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El obispo preside la eucaristía de la fiesta de la Guardia Civil en Zamora
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12/10/2022

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El obispo preside la eucaristía de la fiesta de la Guardia Civil en Zamora

Fernando Valera ha participado en la fiesta de Nuestra Señora del Pilar, patrona de la Guardia Civil, presidiendo la eucaristía a la que asistieron autoridades, familiares y amigos de este cuerpo benemérito. Animó en su homilía a que esta institución siga ofreciendo su servicio "de vigilancia y protección ciudadana, institución cargada de historia y altamente estimada en nuestro país, porque la Guardia Civil custodia y protege la vida cotidiana de las personas e instituciones, afrontando a veces misiones muy difíciles en aras de la paz social de nuestro pueblo".

Pidió a la madre del Señor que "proteja a quienes la invocan como patrona y reina de ellos y de sus familias con solícita intercesión ante su divino Hijo". El prelado hizo especial hincapié en que "los cristianos, como María, tenemos el reto de acoger a todos, especialmente a los pobres y a cuantos sufren". Hoy día, continuó Monseñor Valera, el rostro de la pobreza y el sufrimiento humano tiene "muchos nombres: desempleo, drogadicción, alcoholismo, fracaso familiar, fracaso escolar, inadaptación social, despoblación rural, minorías étnicas, ancianos, mujeres maltratadas, niños abandonados".

Terminó su homilía invitando a los presentes a que mantengan siempre su disponibilidad para atender a todos los que lo necesitan, especialmente a los más desfavorecidos. "Ninguno de éstos puede encontrar cerrada la puerta de una comunidad cristiana. La fe que no da el fruto de la caridad es una fe muerta. La fe está viva cuando el Evangelio, enseñado por la Iglesia, es la luz que ilumina y guía nuestro comportamiento, nuestro modo de pensar, nuestra manera de situarnos ante Dios y ante las personas. La fe está viva cuando se traduce en obras de caridad constante, en responsabilidad personal en la familia, en el trabajo, en la participación social y ciudadana".

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Cinco días, 22 parroquias y decenas de encuentros han permitido al obispo, Fernando Valera, acercarse a la realidad humana, social y eclesial de la comarca de Alba. Desde Olmillos de Castro, primera parada en la mañana del miércoles, hasta la celebración conjunta que este domingo ha reunido en Carbajales de Alba las cruces procesionales de todas las comunidades, la visita pastoral ha dejado una misma imagen: la de una Iglesia rural pequeña en número, pero sostenida por la fidelidad de quienes continúan rezando, celebrando y cuidando la vida de sus pueblos. La visita pastoral regresaba a esta zona doce años después. No ha sido únicamente un recorrido por templos ni una revisión de necesidades materiales. En cada localidad se ha repetido, con las peculiaridades propias de cada comunidad, un esquema sencillo: acogida del obispo, oración, presentación de la historia y de la realidad actual de la parroquia, diálogo con los fieles y una palabra de Fernando Valera mirando hacia el futuro. Así, junto a la despoblación, el envejecimiento o la dificultad para conservar un patrimonio que supera muchas veces las posibilidades de comunidades muy pequeñas, han aparecido también la fidelidad de los mayores, el trabajo silencioso de quienes mantienen abiertas y cuidadas las iglesias, la riqueza de las devociones populares y, sobre todo, la necesidad de avanzar hacia una Iglesia en la que cada bautizado asuma su responsabilidad. Miércoles, 2 de septiembre | Alba Norte: comenzar escuchando La visita comenzó en Olmillos de Castro y continuó durante la mañana por Navianos de Alba y Perilla de Castro, donde el obispo presidió la Eucaristía. Por la tarde, el recorrido llevó a Fernando Valera hasta Santa Eufemia del Barco, Losilla de Alba y Marquiz de Alba. Era la primera de las seis jornadas previstas en esta fase de Alba. El repique de las campanas acompañó la llegada del obispo a unos pueblos en los que vecinos, responsables parroquiales y, en varios casos, alcaldes y concejales quisieron participar en la acogida. En Olmillos hubo tiempo también para acercarse a quienes representan la memoria viva de estas comunidades, como Manuela, de 96 años, y Teresa, de 100. A lo largo del día fueron apareciendo algunas de las cuestiones que atravesarían después toda la visita: la pérdida de población, el envejecimiento, la ausencia de relevo generacional y la preocupación por conservar los templos y sus bienes. Fernando Valera invitó a contemplar esta realidad sin resignación y recurrió a la imagen de la naturaleza que, después de un incendio, vuelve lentamente a regenerarse: también las comunidades cristianas están llamadas a buscar caminos nuevos sin renunciar a sus raíces. En cada templo, la presentación de la parroquia permitió mirar al pasado para comprender el presente y preguntarse por el futuro. En Losilla de Alba, por ejemplo, la atención se detuvo también en la riqueza de su patrimonio, con su retablo del siglo XVI y su cruz parroquial de platería zamorana. En Marquiz de Alba, última parada del día, la acogida adquirió un carácter especialmente expresivo, con alfombras rojas a la entrada y obras de temática religiosa preparadas para recibir al obispo. La primera jornada dejaba ya una de las enseñanzas que Fernando Valera repetiría durante los días siguientes: el valor de una comunidad cristiana no se mide exclusivamente por el número de personas que la integran. En cada pequeño pueblo permanece una parte de la Iglesia diocesana y, con ella, una historia de fe que merece ser escuchada, acompañada y cuidada.   