Seminarios Mayor de San Atilano y Menor de San Atilano

08/04/2021

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Un nuevo sacerdote para Zamora: Juan José Carbajo Cobos

La diócesis de Zamora vivirá el próximo 11 de abril uno de los momentos más importantes del año: la ordenación sacerdotal de Juan José Carbajo Cobos. 

La S. I Catedral de Zamora acogerá el próximo domingo, a partir de las 18.00 horas, la ordenación sacerdotal de Juan José Carbajo Cobos, diácono de la diócesis desde septiembre de 2018. Este joven de 26 años y natural de la localidad de Villalube viene desempeñando desde hace algo más de un año su tarea pastoral en el arciprestazgo de Toro. Una tarea que compagina con su trabajo en el Tribunal Eclesiástico de la diócesis de Zamora como notario judicial.

La celebración del domingo que presidirá el obispo, Fernando Valera, y a la que asistirá buena parte del presbiterio zamorano, estará precedida por una vigilia de oración en la iglesia de San Andrés de Zamora el sábado a las 19.30 horas. 

Debido a las restricciones sanitarias derivadas por la pandemia, sólo se accederá a la S. I Catedral con invitación en mano, aunque la celebración podrá seguirse en directo a través del canal de Youtube de la diócesis de Zamora.

¿Quién es Juanjo?

Nació en Zamora el 6 de Noviembre de 1994. Natural de Villalube y con raíces en Valdefinjas, el pan y el vino que componen sus paisajes y culturas “han marcado sus raíces humanas y de fe”.

Es precisamente en estas tierras, entre sus gentes, donde desde muy pequeño descubre la fe y la vocación. Tras pasar los años de su infancia y parte de la adolescencia en Villalube, estudia en el colegio del pueblo y cuando la despoblación de la zona se vuelve más intensa tras cerrar la escuela se va a estudiar a Coreses y más tarde al IES Alfonso IX en Zamora a la vez que inicia sus acercamientos a diversas convivencias del Seminario Menor.

Ingresa en el Seminario Mayor del Teologado de Ávila en Salamanca, donde residen los seminaristas mayores de Zamora, en septiembre de 2012, a la vez que inicia sus estudios de Teología, concluyéndolos en Junio de 2017. En septiembre de 2017 comienza sus estudios de Derecho Canónico que finaliza en septiembre de 2020.

Las tareas pastorales las ha desarrollado en Peñausende y otros pueblos, la UAP de Morales de Toro, San Juan de Benavente, y en la actualidad en Toro y los pueblos de la UAP de Morales de Toro, lo que compagina con el Tribunal diocesano del que es notario desde el pasado julio y defensor del vínculo y promotor de justicia en la diócesis de Ciudad Rodrigo desde enero de este año.

Fue ordenado diácono por Don Gregorio Martínez Sacristán el 23 de Septiembre de 2018 en la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Benavente.

