San Valentín, mártir
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Reportajes de Comunicación

14/02/2021

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San Valentín, mártir

Dice el Martirologio Romano (catalogo en el que se contiene la vida sumaria de los santos en la fecha de su fiesta) acerca de San Valentín: “En Roma, en la vía Flaminia, cerca del puente Milvio, san Valentín, mártir.” Por lo tanto sabemos que fue un mártir romano del s. III condenado, según la tradición, por casar a jóvenes soldados, algo que estaba prohibido pues las nupcias hacían que estos jóvenes “no rindiesen en el campo de batalla” como atestiguaban emperadores de la época.

De aquí deducimos que San Valentín sería un clérigo (en los parámetros que entendemos hoy por clérigo: diácono, sacerdote u obispo). Se deduce también que el mártir tenía ciudadanía romana, pues según la tradición muere degollado (muerte rápida reservada a los condenados que gozaban de ciudadanía romana, como el Apóstol Pablo, no así Águeda, Lucía, Sebastián y tantos otros).

Y de Roma… a Zamora, en concreto a Toro llegó este Santo enamorado del amor. La peripecia de sus reliquias comienzan cuando el papa Pablo III le regala la reliquia al emperador Carlos I por sus dolores de cabeza, a la muerte de éste, su capellán Don Diego Enríquez la deposita en Toro con la correspondiente aprobación Papal el 26 de Abril de 1545, concediendo numerosas indulgencias.

Junto a su reliquia, la presencia de una escultura de escaso valor, una tabla de su martirio y una cofradía hoy desaparecida, muestran la devoción desde el s. XVI de los toresanos al patrón de los enamorados y protector de los dolores de cabeza, a veces cosas sinónimas.

Juan José Carbajo Cobos
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