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Encuentro de oración del Arciprestazgo del Vino
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02/04/2025

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Encuentro de oración del Arciprestazgo del Vino

El pasado viernes 28 de marzo, el arciprestazgo del Vino celebró en Toro un encuentro de oración para vivir con más intensidad la Cuaresma. La jornada, en la que participaron cerca de un centenar de personas de los distintos pueblos que componen la comarca del Vino, se dividió en dos grandes momentos.

Durante la mañana, Timoteo, párroco de El Piñero, Venialbo, Sanzoles, Cuelgamures, Fuentespreadas, San Miguel y Argujjillo, invitó a los participantes a reflexionar sobre la imagen que cada uno se hace de Dios Padre, completando la meditación con un tiempo de trabajo en grupos para profundizar personal y comunitariamente.

La tarde comenzó con una comida compartida en el comedor del antiguo Seminario de Toro, precisamente para profundizar en la historia de la fundación Villachica, D. José Navarro Talegón impartió una charla sobre el legado y devenires de esta institución toresana. La jornada se completó con un Vía Crucis participado por todos los asistentes.

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  La visita pastoral del obispo de Zamora, Fernando Valera, a catorce parroquias del arciprestazgo de Aliste-Alba ha concluido este domingo, 18 de octubre, en Domez de Alba. Durante estos días, el encuentro con las comunidades de las Unidades de Acción Pastoral de Fornillos y Valer ha permitido al obispo conocer de cerca su vida, acompañar a sus vecinos y animarlos a mantener viva la fe y transmitirla a las nuevas generaciones. El recorrido ha puesto de manifiesto las hondas raíces cristianas de estas parroquias, así como las dificultades que afrontan en una tierra marcada por la despoblación. En la homilía de clausura, Fernando Valera ha reconocido el esfuerzo y el coraje de sus habitantes y ha insistido en la importancia de revitalizar las comunidades rurales, desde la cercanía, la acogida y la fraternidad entre vecinos. «Al compartir la fe con vosotros vuelvo a sentir que es necesario: “mirar a Jesús, escuchar a Jesús y dejar que Jesús impregne nuestra vida”», ha expresado el obispo, recogiendo el sentido de una visita en la que la oración, la celebración de la eucaristía y el encuentro con los feligreses han ocupado un lugar central. En su recorrido ha estado acompañado por el párroco y arcipreste de Aliste-Alba, José Alberto Sutil, junto al secretario-canciller, el diácono cooperador y el religioso menesiano que colabora en la atención pastoral de estas comunidades. La presencia de las nuevas generaciones ha tenido especial relevancia en la jornada del sábado, cuando el obispo ha visitado Moveros, Brandilanes y Castro de Alcañices. En esta última localidad, la iglesia de Santiago ha acogido una misa estacional con la participación de numerosos niños, adolescentes y jóvenes que recibirán próximamente la confirmación. Fernando Valera ha compartido con ellos su experiencia misionera y los ha animado a vivir la misión allí donde se encuentran. La última jornada ha comenzado en la parroquia de San Pedro de Gallegos del Río, donde el obispo ha sido recibido por la alcaldesa, Lorena, y la comunidad. Tras la misa dominical, ha participado en una asamblea parroquial. Los feligreses le han entregado unos tarros de miel elaborada en el pueblo, un gesto que ha agradecido con cercanía ante los meses de frío del invierno zamorano. Domez de Alba ha acogido después la celebración de clausura. Dos arcos efímeros, uno de ellos con el mensaje «Bienvenido, monseñor», daban la bienvenida al obispo. En el interior de la iglesia, engalanada y abarrotada de fieles, la presencia de casi todas las cruces parroquiales de las comunidades visitadas ha expresado la identidad de cada pueblo y la comunión entre ellos. La coincidencia de la clausura con el centenario del Domund ha dado un sentido especialmente misionero a la celebración. Fernando Valera ha recordado que «la parroquia más pequeña de Aliste forma parte de una Iglesia que es Universal» y ha agradecido la labor de los misioneros zamoranos: «Ellos son nuestra