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Mons. Juan María Uriarte, obispo emérito de San Sebastián y antiguo prelado de la diócesis de Zamora durante nueve años, ha fallecido a los 90 años de edad, tras sufrir un ictus y permanecer en la UCI durante los últimos días. El funeral tendrá lugar el lunes en Begoña, a las 17:00 horas, donde acudirán el obispo de Zamora y un nutrido múmero de sacerdotes diocesanos. Mons. Uriarte fue nombrado obispo de la diócesis de Zamora en octubre de 1991 donde fue recibido con ciertas reservas, tras haber sido obispo auxiliar de Bilbao desde 1976. Sin embargo, sus nueve años como pastor de la iglesia en Zamora le sirvieron para desplegar su gran talla intelectual y su capacidad de diálogo, cualidades que le colocaron como uno de los principales prelados de la diócesis en su historia reciente. Tal es así que, la huella dejada por don Juan María, es aún palpable en la sociedad zamorana que le recuerda con palabras de respeto, admiración y cariño. Mons. Uriarte marcó una generación en el clero zamorano al que cuidó con esmero. Desde la primera ordenación sacerdotal de Narciso Jesús Lorenzo y de Matías Pérez, curiosamente celebrada el día de su cumpleaños, el 7 de junio de 1992, hasta la última de Isaac Prieto y de José Luis Miranda, ordenó a doce sacerdotes. Durante su episcopado tuvieron lugar tres hitos importantes para la iglesia de Zamora y también para la historia de España. Don Juan María puso en marcha la iniciativa Grupos Vocacionales, dirigido a aquellos que tenían algún tipo de inquietud vocacional, lo que se tradujo en un importante florecimiento vocacional en Zamora. En aquella época llegó a haber 22 seminaristas mayores. Por otro lado, estando en Zamora, inició su labor como interlocutor entre el Gobierno de España y la banda terrorista ETA. Fue en Zamora donde conoció, en 1996, al entonces ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, quien invitado por el ex alcalde, Antonio Vázquez, visitó la ciudad para asistir al acto de juramento del Miércoles Santo. Una visita, que, por cierto, le unió de manera definitiva a esta tierra y en concreto a su Semana Santa. Mayor Oreja, en esa primera visita, mostró su interés por saludar al obispo diocesano, don Juan María, y Antonio Vázquez propició este encuentro celebrado con un desayuno la mañana del Jueves Santo. Tan interesante resultó, que lo que iba a ser en un primer momento una mera cortesía, se convirtió en una jornada intensa de diálogo y de reflexión sobre un asunto crucial en la vida de España: el terrorismo etarra. Años más tarde, Mons. Uriarte, gran conocedor de la sociedad vasca, fue elegido por el Gobierno de Aznar como mediador con la banda terrorista ETA. Una postura que no siempre fue bien entendida por una parte de la sociedad. Por último, otro de los grandes momentos en su episcopado en esta iglesia diocesana fue su nombramiento como pregonero de la Semana Santa. Mons. Uriarte, consciente de la relevancia emocional que este encargo tiene para los zamoranos, lo recogió con gran responsabilidad: “Estoy muy agradecido porque ser pregonero de vuestra Semana Santa es el acto más meritorio para uno de los vuestros”. Por tanto, también supo ocupar una posición privilegiada en la singular Semana Santa de Zamora. Todavía se recuerda su homilía en el funeral del que fuera su predecesor en la diócesis de Zamora, don Eduardo Poveda, por el acierto en la elección de cada una de sus palabras para definir su perfil psicológico y detallar su trayectoria pastoral. Precisamente, esa facilidad de palabra y su exquisita oratoria fueron aptitudes valoradas por la Iglesia, tanto dentro como fuera de Zamora. PÉSAME DE DON FERNANDO Al enterarse de su fallecimiento, el obispo diocesano de Zamora, Mons. Fernando Valera, pide a la comunidad cristiana de Zamora que eleven una oración al Señor por el descanso eterno de don Juan María. “Transmitimos nuestro pésame y nuestro cariño a sus familiares, amigos y muy especialmente a las diócesis de Bilbao y de San Sebastián. Nos unimos en la oración y en la esperanza en Cristo vencedor de la muerte”. BIOGRAFÍA Mons. D. Juan María Uriarte nació en Fruniz, Bizkaia, el 7 de junio de 1933 y fue ordenado sacerdote el 28 de julio de 1957. Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas y en Psicología por la Universidad de Lovaina. Fue formador en el Seminario Menor de Bilbao así como Director Espiritual del Seminario Mayor de Bilbao (1963-70). - Cargos pastorales Fue nombrado Obispo Auxiliar de Bilbao el 17 de septiembre de 1976 y consagrado Obispo el 11 de octubre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Zamora el 17 de octubre de 1991.   Participó en la II Asamblea Especial para Europa del Sínodo de Obispos, celebrado del 26 de septiembre al 17 de octubre de 1999 en el Vaticano, como miembro elegido por la Conferencia Episcopal.   Nombrado Obispo de San Sebastián el 13 de enero de 2000, tomó posesión el 27 de febrero de ese mismo año, diócesis de la que estuvo al frente hasta 2010.   - Otros datos de interés En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis (1978- 1981). Además, ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Universidades (1978- 1990)   Miembro de la Comisión Episcopal del Clero (1990-1993) y Presidente de esta Comisión desde 1993 y hasta 1999. Fue del Comité Ejecutivo de CEE (1999- 2002)  
17/02/2024más info
Fallece Pedro Fernández Vara, con 73 años de ministerio sacerdotal
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Pedro Fernández Vara nació en Ferreras de Abajo (provincia de Zamora y diócesis de Astorga) el 1 de septiembre de 1923. Estudió en el Seminario Diocesano de Astorga, y allí recibió la ordenación sacerdotal el 11 de junio de 1950. Su primer destino pastoral fue una parroquia en la comarca de Valdeorras (provincia de Orense): Casayo. A partir de entonces, su ministerio estuvo vinculado a parroquias astorganas en la provincia de Zamora, pasando por Pozuelo de Tábara, Burganes de Valverde, Mombuey y, finalmente, Micereces de Tera. A los 67 años de edad se trasladó a Zamora, donde colaboró en algunas capellanías, como la Residencia San Gregorio y el tanatorio Sever. Desde que llegó a la ciudad, ha vivido en la Residencia del Amor de Dios hasta el momento de su muerte. Han sido 73 años de sacerdocio por los que damos gracias a Dios.  El velatorio está en la residencia del Amor de Dios de Zamora, donde vivía, y el funeral será mañana, domingo, a las 16:30, en la iglesia de San Ildefonso, para ser enterrado después en el cementerio de Zamora. Descanse en paz, descanse en Dios.
16/02/2024más info
Fernando Valera en el miércoles de ceniza invita a escuchar el grito de los oprimidos
Fernando Valera en el miércoles de ceniza invita a escuchar el grito de los oprimidos
El obispo, Fernando Valera, y los canónigos que conforman el cabildo catedralicio han celebrado en la S. I. Catedral, a las 10:00 horas, el miércoles de ceniza, día santo de oración y ayuno que inicia la cuaresma y, por tanto, el camino hacia la Pascua.  La ceniza, obtenida de la incineración de los ramos bendecidos en el Domingo de Ramos del año anterior, fue impuesta en forma de cruz en la cabeza de los asistentes para recordarles el comienzo de los 40 días de penitencia e invitarles a la conversión. Fernando Valera en su homilía reconoció que, como dice el Evangelio, en la vida conviven el trigo y la cizaña, e invitó a los presentes, de la mano del Espíritu, a adentrarse “en ese lugar a veces terrible y desierto de la interioridad”, que es donde “se encuentra el centro de la revelación de Dios”, el lugar en el que se experimenta, como apuntó Kierkegaard, el Temor y el Temblor. Citando al profeta Oseas, el prelado indicó que “La Cuaresma es el templo de gracia en el que el desierto vuelve a ser el lugar del primer amor, el lugar en el que Dios educa a su pueblo para que abandone sus esclavitudes y experimente el paso a la vida. Porque, continuó Valera, “la experiencia de la fe es la de un Dios vivo que se encuentra en el fondo del desierto que todos tenemos en el corazón”. A Dios no lo podemos contener, pero sí experimentar en su infinitud. Por eso, la Cuaresma es una oportunidad de conversión, es una ocasión para crecer en libertad y experimentar la alegría que eso comporta. En el desierto de la interioridad, añadió el obispo, “escuchamos los gritos de tantos hermanos oprimidos por la violencia, el hambre, la soledad, la trata, el abuso, la soledad…”. El obispo pidió a los presentes que renunciasen a otros dioses y a que se detuvieran “ante la presencia de Dios, en la carne del prójimo”. El camino de la oración, la limosna y el ayuno acaban con los ídolos que agobian y aprisionan, y ponen al ser humano en la presencia del Dios que abre a una nueva esperanza. Terminó Fernando Valera su homilía pidiendo a la comunidad que en este tiempo de Cuaresma camine de la mano de María con esa nueva humanidad, la de los pequeños y humildes que no han sucumbido al encanto de la mentira. Ellos están siempre abiertos y bien dispuestos, son una fuerza silenciosa que sostiene al mundo. 
