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50 años de una parroquia en La Alberca
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07/01/2023

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50 años de una parroquia en La Alberca

Fue D. Ramón Buxarrais Ventura el obispo que, un 29 de septiembre de 1972, erigía como parroquia La Natividad de Nuestra Señora. Hasta ese momento la zona pertenecía a Nuestra Señora de Lourdes, pero la distancia física, además de la sociológica, parecía justificar la creación de una nueva parroquia en el barrio de La Alberca.  Agustín Montalvo, hoy adscrito a la parroquia de San Lázaro, fue el sacerdote encargado de poner en marcha el nuevo proyecto pastoral. Y de ponerle nombre. “Elegí el nombre de La Natividad de Nuestra Señora porque me pareció que el 8 de septiembre era una fecha apropiada para intentar celebrar unas buenas fiestas que unieran a los cuatro barrios integrados en la parroquia (Arenales, La Alberca, La Villarina y Las Llamas)” apunta Montalvo, entonces un joven sacerdote que compaginaba sus estudios de Pedagogía y Psicología en Salamanca con la actividad pastoral en la incipiente comunidad parroquial. No había templo y se utilizaban las antiguas escuelas. “A diario no se podía celebrar la misa porque había clases, y los domingos había que retirar los pupitres de un aula para que la gente se pudiera sentar. Los entierros se seguían haciendo en Nuestra Señora de Lourdes porque allí no se entraba”, comenta Agustín. No había templo, pero tampoco libros parroquiales, ni objetos litúrgicos. Poco a poco, con la solidaridad de otras parroquias de la ciudad y de los vecinos, se fue reuniendo todo lo necesario para atender la actividad pastoral. En aquel momento había una estrecha colaboración con la parroquia de San José Obrero con la que, entre otras cosas, se organizaba conjuntamente el campamento.

Eran tiempos bien distintos a los que hoy conocemos: calles sin asfaltar y sin alcantarillas, no había agua corriente, tampoco farolas… Recuerda Agustín que, hacia los años 1973 y 1974, la parroquia promovió la creación de un fondo común de solidaridad para que los vecinos que no podían pagar las 7.000 pesetas que costaba la canalización de agua pudieran acometer la obra. Después lo devolvían poco a poco, un gesto que ayudó a dignificar los hogares de la zona.

Dos años duró Agustín como párroco porque el obispo de Astorga y administrador apostólico de Zamora, D. Antonio Briva Mirabent, le llamó para ser rector del Seminario Mayor. Le sucedió Pedro Rosón Martín, que fue nombrado párroco en 1974. Rosón consolidó la estructura de la parroquia. Por aquel entonces, los domingos iba a misa a la parroquia Sor Pilar, una Hija de la Caridad a la que Pedro Rosón le pidió que se insertase en la vida parroquial. Rosón le estaba haciendo una propuesta posiblemente desconocida en la época y un tanto revolucionaria: que una religiosa dejase su comunidad para, a pleno rendimiento, convertirse en agente pastoral de una parroquia del extrarradio de Zamora. A ella no le disgustó la idea, pero por ser hija de obediencia el párroco tuvo que escribir una carta a su visitadora general para que le diera el visto bueno. Tuvo éxito la gestión y tres Hijas de la Caridad se fueron a vivir a La Villarina. Una de ellas era trabajadora en la Seguridad Social y con su sueldo mantenía a las otras dos, de modo que las tres hermanas y el cura hicieron un buen equipo pastoral. Fueron años de una intensa actividad. A mayores, a este grupo se le unían tres estudiantes de magisterio pertenecientes al Grupo Scout que pilotaba el ya fallecido Franchichi. Ellos vivían con el párroco en Arenales. Cuando acababa uno la carrera, este se encargaba de que otro le sustituyera. Las tres Hijas de la Caridad, los tres estudiantes scouts y el cura trabajaban en red y pudieron desarrollar una intensa labor. Fue entonces cuando construyeron la guardería para atender a los más pequeños y un dispensario que fue costeado a prestación personal para proveer cuidados sanitarios básicos a la gente del barrio. Con el dinero que renunciaron a cobrar los profesores del Centro de Cultura Popular, se construyó encima de la guardería una nueva sede para seguir desarrollando la actividad educativa con las mujeres de la parroquia. En esta época el colegio cedió definitivamente las aulas a la parroquia y se adoptó la estructura arquitectónica que ha llegado hasta nuestros días.

