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Encuentro de oración del Arciprestazgo del Vino
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02/04/2025

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Encuentro de oración del Arciprestazgo del Vino

El pasado viernes 28 de marzo, el arciprestazgo del Vino celebró en Toro un encuentro de oración para vivir con más intensidad la Cuaresma. La jornada, en la que participaron cerca de un centenar de personas de los distintos pueblos que componen la comarca del Vino, se dividió en dos grandes momentos.

Durante la mañana, Timoteo, párroco de El Piñero, Venialbo, Sanzoles, Cuelgamures, Fuentespreadas, San Miguel y Argujjillo, invitó a los participantes a reflexionar sobre la imagen que cada uno se hace de Dios Padre, completando la meditación con un tiempo de trabajo en grupos para profundizar personal y comunitariamente.

La tarde comenzó con una comida compartida en el comedor del antiguo Seminario de Toro, precisamente para profundizar en la historia de la fundación Villachica, D. José Navarro Talegón impartió una charla sobre el legado y devenires de esta institución toresana. La jornada se completó con un Vía Crucis participado por todos los asistentes.

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El obispo, Fernando Valera, ha presidido este viernes, 2 de octubre, en la iglesia de San Vicente la eucaristía con motivo de la festividad de los Santos Ángeles Custodios, patronos de la Policía Nacional. Durante la homilía, ha agradecido el servicio de los agentes y ha destacado su responsabilidad en la protección de las personas, especialmente de las más vulnerables. También han participado en la celebración el vicario general, Pedro Faúndez, el canciller de la diócesis, Pedro Juan Martínez, y el párroco de San Vicente, Francisco Abad. La celebración ha sido una ocasión para recordar el sentido cristiano de esta festividad y reconocer la labor cotidiana de quienes velan por la seguridad y la convivencia. «Dios no nos deja solos en el camino de la vida», ha señalado el obispo, al explicar que los ángeles custodios son expresión de la providencia y del cuidado de Dios. Desde esta perspectiva, Fernando Valera ha establecido un vínculo entre la misión de los ángeles y el servicio policial: «Hay un espejo hermoso entre la misión invisible de los ángeles y la labor diaria, muchas veces también invisible y callada, que realizan nuestros agentes de seguridad». A partir del pasaje del libro del Éxodo en el que Dios promete enviar un ángel para guardar a su pueblo en el camino, el obispo ha señalado que custodiar significa guiar y proteger frente al peligro. Una tarea que ha relacionado con la vocación de los policías, cuya entrega y sacrificio diario responden a un verbo esencial: cuidar. En una sociedad que necesita paz, orden, justicia y convivencia, Fernando Valera ha destacado el valor de una presencia que «disipa el miedo, que socorre al vulnerable y que se antepone al mal y a la violencia». Asimismo, ha subrayado que el cuidado del prójimo encuentra una expresión concreta en el servicio y la protección. El obispo ha dado gracias por la seguridad, la estabilidad de las instituciones democráticas y el orden pacífico que hace posible la libertad. También ha reconocido las dificultades de una labor que no está exenta de riesgos, tensiones e incomprensiones. «Gracias a los miembros de la Policía Nacional, por vuestra profesionalidad, por vuestra generosidad y por tanto bien que hacéis», ha afirmado. La invitación de Jesús a mirar a los pequeños y a los indefensos ha centrado también su mensaje a los agentes, a quienes ha animado a perseverar en su misión. «Que vuestra presencia sea vista siempre por los ciudadanos como sinónimo de amparo, justicia, cercanía y respeto a la dignidad de cada persona», ha pedido. El prelado ha concluido invocando la protección de los Santos Ángeles Custodios en cada patrulla e intervención, y el amparo de la Virgen de la Concha sobre los miembros de la Policía Nacional, sus familias y toda Zamora. Homilía completa
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Miembros del proyecto Kumi participan en el encuentro nacional de protección de menores
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Varios miembros del proyecto Kumi de la diócesis de Zamora participaron los días 18 y 19 de septiembre en el IX Encuentro de las Oficinas de Protección de Menores de la Iglesia. Bajo el título «El abuso de menores entre la Inteligencia Artificial y la realidad», las jornadas abordaron los desafíos que plantean las nuevas tecnologías para la prevención de abusos y la protección de los menores. El programa permitió profundizar en los riesgos presentes en las redes sociales y los entornos digitales, así como en la incidencia de la inteligencia artificial en la actividad pastoral. Las sesiones combinaron ponencias, diálogo y trabajo en grupos. La atención a las víctimas ocupó un lugar destacado, con testimonios de personas que han completado procesos de reparación integral. También se trataron experiencias del ámbito sanitario, el acompañamiento a quienes han cometido abusos y la gestión emocional como herramienta de prevención. Durante la segunda jornada se abordó el acuerdo con el Gobierno y se presentaron dos recursos: una guía, todavía en proceso de edición, para el acompañamiento de autores de abusos y el Diccionario de Restauración y Sanación. La participación de miembros de Kumi se enmarca en la formación permanente prevista entre los fines del proyecto diocesano. Su labor comprende la prevención de abusos y la escucha, atención y acompañamiento integral a las víctimas, tanto menores como adultos vulnerables, mediante apoyo personal, psicológico, espiritual y jurídico. El proyecto Kumi ofrece así un espacio de atención en la diócesis de Zamora para quienes han sufrido abusos. Su correo de contacto es proyectokumi@diocesisdezamora.es.
01/10/2026más info
La Iglesia en Zamora pone el foco en los menores migrantes y refugiados
