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En camino desde la Asamblea hacia el Consejo Pastoral Diocesano
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08/04/2025

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En camino desde la Asamblea hacia el Consejo Pastoral Diocesano

El sábado 5 de abril concluía la III Asamblea Diocesana que se ha celebrado a lo largo de este curso 2024/25. Desde primera hora de la mañana el grupo de voluntarias acogió a cerca de un centenar de participantes en el acto. La última sesión de la III Asamblea comenzó con las palabras de D. Fernando, quien invitó a los participantes a aprovechar esta oportunidad que brinda el Espíritu Santo a nuestra Iglesia Diocesana.

Tras las palabras de D. Fernando, la Asamblea comenzó con un momento de oración, rezando juntos la oración Adsumus. Esta sesión, titulada Retos y pistas, continuaba la senda abierta en septiembre de este curso, por ello, se quiso comenzar con la presentación de las conclusiones de la anterior sesión de la Asamblea, a cargo de sor Concha, superiora de la Comunidad del Amor de Dios de la Casa Fundacional de Toro, y Tita Mielgo, miembro del Consejo de Gobierno. Tal y como fueron señalando, los participantes de la segunda sesión insistieron en la necesidad de fomentar la comunión, de trabajar en grupo y con otras realidades; así como la superación de actitudes individualistas. Los miembros de la asamblea propusieron también cuidar la formación y la comunidad, así como fomentar la presencia en la sociedad, con un testimonio veraz, el diálogo y el acompañamiento, con atención a la salud mental, y la insistencia en el trabajo con y para jóvenes.

La primera ponencia de la mañana, a cargo de José de Pablo SJ, tomó pie de las citadas conclusiones para abrir paso a la senda que estamos llamados a recorrer. El camino de renovación es volver a la Iglesia como punto de partida en la Iglesia. Una Iglesia al servicio y que se reconoce como sacramento que hace accesible el encuentro con Dios, señaló el sacerdote jesuita. La tarea que se pone sobre la mesa supone reconocer las pistas que se suscitaron en los anteriores encuentros: transparencia, confianza, servicio, esperanza, colaboración y diálogo, “para acercarse a Cristo y a los que Él ama”, señaló José de Pablo, al pedir que no cayesen en el olvido ancianos, jóvenes, pobres, inmigrantes, víctimas y excluidos.

Estas pistas abren el camino hacia una Iglesia más misionera, catecumenal, pastoral y presente en el mundo, que realiza el reino desde el servicio fraterno, que vive el reino desde la comunión, que anuncia la salvación, y que celebra la vida, como reino festejado. Una Iglesia viva que comparte el Reino de Dios que se hace presente entre nosotros. Desde ahí se invitó a mirar con esperanza y como posibilidad los retos que se pusieron sobre la mesa: desencuentro, rutina, desesperanza, jóvenes alejados, clericalismo, desvinculación, fugacidad del compromiso.

Tras la pausa para el café, el tiempo se dedicó a iluminar desde la oración los retos, pistas y caminos, contemplando el pasaje del Señor caminando sobre las aguas (Mt 14, 22-33). Un tiempo pausado y sosegado para contemplar los miedos, las dudas y las oportunidades a las que la Iglesia diocesana está llamada para avanzar.

Después de la oración, tuvo lugar el tiempo para la conversación en el Espíritu, los participantes, divididos en dieciséis grupos, llevaron a cabo este método de discernimiento para responder a la pregunta “¿qué llamadas nos ayudan a avanzar?”. Tras lo cual tuvo lugar una comida fraterna en los salones del Seminario.

La ponencia de la tarde corrió a cargo de D. Juan Antonio Guerrero, retomó la reflexión sobre el significado del proceso sinodal y la evaluación de los pasos que se han venido dando, para terminar por formular una propuesta muy concreta:

“Queremos ayudar a tomar conciencia de la corresponsabilidad de todos en la Iglesia, pedir a la gente participación, el obispo quiere formar un consejo pastoral diocesano donde los laicos participen y que a él le asesoren, para tomar las líneas pastorales, para ir implementando estas cosas”.

La jornada finalizó con la celebración de la Eucaristía en Santiago del Burgo. Nuestro obispo, D. Fernando, invitaba a la Iglesia diocesana a poner el corazón en las necesidades de los demás, para caminar en el desierto de la vida y escuchar lo que Dios le habla en el corazón. Una Iglesia que ha de ser transparente y experimentar la misericordia de Dios para caminar hacia la Pascua, finalizando con la siguiente exhortación:

“Tened esperanza, cultivad vuestra vida espiritual, id y sed capaces de encontraros con las personas, especialmente con las más despreciadas y desfavorecidas. No tengáis miedo de salir e ir contra la corriente”.