Tras la marcha de Pedro Rosón en 1984 como misionero al Piura, la parroquia, a petición del párroco saliente, fue encargada a los salesianos. Primero en la persona de Maximino Román, luego en la de Antonio Fuentes y, por último, en la de Vidal Rodríguez. Tomaron el testigo pastoral y trabajaron duro por mantener y acrecentar la vida cristiana en esa zona de Zamora. Estuvieron prácticamente una década a cargo de la parroquia. José Díez Anta sucedió a los salesianos hasta que, en 1994, D. Juan María Uriarte nombre a Francisco Díez párroco de La Natividad de Nuestra Señora, una tarea que, como el propio Don Paco cuenta, era provisional y que, a día de hoy, acumula ya casi tres décadas a sus espaldas. En todo este tiempo la parroquia asentó la vocación social que sus antecesores habían desarrollado. Sin olvidar la catequesis y la administración de los sacramentos, Don Paco promovió y desarrolló la atención de la guardería, un servicio que permitía a los padres trabajar y que, a la vez, aseguraba que los hijos estuvieran bien atendidos en todos los aspectos. Y no quedó ahí la tarea, porque en este tiempo se dio un paso que resultó pionero en el ámbito de la educación formal, a saber: se creó el Centro de Formación de Garantía Social en hostelería con las especialidades de Bar y Restauración, una decidida apuesta por la formación de la gente del barrio que se desarrolló a lo largo de 23 cursos consecutivos. La escasa alfabetización digital de los vecinos de la zona hizo que Don Paco sacara adelante cursos de informática con la intención de iniciarles en esas herramientas básicas. “Siempre me he sentido muy a gusto con la gente” explica Don Paco, “especialmente con los mayores y los enfermos” a los que confiesa que atendió con esmero y cercanía. Don Paco, consciente de que en su parroquia sigue habiendo necesidades materiales, atiende mensualmente a medio centenar de familias que reciben la ayuda de la comunidad cristiana para ir salvando su precaria situación.

Sigue habiendo mucho trabajo dentro y fuera del templo y con este quincuagésimo aniversario la diócesis refuerza su compromiso de presencia en esta zona de la ciudad. Así lo ha expresado en su homilía el obispo, D. Fernando Valera, que subrayó que “el Señor pone su tienda entre nosotros”, nunca abandona a su pueblo y se sirve de muchas intermediaciones para acompañar el paso de los fieles. Monseñor Valera subrayó la “cercanía y la trayectoria de los sacerdotes” que se manifiesta en su entrega apasionada por el Evangelio, como a lo largo de estos 50 años se ha podido ver en la parroquia de La Natividad de Nuestra Señora. La presencia en la celebración del primer y último párroco constituía un precioso mensaje de unidad que el obispo también quiso subrayar.  

Ojalá que este aniversario fortalezca la vida comunitaria y el Espíritu de Dios alimente y dé los frutos materiales y espirituales que necesitan sus fieles para seguir caminando por la senda del Evangelio.

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La parroquia de Santa Marina de Prado ha vivido esta mañana una jornada de especial significado con la recuperación de la procesión de su patrona, una celebración que no se realizaba desde hacía 27 años. El obispo de Zamora, Fernando Valera, ha presidido la eucaristía celebrada a las 11.00 horas en el templo parroquial, culminando una jornada marcada por la fe, la participación y el reencuentro de la comunidad con una de sus tradiciones más queridas. Al término de la celebración, la imagen de Santa Marina ha salido en procesión para recorrer todas las calles de la localidad, en un itinerario diseñado para acercar a la patrona a cada rincón del municipio. La última vez que esta manifestación pública de fe había tenido lugar fue en 1999. La celebración ha congregado a numerosos vecinos de Prado, así como a personas vinculadas al municipio que han regresado expresamente para participar en este acontecimiento. Para muchos de los más jóvenes ha sido la primera ocasión de vivir una procesión que forma parte de la historia de la parroquia y de la identidad de la localidad. A lo largo del recorrido, los vecinos se han ido relevando para portar la imagen de Santa Marina, en un ambiente de oración, emoción y convivencia. Las calles, engalanadas para la ocasión, han acompañado el paso de la patrona, convirtiendo la procesión en un momento de encuentro para toda la comunidad. Con el regreso de la imagen al templo parroquial ha concluido una celebración que recupera una tradición muy arraigada en Prado y pone de manifiesto la vitalidad de la comunidad cristiana, que ha vuelto a expresar públicamente su devoción a Santa Marina después de casi tres décadas.