voz y testimonio de las raíces que nos habitan». En la acción de gracias final, José Alberto Sutil ha reconocido la presencia y cercanía del obispo durante toda la visita. Como recuerdo, le ha entregado una reproducción de un lienzo de Ricardo Segundo, pintado en 1973, que representa la iglesia de Fornillos. La imagen se ha distribuido también entre los asistentes, acompañada de un fragmento de la carta pastoral de Fernando Valera sobre la eucaristía. El recuerdo agradecido y esperanzado de los difuntos de todas las parroquias ha estado presente al final de la celebración. Un vino español ofrecido por el Ayuntamiento ha prolongado la convivencia al término de unos días que dejan en estas comunidades una invitación a cuidar la fe recibida y a hacerla llegar a quienes vienen detrás. Homilía Misa Estacional Domez GALERÍA DE IMÁGENES  
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  La iglesia de San Andrés acogió en la tarde de ayer la celebración de la Missio Canónica de los profesores de Religión de la Diócesis de Zamora, presidida por el obispo, Fernando Valera. Tras participar en la conferencia de Emilio José Justo sobre «La espiritualidad de nuestro tiempo», los docentes han recibido el envío para desarrollar su tarea en los centros educativos durante este curso. «Salís a las aulas no en nombre propio, sino en comunión con toda esta Iglesia de Dios que camina en Zamora». Con estas palabras, el obispo recordado el sentido de la Missio, que expresa un encargo eclesial y una vinculación con la comunidad diocesana que van más allá de una habilitación profesional. Fernando Valera relacionó la vocación de los profesores con el camino que emprende la diócesis en este trienio pastoral, bajo el lema «La Eucaristía, epifanía del Espíritu que transforma el corazón». «No podemos responder a los retos del mundo educativo con nuestras solas fuerzas humanas. Necesitamos volver al centro, a la fuente donde el pan se parte y la vida se renueva», señaló. Desde esta convicción, invitó a los docentes a cuidar su oración y su encuentro personal con Cristo: «Antes de enseñar, el profesor de Religión debe contemplar. Evangelizar en la escuela es, ante todo, acompañar y sembrar esperanza». Una llamada a alimentar la propia fe para que los alumnos encuentren en ellos, además de un docente, un testigo. El obispo elevó esta reflexión a la realidad cotidiana del aula, donde enseñar implica también escuchar, acompañar y estar atentos a las necesidades de cada alumno. En sus palabras, llevar la Eucaristía a la escuela significa «mirar a los alumnos con la ternura de Dios, curar las heridas de la soledad, escuchar las preguntas más profundas de sus jóvenes corazones y enseñarles a abrir la mirada hacia los más necesitados». También quiso recordar a quienes viven su trabajo en soledad que cuentan con la comunidad diocesana. «Sed constructores de puentes, artesanos de comunión y de fraternidad», les pidió. Su mensaje concluyó con una invitación a renovar la confianza en la misión recibida: «Sed valientes, sed alegres, sed testigos. No tengáis miedo de echar las redes una vez más en vuestros colegios e institutos». Mensaje del obispo a los profesores Una mirada a la espiritualidad de nuestro tiempo La tarde comenzó en la Casa de la Iglesia–Seminario San Atilano con la conferencia de Emilio José Justo, que inauguró el ciclo «Temas fronterizos» del Centro Teológico San Ildefonso. El teólogo situó la espiritualidad contemporánea en torno a tres búsquedas: la interioridad, la bondad y la trascendencia. El deseo de cuidar la vida interior, el compromiso con los demás y la apertura a algo que va más allá de lo material son, según explicó, expresiones de una inquietud espiritual que sigue presente en nuestra sociedad. Justo invitó a reconocer lo valioso de estas búsquedas y a acoger la llamada que también plantean a la Iglesia: cuidar la oración, el silencio y la experiencia de Dios, sin reducir la vida cristiana al funcionamiento de las estructuras o al cumplimiento de obligaciones. Al profundizar en la identidad de la espiritualidad cristiana, situó en el centro a Jesús de Nazaret: «Para vivir la espiritualidad cristiana tenemos que mirar a Jesús y tenemos que vivir con él y vivir como él». Una relación que implica a toda la persona y se expresa en el amor y en el compromiso concreto con los demás. «La propuesta cristiana de espiritualidad es Jesús. Mirar a Jesús, escuchar a Jesús y dejar que Jesús impregne nuestra vida», afirmó. La reflexión dio paso a un diálogo con los asistentes antes de que los profesores se trasladaran a San Andrés para celebrar la Missio. Ver la ponencia de Emilio Justo en YouTube Galería de imágenes