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El obispo, Fernando Valera, firmó ayer, 15 de octubre, festividad de Santa Teresa de Jesús, una serie de nombramientos que reorganizan el Tribunal Eclesiástico y los servicios jurídicos diocesanos. La reorganización incluye la creación de la Delegación Episcopal para la Coordinación del Tribunal Eclesiástico, Asuntos Jurídicos, Administrativos y Civiles, al frente de la cual estará Raúl Román Sánchez, promotor de justicia de la diócesis, nombrado para un periodo de tres años. El decreto de constitución de esta delegación subraya la necesidad de contar con un apoyo especializado que contribuya a la correcta aplicación del derecho, la protección de los derechos y deberes de los fieles y la seguridad jurídica de las decisiones diocesanas. Entre sus objetivos figuran también la adecuada relación con el ordenamiento civil, la prevención de litigios y la transparencia. Las decisiones permiten diferenciar las responsabilidades de la Vicaría General y de la Vicaría Judicial, y refuerzan el apoyo técnico y jurídico a la actividad de la diócesis. El cambio principal es el nombramiento de Juan José Carbajo Cobos como vicario judicial, en sustitución de Pedro Faúndez Mayo, que continúa como vicario general y pasa a ejercer como juez diocesano. De este modo, ambas vicarías dejan de recaer en una misma persona, distinguiendo la responsabilidad ejecutiva del gobierno diocesano de la dirección de la actividad judicial. Esta diferenciación de funciones, prevista en el derecho de la Iglesia, se realiza dentro de la autoridad que corresponde al obispo. Supone una distribución más clara de las responsabilidades de gobierno y de administración de justicia, al servicio de los derechos de los fieles y de la seguridad jurídica. Juan José Carbajo, hasta ahora notario y actuario del Tribunal, asume la Vicaría Judicial por un periodo de tres años. Junto a él, José Francisco Matías Sampedro ha sido nombrado vicario judicial adjunto, y Pedro Faúndez Mayo y Edgardo Rivera Chica, jueces diocesanos. José Manuel Rubio Maldonado deja su responsabilidad como juez y pasa a desempeñar el oficio de notario actuario, encargado de dar fe de las actuaciones judiciales y de autenticar la documentación del Tribunal. Estos nombramientos tienen también una duración de tres años. Asimismo, Fernando Valera ha nombrado a Israel López Campos abogado y letrado de la Diócesis de Zamora, por un periodo de tres años. Se le encomiendan la dirección técnica de la asesoría jurídica, la asistencia en la gestión administrativa y el asesoramiento especializado en recursos humanos. López Campos asume también la responsabilidad técnica de cumplimiento normativo, que comprende la supervisión y actualización del plan de prevención de delitos e integridad institucional, así como la gestión de las comunicaciones recibidas a través del canal de denuncias, con las debidas garantías de confidencialidad, legalidad y respeto al procedimiento. Con estas decisiones, el obispo sitúa el servicio de la justicia y el rigor en la gestión al servicio de las personas y de la misión pastoral de la Iglesia.
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Zamora fue, junto con Santander, una de las dos primeras diócesis españolas que celebraron el Domund en 1926. Cien años después, mantiene ese compromiso con 60 misioneros zamoranos repartidos por el mundo y una solidaridad que se tradujo en 40.790,11 euros en la pasada campaña. La Delegación de Misiones ha presentado la jornada que se celebrará este domingo, 18 de octubre, con una invitación a sostener la labor evangelizadora, educativa y asistencial de la Iglesia en los territorios de misión. En la presentación han intervenido César Salvador, vicario episcopal de Misión Samaritana; Cristina Ruiz, colaboradora de la Delegación de Misiones; y Ángel Francisco Simón, obispo emérito de Chimbote, natural de Carbellino de Sayago, que ha compartido el testimonio de una vida dedicada a la misión en Perú. César Salvador ha recordado que el Domund expresa una responsabilidad que corresponde a toda la comunidad cristiana: «Todos los cristianos, desde nuestro bautismo, somos misioneros». Ha explicado que esta jornada permite acompañar a las iglesias jóvenes que, pese a su vitalidad, todavía necesitan apoyo para consolidar sus comunidades y atender a la población. En este sentido, ha subrayado que la misión une el anuncio del Evangelio con el desarrollo integral de las personas. La