18/07/2026más info
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El obispo, Fernando Valera, ha realizado una serie de nombramientos pastorales que afectan a los siete arciprestazgos de la diócesis, a diferentes parroquias, a varias cofradías y hermandades de la ciudad de Zamora y al Cabildo Catedral. Los nombramientos responden al objetivo de continuar avanzando hacia «una Iglesia de escucha recíproca, en la cual cada uno tiene algo que aprender», donde unos escuchan a otros y todos permanecen atentos al Espíritu Santo, como recoge la constitución apostólica Praedicate Evangelium.   Responsables de los siete arciprestazgos El obispo ha nombrado a José Alberto Sutil Lorenzo, arcipreste de Aliste-Alba; Francisco Ortega Vicente Rodríguez, arcipreste de Benavente-Tierra de Campos; César Salvador Gallego, arcipreste de El Pan; Juan José Carbajo Cobos, arcipreste de Sayago; Manuel Iglesias Martín, arcipreste de Toro-La Guareña; José Luis Miranda Domínguez, arcipreste de El Vino; y Héctor Galán Calvo, arcipreste de Zamora-Ciudad.   Arciprestazgo de Aliste-Alba José Alberto Sutil Lorenzo ha sido nombrado párroco de las parroquias que conforman la UAP de Valer: Bercianos de Aliste, Domez, Flores, Fradellos, Gallegos del Río y Puercas. Teófilo Nieto Vicente cesa como párroco de estas comunidades. Asimismo, José Alberto Sutil será moderador de la cura pastoral de las parroquias de Fornillos de Aliste, Arcillera, Brandilanes, Castro de Alcañices, Ceadea, Moveros y Samir de los Caños, donde cesa como párroco Pablo Cisneros Cisneros. El diácono permanente José Ramón Pérez Diego ha sido nombrado cooperador, responsable pastoral y administrador parroquial de las parroquias de Fornillos de Aliste, Arcillera, Brandilanes, Castro de Alcañices, Ceadea, Moveros y Samir de los Caños.   Arciprestazgo de El Pan César Salvador Gallego ha sido nombrado párroco in solidum y moderador de las parroquias de Arquillinos, Pajares de Lampreana, Montamarta, Fontanillas de Castro, Piedrahita de Castro y San Cebrián de Castro. Matías Pérez Diego cesa como párroco de estas comunidades. Enrique Alonso Silván ejercerá como párroco in solidum Párroco de las parroquias de Arquillinos, Pajares de Lampreana, Montamarta, Fontanillas de Castro, Piedrahita de Castro y San Cebrián de Castro. Por otra parte, Charles Ifeanyi Anene será moderador de la cura pastoral de la parroquia de Monfarracinos, donde cesa como párroco Fernando Toribio Viñuela, y de las parroquias de Cubillos y Torres del Carrizal, en las que cesa Manuel San Miguel Salvador. El diácono permanente Miguel Ángel Conejo Gutiérrez ha sido nombrado cooperador, responsable pastoral y administrador parroquial de Monfarracinos, Moreruela de los Infanzones, Cubillos y Torres del Carrizal. 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15/07/2026más info
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Más de 150 niños y adolescentes de toda la Diócesis de Zamora han participado entre los días 4 y 12 de julio en una nueva edición del Campamento Diocesano, celebrado en el entorno del Lago de Sanabria bajo el hilo conductor del Proyecto Éxodo, una propuesta educativa y pastoral que ha combinado aventura, deporte, creatividad, convivencia y crecimiento personal a través de una ambientación inspirada en la exploración espacial. Durante ocho días, los participantes, acompañados por decenas de monitores y voluntarios, han disfrutado de una intensa programación en la que no han faltado las celebraciones religiosas, las dinámicas de grupo, los talleres, las marchas, las pruebas de ingenio, los grandes juegos y las actividades acuáticas, aprovechando además unas condiciones meteorológicas que han acompañado durante todo el campamento. La historia del Proyecto Éxodo convirtió a los niños en especialistas de una agencia encargada de preparar la colonización de un nuevo planeta. A través de esa narrativa se fueron desarrollando las distintas actividades, diseñadas para fomentar valores como el trabajo en equipo, la solidaridad, el esfuerzo, la responsabilidad, el cuidado de la creación y el servicio a los demás. Entre los momentos más destacados de la semana figuraron la marcha a Corneira o la Vuelta al Lago de los mayores, las competiciones por unidades, las diferentes gymkanas temáticas, los baños diarios en el Lago de Sanabria, los