14/02/2024más info
Fallece D. José Iglesias, párroco emérito de Fuentespreadas y Cuelgamures
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En el día de hoy ha fallecido, en Zamora, el sacerdote diocesano D. José Iglesias Rodrigo, a los 97 años de edad y 73 de ministerio sacerdotal. Don José Iglesias Rodrigo nació el 6 de mayo de 1927, en Bermillo de Sayago. El 19 de agosto de 1951 se ordenó sacerdote e inició su servicio en esta diócesis como ecónomo de Fuentespreadas y encargado de Cuelgamures. Consiguió la parroquia de Fuentespreadas por el concurso general de 1965 y tomó posesión de ella el 24 de septiembre de 1957. Fue Arcipreste de Valdegema en julio del 68 hasta su cese en junio de 1972. Fue nombrado párroco de Cuelgamures el 1 de junio de1986, con Fuentespreadas,  prolongado su servicio en ambas parroquias hasta que se jubiló para residir en Zamora en junio de 2003. Su cuerpo está siendo velado en el Tanatorio Ciudad de Zamora (Zamora), y la celebración de las exequias serán mañana, lunes 29 de enero, a las 12.30 h. en la parroquia de Bermillo de Sayago y, a continuación, su cuerpo será inhumado en el cementerio de la localidad. Descanse en paz, descanse en Dios.
28/01/2024más info
Entrevistamos al obispo de Zamora, Fernando Valera:
Entrevistamos al obispo de Zamora, Fernando Valera: "La alegría del Evangelio llena el corazón".
Hace algo más de tres años, Fernando Valera Sánchez era un total desconocido para los zamoranos. Hoy es un hombre reconocido en nuestra provincia y también en la Iglesia española. Muchos han sido los medios que le han requerido en estos últimos meses. Y nunca les ha esquivado. En este 24 de enero, día en el que celebramos la memoria de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas, hemos querido aprovechar la oportunidad para hacerle una entrevista y que nos hable, desde el corazón de pastor, de algunos temas de interés diocesano.    Don Fernando, hace no demasiado tiempo usted era sacerdote en una diócesis a casi 700 km de distancia. Hoy es obispo de Zamora ¿En qué ha cambiado su vida en estos tres años?  Hay un antes y un después de ser obispo. Recuerdo la primera vez que vine a Zamora, mis amigos quisieron acompañarme, pero les pedí que no lo hicieran. Cogí mis cosas, mi coche y la primera parada que hice fue en el Cristo del Carrascalejo. Allí me puse en manos del Señor, consciente de que iniciaba una nueva etapa en mi vida. Siento que no me ha abandonado en la misión. Cuando el Señor llama a una tarea como esta, funda por dentro a quien se pone en sus manos, da la paz y la cordialidad suficientes para afrontar el reto que le pide. Un obispo no deja de ser un líder con un cierto poder sobre miles de fieles ¿No puede caer en la tentación de la auto-referencialidad? Como obispo, puedo tener la tentación de la vanidad, de mirarme constantemente a mí mismo, de olvidarme de la cruz… son tentaciones que pueden aparecer una y otra vez, pero sé que solo desde el misterio de Cristo, desde la oración puedo superarlas. La confianza en Él me fortalece y me pone en el camino de la fecundidad episcopal. “La humildad es la verdad” dirá Santa Teresa. ¿Está contento entre nosotros? Estoy plenamente feliz en la diócesis de Zamora. Eso no significa que no haya tenido que afrontar problemas personales y estructurales, pero siempre he intentado hacerlo con la mano tendida, afrontando con mansedumbre las diferencias y creando puentes. Está claro que gobernar exige también tomar decisiones y estas no siempre son bien recibidas por todos. En otras ocasiones también me equivoco y tengo que pedir perdón.  ¿Qué cree que ha aportado en estos años al estilo de la vida diocesana?  