construcción de parroquias, la formación y el acompañamiento pastoral van de la mano de escuelas, dispensarios y hospitales, especialmente en lugares donde el acceso a la educación y a la atención sanitaria resulta más difícil. Por su parte, Cristina Ruiz ha destacado la temprana implicación de Zamora en el Domund y ha presentado el balance de la pasada edición. Los 40.790,11 euros recaudados procedieron de las aportaciones de parroquias, colegios, fundaciones, cofradías y particulares. Junto a esa colaboración económica, la Delegación desarrolla actividades de animación misionera en colegios e institutos para acercar a niños y adolescentes la realidad de quienes dedican su vida a estas comunidades. El testimonio de Simón Piorno ha puesto rostro a ese compromiso. Su primera experiencia en Perú llegó a los 21 años, cuando se incorporó durante dos cursos a una labor educativa en el vicariato apostólico de Jaén. Más tarde regresó como sacerdote y desarrolló allí su ministerio antes de asumir responsabilidades episcopales en Chachapoyas, Cajamarca y Chimbote. «He sido sumamente feliz trabajando como misionero», ha afirmado el obispo emérito, sin ocultar las dificultades vividas, entre ellas los años de violencia terrorista. De la labor de los misioneros ha destacado su entrega «en cuerpo y alma a atender las necesidades materiales y espirituales de la población». Como ejemplo, ha recordado la solidaridad que permitió sostener la Maternidad de María, en Chimbote, y la implicación de escolares estadounidenses que colaboraban cada año con este centro. Desde esa experiencia ha dirigido una petición a su tierra: «Le pido a Zamora que también en esta oportunidad, en los cien años del Domund, sean generosos con esta obra de la Iglesia». Este sábado, 17 de octubre, a las 11.30 horas, tendrá lugar el tradicional envío de huchas, con el que los niños saldrán a las calles para invitar a los zamoranos a colaborar. La Delegación prepara, además, otras actividades para conmemorar el centenario, que se anunciarán próximamente. Los donativos pueden entregarse en las colectas de este domingo en las parroquias de la diócesis, en la Delegación de Misiones, ubicada en el Seminario San Atilano, y a través de las cuentas de Obras Misionales Pontificias de Zamora en Banco Santander y Caja Rural. Durante la presentación se ha agradecido también el trabajo de los voluntarios y, de manera especial, de la delegada de Misiones, Elvira Olmos.
15/10/2026más info
La UPSA y la Diócesis de Zamora abren una nueva etapa de colaboración con cerca de 80 alumnos
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El Seminario San Atilano ha acogido este martes, 13 de octubre, la inauguración del Programa Superior Senior en Patrimonio Cultural de Zamora, una iniciativa de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) y la Diócesis de Zamora, con la colaboración de la Fundación ZamorArte y el mecenazgo de la Fundación Caja Rural de Zamora. Cerca de 80 alumnos se han matriculado en esta primera edición, que abre una nueva etapa de colaboración académica entre ambas instituciones y propone descubrir el patrimonio zamorano desde el arte, la historia, la música y la espiritualidad. El obispo, Fernando Valera, ha impartido la lección inaugural, centrada en la belleza como camino de acceso a Dios. A través de un recorrido por el significado de los templos románicos, la Catedral y su cimborrio, ha presentado el patrimonio como una expresión viva de la fe y de la experiencia de las generaciones que lo han construido y habitado. La expresión «Gritarán las piedras» ha servido de hilo conductor a una reflexión sobre la capacidad del arte para despertar la interioridad, suscitar esperanza y transformar la vida. «El arte nunca puede ser un anestésico. Da paz, pero no duerme las conciencias, las mantiene despiertas», ha señalado el obispo, que ha vinculado la contemplación de la belleza con la verdad, el bien y el compromiso con los demás. Antes de la inauguración, el prelado ha destacado el valor de comenzar esta colaboración universitaria desde una realidad que identifica a Zamora como ciudad, diócesis y provincia. «Pasear por esta ciudad, caminar, es como ir por los pasillos de un museo», ha afirmado. Asimismo, ha expresado su deseo de que el Seminario San Atilano sea un lugar de referencia para el desarrollo de nuevas iniciativas académicas y culturales. Por su parte, Pedro Sangro, vicerrector de Formación Permanente y Doctorado de la UPSA, ha