distintos festivales nocturnos, las actividades estratégicas y los retos cooperativos, sin olvidar los diferentes talleres, los tradicionales bailes del campamento y los espacios de convivencia que, un año más, han favorecido el nacimiento de nuevas amistades. Especial protagonismo tuvo también la dimensión espiritual del campamento. Cada jornada comenzó y terminó con momentos de oración y reflexión, mientras que la celebración de la Eucaristía ocupó un lugar central dentro de la programación. El Mundial de fútbol también tuvo su espacio en el campamento. Niños y monitores siguieron juntos los encuentros de la selección española frente a Portugal y Bélgica, dos momentos que se vivieron con gran entusiasmo y que sirvieron para compartir la emoción del deporte en un ambiente de convivencia y compañerismo. La última jornada sirvió para culminar la historia del Proyecto Éxodo con el Circuito Alpha 12 y "La Gala del Éxodo", la gran celebración final, broche de oro con la que se puso fin a la aventura antes del regreso a casa. El Campamento Diocesano vuelve a consolidarse así como una de las propuestas de verano con mayor participación de la Diócesis de Zamora. Más allá de las actividades, la experiencia ha permitido que más de 150 niños compartan ocho días de convivencia en un ambiente de alegría, amistad y crecimiento personal, acompañados por un equipo de monitores que, con meses de preparación, han hecho posible una edición especialmente cuidada. Con el regreso de los participantes se cierra el Proyecto Éxodo 2026, pero permanece el objetivo que ha acompañado toda la semana: descubrir que la mayor aventura no consiste en conquistar nuevos mundos, sino en aprender a construir, entre todos, un mundo mejor desde los valores que nos transmite el Evangelio.  
13/07/2026más info
La Diócesis de Zamora destinará la colecta del domingo 5 de julio a Cáritas Venezuela
La Diócesis de Zamora destinará la colecta del domingo 5 de julio a Cáritas Venezuela
La Diócesis de Zamora, a través de Cáritas Diocesana de Zamora, se suma a la campaña de emergencia abierta para apoyar a Cáritas Venezuela tras los terremotos que han sacudido el país y que han provocado graves daños personales y materiales en distintas zonas. Como gesto diocesano de comunión y solidaridad, la colecta de las eucaristías del próximo domingo, 5 de julio, en todas las parroquias de la Diócesis de Zamora se destinará íntegramente a Cáritas Venezuela. Con esta iniciativa, la Iglesia en Zamora quiere contribuir a la respuesta humanitaria que la red de Cáritas está articulando sobre el terreno para atender las necesidades más urgentes de las personas y familias afectadas. La ayuda recogida se incorporará a la campaña de emergencia impulsada por Cáritas Española, que ha puesto a disposición de Cáritas Venezuela una primera partida de 300.000 euros procedente de su Programa de Emergencias. La red de Cáritas Venezuela, con presencia diocesana y parroquial en el país, trabaja actualmente en la evaluación de daños y en la coordinación de la atención a la población damnificada. Los fondos recaudados permitirán apoyar la adquisición de recursos básicos como alimentos, agua potable, medicamentos, productos de higiene, material sanitario, refugio y otros bienes de primera necesidad, de acuerdo con las demandas concretas que vaya identificando Cáritas Venezuela en las zonas afectadas. Además de la colecta parroquial del domingo, cualquier persona que desee colaborar podrá realizar su aportación a través de los canales habilitados por Cáritas Diocesana de Zamora: Bizum: 00863 Cuentas bancarias: CAJA RURAL: ES94 3085 0058 0714 0318 6818 SANTANDER: ES07 0049 5469 9220 9300 7029 UNICAJA: ES58 2103 2293 9300 3300 0014 BBVA: ES94 0182 0664 2100 1850 8431 Concepto: Cáritas con Venezuela Cáritas recuerda que, en este tipo de emergencias, las donaciones económicas son la forma más eficaz de canalizar la ayuda, ya que permiten responder con mayor rapidez a las necesidades reales, reducir costes logísticos y favorecer la adquisición de productos en el entorno más cercano posible. Desde la Diócesis de Zamora se invita a las comunidades parroquiales, fieles y ciudadanos a sumarse a esta campaña como expresión concreta de cercanía con el pueblo venezolano y de apoyo a quienes atraviesan una situación de especial vulnerabilidad.  