Vivimos un tiempo nuevo, ni mejor, ni peor. La llegada de un obispo a una diócesis se acompaña siempre de nuevos acentos. En estos tres años he ido tomando decisiones, todas ellas meditadas a los pies de la cruz para encontrar luz y crear puentes. La historia dirá en qué medida he acertado o me he equivocado. ¿Cuál es el estilo que le gustaría que asumiera la Iglesia zamorana?  Como el papa Francisco escribió en Evangelii Gaudium, también yo “sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación”.  Mi deseo sería hacer todo lo anterior de manera sinodal, en equipo, por eso aquí no sobra nadie y siempre nos faltará alguien. Caminamos hacia un modelo de Iglesia más participativo, con más mujeres en los órganos de gestión, con laicos en decisiones importantes, con diáconos permanentes asumiendo servicios relevantes. Vamos caminando, estoy contento, pero aún queda mucho trecho por recorrer. ¿Cómo ve el estado de ánimo de los creyentes zamoranos?  A veces caemos en la tentación del desánimo, algunos dicen que “somos pocos y ya mayores”, pero la alegría del Evangelio llena el corazón, libera de la tristeza y del vacío interior, por eso he insistido en cultivar la esperanza en las comunidades. La fe está llamada a pervivir y a ser fermento espiritual. Recientemente, participó en Roma en una visita al papa junto al resto de obispos españoles. ¿Cómo ve el futuro de las vocaciones?  Hay pocos seminaristas, pocos consagrados, es verdad, y es momento de pedir insistentemente a Dios que nos regale vocaciones suficientes, pero lo que necesitamos es trabajar pastoralmente para que haya cristianos comprometidos, familias creyentes, comunidades vivas. Con la oración y el trabajo pastoral las vocaciones llegarán. Tenemos que cultivar la mística de nuestra gente, ayudarles a tener experiencia de Dios, a situarse en el mundo desde su condición bautismal, no solo mirando a Jesús como referente, sino participando desde su mismo modo de ver. Si enseñamos a mirar con los ojos de Jesús todos nos haremos semejantes al Maestro.  ¿Puede aportar la Iglesia algo a la sociedad zamorana?  La diócesis de Zamora ni está, ni estará en las lógicas de los partidos, pero se siente obligada a ser un activo social, a estar de otra manera y ser fermento en la sociedad, potenciando el diálogo como herramienta esencial para la construcción de la sociedad y del bien común. Por desgracia, en la plaza pública hoy se impone el monólogo, el ruido y los intereses particulares y, así, se fractura el modelo de civilización que, con esfuerzo y sacrificio, hemos conseguido y estamos llamados a mejorar. No somos un partido político, pero tampoco neutrales, ni cómplices, por eso no estamos dispuestos a ponernos de perfil y a mirar qué pasa ahí fuera sin tener una palabra, sin sumarnos a proyectos que busquen el bien de todos. Queremos construir. Lo que somos y lo que tenemos es para evangelizar y para servir a la sociedad en la que estamos. Por eso tenemos que salir de las sacristías y proponer alternativas desde nuestra esencia creyente, estar en todos los foros, aunque no se nos espere. Mi despacho y mi casa están abiertos a todos: los políticos y las instituciones lo saben; los curas lo saben; el Pueblo de Dios lo sabe. Y la mayoría lo experimenta para alegría de este obispo. Uno de los grandes problemas de la Iglesia en España ha sido el de la pederastia ¿Cómo lo ha afrontado en Zamora?  Yo llevo años trabajando en este ámbito. Ya en Murcia escuché y asesoré a víctimas, pero la Iglesia ha perdido el relato en cuestión de los abusos. Por mucho que hablemos de las víctimas y de su dolor, por mucho que pongamos en marcha programas de reparación global, por mucho que nos enmendemos la plana, aceptémoslo: Hemos perdido el relato. Tenemos que cambiar la lógica narrativa porque es tiempo de reconocer errores y de pedir perdón. Esto no es un ejercicio sencillo, requiere humildad, exige reconocer nuestra herida, la debilidad de nuestra condición humana.  