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Zamora fue, junto con Santander, una de las dos primeras diócesis españolas que celebraron el Domund en 1926. Cien años después, mantiene ese compromiso con 60 misioneros zamoranos repartidos por el mundo y una solidaridad que se tradujo en 40.790,11 euros en la pasada campaña. La Delegación de Misiones ha presentado la jornada que se celebrará este domingo, 18 de octubre, con una invitación a sostener la labor evangelizadora, educativa y asistencial de la Iglesia en los territorios de misión. En la presentación han intervenido César Salvador, vicario episcopal de Misión Samaritana; Cristina Ruiz, colaboradora de la Delegación de Misiones; y Ángel Francisco Simón, obispo emérito de Chimbote, natural de Carbellino de Sayago, que ha compartido el testimonio de una vida dedicada a la misión en Perú. César Salvador ha recordado que el Domund expresa una responsabilidad que corresponde a toda la comunidad cristiana: «Todos los cristianos, desde nuestro bautismo, somos misioneros». Ha explicado que esta jornada permite acompañar a las iglesias jóvenes que, pese a su vitalidad, todavía necesitan apoyo para consolidar sus comunidades y atender a la población. En este sentido, ha subrayado que la misión une el anuncio del Evangelio con el desarrollo integral de las personas. La construcción de parroquias, la formación y el acompañamiento pastoral van de la mano de escuelas, dispensarios y hospitales, especialmente en lugares donde el acceso a la educación y a la atención sanitaria resulta más difícil. Por su parte, Cristina Ruiz ha destacado la temprana implicación de Zamora en el Domund y ha presentado el balance de la pasada edición. Los 40.790,11 euros recaudados procedieron de las aportaciones de parroquias, colegios, fundaciones, cofradías y particulares. Junto a esa colaboración económica, la Delegación desarrolla actividades de animación misionera en colegios e institutos para acercar a niños y adolescentes la realidad de quienes dedican su vida a estas comunidades. El testimonio de Simón Piorno ha puesto rostro a ese compromiso. Su primera experiencia en Perú llegó a los 21 años, cuando se incorporó durante dos cursos a una labor educativa en el vicariato apostólico de Jaén. Más tarde regresó como sacerdote y desarrolló allí su ministerio antes de asumir responsabilidades episcopales en Chachapoyas, Cajamarca y Chimbote. «He sido sumamente feliz trabajando como misionero», ha afirmado el obispo emérito, sin ocultar las dificultades vividas, entre ellas los años de violencia terrorista. De la labor de los misioneros ha destacado su entrega «en cuerpo y alma a atender las necesidades materiales y espirituales de la población». Como ejemplo, ha recordado la solidaridad que permitió sostener la Maternidad de María, en Chimbote, y la implicación de escolares estadounidenses que colaboraban cada año con este centro. Desde esa experiencia ha dirigido una petición a su tierra: «Le pido a Zamora que también en esta oportunidad, en los cien años del Domund, sean generosos con esta obra de la Iglesia». Este sábado, 17 de octubre, a las 11.30 horas, tendrá lugar el tradicional envío de huchas, con el que los niños saldrán a las calles para invitar a los zamoranos a colaborar. La Delegación prepara, además, otras actividades para conmemorar el centenario, que se anunciarán próximamente. Los donativos pueden entregarse en las colectas de este domingo en las parroquias de la diócesis, en la Delegación de Misiones, ubicada en el Seminario San Atilano, y a través de las cuentas de Obras Misionales Pontificias de Zamora en Banco Santander y Caja Rural. Durante la presentación se ha agradecido también el trabajo de los voluntarios y, de manera especial, de la delegada de Misiones, Elvira Olmos.