01/07/2026más info
Zamora recibe a Miguel Ángel y José Ramón como nuevos diáconos permanentes
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La iglesia de Cristo Rey acogió ayer, lunes 29 de junio, la ordenación diaconal de Miguel Ángel Conejor y José Ramón Pérez, en una celebración presidida por el obispo, Fernando Valera, y arropada por toda la comunidad cristiana. Familiares, sacerdotes, diáconos, amigos y fieles de distintas realidades diocesanas acompañaron este momento significativo para la Iglesia en Zamora, vivido en el marco de la solemnidad de San Pedro y San Pablo. La celebración tuvo un marcado sentido eclesial y comunitario. La ordenación de dos nuevos diáconos permanentes supone un signo de esperanza para la diócesis y una llamada renovada a vivir el ministerio desde la cercanía, la humildad y el servicio, especialmente en aquellas realidades donde la Iglesia está llamada a hacerse más presente. En su homilía, Fernando Valera situó la ordenación en la fiesta de los apóstoles Pedro y Pablo, dos hombres profundamente distintos y llamados por Dios para una misma misión. Pedro, “pescador de manos curtidas por el lago”, y Pablo, “de mente formada en la cultura rabínica del maestro Gamaliel y en la filosofía griega”, muestran —recordó el obispo— que Dios llama desde historias, sensibilidades y caminos diversos para edificar una misma comunidad y anunciar un mismo Evangelio. Desde esa mirada, Valera recordó que el ministerio ordenado no nace de la perfección personal, sino de la gracia de Dios. “Dios no elige a los perfectos, sino que capacita a los que se reconocen necesitados de misericordia”, afirmó, subrayando que la fragilidad, acogida desde la fe, puede convertirse en lugar de encuentro con Cristo y de entrega a los demás. Dirigiéndose directamente a Miguel Ángel y José Ramón, el obispo expresó el sentido profundo de su nueva misión: “Vosotros sois el rostro vivo de Cristo servidor”. Y añadió que ser diácono significa “ser pequeño, arrodillarse al modo de Jesús ante los pies de los demás”, haciendo visible el rostro de una Iglesia que no se entiende desde el poder, sino desde el amor que se entrega. Valera insistió en que el diaconado une de manera inseparable la liturgia y la caridad. En este sentido, recordó unas palabras del Papa: “No podemos comulgar con Cristo si al mismo tiempo damos la espalda al hermano que sufre”. El diácono, señaló, está llamado a servir en el altar y, al mismo tiempo, a reconocer a Cristo en quienes viven situaciones de dolor, pobreza, soledad o abandono. El obispo destacó también la importancia de este ministerio en una diócesis marcada por la dispersión territorial, el envejecimiento y la soledad de muchos pueblos. “Sois un cauce fundamental de esperanza: sois presencia en la dispersión”, afirmó, invitando a los nuevos diáconos a ser vínculo de una Iglesia que acompaña, escucha y “no se olvida de nadie”. La homilía tuvo también una llamada a la solidaridad concreta, con un recuerdo especial para Venezuela y para quienes han sufrido las consecuencias de las recientes inundaciones. Desde ahí, Valera invitó a toda la comunidad a vivir una fe que se traduce en cuidado del hermano, servicio y compromiso real con quienes más sufren. En la parte final, Fernando Valera pidió para Miguel Ángel y José Ramón “la gracia de una fe viva, sincera y comprometida”, y les animó a vivir su ministerio como testigos alegres de esperanza en Zamora. “Que sepáis acoger nuestras diferencias para tejer una auténtica comunión”, señaló, antes de concluir con una bendición expresa para el nuevo camino que ahora comienzan al servicio de la Iglesia. La comunidad diocesana celebra con gratitud esta ordenación diaconal y acompaña con su oración a Miguel Ángel y José Ramón, llamados desde ahora a servir al pueblo de Dios como signo vivo de Cristo servidor. Homilía completa del obispo
30/06/2026más info
San Ildefonso celebra a San Pedro con una histórica procesión por el casco antiguo