Jueves, 3 de septiembre | Patrimonio, mayores y corresponsabilidad La segunda jornada fue una de las más intensas. El itinerario comenzó en Losacio, siguió por Vegalatrave y Losacinoy, ya por la tarde, condujo al obispo hasta Muga de Alba, Carbajales de Alba y Manzanal del Barco. En Losacio, Fernando Valera fue recibido por numerosos vecinos, junto al alcalde, Manuel Fernández Caballero, y los mayordomos vinculados a la Virgen del Puerto, una devoción profundamente arraigada en la localidad. Allí volvió a hacerse visible el contraste demográfico que afecta a la comarca: de una población que superaba ampliamente el medio millar de habitantes a mediados del siglo XX a una comunidad hoy muy reducida. El obispo recordó además el incendio de 2022, que llegó muy cerca de la ermita de la Virgen del Puerto sin alcanzarla, y agradeció el esfuerzo de quienes continúan manteniendo viva la parroquia. En Vegalatrave, historia y patrimonio ocuparon buena parte de la conversación. La fachada de inspiración neogótica del templo contrasta con el retablo barroco dedicado a San Lorenzo, cuya conservación continúa siendo uno de los retos de la parroquia. También se habló de las campanas y de la necesidad de seguir buscando fórmulas que hagan posible preservar un patrimonio que pertenece a la memoria religiosa y cultural del pueblo.La iglesia de Losacino estaba prácticamente llena para recibir al obispo. Allí se recordó la transformación experimentada por el pueblo con la construcción del salto de Ricobayo y el traslado de su ubicación durante el siglo XX. El cuidado del templo de San Pelayo mereció la felicitación de Fernando Valera, que volvió a animar a vivir el futuro desde la fe, la esperanza, el compromiso y la alegría. Uno de los encuentros patrimonialmente más significativos tuvo lugar en Muga de Alba. La iglesia de Santa Eulalia conserva unas singulares pinturas murales y decoraciones renacentistas recuperadas parcialmente a partir de 2018. El obispo pudo conocer también el sistema de conservación preventiva instalado para controlar parámetros como la temperatura, la humedad o la luminosidad. La comunidad aprovechó su presencia para invitar formalmente a Fernando Valera a regresar en mayo de 2027, cuando se conmemorarán los 75 años de la cofradía de la Virgen de Fátima. Pero la visita pastoral quiso salir también de los templos. En Carbajales de Alba, Fernando Valera visitó la residencia de mayores, donde saludó personalmente a los residentes, compartió un momento de oración y bendijo a la comunidad. Entre ellos estaba Antonio, de 102 años. Después se acercó al centro de salud y a las instalaciones de Fundación Personas, donde usuarios y trabajadores lo recibieron con especial cariño y le mostraron parte del trabajo que realizan diariamente. Ya en la parroquia de Carbajales, la historia de la Virgen de Árboles, el patrimonio religioso, el bordado tradicional y la propia evolución demográfica de la localidad sirvieron para poner palabras a una realidad compartida por toda Alba. Ante ella, el obispo insistió en una de las principales claves pastorales de estos días: la disminución del número de sacerdotes no puede conducir a la desaparición de la vida comunitaria, sino que exige avanzar hacia nuevas formas de presencia y acompañamiento, con una participación creciente de los laicos, los diáconos permanentes, los futuros ministerios laicales y las comunidades evangelizadoras. La jornada concluyó en Manzanal del Barco, con el templo lleno para celebrar la Eucaristía. La memoria del antiguo pueblo, el río Esla, la histórica barca que dio nombre a la localidad y la evolución de su comunidad volvieron a unir pasado y presente. Después de la celebración hubo tiempo para el encuentro directo con los vecinos. Viernes, 4 de septiembre | Alba Sur: cada comunidad cuenta El viernes comenzó la visita a Alba Sur. Siete pueblos formaron parte del recorrido: Vide de Alba, El Castillo de Alba, Videmala, Cerezal de Aliste, Pino del Oro, Bermillo de Alba y Fonfría, donde la jornada concluyó con la celebración de la Eucaristía. Si durante los días anteriores la despoblación había estado presente en muchas conversaciones, esta jornada permitió verla todavía con mayor claridad. En Vide de Alba, en torno a una docena de vecinos, algunos de ellos hijos del pueblo desplazados expresamente para la ocasión, esperaban al obispo junto al alcalde. El reducido número de asistentes no restó intensidad al encuentro. Los niños presentes preguntaron directamente a Fernando Valera por la misión de un obispo y por el sentido de la visita, mientras algunos de los mayores recuperaban fotografías antiguas que permitieron recorrer la memoria del pueblo y de su comunidad cristiana. La siguiente parada, El Castillo de Alba, hizo todavía más visible esa realidad. Apenas tres o cuatro personas mantienen allí su residencia habitual durante todo el año. La acogida fue, precisamente por ello, especialmente sencilla y significativa: el pequeño grupo se reunió en el templo para rezar y compartir un tiempo con el pastor de la diócesis. El recorrido prosiguió por Videmala, Cerezal de Aliste, Pino del Oro y Bermillo de Alba. En cada una de estas comunidades volvió a repetirse el diálogo entre raíces, realidad actual y futuro: la historia de las parroquias y sus devociones, el esfuerzo de los vecinos por conservar las iglesias y la pregunta inevitable sobre cómo mantener una presencia eclesial estable cuando las