17/10/2026
Los profesores de Religión reciben la Missio de manos de Fernando Valera
La iglesia de San Andrés acogió en la tarde de ayer la celebración de la Missio Canónica de los profesores de Religión de la Diócesis de Zamora, presidida por el obispo, Fernando Valera. Tras participar en la conferencia de Emilio José Justo sobre «La espiritualidad de nuestro tiempo», los docentes han recibido el envío para desarrollar su tarea en los centros educativos durante este curso.
«Salís a las aulas no en nombre propio, sino en comunión con toda esta Iglesia de Dios que camina en Zamora». Con estas palabras, el obispo recordado el sentido de la Missio, que expresa un encargo eclesial y una vinculación con la comunidad diocesana que van más allá de una habilitación profesional.
Fernando Valera relacionó la vocación de los profesores con el camino que emprende la diócesis en este trienio pastoral, bajo el lema «La Eucaristía, epifanía del Espíritu que transforma el corazón». «No podemos responder a los retos del mundo educativo con nuestras solas fuerzas humanas. Necesitamos volver al centro, a la fuente donde el pan se parte y la vida se renueva», señaló.
Desde esta convicción, invitó a los docentes a cuidar su oración y su encuentro personal con Cristo: «Antes de enseñar, el profesor de Religión debe contemplar. Evangelizar en la escuela es, ante todo, acompañar y sembrar esperanza». Una llamada a alimentar la propia fe para que los alumnos encuentren en ellos, además de un docente, un testigo.
El obispo elevó esta reflexión a la realidad cotidiana del aula, donde enseñar implica también escuchar, acompañar y estar atentos a las necesidades de cada alumno. En sus palabras, llevar la Eucaristía a la escuela significa «mirar a los alumnos con la ternura de Dios, curar las heridas de la soledad, escuchar las preguntas más profundas de sus jóvenes corazones y enseñarles a abrir la mirada hacia los más necesitados».
También quiso recordar a quienes viven su trabajo en soledad que cuentan con la comunidad diocesana. «Sed constructores de puentes, artesanos de comunión y de fraternidad», les pidió. Su mensaje concluyó con una invitación a renovar la confianza en la misión recibida: «Sed valientes, sed alegres, sed testigos. No tengáis miedo de echar las redes una vez más en vuestros colegios e institutos».
Mensaje del obispo a los profesores
Una mirada a la espiritualidad de nuestro tiempo
La tarde comenzó en la Casa de la Iglesia–Seminario San Atilano con la conferencia de Emilio José Justo, que inauguró el ciclo «Temas fronterizos» del Centro Teológico San Ildefonso.
El teólogo situó la espiritualidad contemporánea en torno a tres búsquedas: la interioridad, la bondad y la trascendencia. El deseo de cuidar la vida interior, el compromiso con los demás y la apertura a algo que va más allá de lo material son, según explicó, expresiones de una inquietud espiritual que sigue presente en nuestra sociedad.
Justo invitó a reconocer lo valioso de estas búsquedas y a acoger la llamada que también plantean a la Iglesia: cuidar la oración, el silencio y la experiencia de Dios, sin reducir la vida cristiana al funcionamiento de las estructuras o al cumplimiento de obligaciones.
Al profundizar en la identidad de la espiritualidad cristiana, situó en el centro a Jesús de Nazaret: «Para vivir la espiritualidad cristiana tenemos que mirar a Jesús y tenemos que vivir con él y vivir como él». Una relación que implica a toda la persona y se expresa en el amor y en el compromiso concreto con los demás.
«La propuesta cristiana de espiritualidad es Jesús. Mirar a Jesús, escuchar a Jesús y dejar que Jesús impregne nuestra vida», afirmó. La reflexión dio paso a un diálogo con los asistentes antes de que los profesores se trasladaran a San Andrés para celebrar la Missio.