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La parroquia de San Ildefonso ha celebrado esta mañana la solemnidad de San Pedro y San Pablo con una eucaristía presidida por el obispo, Fernando Valera. La celebración ha reunido a numerosos fieles en torno al patrón del templo y ha culminado con un hecho histórico: por primera vez, la imagen de San Pedro ha recorrido en procesión las calles del casco histórico de Zamora. Durante la homilía, el obispo invitó a contemplar la figura de los dos grandes apóstoles como ejemplo de que «Dios llama a personas completamente diferentes para edificar una misma comunidad y anunciar un mismo Evangelio». Recordó los distintos caminos vitales de Pedro y Pablo para subrayar que la diversidad, vivida desde la fe, se convierte en riqueza para la Iglesia. Deteniéndose especialmente en la figura de San Pedro, patrón de la parroquia, Valera destacó que su grandeza no radica en la perfección, sino en haber experimentado el perdón de Dios. «Dios no elige a los perfectos, sino que capacita a los que se reconocen necesitados de misericordia», afirmó, recordando que el apóstol fue transformado por el amor de Cristo después de sus negaciones. El prelado también reflexionó sobre el verdadero sentido de la autoridad, recordando que «la primacía es la del amor sobre el poder» y que toda responsabilidad, ya sea civil, militar o religiosa, «solo tiene sentido si se traduce en servicio a los más vulnerables: los ancianos de nuestra Diócesis, los desfavorecidos y los jóvenes que buscan futuro». En otro momento de la celebración, el obispo dirigió la mirada de la comunidad hacia las víctimas de la tragedia vivida en Venezuela, invitando a rezar por los fallecidos, los heridos y quienes lo han perdido todo, al tiempo que recordó la campaña de ayuda abierta por Cáritas para atender esta emergencia. Asimismo, hizo suyas unas recientes palabras del Santo Padre dirigidas a los cardenales, apelando a la comunión eclesial y a la corresponsabilidad de todo el Pueblo de Dios: «Necesito su libertad, su franqueza y su lealtad. Un consejo sincero es siempre un acto de comunión». La celebración concluyó con una oración para que, por intercesión de San Pedro y de la Virgen del Amor Hermoso, la Iglesia de Zamora continúe creciendo en una fe «viva, sincera y comprometida», capaz de hacer de las diferencias un camino de auténtica comunión. Tras la eucaristía, los fieles participaron en la histórica procesión de San Pedro por las calles del casco histórico, una iniciativa celebrada por la comunidad parroquial que recupera públicamente la devoción al patrón del templo y ofrece un visible testimonio de fe en el corazón de la ciudad. Homilía completa del Obispo
29/06/2026más info
La Catedral de Zamora retoma el culto tras la celebración de EsperanZa
La Catedral de Zamora retoma el culto tras la celebración de EsperanZa
La Catedral de Zamora ha acogido este domingo 28 de junio la primera Eucaristía tras la celebración de EsperanZa, la muestra de Las Edades del Hombre que durante los últimos meses ha tenido como sede el principal templo diocesano. La celebración, presidida por el obispo, Fernando Valera, ha supuesto la vuelta de las celebraciones litúrgicas a la Santa Iglesia Catedral del Salvador, en una Eucaristía retransmitida en directo por Televisión Castilla y León y acompañada musicalmente por el Coro Sacro Jerónimo Aguado. Al inicio de su homilía, Valera ha dirigido un saludo especial a quienes seguían la celebración a través de la televisión, “especialmente los mayores y los enfermos”, y ha subrayado el significado de este regreso: “Hoy retomamos las celebraciones litúrgicas de esta Santa Iglesia Catedral del Salvador de Zamora, este lugar donde late el corazón de esta Diócesis”. A partir del Evangelio de san Mateo, el obispo ha invitado a redescubrir la centralidad de Cristo en la vida cristiana, recordando que el Señor no pide frialdad ni distancia respecto a los afectos humanos, sino ponerlo a Él en el centro del corazón. “Solo cuando Jesús ocupa el centro del corazón, nuestros amores humanos se purifican y se vuelven más verdaderos”, ha señalado. En este sentido, el prelado ha insistido en la necesidad de vivir una fe sencilla, honesta y unificada, alejada de toda doblez. “No es perfección absoluta lo que nos pide el Señor, Él conoce nuestra debilidad, sabe que somos una Iglesia de barro y límites. Lo que Jesús nos pide es humildad