comunidades son cada vez más pequeñas. La Eucaristía celebrada en Fonfría cerró la jornada. No se trataba simplemente del último acto del día. La celebración eucarística ha sido uno de los hilos conductores de toda la visita y enlaza además con el objetivo pastoral que la diócesis quiere trabajar especialmente durante el próximo curso. En torno a la mesa del altar, comunidades diferentes se reconocen formando una misma Iglesia, más allá del tamaño de cada pueblo o de la frecuencia con la que un sacerdote pueda estar presente. Sábado, 5 de septiembre | De la devoción a la caridad y de la caridad a la Eucaristía La tarde del sábado estuvo dedicada a Carbajosa de Alba y Villalcampo. En Carbajosa, los vecinos acogieron con sencillez a Fernando Valera y compartieron con él su interés y preocupación por la recuperación del retablo parroquial, un proyecto en el que la propia comunidad viene trabajando. Una vez más, el patrimonio apareció durante la visita no únicamente como una cuestión económica o artística, sino como parte de la historia de fe recibida de las generaciones anteriores y que corresponde transmitir a las siguientes. Antes de llegar a Villalcampo, la comitiva realizó una parada en la ermita de la Virgen de la Encarnación, situada entre ambas localidades. Las mayordomas recibieron allí al obispo y le explicaron la profunda devoción que existe en la zona hacia esta advocación mariana, una de las conocidas popularmente como las «Siete Hermanas». El encuentro concluyó con el rezo de la Salve. Desde la ermita, Fernando Valera se dirigió a la residencia de mayores Virgen de la Encarnación, donde saludó a los residentes y compartió con ellos unos momentos antes de trasladarse a la parroquia de San Lorenzo de Villalcampopara presidir la Eucaristía. Ermita, residencia y parroquia dibujaron así, casi sin pretenderlo, una síntesis de la vida cristiana que ha atravesado toda la visita: la devoción que alimenta la fe, la atención a las personas —especialmente a los mayores— que la convierte en caridad y la Eucaristía que reúne de nuevo a la comunidad. Domingo, 6 de septiembre | Veintidós cruces para una sola Iglesia La última jornada comenzó en San Pedro de las Cuevas, una de las parroquias más pequeñas de la diócesis. El pueblo cuenta con apenas una decena de habitantes censados y todavía menos permanecen en él durante el invierno. Sin embargo, alrededor de una docena de personas se reunió para recibir al obispo, algunas llegadas expresamente desde fuera. Fue un encuentro sencillo en una localidad enclavada junto al Esla y rodeada por un paisaje que forma parte inseparable de su identidad. En el interior del pequeño templo, Fernando Valera compartió la oración con los vecinos, contempló algunos de sus bienes religiosos y volvió a explicar el sentido de la visita pastoral: encontrarse personalmente con el Pueblo de Dios, también —y quizá especialmente— allí donde ese pueblo está formado por muy pocas personas. Desde San Pedro de las Cuevas, la jornada regresó a Carbajales de Alba, convertida esta vez en punto de encuentro de las 22 parroquias visitadas durante estos días. Antes de la celebración, Fernando Valera fue recibido en el Ayuntamiento por el alcalde, Roberto Fuentes Gervás, y miembros de la corporación municipal. Tras unas palabras de bienvenida y la bendición del obispo, comenzó el recorrido hacia la iglesia. Una flauta y un tamboril, interpretados por un vecino ataviado con el traje tradicional, encabezaron el camino de autoridades y representantes eclesiales. En el templo esperaba la imagen que resumiría toda la visita: las 22 cruces procesionales de las parroquias de Alba Norte y Alba Sur. Una a una entraron en procesión mientras la iglesia, completamente llena, recibía a fieles llegados desde los distintos pueblos. Las cruces ocuparon los primeros bancos formando lo que el párroco, Ángel Carretero, describió como un auténtico «bosque de cruces», signo de esperanza para la Iglesia que peregrina en esta tierra. Ángel Carretero y el vicario parroquial, Agustín Crespo Casado, fueron nombrando una a una las comunidades. Al escuchar el nombre de cada parroquia, su cruz era levantada. Comunidades de diez, treinta, cien o varios centenares de habitantes quedaban así situadas en un mismo plano: distintas en su historia y en su realidad, pero pertenecientes a una única Iglesia. Fernando Valera resumió en la homilía lo vivido durante estos cinco días. Visiblemente emocionado en algún momento, explicó que la visita pastoral constituye uno de los momentos más importantes y hermosos del ministerio de un obispo. Desde la Palabra de Dios proclamada este domingo volvió a insistir en la corresponsabilidad en la vida de las comunidades cristianas, en la corrección fraterna y, por encima de todo, en el amor como signo distintivo del discípulo de Cristo. Hubo también palabras de agradecimiento para los sacerdotes, para quienes colaboran diariamente en las parroquias, para los representantes municipales y para todos los que han abierto las puertas de sus pueblos durante estas jornadas. El encuentro continuó después de la Eucaristía con un tiempo de convivencia. El salón cedido por el Ayuntamiento y la propia plaza acogieron a numerosos asistentes antes de despedir al obispo con un nuevo aplauso. Una visita que no termina al marcharse el obispo Con la celebración de Carbajales concluye la visita pastoral a las 22 parroquias de Alba, pero no el camino abierto durante estos días ni la visita al conjunto del arciprestazgo de Aliste-Alba, que continuará posteriormente por las comunidades de Aliste. Lo sucedido desde el