subrayado que el programa constituye un primer paso en una relación que ambas instituciones desean consolidar con nuevos proyectos. Durante su intervención ha defendido una universidad abierta a quienes quieren continuar aprendiendo, con independencia de su edad o trayectoria profesional: «El saber no se jubila». Sangro ha destacado también que el patrimonio trasciende su dimensión artística o monumental, porque forma parte de la historia, la espiritualidad y la identidad de esta tierra. La respuesta a la convocatoria, que ha superado la previsión inicial de 50 alumnos, ha llevado a trasladar las sesiones al teatro del Seminario para dar cabida a todos los matriculados. El programa, dirigido a mayores de 50 años, ofrece más de 40 horas de formación distribuidas en cuatro itinerarios: románico, bellas artes, historia local y música. Las sesiones combinarán las aportaciones de profesores y especialistas con visitas que permitirán conocer directamente el patrimonio estudiado. En el acto también ha intervenido José Manuel Chillón, quien ha destacado que la propuesta invita a creyentes y no creyentes a comprender el patrimonio desde la experiencia humana y de fe que le da sentido. La coordinación corresponde a José Alberto Sutil, que ha participado, junto con Chillón, en el diseño del programa. La actividad lectiva continuará el próximo martes, 20 de octubre, a las 17.00 horas, con la sesión de José Manuel Chillón titulada «¿Qué pensaba el hombre del románico?».
13/10/2026más info
Fernando Valera lleva su visita pastoral a catorce comunidades de Aliste
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  El obispo, Fernando Valera, realizará del 14 al 18 de octubre la visita pastoral a las Unidades de Acción Pastoral (UAP) de Fornillos y Valer, pertenecientes al arciprestazgo de Aliste-Alba. Durante cinco jornadas recorrerá catorce parroquias para encontrarse con sus comunidades, celebrar la fe y conocer de cerca sus necesidades y su vida pastoral. Bajo el lema «¡Bendito el que viene en nombre del Señor!» (Mt 21,9), la visita combinará momentos de oración, encuentros con los fieles y celebraciones eucarísticas. La acogida y el diálogo tendrán un lugar destacado en cada localidad, con especial atención a la realidad de las personas mayores y los enfermos. Como preparación, el lunes 12 de octubre se rezará el santo rosario por los frutos de la visita pastoral en las iglesias parroquiales de Valer, a las 17.00 horas, y Fornillos, a las 18.30 horas. El recorrido comenzará el miércoles 14 de octubre con un encuentro de oración en Fradellos, a las 10.00 horas, y continuará en Flores, a las 11.30 horas. La jornada concluirá con la eucaristía en Valer, a las 13.00 horas, a la que están convocados los fieles de las parroquias visitadas ese día. El jueves 15, Fernando Valera se encontrará con las comunidades de Arcillera, a las 10.00 horas, y Ceadea, a las 11.30 horas, antes de presidir la misa en Samir, a las 13.00 horas. El viernes 16, la visita continuará en Bercianos, a las 10.00 horas, y Puercas, a las 11.30 horas, con la celebración eucarística en Fornillos a las 13.00 horas. La jornada del sábado 17 se desarrollará por la tarde: el obispo visitará Moveros a las 17.00 horas y Brandilanes a las 18.00 horas, y presidirá la eucaristía en Castro a las 19.00 horas. El domingo 18 de octubre, Fernando Valera celebrará la misa dominical en Gallegos del Río, a las 10.30 horas. A las 12.00 horas, Domez acogerá la eucaristía de clausura, a la que están convocados sacerdotes, diáconos, religiosos y fieles del arciprestazgo, junto con representantes de las catorce comunidades, que acudirán con sus cruces parroquiales. La celebración final coincidirá con el Domund e incluirá la colecta destinada a las misiones. Al término de la eucaristía se rezará un responso por los difuntos de las parroquias visitadas y se celebrará un encuentro fraterno con un vino español en la plaza de la iglesia. La visita pastoral ofrece a estas comunidades una ocasión para fortalecer su vínculo con el obispo y con la Iglesia diocesana, compartir sus inquietudes y renovar su compromiso con la vida cristiana en los pueblos de Aliste-Alba.
11/10/2026más info
La Diócesis inicia el curso pastoral con una llamada a la comunión, la esperanza y la misión
