18/10/2026
Fernando Valera llama a renovar la fe en el cierre de su visita pastoral a Aliste-Alba
La visita pastoral del obispo de Zamora, Fernando Valera, a catorce parroquias del arciprestazgo de Aliste-Alba ha concluido este domingo, 18 de octubre, en Domez de Alba. Durante estos días, el encuentro con las comunidades de las Unidades de Acción Pastoral de Fornillos y Valer ha permitido al obispo conocer de cerca su vida, acompañar a sus vecinos y animarlos a mantener viva la fe y transmitirla a las nuevas generaciones.
El recorrido ha puesto de manifiesto las hondas raíces cristianas de estas parroquias, así como las dificultades que afrontan en una tierra marcada por la despoblación. En la homilía de clausura, Fernando Valera ha reconocido el esfuerzo y el coraje de sus habitantes y ha insistido en la importancia de revitalizar las comunidades rurales, desde la cercanía, la acogida y la fraternidad entre vecinos.
«Al compartir la fe con vosotros vuelvo a sentir que es necesario: “mirar a Jesús, escuchar a Jesús y dejar que Jesús impregne nuestra vida”», ha expresado el obispo, recogiendo el sentido de una visita en la que la oración, la celebración de la eucaristía y el encuentro con los feligreses han ocupado un lugar central.
En su recorrido ha estado acompañado por el párroco y arcipreste de Aliste-Alba, José Alberto Sutil, junto al secretario-canciller, el diácono cooperador y el religioso menesiano que colabora en la atención pastoral de estas comunidades.
La presencia de las nuevas generaciones ha tenido especial relevancia en la jornada del sábado, cuando el obispo ha visitado Moveros, Brandilanes y Castro de Alcañices. En esta última localidad, la iglesia de Santiago ha acogido una misa estacional con la participación de numerosos niños, adolescentes y jóvenes que recibirán próximamente la confirmación. Fernando Valera ha compartido con ellos su experiencia misionera y los ha animado a vivir la misión allí donde se encuentran.
La última jornada ha comenzado en la parroquia de San Pedro de Gallegos del Río, donde el obispo ha sido recibido por la alcaldesa, Lorena, y la comunidad. Tras la misa dominical, ha participado en una asamblea parroquial. Los feligreses le han entregado unos tarros de miel elaborada en el pueblo, un gesto que ha agradecido con cercanía ante los meses de frío del invierno zamorano.
Domez de Alba ha acogido después la celebración de clausura. Dos arcos efímeros, uno de ellos con el mensaje «Bienvenido, monseñor», daban la bienvenida al obispo. En el interior de la iglesia, engalanada y abarrotada de fieles, la presencia de casi todas las cruces parroquiales de las comunidades visitadas ha expresado la identidad de cada pueblo y la comunión entre ellos.
La coincidencia de la clausura con el centenario del Domund ha dado un sentido especialmente misionero a la celebración. Fernando Valera ha recordado que «la parroquia más pequeña de Aliste forma parte de una Iglesia que es Universal» y ha agradecido la labor de los misioneros zamoranos: «Ellos son nuestra voz y testimonio de las raíces que nos habitan».
En la acción de gracias final, José Alberto Sutil ha reconocido la presencia y cercanía del obispo durante toda la visita. Como recuerdo, le ha entregado una reproducción de un lienzo de Ricardo Segundo, pintado en 1973, que representa la iglesia de Fornillos. La imagen se ha distribuido también entre los asistentes, acompañada de un fragmento de la carta pastoral de Fernando Valera sobre la eucaristía.
El recuerdo agradecido y esperanzado de los difuntos de todas las parroquias ha estado presente al final de la celebración. Un vino español ofrecido por el Ayuntamiento ha prolongado la convivencia al término de unos días que dejan en estas comunidades una invitación a cuidar la fe recibida y a hacerla llegar a quienes vienen detrás.