miércoles deja preguntas que no terminan con la marcha del obispo. Cómo transmitir la fe cuando apenas quedan niños; cómo acompañar comunidades muy dispersas; cómo conservar un patrimonio construido para pueblos que tuvieron muchos más habitantes; cómo afrontar la reducción del número de sacerdotes; y, especialmente, cómo hacer efectiva la responsabilidad que nace del Bautismo para que la vida de la Iglesia no dependa exclusivamente del sacerdote. Pero la visita ha dejado también respuestas. Están en quienes siguen abriendo cada semana las puertas de una iglesia aunque sean pocos; en quienes limpian, preparan las flores, leen, cantan o custodian las llaves; en las mayordomas y cofradías que mantienen las devociones recibidas; en quienes regresaron estos días a sus pueblos para encontrarse con el obispo; en los mayores que conservan la memoria y en los niños que todavía preguntan. Alba ha mostrado durante cinco días sus dificultades, pero también una fe que permanece. Y las 22 cruces reunidas este domingo en Carbajales han ofrecido quizá la mejor catequesis de toda la visita: ninguna de estas pequeñas parroquias camina sola.   HOMILÍA DEL OBISPO EN LA MISA ESTACIONAL DE LA VISITA PASTORAL A LA COMARCA DE ALBA   Hermanos y hermanas de la querida zona de Alba, ¡paz y bien en el Señor! Concluir esta visita pastoral es, ante todo, dar gracias a Dios por el latido vivo de nuestras comunidades, por vuestra fe sencilla, por vuestras manos abiertas y acogedoras. Al caminar por vuestros pueblos, por vuestros caminos de arraigo y esperanza, he palpado esa Iglesia cercana que no teme mostrar el rostro amoroso de Dios. La Palabra que hoy nos regala el Señor nos muestra la belleza y el desafío de la caridad fraterna, esa que brota directamente del misterio insondable de la Trinidad: un Dios que es comunión, amor entregado y derramado. San Pablo nos lo recuerda con la fuerza de la verdad: toda la Ley encuentra su plenitud en un solo mandamiento: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». El amor no es una teoría bonita para los días de fiesta; es el suelo sagrado donde pisa nuestra convivencia diaria en los pueblos de esta tierra de Alba. Y Jesús, en el Evangelio de Mateo, nos lleva de la mano a lo concreto, a la carne de nuestras relaciones. Nos habla de la corrección fraterna. ¡Qué fácil es hablar por detrás y qué difícil es mirar a los ojos con amor! El Señor nos enseña un camino limpio y valiente: si tu hermano falla, ve y habla con él a solas. No para ajustar cuentas, no para alimentar el orgullo herido, sino movidos por la urgencia del amor. Como nos recordaba san Agustín con tanta agudeza: “el que ofende ya se ha hecho una herida grave a sí mismo”. ¿Cómo vamos a mirar hacia otro lado? Tú puedes olvidar la ofensa que te hicieron, pero jamás puedes ser indiferente ante la herida que desgarra el alma de tu hermano. Esta responsabilidad recíproca es el termómetro de nuestra madurez cristiana. La corrección fraterna, vivida con esa gradualidad que nos marca Jesús —primero a solas, después con testigos, finalmente en el corazón de la comunidad—, no es exclusión, es el grito desesperado y tierno de la misericordia que busca rescatar al que se pierde. Requiere, es verdad, una inmensa humildad, la misma sencillez de corazón que caracteriza a esta tierra noble y trabajadora. Nadie está libre de caer; por eso todos necesitamos ser corregidos y todos estamos llamados a ser custodios de la fe y de la vida del otro. A este tejido fino de la caridad se une el milagro de la oración en común. «Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». La oración en la intimidad del hogar es indispensable, sí, pero el Señor nos pide que nos ejercitemos en la sinfonía de la concordia. Una comunidad desunida es una contradicción viva del Dios Trinitario. Ejercitarnos en la oración comunitaria es afinar nuestros corazones para que suenen al unísono, formando un solo acorde de alabanza y súplica que sube al cielo. La visita pastoral ha sido, ante todo, un ejercicio de cercanía y de escucha. No se trata únicamente de conocer templos, estructuras o necesidades materiales, sino de entrar en contacto con la vida concreta de cada comunidad: rezar juntos, celebrar la fe, escuchar vuestras dificultades y esperanzas y animar a quienes, muchas veces en poblaciones pequeñas y envejecidas, continúan sosteniendo con fidelidad la vida cristiana. Durante estas jornadas ha habido momentos de oración y celebración de la eucaristía, encuentros con las comunidades parroquiales, con sus responsables y con los alcaldes. Muy entrañable han sido las visitas a personas mayores o enfermas que no pueden participar habitualmente en la vida de la parroquia. Para mí este tiempo ha supuesto la experiencia del pastor que se acerca, escucha y acompaña. También la oportunidad para agradecer el compromiso de sacerdotes, diáconos permanentes, laicos y comunidades que, en medio de las dificultades propias del mundo rural, siguen buscando nuevas formas de vivir, compartir y transmitir la fe. Esta visita pastoral a la comarca de Alba es el soplo fresco del Espíritu que enciende de nuevo el compromiso en vuestras parroquias y nos invita a vivir la Eucaristía como “fuente y culmen de la vida cristiana”. Que María santísima, Madre de la Iglesia, aquí Ntra. Sra. de Árboles y en tantas advocaciones de la zona, interceda por nosotros. Que ella nos enseñe a corregir con amor, a orar con un solo corazón y a caminar juntos por los senderos de la historia sabiendo que, en medio de nuestras fragilidades, Él está aquí, habitando nuestra comunión. Que Dios os bendiga.    