Y junto a este reconocimiento del dolor causado, y en muchas ocasiones encubierto, tenemos que trabajar para que no se vuelva a producir ningún abuso: ni de poder, ni de conciencia, ni sexual. Desde el primer día de mi episcopado aposté por formar un equipo interdisciplinar que fuese, y así está siendo, foco de prevención para todos los agentes que en esta diócesis trabajan con menores y personas vulnerables. A día de hoy el recorrido es muy positivo: formamos dentro y estamos ya exportando experiencias y formación del camino recorrido a otras diócesis. Estamos muy orgullosos del trabajo realizado.  ¿Cómo ha colaborado con las diferentes instituciones que han investigado los casos de pederastia?  Abusos y Evangelio son incompatibles, por eso hemos mantenido colaboración estrecha con cuantos han querido buscar la verdad sobre este tema. Transparencia absoluta con medios de comunicación, con la Conferencia Episcopal Española, con Cremades y Calvo sotelo, con el Defensor del Pueblo... Hemos ofrecido todo lo que está de nuestra mano para ayudar a quien se considere víctima, pero a día de hoy nadie ha llamado a la puerta de la Oficina del Menor para denunciar un abuso. Y hemos insistido en que lo hagan a cuantos han publicado alguna información al respecto. Otro de los campos en los que ha dado grandes pasos es el de la economía. ¿No tiene miedo de que le acusen de ser un obispo especialmente preocupado por los dineros? La iglesia no está para ganar dinero, es una institución orientada a la evangelización y para mantener esta encomienda tenemos que gestionar bien los recursos. Además de los trabajadores que desempeñan diferentes tareas para la diócesis y de los sacerdotes que atienden sus múltiples compromisos pastorales, más de 400 templos, casas parroquiales y edificios, algunos en ruinas, nos obligan a buscar nuevas fórmulas que nos permitan gestionar el patrimonio humano y material. Lo que hemos recibido hemos de cuidarlo para que siga siendo de todos y para todos.  Hemos explorado diferentes vías para una gestión más eficiente, humana y acorde con la doctrina social de la Iglesia: convenios de uso, ventas de edificios, alquileres sociales, la Fundación ZamorARTE… Creemos que con este tipo de fórmulas todos salimos reforzados y nos acercamos a la necesaria sostenibilidad. No hay vuelta atrás. Tenemos que trabajar para conseguirlo en el horizonte de esta década sin olvidar que todo lo que hagamos está al servicio del culto, de la atención humana, de la promoción de la cultura, de los proyectos solidarios y asistenciales y, sobre todo, de los más frágiles y vulnerables.  Recordamos que en sus primeros días de episcopado habló de transparencia. ¿Por qué es tan importante para usted? Porque no tenemos nada que ocultar. Hemos trabajado para hacer que la diócesis de Zamora pase en poco más de dos años a ser considerada la más transparente de España, así lo ha publicado la Fundación Haz, constituida por un grupo de profesionales independientes para impulsar el buen gobierno, la transparencia, la rendición de cuentas y el impacto social de las instituciones.  Quizá, por esta nueva manera de situarnos frente a la economía, se haya incrementado la cifra de los contribuyentes zamoranos que marcan la X en su declaración de la renta. Son muchos más los que nos dan que los que nos siguen. ¿Por qué? Porque hay una percepción de lo que la institución es y hace en la sociedad. ¿Cuáles son sus retos principales? Las periferias, sin duda. Los últimos seguirán siendo nuestra misión principal. Y en Cáritas tenemos nuestro buque insignia. Cáritas representa nuestras manos, nuestro corazón, nuestros pies en el mundo de la pobreza. Al obispo de Zamora le preocupa, y mucho, que no perdamos el relato en el que se la juega la credibilidad de la iglesia y del evangelio al que sirve: la caridad, la justicia social, la defensa de la vida, la mirada compasiva al pobre e inmigrante, a los descartados, a los que sufren problemas mentales. El patrimonio ha sido otro de los ejes fundamentales de su episcopado ¿Por qué? La Iglesia de Zamora promovió a lo largo de los siglos una intensa producción artística que nos permite mantener a día de hoy un ingente patrimonio cultural de notable trascendencia religiosa, social e histórica. A las manifestaciones arquitectónicas, pictóricas y escultóricas que tutelamos, se le suman las obras textiles, las rejerías, la orfebrería y un espectacular patrimonio documental y bibliográfico. Todo este legado conforma una importante documentación sin la cual sería imposible comprender la historia de esta tierra y de sus gentes.  