Comunicación

03/03/2021

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Renacimiento toresano

Parece un hecho casi probado que el no poder hacer algo multiplica el deseo de llevarlo a cabo; y algo así podría decirse de lo que sucede en estos momentos con la casi avidez por viajar. Lo que ocurre es que no siempre somos conscientes de que hay opciones más que interesantes muy cerca de nosotros. Una de esas visitas casi obligadas sería la del Real Monasterio de Sancti Spiritus de Toro. Fundado en el año 1316 custodia un importantísimo conjunto de obras artísticas, un rico tesoro que, si las condiciones lo permiten, podrá volver a ser visitado en fechas no muy lejanas. 

Dentro de la citada colección, podemos ver esta tela con las figuras de San Pedro, Santiago el Mayor y San Juan Evangelista, lino que pintara en la década de 1530 uno de los más afamados artistas establecidos en la vecina ciudad de Toro.

La simetría y el equilibrio son patentes en esta hermosa composición, donde se evidencia la predilección por las formas y rasgos suaves, la escasa preocupación por la volumetría o la importancia concedida al paisaje, todas ellas características frecuentes en la producción salida de los pinceles del pintor abulense y apreciable en el casi centenar de obras documentadas y conservadas; así como en otras tantas que le son atribuibles y que se reparten, fundamentalmente, por las actuales provincias de Zamora, Salamanca, León y Valladolid. Esto no hace sino hablarnos de la numerosa actividad y la importancia del taller del pintor renacentista.

Una obra a destacar en el importantísimo legado custodiado en los centenarios muros del monasterio, una cita que, crucemos los dedos, podremos disfrutar en breve y sin saltarnos ninguna norma.

Manuel Benito

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