07/09/2026más info
Fernando Valera preside la primera reunión tras la reestructuración de los siete arciprestazgos
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El obispo, Fernando Valera, ha presidido este martes la primera reunión del Colegio de Arciprestes tras la reciente reestructuración de los siete arciprestazgos de la diócesis. En el encuentro han participado también el vicario general, Pedro Faúndez, y el provicario general, Millán Núñez. La reunión ha permitido afrontar el comienzo del nuevo curso pastoral, compartir la realidad y las principales necesidades de los diferentes territorios y establecer líneas de coordinación para el trabajo de los próximos meses. El Colegio de Arciprestes está formado por José Alberto Sutil, arcipreste de Aliste-Alba; Francisco Ortega Vicente, de Benavente-Tierra de Campos; César Salvador, de El Pan; Juan José Carbajo, de Sayago; Manuel Iglesias, de Toro-La Guareña; José Luis Miranda, de El Vino; y Héctor Galán, de Zamora-Ciudad. La reestructuración de los arciprestazgos busca adaptar la organización territorial a la realidad actual de la diócesis, fortalecer la acción pastoral y favorecer una mayor coordinación entre los sacerdotes, los agentes de pastoral y las comunidades cristianas. En este contexto, los arciprestes desempeñan un servicio esencial de comunión, acompañamiento y cercanía. Su labor permite estrechar la relación entre el obispo, los sacerdotes y las parroquias, además de promover el trabajo compartido dentro de cada territorio. Esta primera reunión ha puesto de manifiesto la voluntad de afrontar el nuevo curso desde la escucha, la corresponsabilidad y el servicio, atendiendo a la diversidad de las comunidades que forman la Iglesia diocesana de Zamora.
01/09/2026más info
La Iglesia despide a D. Eleuterio Fernández: una vida entregada al servicio de Dios y de los demás
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La Iglesia ha despedido hoy a D. Eleuterio Fernández, sacerdote de la Diócesis de Zamora, en una celebración exequial presidida por el obispo, Fernando Valera, y concelebrada por el arzobispo de Valladolid, Mons. Luis Argüello, y el obispo emérito, Francisco Piorno. Junto a ellos, numerosos sacerdotes, familiares, amigos y personas que compartieron con D. Eleuterio distintas etapas de su vida y de su ministerio han querido acompañarlo en este último adiós. “Tello, como le llamaban sus amigos, un día escuchó la voz del Señor a seguirle y le siguió”, ha recordado Fernando Valera durante la homilía. Una llamada que marcó toda una existencia y que fue tomando forma en la entrega cotidiana, en el servicio pastoral y también en la aceptación de la enfermedad y de la fragilidad de los últimos años. Ante su féretro, Valera ha invitado a contemplar la muerte desde la esperanza cristiana: “Solo Dios es el garante de la vida y de la historia”, para concluir confiando en que “el Dios de la vida transformará ahora su sufrimiento en plenitud”. Fernando Valera ha expresado también el agradecimiento de la Diócesis de Zamora y de todo su presbiterio a la Archidiócesis y a la Casa Sacerdotal de Valladolid por la acogida y el cuidado dispensados a D. Eleuterio, así como a su familia por una dedicación que ha calificado de “encomiable”. Hoy despedimos a un hermano sacerdote después de toda una vida de ministerio. Lo hacemos con el dolor de la separación, pero también con la esperanza que sostuvo su vocación desde aquel primer «sí» hasta el final. Descanse en paz, D. Eleuterio. “Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde yo estoy, estéis también vosotros”. (Jn 14,3)  
17/08/2026más info
De Riomanzanas a Villamayor: un fin de semana marcado por la devoción mariana
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La solemnidad de la Asunción y el centenario de la coronación de la Virgen de Socastro han marcado la agenda pastoral del obispo, Fernando Valera, durante un fin de semana que le ha llevado de Riomanzanas a la capital y, finalmente, a Villamayor de Campos. Tres comunidades y tres celebraciones diferentes que muestran una misma realidad: la profunda huella de la devoción mariana en la diócesis y su capacidad para seguir reuniendo a pueblos y familias en torno a la fe. La primera parada tuvo lugar el 15 de agosto en Riomanzanas, donde el obispo presidió la eucaristía de la solemnidad de la Asunción en el marco de las fiestas de la localidad. Junto a Fernando Valera concelebró don Marcelino, sacerdote encargado de la parroquia, y participó el diácono permanente Ignacio Enríquez. En unos días en los que el pueblo vuelve a llenarse con la llegada de vecinos y familias, la celebración se convirtió también en expresión de una fe y unas tradiciones transmitidas entre generaciones. La visita a Riomanzanas refleja, además, una de las dimensiones de la actividad pastoral del obispo: la cercanía a las pequeñas comunidades rurales de la diócesis y a los sacerdotes y agentes pastorales que las atienden a lo largo del año.   