16/10/2026más info
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La Casa de la Iglesia–Seminario San Atilano acogerá este viernes, 16 de octubre, a las 17:00 horas, la conferencia «La espiritualidad de nuestro tiempo», a cargo del teólogo Emilio José Justo. La sesión inaugurará el ciclo de formación teológica «Temas fronterizos», organizado por el Centro Teológico San Ildefonso para el curso 2026-2027. El nuevo ciclo propone cinco encuentros con Emilio José Justo para acercar la reflexión teológica a algunas de las cuestiones más relevantes de la sociedad contemporánea. Tras la sesión inaugural de este viernes, el programa abordará la democracia y la laicidad, los desafíos de las nuevas tecnologías, el feminismo y la teoría de género, y la visión cristiana de la ecología. Las sesiones, de carácter público, se desarrollarán en la Casa de la Iglesia–Seminario San Atilano, a las 17:00 horas, como parte de la propuesta formativa del Centro Teológico para este curso.
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San Torcuato acoge la tradicional celebración de la Virgen del Pilar
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La Guardia Civil de Zamora ha celebrado la fiesta de su patrona en una eucaristía marcada por el agradecimiento al servicio que presta en toda la provincia y por el recuerdo a sus familias y a los agentes fallecidos La iglesia de San Torcuato ha acogido este lunes, 12 de octubre, la tradicional celebración de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil, en una eucaristía que ha reunido a miembros de la Comandancia de Zamora, familiares, autoridades y fieles. La celebración ha estado presidida por el obispo de Zamora, Fernando Valera, y ha supuesto, además, el primer Día del Pilar en Zamora de Jesús Tejada como nuevo teniente coronel jefe de la Comandancia,  La devoción a la Virgen del Pilar hunde sus raíces en una antigua tradición cristiana que sitúa en Zaragoza, en torno al año 40, la presencia de María junto al apóstol Santiago, al que habría alentado en su tarea evangelizadora sobre una columna o «pilar». Desde entonces, esta advocación ha quedado profundamente vinculada a la historia religiosa de España. La Virgen del Pilar es también patrona de la Guardia Civil desde 1913, cuando una Real Orden de Alfonso XIII reconoció oficialmente una devoción que llevaba décadas extendida entre los miembros del Cuerpo. La celebración de este año llega, además, pocos días después de que la Diócesis de Zamora concediera el Premio San Atilano, en su categoría social, al teniente coronel Héctor David Pulido García, anterior jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Zamora y también presente en el acto. El reconocimiento quiso agradecer su servicio a la provincia durante los años en los que estuvo al frente de la Comandancia, su proximidad a la población y su especial atención a las necesidades de un territorio extenso, envejecido y disperso como el zamorano. Este reconocimiento y la celebración compartida cada año en torno a la Virgen del Pilar son también expresión de la estrecha relación institucional y humana entre la Diócesis de Zamora y la Guardia Civil, construida desde el respeto a la misión propia de cada institución y desde una preocupación común por el servicio a las personas, especialmente en el medio rural. Precisamente sobre esa realidad ha girado buena parte de la homilía de Fernando Valera. El obispo presentó a María como el «pilar firme» sobre el que se sostienen la fe y la convivencia, recordando la imagen de los Hechos de los Apóstoles en la que la Madre de