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La Diócesis de Zamora celebró este lunes la solemnidad de San Atilano, su primer obispo y patrono, con la apertura del nuevo curso pastoral, dedicado este año a la Eucaristía. La jornada comenzó en la iglesia de San Pedro y San Ildefonso con la conferencia del sacerdote Tomás Durán y concluyó con la celebración eucarística presidida por el obispo, Fernando Valera.  Bajo el título «Los cristianos de Filipos escriben a la Iglesia de Zamora», Tomás Durán acercó a los asistentes a la primera comunidad europea evangelizada por san Pablo. Filipos era una ciudad plural, comercial y habitada por distintas creencias; también su comunidad cristiana atravesaba tensiones y divisiones. En la carta a los filipenses, explicó, Pablo conduce a los primeros cristianos hacia las fuentes de la fe y les propone una Iglesia que avanza, vive en misión y permanece abierta a la esperanza. La pregunta sobre cómo se sitúa la Iglesia en la sociedad de su tiempo sigue vigente. Durán la vinculó con los retos actuales de las comunidades: vivir la fe en una cultura plural y democrática, acercarse a las periferias de las ciudades y acompañar a los pueblos afectados por la despoblación. Frente a la tentación del aislamiento o de la división interna, subrayó que la comunión no consiste en ser uniformes, sino en acoger la diversidad y volver juntos a las fuentes que sostienen la vida cristiana: la Palabra, la Eucaristía y el señorío de Cristo. «Solo podemos avanzar coincidiendo los opuestos en las fuentes», afirmó. El sacerdote invitó también a dirigir la mirada hacia los signos de vida que están naciendo en la Iglesia del siglo XXI. Evocó la antigua orientación de la liturgia bautismal hacia Oriente, símbolo del sol naciente, para proponer una Iglesia que mira hacia la luz y acoge con simpatía la cultura actual, con el Concilio Vaticano II como brújula. La Eucaristía presidida por el obispo, Fernando Valera, recogió esta llamada a volver al centro de la vida cristiana. En su homilía, el obispo presentó a Jesús como el Buen Pastor, que conoce a sus ovejas y entrega la vida por ellas. Recordó que, según la tradición, San Atilano, de origen monacal, edificó la Iglesia con la oración, la caridad y una entrega infatigable; e invitó a la comunidad diocesana a seguir esa forma de servicio, permaneciendo junto a su pueblo también en los momentos de dificultad. Valera señaló que en la Iglesia que peregrina en Zamora nadie queda al margen: las personas mayores, las familias que luchan por tener un hogar y salir adelante, los sacerdotes entregados a su misión y quienes sufren pobreza, violencia o exclusión forman parte de la viña del Señor. «Nadie sobra», recordó. Al comenzar el curso, el obispo presentó la Eucaristía como fuente de comunión y envío: en el Pan de Vida, la Iglesia se reúne, supera los muros que la separan y recibe la fuerza para curar heridas y acompañar a quienes sufren. Finalmente, encomendó el camino diocesano a María Santísima y animó a cuidar la vida interior y la oración ante el Sagrario.   Homilía Obispo Fernando Valera
05/10/2026más info
La diócesis celebra San Atilano con una conferencia y una eucaristía en San Ildefonso
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  La diócesis de Zamora celebra hoy, lunes 5 de octubre, la festividad de San Atilano, su primer obispo y patrono. La iglesia de San Pedro y San Ildefonso acogerá esta tarde los actos diocesanos: a las 19.00 horas, el sacerdote salmantino Tomás Durán pronunciará la conferencia «Los cristianos de Filipos escriben a la Iglesia de Zamora» y, a las 20.00 horas, el obispo Fernando Valera presidirá la eucaristía. Una convocatoria que invita a los fieles a reunirse para celebrar su fe y la memoria del patrono. La fiesta de San Atilano remite a los orígenes de la Iglesia diocesana y ofrece una ocasión para dar gracias por la fe transmitida durante más de mil años en estas tierras. Su celebración ha estado vinculada tradicionalmente al comienzo del curso pastoral, como recogen las convocatorias diocesanas de años anteriores, con una llamada a la oración y a la participación de las distintas comunidades y realidades de la diócesis. Monje y compañero de San Froilán, San Atilano ejerció su ministerio episcopal en Zamora a comienzos del siglo X. Los primeros testimonios sobre su vida aparecen en un relato sobre San Froilán conservado en la Biblia mozárabe de la catedral de León, redactado en el año 920. Su trayectoria está ligada a la vida monástica y a la predicación del Evangelio, en un tiempo de reorganización de las comunidades cristianas. Sus restos se conservan en la iglesia de San Pedro y San Ildefonso, junto a los de San Ildefonso de Toledo. Este templo constituye, por tanto, un lugar especialmente significativo para la celebración de su fiesta y para la memoria religiosa de Zamora. En él se custodian también objetos que la tradición vincula al santo, entre ellos su anillo pastoral. La celebración de esta tarde reúne formación y oración en torno al patrono diocesano. Ante su memoria, la Iglesia de Zamora está llamada a renovar su compromiso con el anuncio del Evangelio, la comunión entre sus comunidades y el servicio a los demás.