Del corazón de Sanabria al Tránsito de Zamora Ese mismo día, ya por la tarde, el prelado presidió la celebración de la Asunción de la Virgen en la iglesia del Tránsito, una cita especialmente arraigada en la ciudad de Zamora. "Mirar al cielo" fue la invitación que realizó en su homilía el obispo. En un templo estrechamente vinculado a esta solemnidad, Valera presentó la Asunción como la Pascua de María y recordó que en ella los cristianos pueden contemplar el destino al que está llamada su propia existencia. "Este templo de El Tránsito se nos convierte en una auténtica alegoría del cielo", afirmó. María, elevada a la gloria, se convierte así en "primicia, figura y señal de una esperanza colmada". Pero esa mirada hacia lo alto, advirtió, no puede convertirse en una forma de apartarse del mundo. María sale al encuentro de Isabel y se pone a su servicio y, por ello, también para el cristiano "servir a los hermanos es el camino verdadero hacia el cielo". El obispo cerró su reflexión con una de las imágenes centrales de la jornada: "Dios ha vencido, el amor ha vencido, la vida ha triunfado para siempre. El amor es más fuerte que la muerte, y el cielo… el cielo tiene rostro y corazón de Madre".   Cien años de la coronación de la Virgen de Socastro El recorrido pastoral tuvo el domingo una última parada de especial relevancia en la localidad de Villamayor de Campos, donde el obispo presidió la celebración del primer centenario de la coronación de Nuestra Señora de Socastro, patrona de la localidad. Cien años después de aquella coronación, Villamayor volvió a reunirse en torno a su patrona para recordar un acontecimiento histórico, pero también para renovar una devoción que atraviesa generaciones. Valera quiso mirar precisamente hacia quienes precedieron a la comunidad actual: "Hace cien años vuestros abuelos la coronaron reina de sus vidas; hoy nos toca a nosotros coronarla de nuevo con el oro más valioso que un hijo puede ofrecer a su madre: la perseverancia en la fe, el amor sincero a los hermanos y la esperanza que no defrauda". Tomando como referencia el Evangelio de la mujer cananea, habló de una fe capaz de perseverar ante la dificultad y ha presentado a María como "la primera creyente, la mujer de la fe indómita que estuvo al pie de la cruz sin desfallecer". La celebración concluyó con una mirada hacia el futuro y una petición para que Nuestra Señora de Socastro bendiga a los mayores que han transmitido la fe, proteja a las familias y "encienda en el corazón de los jóvenes la alegría de seguir a su Hijo".
17/08/2026más info
Zamora renueva su devoción a la Virgen del Tránsito con la novena del 7 al 15 de agosto
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La comunidad de Clarisas Descalzas del Convento del Corpus Christi de Zamora celebra, del 7 al 15 de agosto, la tradicional novena en honor a la Virgen del Tránsito, una de las devociones marianas más arraigadas de la ciudad. Los cultos comienzan este jueves, 6 de agosto, a las 20.00 horas, con el rezo del rosario, la celebración de la eucaristía y el canto de la Salve. Durante todos los días de la novena se celebran eucaristías a las 9.00, 10.00, 11.00 y 12.00 horas. Por la tarde, a partir de las 20.00 horas, tienen lugar el rosario, la novena, la eucaristía y la Salve. El convento permanece abierto para las novenas hasta las 21.45 horas. El 14 de agosto, a las 21.45 horas, se celebra una vigilia de Adoración Nocturna abierta a todos los fieles. La jornada central tiene lugar el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen María. Durante la mañana se celebran eucaristías a las 9.00, 10.00, 11.00 y 12.00 horas, esta última con carácter solemne, y también hay misa a las 13.00 horas. El Santísimo Sacramento permanece expuesto durante toda la tarde. A las 19.30 horas comienzan las vísperas, el rosario, la novena y el canto de la Salve. La eucaristía solemne de las 20.30 horas está presidida por el obispo, Fernando Valera. Los actos concluyen el 16 de agosto con las eucaristías de acción de gracias, a las 12.00 y a las 20.00 horas, y con la tradicional veneración de las sandalias de la Virgen. Con esta invitación, la Diócesis de Zamora se une a la comunidad de Clarisas Descalzas para animar a los fieles a participar en una celebración que forma parte del patrimonio espiritual de la ciudad. La novena de la Virgen del Tránsito continúa siendo un espacio de oración, encuentro y devoción mariana que prepara la celebración de la solemnidad de la Asunción de la Virgen María.
