¡Me gusta el campamento!
Volver

Reportajes de Comunicación

16/09/2014

Compartir

¡Me gusta el campamento!

Un repaso a las actividades veraniegas de la Iglesia con los más pequeños

Al término de la temporada estival, hacemos un balance de los campamentos que diversas parroquias, centros educativos e instituciones de la Diócesis de Zamora han llevado a cabo, con la participación de más de 1.200 niños y cerca de 200 monitores y personas encargadas de su cuidado. Las instalaciones de Cáritas Diocesana en Sanabria han acogido gran parte de estas actividades.

La Iglesia siempre ha cuidado el ocio y el tiempo libre como un espacio educativo integral, y por eso la Diócesis de Zamora, a través de sus diversas parroquias, colegios, institutos religiosos y asociaciones, lleva muchos años organizando campamentos de verano.

Junto al Lago de Sanabria, en un enclave privilegiado, dentro del término municipal de Vigo de Sanabria, Cáritas Diocesana de Zamora tiene tres campings por los que pasan todos los años cientos de chavales.

La Delegación Diocesana de Enseñanza ha vuelto a organizar, un año más, el Campamento Diocesano, que ha contado con 175 niños, y la Escuela de Ocio y Tiempo Libre Azemur, dependiente de Cáritas, ha reunido en esta edición a 150 chavales en dos turnos distintos. Varias parroquias de la capital han llevado también a los más pequeños a las instalaciones diocesanas junto al Lago de Sanabria. Son los casos de las parroquias de San José Obrero con 64 adolescentes, San Lázaro llevó a 19 y el Espíritu Santo reunió a 61 chavales (incluido el arciprestazgo de El Pan, con quien compartieron campamento); así como los arciprestazgos de El Pan, Benavente- Campos con 98 chicos, y Aliste- Alba que congregó a otros 46.

Por otra parte, el campamento que organiza la parroquia de la Natividad de la capital en Sejas de Sanabria celebró una edición más con 215 niños. Se trata de uno de los más veteranos y numerosos. “En el campamento se han marcado unos objetivos en los que se han descubierto la aventura de vivir y encontrarse los niños consigo mismo, con los otros y con Dios. Ha habido momentos de celebración y oración. El campamento ha quedado marcado con un signo positivo y dentro de un compromiso cristiano”, señala el párroco, Francisco Díez.

Argusampi, ésta es la original denominación del campamento organizado por las parroquias de Argujillo, San Miguel de la Ribera y El Piñero, bajo la tutela del sacerdote Manuel San Miguel. Este es un campamento un tanto original, ya que los 25 niños participantes de estos pueblos disfrutaron de estos días de forma itinerante y pasaron unos días en cada localidad. Las actividades finalizaron con una excursión a Villardeciervos y una visita al parque de incendios. Fueron cinco días muy activos, de juegos y actividades variadas de tiempo libre. “Creo que conseguimos dinamizar la vida de estos pueblos en unos días como presencia de Iglesia y sentido formativo en valores cristianos. Unimos a los padres que nos acompañaron en la excursión”, explica el párroco.

Por otra parte, la parroquia de San Torcuato ha vuelto a reunir a un grupo de 50 chavales de entre 9 y 14 años que han pasado unos días de campamento en las instalaciones de un antiguo albergue rural cerca de la localidad salmantina de Serradilla del Llano. Este campamento ha tenido un hilo conductor bajo el que se han desarrollado todas las actividades lúdicas de este año: La vuelta al mundo en 10 días. “El campamento no es una actividad puntual en el momento del verano, sino que es la conclusión del trabajo que a lo largo del curso se desarrolla en los diferentes grupos parroquiales, y desde ahí se busca que los adolescentes, a partir de los 15 años empiecen a asumir responsabilidades, por lo que se les ofrece la posibilidad de acudir al mismo como ayudantes de monitor, lo que les ayuda a aumentar su implicación con la parroquia y a continuar su pertenencia a la misma a lo largo del curso”, comenta el sacerdote responsable, Fernando Toribio.

El campamento de Doney de la Requejada continúa con una edición más en la que han participado, en cuatro turnos, 278 chavales. Se trata de otro de los campamentos históricos de la diócesis y de los más conocidos por las familias por su larga trayectoria. “Es conocido por todos los integrantes y los propios acampados que Doney no persigue entretener. Al contrario, pretende aprovechar las dimensiones principales de la vida cotidiana para la maduración y crecimiento personales. También es explícita una fuerte impronta con clara voluntad evangelizadora”, explica uno de los monitores del campamento, Rafael García.

Y la parroquia de San Lorenzo también ha organizado un campamento muy divertido. “Tintín y los secretos de los Lancienses”, a partir de este título los monitores y coordinadores han trabajado desde el mes de febrero en crear distintos actividades que han llenado de aventuras el campamento en el que han participado 33 chavales de entre 8 y 16 años. “Un inmejorable ambiente entre los monitores y una gran implicación de los acampados ha logrado que todo resultara exitoso. Juegos, marchas, piscina, viaje en Feve, espeleología, canoas, pinball, arco, etc. Los padres han podido seguir a tiempo real por una red social las impresiones e imágenes de lo realizado, pudiendo participar también ellos, del último fin de semana como acampados. ¡Un campamento de 10!”, señala el párroco, Jesús Campos. VIKY ESTEBAN

 

La Iglesia, pionera en la educación en el tiempo libre

En Benavente hay una larga y rica experiencia en campamentos. Desde que se comenzaron a organizar estas actividades en las instalaciones que Caritas adquirió junto al lago de Sanabria, no han faltado numerosos chicos y chicas que participaran en ellas. Hace años cada parroquia de Benavente organizaba su propio campamento; en estos momentos se hace un solo campamento para todo el arciprestazgo de Benavente–Tierra de Campos, lo cual es algo muy positivo, pues es un punto de unión más entre todas las parroquias y entre los chicos que comparten las aulas de las clases y otro tipo de actividades.

Este año cien chicos (de entre 9 y 16 años), acompañados por veinte monitores y cocineras, nos cogimos las mochilas; y desde el día 6 al 17 de agosto hemos disfrutado a lo grande de todo lo que allí hemos vivido.

Apostamos por este tipo de actividades como prolongación del trabajo catequético y pastoral que se realiza a lo largo del curso en las parroquias. Creemos que en el contexto del tiempo libre es posible una auténtica educación en valores humanos y cristianos. En medio de los juegos de lo más variado, de la diversión de todo tipo, de las marchas y paseos, de los talleres de manualidades, del baño, de la alegría y el buen rollo, es posible tener una intensa convivencia que haga salir a los chicos del individualismo en el que viven y de su dependencia, a veces excesiva, de todo tipo de “maquinitas”. Además la belleza de la naturaleza invita de manera especial al encuentro con Dios; por eso además de celebrar la Eucaristía los domingos y fiestas, reservamos un espacio para la oración de la mañana y de la noche, tenemos una celebración penitencial, aprendemos nuevas canciones juveniles y divertidas para rezar, se les ofrecen momentos o dinámicas para la reflexión o profundización religiosa.

La Iglesia fue pionera en este tema de la educación en el tiempo libre, y ha de seguir apostando por ella; ofrecer el evangelio y la vivencia de la fe de una forma alegre y divertida, en un contexto distinto al parroquial es muy enriquecedor y ayuda a madurar en el compromiso cristiano. CÉSAR SALVADOR

Galería fotográfica de los campamentos del verano de 2014

Subir
Lo sentimos, no hemos encontrado ningún resultado para su criterio de búsqueda.