04/10/2026más info
Víctor Jambrina será ordenado diácono el 10 de octubre en la Colegiata de Toro
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La Diócesis de Zamora celebrará el próximo sábado, 10 de octubre, la ordenación diaconal de Víctor Jambrina Domínguez. La eucaristía estará presidida por el obispo Fernando Valera y tendrá lugar a las 12.00 horas en la Colegiata de Santa María la Mayor de Toro, ciudad en la que el seminarista colabora actualmente en la pastoral. La víspera, el viernes 9 de octubre, se celebrará una vigilia de oración a las 20.00 horas en la iglesia de la Casa Fundacional del Amor de Dios, también en Toro. Ambas convocatorias permitirán a la comunidad diocesana acompañar a Víctor en este momento de su camino vocacional, bajo el lema «Habla, Señor, que tu siervo escucha» (1 Sam 3, 9). Natural de Entrala y de 26 años, Víctor describe su vocación como un proceso gradual de acercamiento a la fe y de búsqueda personal. «El Señor no me llamó por teléfono ni por WhatsApp», explica. Durante un tiempo fue percibiendo una inquietud que no sabía identificar y que, a través del diálogo con los sacerdotes de su parroquia, le llevó a profundizar en su relación con Dios y a plantearse la posibilidad de ser sacerdote. Ese discernimiento lo condujo al Seminario Menor San Atilano, donde cursó la ESO y el Bachillerato. Posteriormente, durante su etapa en el Seminario Mayor, obtuvo el Bachiller en Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca y se formó en el Teologado de Ávila, en Salamanca, junto a seminaristas de distintas diócesis. Actualmente cursa el segundo año de la Licenciatura en Liturgia en la Universidad Eclesiástica San Dámaso, en Madrid, y compagina su formación con la colaboración en la pastoral de Toro y en la pastoral vocacional diocesana. Su experiencia pastoral incluye también el Seminario Menor, la parroquia de Lourdes, Benavente y la parroquia de San Lázaro, así como las localidades sayaguesas de Abelón, Moral de Sayago, Torregamones y Gamones. El contacto con estas comunidades ha marcado su preparación. Tras conocer parroquias de la capital y pueblos de distinto tamaño, destaca la necesidad de acompañar a las personas en su búsqueda de fe y esperanza: «La gente necesita conocer más de Él y necesita más experiencias de su amor». A pocos días de la ordenación, y después de realizar ejercicios espirituales, Víctor reconoce que vive este momento con nervios, pero también con serenidad y agradecimiento. «Estás diciéndole sí otra vez al Señor con miedo, pero con paz, porque sabes que estás en sus manos», expresa. La confianza en Dios, explica, ha sido el apoyo que le ha permitido perseverar tanto en las dificultades como en los momentos de alegría. Con la ordenación recibirá el primer grado del sacramento del Orden. En su caso, se trata del diaconado transitorio, como parte de su preparación hacia el sacerdocio. Este ministerio está dedicado al servicio de la Palabra, de la liturgia y de la caridad. Entre sus funciones se encuentran proclamar el Evangelio y predicar, bautizar, asistir y bendecir matrimonios, celebrar exequias y distribuir la comunión. Víctor resume el sentido de este paso en «configurarse con Cristo siervo» y ponerse al servicio de los demás. Le ilusiona especialmente comenzar este ministerio en Toro, donde ha desarrollado parte de su formación pastoral y con cuya comunidad mantiene una relación cercana. Desde su experiencia, anima a los jóvenes que se plantean su vocación a no tener miedo y a buscar con confianza lo que Dios les propone. Asimismo, invita a participar en la celebración y subraya que la ordenación trasciende su historia personal: «Esto no es propiamente mío, sino que es un acto y un ministerio de toda la diócesis». Una ocasión para que la Iglesia de Zamora se reúna, dé gracias y acompañe con su oración el inicio de su ministerio diaconal.  
04/10/2026más info
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