06/08/2026más info
Vega de Villalobos rinde homenaje a don Abelardo Febrero por toda una vida de entrega sacerdotal
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La parroquia de San Román, en Vega de Villalobos, acogió este domingo un emotivo homenaje a su párroco, don Abelardo Febrero Fernández, en reconocimiento a toda una vida dedicada al servicio de la Iglesia y de las comunidades que ha acompañado pastoralmente. A sus 93 años, don Abelardo continúa ejerciendo su ministerio sacerdotal, desplazándose cada semana para celebrar la Eucaristía y atender a los fieles de varios pueblos de la diócesis. El acto, celebrado tras la misa dominical y organizado por la plataforma Salvemos Nuestra Torre junto a un grupo de vecinos, reunió a numerosos feligreses que quisieron expresar su gratitud a quien forma parte de la historia reciente de la localidad. La sorpresa fue absoluta para el sacerdote, que, al comenzar el homenaje, bromeó pensando que el pueblo se disponía a anunciarle un sustituto. Aunque no pudo asistir por motivos de agenda, el obispo, Fernando Valera, quiso hacerse presente a través de una carta leída durante el acto. En ella manifestó su “reconocimiento y acción de gracias a Dios” por la trayectoria vocacional, pastoral y espiritual de don Abelardo. “Gracias por los años dedicados al servicio del Reino de Dios en esta Iglesia que peregrina en Zamora. Gracias por responder un día al don y ministerio recibido, gracias por renovar ese sí constante en los pueblos donde ejerces tu solicitud pastoral”, expresó el prelado. El obispo destacó también la disponibilidad y cercanía del sacerdote a lo largo de los años: “Te agradezco profundamente tu disponibilidad y generosidad haciendo camino con tu pueblo, Iglesia que camina en comunión. Gracias porque en la Eucaristía diaria y en el servicio a nuestra Iglesia haces cercano el misterio de la gracia, la presencia del Resucitado y la fuerza del Espíritu Santo”. Finalmente, encomendó su ministerio al Señor y a la Virgen María para que “el Espíritu Santo siga siendo el alma de tu sacerdocio” y concluyó con una sencilla invocación: “Dios te bendiga, don Abelardo”. Un sacerdote profundamente unido a Vega Don Abelardo llegó por primera vez a Vega de Villalobos en 1962. Tras desempeñar posteriormente su ministerio en otras parroquias, regresó a la localidad una vez alcanzada la jubilación para hacerse nuevamente cargo de la atención pastoral, evitando que el pueblo quedara sin sacerdote. Durante el homenaje, los vecinos recordaron su cercanía y capacidad para acompañar a varias generaciones. Subrayaron especialmente su empeño por acercar la Iglesia a los jóvenes ya en los años sesenta, impulsando actividades, excursiones, grupos de teatro y encuentros que marcaron la vida del municipio. También evocaron su implicación en la vida social del pueblo, donde llegó a ser el alma del equipo de fútbol local. Los asistentes destacaron que, pese a su avanzada edad, don Abelardo continúa recorriendo los pueblos para celebrar la misa, visitar a los enfermos y acompañar a las familias en los momentos más importantes de su vida. Un reconocimiento lleno de gratitud El homenaje consistió en la lectura de la carta del obispo, unas palabras de representantes de la plataforma Salvemos Nuestra Torre y la entrega de varios obsequios: un ramo de flores, un cuadro con fotografías de sus primeros años como párroco en Vega y una placa de agradecimiento por su entrega pastoral. El coro parroquial puso el broche musical interpretando las canciones Vaso Nuevo y Trovador. Visiblemente emocionado, don Abelardo agradeció el cariño recibido y recordó con sencillez sus primeros años de ministerio en Vega, cuando acompañaba a los jóvenes del pueblo en sus actividades para permanecer cerca de ellos. “Siempre he procurado buscar el bien de la comunidad”, señaló, al tiempo que pidió disculpas por los posibles errores cometidos durante tantos años de servicio. Antes de concluir, dirigió unas palabras de reconocimiento a los vecinos: “Gracias… No sé si lo merecía. Lo estáis haciendo muy bien”. El homenaje se convirtió así en una acción de gracias compartida por una vida sacerdotal marcada por la fidelidad, la cercanía y la entrega cotidiana al servicio del Evangelio y de la Iglesia de Zamora.
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La parroquia de Prado recupera, tras 27 años, la procesión de Santa Marina
La parroquia de Prado recupera, tras 27 años, la procesión de Santa Marina
La parroquia de Santa Marina de Prado ha vivido esta mañana una jornada de especial significado con la recuperación de la procesión de su patrona, una celebración que no se realizaba desde hacía 27 años. El obispo de Zamora, Fernando Valera, ha presidido la eucaristía celebrada a las 11.00 horas en el templo parroquial, culminando una jornada marcada por la fe, la participación y el reencuentro de la comunidad con una de sus tradiciones más queridas. Al término de la celebración, la imagen de Santa Marina ha salido en procesión para recorrer todas las calles de la localidad, en un itinerario diseñado para acercar a la patrona a cada rincón del municipio. La última vez que esta manifestación pública de fe había tenido lugar fue en 1999. La celebración ha congregado a numerosos vecinos de Prado, así como a personas vinculadas al municipio que han regresado expresamente para participar en este acontecimiento. Para muchos de los más jóvenes ha sido la primera ocasión de vivir una procesión que forma parte de la historia de la parroquia y de la identidad de la localidad. A lo largo del recorrido, los vecinos se han ido relevando para portar la imagen de Santa Marina, en un ambiente de oración, emoción y convivencia. Las calles, engalanadas para la ocasión, han acompañado el paso de la patrona, convirtiendo la procesión en un momento de encuentro para toda la comunidad. Con el regreso de la imagen al templo parroquial ha concluido una celebración que recupera una tradición muy arraigada en Prado y pone de manifiesto la vitalidad de la comunidad cristiana, que ha vuelto a expresar públicamente su devoción a Santa Marina después de casi tres décadas.