para reconocer el error y un corazón sencillo”, ha expresado. La homilía ha puesto también el acento en la dimensión misionera de toda la comunidad cristiana. El obispo ha recordado que anunciar el Evangelio no es tarea reservada a unos pocos, sino misión compartida por todo el pueblo de Dios: “Cuanto más cerca estamos de Jesús, más amamos a nuestro pueblo; y cuanto más cerca estamos de nuestro pueblo, más tocamos las llagas abiertas de Jesús”. Durante la celebración, la Catedral de Zamora ha tenido además presentes a las víctimas y afectados por el terremoto de Venezuela. Fernando Valera ha pedido poner ante el Señor “a los que han muerto, los desaparecidos, los heridos, todos los que buscan a sus seres queridos”, calificando esta tragedia como “una llaga que sangra en la solidaridad de todos”. La celebración ha concluido con una mirada a María, evocando la imagen de la Virgen de la Majestad, esculpida en piedra en la Catedral. A ella ha encomendado el obispo el camino de la Iglesia diocesana, pidiendo la gracia de ser “libres, alegres y auténticos misioneros del Evangelio” en la vida cotidiana y en el servicio a los demás. Homilía completa
28/06/2026más info
La diócesis de Zamora celebra la ordenación de dos nuevos diáconos permanentes
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La Diócesis de Zamora celebrará el próximo lunes 29 de junio, a las 19.00 horas, en la iglesia de Cristo Rey, la ordenación diaconal de Miguel Ángel Conejo Gutiérrez y José Ramón Pérez, una celebración que estará presidida por el obispo, Fernando Valera. La ordenación de dos nuevos diáconos permanentes constituye un acontecimiento significativo para la Iglesia diocesana, especialmente en un momento en el que muchas comunidades cristianas necesitan seguir siendo acompañadas, sostenidas y animadas en su vida de fe. El camino que culminará el próximo lunes no nace de una decisión repentina, sino de una historia prolongada de fe, discernimiento, formación y servicio pastoral. En ambos casos, la vocación al diaconado ha ido madurando en contacto con comunidades concretas, con la vida parroquial y con la realidad de los pueblos, donde la presencia de la Iglesia continúa siendo un signo cercano de acompañamiento y esperanza. Cristo Rey y San Lázaro han sido comunidades de referencia en este proceso. Desde ellas, y también desde el servicio prestado en distintas zonas rurales de la diócesis, se ha ido configurando una llamada marcada por la Palabra, la oración, la vida comunitaria y la disponibilidad para servir allí donde la Iglesia lo necesite. En la experiencia pastoral que precede a la ordenación de Miguel Ángel y José Ramón ocupa un lugar especial la celebración de la Palabra en comunidades pequeñas. En muchos pueblos, especialmente marcados por el envejecimiento, la soledad y la dispersión, este servicio permite mantener vivo el vínculo eclesial, acompañar la fe de las personas mayores y recordar que ninguna comunidad queda al margen de la vida de la Iglesia. El diaconado permanente es uno de los tres grados del sacramento del Orden, junto al episcopado y el presbiterado. Quienes reciben este ministerio son ordenados para el servicio del Pueblo de Dios en la Palabra, la liturgia y la caridad, siempre en comunión con el obispo y los presbíteros. En la realidad concreta de Zamora, el diaconado permanente adquiere una dimensión especialmente significativa. No sustituye al ministerio de los sacerdotes, sino que lo complementa desde una vocación específica de servicio, cercana a la vida ordinaria de las personas y atenta a las necesidades reales de las comunidades. La celebración del próximo lunes será, por tanto, una acción de gracias por dos nuevas vocaciones al servicio de la Iglesia diocesana y una ocasión para renovar el compromiso de la Diócesis de Zamora con sus parroquias, sus pueblos y sus comunidades cristianas. La Diócesis de Zamora invita a los fieles y a todas las personas que deseen acompañar a Miguel Ángel Conejo y José Ramón Pérez a participar en esta celebración, que tendrá lugar el lunes 29 de junio, a las 19.00 horas, en la iglesia de Cristo Rey.  
25/06/2026más info
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