05/10/2014

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Iglesia en Zamora 196: objetivo diocesano

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Muy queridos amigos:

Nos encontramos iniciando un nuevo Curso Pastoral, para el cual he considerado conveniente establecer el siguiente Objetivo Pastoral Diocesano: “Conversión pastoral y misionera en la vida de la diócesis”, que pretende ser la aplicación de la Exhortación Apostólica “Evangelii Gaudium” del Papa Francisco a nuestra Iglesia. Este Objetivo Pastoral está en continuidad y progresión con el del curso precedente. Por ello quiero que nuestro Objetivo Pastoral, que ahora os presento en sus grandes rasgos, sea acogido receptivamente por cuantos integramos nuestra Iglesia Diocesana, conociéndolo y asumiéndolo, para que todos procuremos ponerlo ampliamente en práctica.

Para comprender lo que implica nuestro presente Objetivo pastoral nos ayuda lo afirmado por el Papa, invitando a todos cristianos a “una nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría” y esperando que “todas las comunidades procuren poner los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera”. Por tanto este Objetivo quiere ofrecernos la posibilidad de profundizar en algunas raíces que son fuente de vitalidad para nuestra vida personal y la de nuestras comunidades.

Adentrándonos en el desarrollo del Objetivo, inspirados en la Exhortación, se ha desglosado en tres apartados: Una inaplazable renovación eclesial; Pastoral en conversión; y Primerear, involucrarse, acompañar, fructificar y festejar. Los cuales se concretan en dos actitudes pastorales cada uno y se acompañan de unas Pistas prácticas.

Por un lado se nos invita a que esta “conversión pastoral y misionera” nos impulse a una “inaplazable renovación eclesial”, que implica, según el Papa: “salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio”. Esto significa cultivar una “espiritualidad misionera”, por la que descubrimos la riqueza del don recibido con la fe y la vida cristiana para ofrecer este don a los hombres con quienes convivimos. Y que supone “vivir desde la esperanza”, creyendo en la presencia de Dios en nuestro mundo, a pesar de las dificultades.

Además avanzar en la conversión pastoral y misionera implica hacer de nuestra comunidad cristiana “una Iglesia con las puertas abiertas”. Para lo cual se requieren vivir “nuevas relaciones en Cristo”, lo cual conlleva estar firmemente enraizados en el Señor Jesús y, en Él, abiertos a los hermanos. Así como las nuevas relaciones basadas en la fraternidad cristiana nos abrirán a “encontrar una nueva vitalidad”, que, frente a las desilusiones y ensoñaciones pastorales, nos permitirán entregarnos a fondo en la misión.

Esta renovación eclesial, realizada desde una pastoral en conversión, se concreta en unas actitudes que deben caracterizar a todo evangelizador: primerear, involucrarse, acompañar, fructificar y festejar. Las cuales son ampliamente practicables por todo creyente. Ejercitándolas podremos “superar la mundanidad” que hoy tanto nos acecha, y nos encaminaremos a vivir abundantemente el “amor fraterno”, o sea, acrecentando la comunión efectiva y enriquecedora entre cuantos formamos nuestra Iglesia Diocesana.

+ Gregorio Martínez Sacristán

Obispo de Zamora

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