Jesús permanece reunida con la primera comunidad cristiana, orando y esperando la llegada del Espíritu Santo. Desde esta imagen estableció un paralelismo con el servicio que presta la Guardia Civil en Zamora. Se refirió especialmente a la presencia de los agentes en las carreteras y en los pueblos más alejados de cualquier comarca zamorana donde muchas veces representan la ayuda más inmediata cuando surge una dificultad. «Sois pilar de seguridad, pero, sobre todo, sois pilar de humanidad y cercanía», señaló durante la homilía, poniendo el acento en una tarea que va mucho más allá de las funciones estrictamente profesionales. Monseñor Valera incidió igualmente en la dimensión humana de esta vocación de servicio. Detrás de cada uniforme, recordó, hay una persona con sus alegrías, cansancios y dificultades; y al otro lado de cada actuación se encuentra alguien que puede necesitar auxilio, orientación o consuelo. Una responsabilidad que vinculó con valores como la justicia, el respeto a los demás y el compromiso con el bien común. También las familias de los guardias civiles ocuparon un lugar especial en sus palabras. El obispo recordó a quienes acompañan una profesión marcada en ocasiones por las ausencias, las mudanzas y las exigencias del servicio, definiéndolos como un sostén silencioso pero fundamental. La eucaristía mantuvo igualmente un recuerdo agradecido hacia todos los miembros de la Guardia Civil fallecidos en acto de servicio, particularmente quienes entregaron su vida en defensa de la paz y de los valores democráticos. La celebración del Pilar volvió así a reunir en San Torcuato a la Guardia Civil y a buena parte de la sociedad zamorana en torno a una advocación profundamente arraigada en la historia del Cuerpo. Una jornada de fiesta, pero también de reconocimiento a quienes, desde numerosos puestos repartidos por toda la provincia, hacen del servicio, la cercanía y la atención a las personas una parte esencial de su trabajo cotidiano. Rezo del Santo Rosario por los frutos de la visita pastoral
12/10/2026más info
La Diócesis de Zamora participa en el IV Encuentro de Cumplimiento Normativo de la CEE
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  La Diócesis de Zamora participa en el IV Encuentro de Cumplimiento Normativo, organizado por el Órgano de Cumplimiento Normativo de la Conferencia Episcopal Española, que se celebra en Madrid los días 6 y 7 de octubre. La cita reúne a representantes de diócesis e instituciones de la Iglesia para compartir experiencias y profundizar en la aplicación de los sistemas de cumplimiento normativo en el ámbito eclesial. Entre las cuestiones abordadas figuran el buen gobierno, el principio de legalidad y los sistemas internos de información e investigación. La jornada inaugural contó con la bienvenida de Mons. Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, y la apertura del nuncio apostólico en España, Mons. Piero Pioppo. También se trataron los protocolos, las garantías, la protección de datos y la protección de menores y personas especialmente vulnerables. La jornada de este miércoles está dedicada a conocer experiencias de diócesis e instituciones eclesiales. El programa incluye el análisis de distintos modelos de organización y de protocolos y procedimientos comunes, así como recomendaciones para la gestión económica, financiera y presupuestaria. El cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid y vicepresidente de la CEE, clausurará el encuentro con una intervención sobre la transparencia, la objetividad y el buen gobierno en la vida y misión de la Iglesia.