18/07/2026más info
Nuevos nombramientos pastorales en la diócesis de Zamora
Nuevos nombramientos pastorales en la diócesis de Zamora
El obispo, Fernando Valera, ha realizado una serie de nombramientos pastorales que afectan a los siete arciprestazgos de la diócesis, a diferentes parroquias, a varias cofradías y hermandades de la ciudad de Zamora y al Cabildo Catedral. Los nombramientos responden al objetivo de continuar avanzando hacia «una Iglesia de escucha recíproca, en la cual cada uno tiene algo que aprender», donde unos escuchan a otros y todos permanecen atentos al Espíritu Santo, como recoge la constitución apostólica Praedicate Evangelium.   Responsables de los siete arciprestazgos El obispo ha nombrado a José Alberto Sutil Lorenzo, arcipreste de Aliste-Alba; Francisco Ortega Vicente Rodríguez, arcipreste de Benavente-Tierra de Campos; César Salvador Gallego, arcipreste de El Pan; Juan José Carbajo Cobos, arcipreste de Sayago; Manuel Iglesias Martín, arcipreste de Toro-La Guareña; José Luis Miranda Domínguez, arcipreste de El Vino; y Héctor Galán Calvo, arcipreste de Zamora-Ciudad.   Arciprestazgo de Aliste-Alba José Alberto Sutil Lorenzo ha sido nombrado párroco de las parroquias que conforman la UAP de Valer: Bercianos de Aliste, Domez, Flores, Fradellos, Gallegos del Río y Puercas. Teófilo Nieto Vicente cesa como párroco de estas comunidades. Asimismo, José Alberto Sutil será moderador de la cura pastoral de las parroquias de Fornillos de Aliste, Arcillera, Brandilanes, Castro de Alcañices, Ceadea, Moveros y Samir de los Caños, donde cesa como párroco Pablo Cisneros Cisneros. El diácono permanente José Ramón Pérez Diego ha sido nombrado cooperador, responsable pastoral y administrador parroquial de las parroquias de Fornillos de Aliste, Arcillera, Brandilanes, Castro de Alcañices, Ceadea, Moveros y Samir de los Caños.   Arciprestazgo de El Pan César Salvador Gallego ha sido nombrado párroco in solidum y moderador de las parroquias de Arquillinos, Pajares de Lampreana, Montamarta, Fontanillas de Castro, Piedrahita de Castro y San Cebrián de Castro. Matías Pérez Diego cesa como párroco de estas comunidades. Enrique Alonso Silván ejercerá como párroco in solidum Párroco de las parroquias de Arquillinos, Pajares de Lampreana, Montamarta, Fontanillas de Castro, Piedrahita de Castro y San Cebrián de Castro. Por otra parte, Charles Ifeanyi Anene será moderador de la cura pastoral de la parroquia de Monfarracinos, donde cesa como párroco Fernando Toribio Viñuela, y de las parroquias de Cubillos y Torres del Carrizal, en las que cesa Manuel San Miguel Salvador. El diácono permanente Miguel Ángel Conejo Gutiérrez ha sido nombrado cooperador, responsable pastoral y administrador parroquial de Monfarracinos, Moreruela de los Infanzones, Cubillos y Torres del Carrizal. Asimismo, Fernando Toribio Viñuela ha sido nombrado colaborador de la parroquia de Monfarracinos.   Arciprestazgo de Toro-La Guareña Magno Alfonzo Villacrés Vallejo ha sido nombrado administrador parroquial de Fuentesaúco, Cañizal, El Maderal, Olmo de la Guareña, Vallesa de la Guareña, Villaescusa y Villamor de los Escuderos.   Arciprestazgo de El Vino Jean Jacques Ngeleji Fumiathu ha sido nombrado moderador de la cura pastoral de las parroquias de Jambrina y Peleas de Abajo. Agustín Chillón Calvo cesa como párroco de ambas comunidades. Sor Rosario Rodríguez Martínez, religiosa del Amor de Dios, será cooperadora, responsable pastoral y administradora parroquial de estas dos parroquias.   Arciprestazgo de Zamora-Ciudad Millán Núñez Ossorio ha sido nombrado párroco de San José Obrero, responsabilidad que compaginará con sus demás cargos. Manuel San Miguel Salvador cesa como párroco de esta comunidad. José María Diego Pascual será párroco in solidum y moderador de las parroquias de San Frontis y Carrascal. Manuel San Miguel Salvador ha sido nombrado párroco de María Auxiliadora y de Nuestra Señora del Pilar de Villagodio, y continuará como párroco de Moreruela. José María Diego Pascual cesa como párroco de María Auxiliadora y Nuestra Señora del Pilar. Además, Enrique Alonso Silván será colaborador de las parroquias de San Juan y Santa María de la Horta, mientras que Agustín Chillón Calvo ejercerá como colaborador en San Torcuato.   Capellanes de cofradías y hermandades Los nombramientos afectan también al acompañamiento pastoral de varias cofradías y hermandades de la ciudad de Zamora. Florencio Gago Rodríguez ha sido nombrado capellán de la Hermandad de Jesús en su Tercera Caída; César Salvador Gallego, de la Hermandad Penitencial de las Siete Palabras; Esteban Vicente Hernández, de la Real Cofradía del Santo Entierro; José María Diego Pascual, de la Cofradía de Jesús del Vía Crucis; y Enrique Alonso Silván, de la Hermandad de Penitencia del Santísimo Cristo del Amparo.   Nuevo canónigo de la Catedral El prelado ha nombrado también a Millán Núñez Ossorio canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Zamora. Las personas designadas asumirán las atribuciones y facultades propias de sus respectivos oficios pastorales, de acuerdo con lo establecido en el Código de Derecho Canónico. La toma de posesión tendrá lugar durante la primera quincena de septiembre de 2026.  
15/07/2026más info
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