14/07/2013

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Iglesia en Zamora 170: JMJ de Río de Janeiro

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Muy queridos amigos:

Las miradas de toda la Iglesia se dirigirán dentro de unos diez días a la ciudad brasileña de Río de Janeiro, ya que allí está convocaba la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud, tal como lo anunciaba el Papa Benedicto XVI al final de la Misa de la recordada Jornada Mundial de 2011 en Madrid.

A primera impresión nos puede resultar demasiado lejano dicho lugar en tierras iberoamericanas, debido a la gran distancia que nos separa de él, pero para la fe todos los espacios nos han de parecer cercanos, ya que con ellos estamos unidos por la misma experiencia cristiana, lo cual implica que nos adherimos a este gran encuentro eclesial.

Por eso nos corresponde hacernos partícipes de lo que la Iglesia Católica, con la presencia del Papa Francisco, está llamada a vivir en la ya inmediata Jornada de la Juventud de Río de Janeiro, de tal modo, que aunque, no acudamos personalmente a esta ciudad, nos uniremos en la fe y en la plegaria a los jóvenes que allí la celebrarán.

Con vistas a que los jóvenes cristianos de todos los continentes se preparen adecuadamente a esta Jornada se les ha dirigido un Mensaje que desarrolla este llamamiento evangélico: “Id y haced discípulos a todos los pueblos” (Cf. Mt 28,19). Por lo tanto se ha querido destacar la dimensión misionera común a todos los cristianos. Así se trata de ayudar a los jóvenes a que descubran y asuman que su itinerario de maduración continuada en la fe conlleva también la disponibilidad para ser testigos de la fe cristiana para que, a través suyo, llegue a otras personas el Evangelio. Así, al tiempo que se reconocen discípulos de Cristo, los jóvenes se sentirán sus misioneros.

Por ello se les invita a percibir que, si han respondido personalmente a la fe a través del encuentro con el Señor Jesús, han de procurar invitar a los otros con quienes se relacionen a que se abran al Amor de Dios hecho vida en Cristo. Esto significa, como afirma el Mensaje, que: “cuanto más conocemos a Cristo, más deseamos anunciarlo. Cuanto más hablamos con Él, más deseamos hablar de Él. Cuanto más nos hemos dejado conquistar, más deseamos llevar a otros hacia Él”.

Con lo cual los jóvenes cristianos están llamados a participar decididamente en la misión evangelizadora que Jesucristo confío a toda su Iglesia, la cual está destinada a los hombres y mujeres de todas las edades y de todos los pueblos. De tal modo que a los jóvenes creyentes les corresponde sentirse enviados a sembrar con sencillez y respeto el Evangelio en “los diferentes ámbitos de la vida: las familias, los barrios, los ambientes de estudio o trabajo, los grupos de amigos y los lugares de ocio”.

Por tanto que la cercanía de esta Jornada Mundial de la Juventud nos impulse a sentirnos interesados por cuanto en ella compartirán los numerosos jóvenes asistentes, para lo cual debemos orar con abundancia para resulte muy participada y provechosa, suplicando que los jóvenes reciban la fortaleza para ser misioneros audaces y valientes.

+ Gregorio Martínez Sacristán, Obispo de Zamora

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