07/10/2026más info
La Diócesis inicia el curso pastoral con una llamada a la comunión, la esperanza y la misión
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La Diócesis de Zamora celebró este lunes la solemnidad de San Atilano, su primer obispo y patrono, con la apertura del nuevo curso pastoral, dedicado este año a la Eucaristía. La jornada comenzó en la iglesia de San Pedro y San Ildefonso con la conferencia del sacerdote Tomás Durán y concluyó con la celebración eucarística presidida por el obispo, Fernando Valera.  Bajo el título «Los cristianos de Filipos escriben a la Iglesia de Zamora», Tomás Durán acercó a los asistentes a la primera comunidad europea evangelizada por san Pablo. Filipos era una ciudad plural, comercial y habitada por distintas creencias; también su comunidad cristiana atravesaba tensiones y divisiones. En la carta a los filipenses, explicó, Pablo conduce a los primeros cristianos hacia las fuentes de la fe y les propone una Iglesia que avanza, vive en misión y permanece abierta a la esperanza. La pregunta sobre cómo se sitúa la Iglesia en la sociedad de su tiempo sigue vigente. Durán la vinculó con los retos actuales de las comunidades: vivir la fe en una cultura plural y democrática, acercarse a las periferias de las ciudades y acompañar a los pueblos afectados por la despoblación. Frente a la tentación del aislamiento o de la división interna, subrayó que la comunión no consiste en ser uniformes, sino en acoger la diversidad y volver juntos a las fuentes que sostienen la vida cristiana: la Palabra, la Eucaristía y el señorío de Cristo. «Solo podemos avanzar coincidiendo los opuestos en las fuentes», afirmó. El sacerdote invitó también a dirigir la mirada hacia los signos de vida que están naciendo en la Iglesia del siglo XXI. Evocó la antigua orientación de la liturgia bautismal hacia Oriente, símbolo del sol naciente, para proponer una Iglesia que mira hacia la luz y acoge con simpatía la cultura actual, con el Concilio Vaticano II como brújula. La Eucaristía presidida por el obispo, Fernando Valera, recogió esta llamada a volver al centro de la vida cristiana. En su homilía, el obispo presentó a Jesús como el Buen Pastor, que conoce a sus ovejas y entrega la vida por ellas. Recordó que, según la tradición, San Atilano, de origen monacal, edificó la Iglesia con la oración, la caridad y una entrega infatigable; e invitó a la comunidad diocesana a seguir esa forma de servicio, permaneciendo junto a su pueblo también en los momentos de dificultad. Valera señaló que en la Iglesia que peregrina en Zamora nadie queda al margen: las personas mayores, las familias que luchan por tener un hogar y salir adelante, los sacerdotes entregados a su misión y quienes sufren pobreza, violencia o exclusión forman parte de la viña del Señor. «Nadie sobra», recordó. Al comenzar el curso, el obispo presentó la Eucaristía como fuente de comunión y envío: en el Pan de Vida, la Iglesia se reúne, supera los muros que la separan y recibe la fuerza para curar heridas y acompañar a quienes sufren. Finalmente, encomendó el camino diocesano a María Santísima y animó a cuidar la vida interior y la oración ante el Sagrario.   Homilía Obispo Fernando Valera
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  La diócesis de Zamora celebra hoy, lunes 5 de octubre, la festividad de San Atilano, su primer obispo y patrono. La iglesia de San Pedro y San Ildefonso acogerá esta tarde los actos diocesanos: a las 19.00 horas, el sacerdote salmantino Tomás Durán pronunciará la conferencia «Los cristianos de Filipos escriben a la Iglesia de Zamora» y, a las 20.00 horas, el obispo Fernando Valera presidirá la eucaristía. Una convocatoria que invita a los fieles a reunirse para celebrar su fe y la memoria del patrono. La fiesta de San Atilano remite a los orígenes de la Iglesia diocesana y ofrece una ocasión para dar gracias por la fe transmitida durante más de mil años en estas tierras. Su celebración ha estado vinculada tradicionalmente al comienzo del curso pastoral, como recogen las convocatorias diocesanas de años anteriores, con una llamada a la oración y a la participación de las distintas comunidades y realidades de la diócesis. Monje y compañero de San Froilán, San Atilano ejerció su ministerio episcopal en Zamora a comienzos del siglo X. Los primeros testimonios sobre su vida aparecen en un relato sobre San Froilán conservado en la Biblia mozárabe de la catedral de León, redactado en el año 920. Su trayectoria está ligada a la vida monástica y a la predicación del Evangelio, en un tiempo de reorganización de las comunidades cristianas. Sus restos se conservan en la iglesia de San Pedro y San Ildefonso, junto a los de San Ildefonso de Toledo. Este templo constituye, por tanto, un lugar especialmente significativo para la celebración de su fiesta y para la memoria religiosa de Zamora. En él se custodian también objetos que la tradición vincula al santo, entre ellos su anillo pastoral. La celebración de esta tarde reúne formación y oración en torno al patrono diocesano. Ante su memoria, la Iglesia de Zamora está llamada a renovar su compromiso con el anuncio del Evangelio, la comunión entre sus comunidades y el servicio a los demás.
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