Vida Consagrada

08/09/2022

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"La vida contemplativa ora por todos los que sufren y por los alejados", hermana Luz Stella

Las hermanas del monasterio Cisterciense El Salvador de Benavente celebran hoy, día de la natividad de la virgen, la profesión solemne de la hermana Luz Stella, colombiana de 58 años. 

 

- ¿Cómo surge la vocación de la vida contemplativa en su vida?

 

En la comunidad Neocatecumenal, en una celebración de Palabra al escuchar este Evangelio: “Si alguno viene en pos de mí y no pospone a su padre o a su madre, y a su hijos, a sus hermanos, y a sus hermanas, incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío”. (Lc.14,25-27).

 

- ¿Cuáles son sus orígenes o cómo ha vivido la fe en su familia?

 

Pertenezco a una familia católica formada por Octavio y Carmen, mis padres, con 5 hijos, 3 hombres y 2 mujeres. Mamá pertenecía a la Legión de María y me inculcó el amor a la Virgen y a imitar sus virtudes.

 

- En España, al igual que en el resto de Europa, se está viviendo desde hace años una importante crisis vocacional y una separación grande entre la Iglesia y la sociedad, ¿le preocupa?

 

 Sí, las nuevas generaciones no quieren saber nada de la Iglesia, no solo quienes no han recibido la fe, sino incluso los que han recibido la fe de sus padres, se resaltan siempre los fallos y se habla de los abusos a menores en forma generalizada, y se ha perdido la credibilidad y la autoridad de la Iglesia. No podemos olvidar que es pecadora, pero es santa también, por ello, aunque  la Iglesia siempre ha sido perseguida, jamás será derrotada porque es obra de Dios que manifiesta su poder en la debilidad.

 

- ¿Qué aporta la vida contemplativa en un contexto social como el actual?

 

La vida contemplativa aporta la oración por todos los que sufren y los que están alejados. La vida comunitaria es un misterio de la comunión del Dios Uno y Trino, manifiesta la unidad en la diversidad, el servicio mutuo y la alegría de vivir en coherencia con el Evangelio, viviendo los votos de obediencia, pobreza y castidad, que en la vida monástica propiamente se concretan en los votos de estabilidad, conversión de costumbres y obediencia según la Regla de San Benito.

 

- ¿Cómo es la vida en su comunidad? ¿Cómo es el día a día?

 

La vida en nuestra comunidad es muy sencilla, en nuestro “hacer”, tratamos de mantener un equilibrio entre la oración y el trabajo. De forma similar podría decir que la relación de amor  con Dios, que es nuestro “ser”, alimenta las relaciones fraternas, a fin de vivir en unidad, aceptando unas y otras las debilidades humanas, sirviéndonos y perdonándonos mutuamente en la caridad.

 

Iniciamos las vigilias a las 5:25, terminamos con media hora de oración personal frente al sagrario, 7:00 a,m Laudes y reunión capitular, 8:00 desayuno  8:25-9:25: Lectio Divina; 9:30 tercia; 9:45 a 12:10 tiempo para estudiar o trabajar; a las 12:30 Eucaristía; 1:15 Sexta; 1:30 comida; descanso de 2 a 3:05; a las 3:15 Nona; 3:30 a 4:15 Recreo; 4:15 hasta las 6:00 trabajo o estudio; 6:30 Vísperas y oración personal frente al Sagrario; 7:45 Cena; 8:30 Lectura Espiritual; 9:45 Completas, que es la última hora del día.

 

Como ya decía, seguimos Regla de San Benito, que nos invita a vivir del trabajo de nuestras manos, por eso nos dedicamos a la elaboración de dulces, mantenimiento y limpiezas, cuidado de las enfermas, trabajo de huerta y jardín, etc.

 

¿Cuáles son los pilares sobre los que sustenta su fe?

 

Mi fe se sustenta en creer en Jesucristo enviado por Dios Padre para redimir nuestros pecados, en su vida, pasión, muerte y resurrección, y en la esperanza de gozar de su presencia en la vida eterna. En el Dios Uno y Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas, y una sola naturaleza divina, en comunión de amor y donación recíprocas.

 

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