26/08/2026
Las Hermanitas de los Ancianos Desamparados celebran en Zamora la fiesta de su fundadora
La comunidad de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Zamora celebra este miércoles la fiesta de santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, fundadora de la congregación y patrona de la ancianidad. El obispo, Fernando Valera, ha presidido la eucaristía en el Hogar Reina de la Paz, acompañado por las religiosas, sacerdotes, residentes, trabajadores, familiares y personas vinculadas a esta casa.
La celebración ha reunido a la gran familia de las Hermanitas en una jornada especialmente significativa para una congregación cuya misión está ligada, desde sus orígenes, a la acogida y el cuidado de las personas mayores, especialmente de aquellas que viven situaciones de mayor vulnerabilidad.
Precisamente, la dignidad de los mayores y el valor cristiano del cuidado han ocupado buena parte de la homilía de Fernando Valera. El obispo ha presentado a santa Teresa Jornet como una mujer que supo convertir su fe en entrega concreta y descubrir la presencia de Dios en las personas más frágiles.
«¿Qué fue la vida de santa Teresa de Jesús Jornet sino una gran vigilia de amor?», se ha preguntado. Para el obispo, la fundadora mantuvo «la lámpara de la fe encendida a través del aceite generoso de la caridad concreta» y supo reconocer al Señor «en el rostro del necesitado y del frágil».
Desde esta imagen evangélica, Valera ha dejado una de las claves de la celebración: «Cuidar de un anciano es mantener la lámpara de la humanidad encendida en medio de las oscuridades del mundo».
Los mayores, «raíces que sostienen el presente»
El obispo se ha dirigido especialmente a los residentes del Hogar Reina de la Paz para reivindicar el valor de la ancianidad y rechazar cualquier mirada que sitúe a las personas mayores en los márgenes de la sociedad.
«No sois pasado que se apura; sois memoria viva, sois raíces que sostienen el presente», ha afirmado. Fernando Valera ha recordado que toda vida, independientemente de la etapa en la que se encuentre, «merece ser vivida con plenitud, con respeto y con dignidad».
Una afirmación que enlaza con el propio carisma de santa Teresa Jornet y con la misión que las Hermanitas continúan desarrollando hoy en Zamora: acompañar la fragilidad desde la cercanía, el cuidado y el reconocimiento de la dignidad de cada persona.
«La prolongación de las manos de Teresa»
Fernando Valera ha tenido también palabras de agradecimiento para las religiosas y para los trabajadores de la residencia. Su labor, ha señalado, no puede entenderse únicamente desde una dimensión asistencial, sino como una forma concreta de entrega al otro.
«Vuestra vocación no es una mera tarea asistencial; es una respuesta de fe», ha afirmado, una respuesta que se concreta «en el otro que necesita una palabra de aliento, en la mano temblorosa que busca apoyo y en la fragilidad acogida como sagrario vivo».
El obispo ha agradecido a las Hermanitas que continúen siendo «la prolongación de las manos de Teresa en nuestra tierra zamorana» y que custodien diariamente la dignidad de quienes encuentran en esta casa su hogar.
Las Hermanitas de los Ancianos Desamparados mantienen su presencia en Zamora desde 1973, dando continuidad al carisma iniciado por santa Teresa de Jesús Jornet en el siglo XIX.
Nacida en Aitona (Lleida) en 1843, Teresa Jornet dedicó su vida al servicio de los ancianos desamparados y, junto al sacerdote Saturnino López Novoa, puso en marcha la congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Falleció el 26 de agosto de 1897 en Llíria (Valencia). Fue canonizada por Pablo VI en 1974 y proclamada patrona de la ancianidad en España en 1977.
Al término de su homilía, Fernando Valera ha encomendado a santa Teresa Jornet a los residentes de la casa y ha pedido para ellos «paz en el alma, fortaleza en el cuerpo y la alegría serena de saberos infinitamente amados».
Su oración se ha extendido también a las familias, trabajadores, voluntarios y religiosas que sostienen diariamente la vida del Hogar Reina de la Paz, para que este «oasis de misericordia siga latiendo en Zamora».