Es indudable que este extraordinario legado ha pervivido en un óptimo estado de conservación gracias al celo de la comunidad cristiana, que lo asumió como recurso necesario para la evangelización y como elemento identitario. Queremos seguir preservando este patrimonio en las mejores condiciones para cumplir con sus fines propios, pero también para dinamizar y publicitar los atractivos turísticos y culturales de Zamora en orden a su promoción social, cultural y económica. ¿Qué papel juega en todo esto la creación de la Fundación ZamorArte? La Fundación ZamorArte quiere ser el instrumento para impulsar la conservación, restauración, protección, investigación y difusión del patrimonio y del legado cultural perteneciente a la Iglesia de Zamora. Con ZamorArte queremos buscar un nuevo modelo de gestión que conciba el patrimonio cultural no como un lastre o elemento pasivo, sino como un factor de generación de recursos en orden a su propia sostenibilidad y al desarrollo económico y social del territorio. Desde esta clave, la fundación ya está trabajando en La Milla Románica (www.lamillaromanica.com) y en otros proyectos que van a suponer un impulso para el desarrollo integral de la provincia. ¿Qué hay de esos nuevos proyectos con el ayuntamiento, con la diputación, con Las Edades y otras instituciones?  Estamos muy ilusionados. Hemos creado equipos de trabajo que están avanzando en múltiples líneas y que pronto, esperamos, darán resultados. Poco a poco iremos viendo cómo la Iglesia zamorana se convierte en un activo social porque la fe no se lleva bien con el inmovilismo, está constantemente buscando la manera de ser fermento en la sociedad. Si Dios quiere, todas esas cosas en las que estamos trabajando harán que podamos echar una mano al desarrollo integral de esta tierra.  D. Fernando, ha sido un placer charlar con usted. Feliz día de San Francisco de Sales y que Dios siga guiando sus pasos.
24/01/2024más info
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Un grupo de sacerdotes de la diócesis de Zamora participa en la Casa Fundacional del Amor de Dios de Toro en la primera tanda de ejercicios espirituales para el clero que organiza la vicaría del Ministerio Ordenado y los ministerios Laicales. Unos días de silencio, oración, y reflexión dirigidos por monseñor Julio, obispo ecuatoriano y afincado en Salamanca. El obispo de Zamora, Fernando Valera, acompañó en la jornada de ayer a los presbíteros zamoranos durante algunas horas y presidió la eucaristía en la capilla de la Casa.
11/01/2024más info
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Mons. Fernando Valera participa mañana en Con-fe-siones, una charla y coloquio que organiza el Club La Opinión en el paraninfo del Colegio Universitario, a partir de las 20.00 horas. El escritor y redactor jefe del portal de información religiosa Religión Digital, Jesús Bastante, mantendrá una entrevista con el obispo de Zamora, en una mesa que será coordinada por la directora del Club La Opinión, Carmen Ferreras.   Jesús Bastante Liébana (Madrid, 1976) es escritor, periodista, exmaratoniano y padre de un pequeño torbellino de cinco años. No necesariamente por este orden. Licenciado en Ciencias de la Información, frustrado historiador del arte, ha sido responsable de Información Religiosa en ABC y Público. Cofundador y actual redactor jefe de Religión Digital, el principal portal de información socio-religiosa del mundo en castellano, también coordina esta sección en elDiario.es.  Asiduo colaborador en televisión y radio, ha publicado una quincena de libros, en su mayor parte ensayos, desde Los curas de ETA (2004) a Dímelo en cristiano (2016). También ha tenido dos incursiones en la novela: Cisma (2008) e … Y resucité de entre los muertos (2012). Es autor de las biografías de dos papas (Benedicto XVI y Francisco), dos obispos (Setién y Osoro) y de uno de los personajes más conocidos, y queridos, de este país, el padre Ángel García, todas ellas en esta editorial.  Su último libro, publicado en 2021, es la novela Santiago en el fin del mundo.
10/01/2024más info
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