17/08/2026
De Riomanzanas a Villamayor: un fin de semana marcado por la devoción mariana
La solemnidad de la Asunción y el centenario de la coronación de la Virgen de Socastro han marcado la agenda pastoral del obispo, Fernando Valera, durante un fin de semana que le ha llevado de Riomanzanas a la capital y, finalmente, a Villamayor de Campos. Tres comunidades y tres celebraciones diferentes que muestran una misma realidad: la profunda huella de la devoción mariana en la diócesis y su capacidad para seguir reuniendo a pueblos y familias en torno a la fe.
La primera parada tuvo lugar el 15 de agosto en Riomanzanas, donde el obispo presidió la eucaristía de la solemnidad de la Asunción en el marco de las fiestas de la localidad.
Junto a Fernando Valera concelebró don Marcelino, sacerdote encargado de la parroquia, y participó el diácono permanente Ignacio Enríquez. En unos días en los que el pueblo vuelve a llenarse con la llegada de vecinos y familias, la celebración se convirtió también en expresión de una fe y unas tradiciones transmitidas entre generaciones.
La visita a Riomanzanas refleja, además, una de las dimensiones de la actividad pastoral del obispo: la cercanía a las pequeñas comunidades rurales de la diócesis y a los sacerdotes y agentes pastorales que las atienden a lo largo del año.
Del corazón de Sanabria al Tránsito de Zamora
Ese mismo día, ya por la tarde, el prelado presidió la celebración de la Asunción de la Virgen en la iglesia del Tránsito, una cita especialmente arraigada en la ciudad de Zamora.
"Mirar al cielo" fue la invitación que realizó en su homilía el obispo. En un templo estrechamente vinculado a esta solemnidad, Valera presentó la Asunción como la Pascua de María y recordó que en ella los cristianos pueden contemplar el destino al que está llamada su propia existencia.
"Este templo de El Tránsito se nos convierte en una auténtica alegoría del cielo", afirmó. María, elevada a la gloria, se convierte así en "primicia, figura y señal de una esperanza colmada".
Pero esa mirada hacia lo alto, advirtió, no puede convertirse en una forma de apartarse del mundo. María sale al encuentro de Isabel y se pone a su servicio y, por ello, también para el cristiano "servir a los hermanos es el camino verdadero hacia el cielo".
El obispo cerró su reflexión con una de las imágenes centrales de la jornada: "Dios ha vencido, el amor ha vencido, la vida ha triunfado para siempre. El amor es más fuerte que la muerte, y el cielo… el cielo tiene rostro y corazón de Madre".
Cien años de la coronación de la Virgen de Socastro
El recorrido pastoral tuvo el domingo una última parada de especial relevancia en la localidad de Villamayor de Campos, donde el obispo presidió la celebración del primer centenario de la coronación de Nuestra Señora de Socastro, patrona de la localidad.
Cien años después de aquella coronación, Villamayor volvió a reunirse en torno a su patrona para recordar un acontecimiento histórico, pero también para renovar una devoción que atraviesa generaciones.
Valera quiso mirar precisamente hacia quienes precedieron a la comunidad actual: "Hace cien años vuestros abuelos la coronaron reina de sus vidas; hoy nos toca a nosotros coronarla de nuevo con el oro más valioso que un hijo puede ofrecer a su madre: la perseverancia en la fe, el amor sincero a los hermanos y la esperanza que no defrauda".
Tomando como referencia el Evangelio de la mujer cananea, habló de una fe capaz de perseverar ante la dificultad y ha presentado a María como "la primera creyente, la mujer de la fe indómita que estuvo al pie de la cruz sin desfallecer".
La celebración concluyó con una mirada hacia el futuro y una petición para que Nuestra Señora de Socastro bendiga a los mayores que han transmitido la fe, proteja a las familias y "encienda en el corazón de los jóvenes la alegría de seguir a su Hijo".