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La Iglesia celebra hoy, domingo 27 de septiembre, la 112 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. Bajo el lema «Incluso uno solo de estos pequeños», la convocatoria de este año dirige especialmente la mirada hacia los niños, niñas y adolescentes migrantes, uno de los colectivos más vulnerables dentro de los procesos de movilidad humana. La Diócesis de Zamora se une a esta Jornada e invita a las comunidades cristianas y al conjunto de la sociedad a superar una visión de las migraciones reducida a estadísticas, porcentajes o debates políticos. Detrás de cada cifra hay una persona con un nombre, una historia, unos miedos y unas esperanzas que merece ser acogida, protegida y acompañada. El lema está inspirado en las palabras de Jesús recogidas en el Evangelio de san Mateo: «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí» (Mt 18,5). Desde esta perspectiva, la acogida no se presenta únicamente como un gesto de generosidad, sino como una exigencia que forma parte del núcleo de la fe cristiana. En su mensaje para esta Jornada, los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana subrayan que «una sola vida tiene un valor infinito» y recuerdan que «un solo niño migrante, con su historia, sus miedos, sus esperanzas y sus heridas, merece toda la atención, toda la protección y todo el respeto». El documento advierte de las difíciles circunstancias que afrontan numerosos menores obligados a abandonar sus hogares a causa de la pobreza, la violencia, las guerras u otras situaciones de emergencia. Algunos emprenden viajes peligrosos sin la protección de sus familias y quedan expuestos a la trata, la explotación o la violencia. Otros encuentran, al llegar a su destino, barreras legales y sociales que dificultan su integración, mientras que muchos arrastran experiencias traumáticas, de duelo y de rechazo. Ante esta realidad, los obispos reclaman un cambio de mirada que permita reconocer a cada menor como una persona única. «Deja de ser un problema que gestionar para convertirse en una persona que acoger y con la que encontrarse», señala el mensaje. Humanizar la mirada resulta, por tanto, esencial para construir una sociedad más justa y evitar que la dimensión personal quede oculta detrás de los grandes datos sobre la migración.  De la compasión al compromiso La Jornada llama a no permanecer en una compasión meramente emocional, sino a transformarla en acciones concretas capaces de garantizar la seguridad, la educación, la salud, la protección familiar y el desarrollo integral de los menores migrantes. Este compromiso debe expresarse en diferentes ámbitos. En el plano personal, supone cuestionar prejuicios, informarse y acercarse a la realidad de quienes han tenido que dejar su país. En las comunidades cristianas, implica construir espacios acogedores que puedan convertirse en una nueva familia y en los que la diversidad sea reconocida como una riqueza. En el terreno institucional, exige políticas y estructuras que sitúen en el centro el interés superior del menor, favorezcan la reunificación familiar y garanticen oportunidades reales de integración. El papa León XIV recuerda que la hospitalidad no puede permanecer como un concepto abstracto ni ser delegada exclusivamente en organizaciones especializadas. Toda la comunidad cristiana está llamada a reconocer a estos menores como hijos propios y a acercarse a la historia concreta de cada uno. «Proteger a un menor significa, en última instancia, custodiar la huella divina impresa en él», afirma el Pontífice.  La celebración de esta Jornada interpela también a la Iglesia diocesana de Zamora y a cada una de sus comunidades sobre el lugar que ocupan las personas más vulnerables en sus prioridades pastorales. Acoger, escuchar, cuidar y acompañar son formas concretas de hacer visible una Iglesia cercana, fraterna y comprometida con la dignidad de toda persona. Los obispos concluyen su mensaje agradeciendo la labor de quienes ya caminan junto a los niños, niñas y adolescentes migrantes desde las comunidades eclesiales, las entidades sociales y los proyectos de acogida e integración: «No os canséis de ayudar, de acoger, de cuidar y de proteger». Vídeo de la Jornada: «Incluso uno solo de estos pequeños»
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La Catedral celebra 852 años como iglesia madre de la Diócesis de Zamora
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La Catedral del Salvador de Zamora celebra en el día de hoy el 852 aniversario de su dedicación a El Salvador. Cada 15 de septiembre, la Iglesia de Zamora recuerda la dedicación de su Catedral, consagrada en el año 1174 por el obispo Esteban cuando todavía no habían concluido por completo las obras del edificio. Más de ocho siglos después, esta celebración continúa poniendo de manifiesto, por encima de su indudable valor histórico y patrimonial, el significado de la Catedral como iglesia madre de la diócesis. La celebración de este aniversario recuerda precisamente esa dimensión eclesial. La Catedral es el templo en el que se encuentra la cátedra del obispo, signo de su ministerio pastoral y de su misión de enseñar, santificar y acompañar al Pueblo de Dios. Es también lugar de encuentro y expresión visible de la comunión de las distintas parroquias y comunidades que forman la Iglesia particular de Zamora. La Dedicación de la Santa Iglesia Catedral tiene rango de solemnidad en el propio templo y de fiesta en toda la diócesis. La jornada invita así a mirar la Catedral no únicamente como uno de los grandes referentes monumentales de Zamora, sino como un espacio vivo de fe y oración que, generación tras generación, ha acompañado la historia de la comunidad cristiana. La Catedral del Salvador comenzó a levantarse en 1151 sobre los restos de un templo anterior de menores dimensiones y fue dedicada el 15 de septiembre de 1174. Desde entonces, el templo ha permanecido estrechamente unido a la vida de la Iglesia zamorana y se ha convertido en uno de los signos más reconocibles de su presencia en la ciudad. La celebración de hoy vuelve a recordar, 852 años después, que la Catedral continúa siendo casa de oración, lugar de encuentro y signo de unidad para toda la Diócesis de Zamora.
15/09/2026más info
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