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El Obispo felicita al Balonmano Zamora y destaca “la fuerza de los sueños compartidos”
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11/05/2026

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El Obispo felicita al Balonmano Zamora y destaca “la fuerza de los sueños compartidos”

La iglesia de San Ildefonso acogió este lunes el acto de ofrenda del trofeo a la Virgen del Amor Hermoso tras el ascenso del Club Balonmano Zamora a División de Plata, en un ambiente cargado de emoción, gratitud y orgullo colectivo.

Durante su intervención, el obispo de Zamora, Fernando Valera Sánchez, felicitó al club por “haber salido de una categoría compleja y difícil gracias al trabajo en equipo, el esfuerzo y la capacidad de caminar juntos”, estableciendo un paralelismo entre el deporte y el modelo de Iglesia sinodal que impulsa actualmente la diócesis.

El prelado tuvo palabras de reconocimiento para el presidente del club, Iñaki Gómez, la junta directiva, los entrenadores Félix Mojón y Felipe Barrientos, el staff técnico, los voluntarios y todos los jugadores de la plantilla, destacando que “los equipos verdaderamente grandes no son los que tienen solo grandes titulares, sino los que consiguen que todos se sientan parte de algo importante”.

En este sentido, el obispo quiso subrayar especialmente el papel de quienes han sufrido lesiones durante la temporada y de aquellos jugadores que han contado con menos minutos sobre la pista: “Gracias también a quienes habéis sabido esperar desde el banquillo, manteniendo la sonrisa y animando al compañero. El ascenso pertenece a todo el grupo humano”.

Durante el acto se recordó también el importante papel social y educativo del club, especialmente a través de la cantera, formada por cientos de niños y jóvenes que encuentran en los jugadores “un ejemplo de honestidad, esfuerzo, compañerismo y superación”.

El obispo invitó asimismo a los deportistas a vivir el éxito “con humildad e inteligencia”, recordando que “jugar en Plata es ya rozar el oro” y animándolos a seguir trabajando con la vista puesta en nuevos retos deportivos.

En uno de los momentos más emotivos del discurso, el pastor diocesano animó a los jugadores a descubrir también la dimensión espiritual del deporte: “La fe aparece muchas veces en las emociones profundas, en el esfuerzo compartido y en la necesidad de mirar al cielo cuando uno sabe que no todo depende únicamente de sí mismo”.

La celebración concluyó con la ofrenda del trofeo a la Virgen del Amor Hermoso, patrona muy querida por los zamoranos, en un gesto simbólico de agradecimiento tras una temporada histórica para el balonmano zamorano.

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