejo de la bondad de Dios; con un rostro afable, expresión del gozo de la fe; con palabra sosegada y luminosa, manifestación de la voz del Señor Jesús que nos quiere llamar; y con los brazos abiertos a todos, signo de ser acogidos en Dios.

Además lo admiraremos como el Papa que desarrolló su ministerio con gran hondura, ejercitándose ejemplarmente en estos tres servicios característicos del ministerio petrino: maestro en la Verdad; para ello nos ha ofrecido con abundancia, claridad y sencillez un valioso magisterio del cual debemos seguir alimentándonos los cristianos. En su clarividente enseñanza destacan sus tres encíclicas sobre realidades nucleares cristianas, y sus exhortaciones sobre la Eucaristía y la Palabra de Dios.

Sumo Pontífice, ya que ha consagrado su papado para servir de “puente” o signo de encuentro entre Dios y el hombre, así ha procurado recordarnos continuamente la primacía y soberanía de Dios sobre la vida de los hombres. Lo cual se refleja en su interés por recuperar la belleza y la relevancia de la acción litúrgica, en cuanto ámbito donde Dios sale a nuestro encuentro y nos atrae hacia sí para colmarnos de su vida.

Pastor en la caridad; para esto ha permanecido solícito promoviendo el crecimiento y renovación de la Iglesia. Además se ha hecho presente para alentar y sostener a los católicos en lugares tan distantes como Alemania, Benin, México, Portugal, Turquía y Australia. Y la Iglesia en España se siente agraciada por sus tres visitas: afianzando la familia cristiana, haciéndose peregrino compostelano, robusteciendo nuestro ser Iglesia, y convocando a vivir la fe con fortaleza a los jóvenes.

Por todo ello, y muchísimo más, le decimos desde esta Iglesia Diocesana: ¡Muchas gracias, querido Papa Benedicto XVI! Te seguimos acompañando con nuestro afecto y reconocimiento, y cuenta siempre con nuestra oración.

+ Gregorio Martínez Sacristán, Obispo de Zamora

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