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San Ildefonso acoge el III Concierto por la Esperanza, con el Conservatorio Miguel Manzano
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11/03/2026

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San Ildefonso acoge el III Concierto por la Esperanza, con el Conservatorio Miguel Manzano

La Orquesta y el Coro del Conservatorio Profesional de Música Miguel Manzano ofrecerán el III Concierto por la Esperanza el próximo domingo 15 de marzo, a las 20.00 horas, en la iglesia de San Ildefonso de Zamora. La entrada será libre hasta completar aforo.

Esta propuesta forma parte del ciclo Conciertos por la Esperanza, promovido por la Diócesis de Zamora y la Fundación ZamorArte, en conexión con la exposición de Las Edades del Hombre.

El programa propondrá un recorrido por la historia de la música sacra, desde el clasicismo hasta la creación contemporánea, siguiendo un itinerario simbólico que transita desde la desesperanza hacia la esperanza, en sintonía con el mensaje que inspira también la exposición.

La primera parte del concierto reunirá obras vinculadas al final de la vida y a la dimensión espiritual del sufrimiento. Entre ellas se interpretarán el Ave Verum Corpus de Wolfgang Amadeus Mozart, el Anima Christi del compositor italiano Marco Frisina y el Pie Jesu del Réquiem de Gabriel Fauré.

El eje central del programa será el Cántico de Jean Racine, también de Fauré, que introducirá el mensaje que articula el concierto. A continuación se interpretarán dos piezas que evocan el dolor de María ante la cruz: un Stabat Mater de Giovanni Battista Pergolesi y el conocido Ave María atribuido durante años a Giulio Caccini, aunque realmente compuesto en el siglo XX por el músico ruso Vladimir Vavilov.

La parte final del programa se orientará hacia la esperanza con obras como The Ground, del compositor noruego Ola Gjeilo, y culminará con Benedicat vobis, atribuido a George Frideric Handel.

En el concierto participarán distintas agrupaciones formadas por alumnado del conservatorio, desde pequeños conjuntos instrumentales de cámara hasta formaciones más amplias, todas ellas dirigidas por profesorado del propio centro. Con esta propuesta, el conservatorio ofrecerá una panorámica del trabajo colectivo que se desarrolla en sus aulas y del talento de los jóvenes músicos que se están formando actualmente.

La actuación tendrá lugar en el interior de la iglesia de San Ildefonso, un espacio patrimonial cuya arquitectura y acústica favorecen la interpretación de música sacra y contribuyen a crear un ambiente especialmente adecuado para esta experiencia musical.

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Minutos antes de las cuatro de la tarde, el tañer grave y pausado de las campanas de San Ildefonso comenzó a extenderse por la ciudad recordando ese lenguaje antiguo de una Iglesia que anuncia que uno de sus hijos había partido hacia el Padre, en este caso un sacerdote muy querido, José Ángel Rivera de las Heras. Media hora después, a las 16:30, daba comienzo la celebración exequial. Sacerdotes, fieles de San Frontis, amigos, investigadores, antiguos alumnos, cofrades y representantes de la vida cultural y política zamorana llenaban cada rincón. Toda la comunidad cristiana, visiblemente emocionada, despedía a un sacerdote que había entregado más de 35 años de su vida al ministerio y al servicio del patrimonio religioso de Zamora y de Castilla y León. El obispo en su homilía habló con el corazón. Recordó el último encuentro que mantuvo con José Ángel en el hospital: “La última vez que le visité, nos despedimos con un abrazo y después me cogió la mano y besó el anillo del Obispo. El signo de su madre y mi esposa, la Iglesia de Zamora. Algo entrañable que guardo en el corazón como un tesoro”. Y añadió, citando a san Cipriano: “Nadie puede tener a Dios por Padre, si no tiene a la Iglesia por Madre”. Fernando Valera quiso interpretar el sufrimiento en clave de esperanza. “Tengo para mí que las verdades de la fe se hacen verdad en nuestra vida cuando pasan por nuestra propia carne. Y, por ello, se pone delante de nosotros lo que significa el escándalo y la necedad de la cruz de Jesucristo”. Con solemnidad, el obispo puso nombre al vacío que quedaba: “Hoy, la familia de nuestro hermano José Ángel pierde a uno de los suyos. Hoy, la comunidad parroquial de San Frontis queda huérfana de uno de sus pastores. Hoy, el presbiterio de Zamora siente la marcha repentina e insospechada de uno de los suyos. Hoy, la comunidad académica de historiadores del arte se queda sin uno de sus mejores exponentes. Hoy, el obispo de Zamora se muestra, una vez más, dolido en el alma por la pérdida irreparable de uno de sus hijos”. No fue un discurso de consuelo fácil. Fue una proclamación firme: “No es el feeling humano el que nos une… no es la coincidencia ideológica… no es la obediencia ciega… Hermanos presbíteros, es Jesucristo. Es su misterio, su Pasión, su muerte. Es su vida y su gloria. Es su evangelio y el Espíritu el que nos une”. En el silencio del templo Monseñor Valera pronunció palabras que sostienen en la prueba: “Nosotros seguimos aquí no por nuestras fuerzas, no por nuestras ideas, no por nuestros empeños… nosotros seguimos aquí por pura gracia, hoy, aquí y ahora, seguimos diciendo Sí al SEÑOR”. Y añadió: “Con las contrariedades y con los sinsentidos, con los desiertos que nos atraviesan, con las tentaciones en carne viva, con el cadáver de nuestro hermano aquí delante… queremos proclamar públicamente y una vez más un canto al SALVADOR”. José Ángel dedicó su vida a estudiar y difundir la belleza del arte sacro. Publicó innumerables obras, comisarió exposiciones, diseñó museos y escribió catálogos, y durante décadas estuvo al frente de la Delegación de Patrimonio. Supo leer en la piedra, en la madera y en el lienzo una catequesis permanente. Por eso las palabras del obispo adquirieron una fuerza especial: “Hoy proclamamos y confesamos al Dios del bien y de la belleza a la que tantas páginas dedicó nuestro hermano. Hoy él ha vivido en su cuerpo lo que hace poco escribió como texto: la belleza del crucificado”. El pastor de la diócesis lo expresó con claridad: “José Ángel ha sido un regalo para esta diócesis… Su legado permanecerá en sus escritos, en su tarea al frente de la Delegación de Patrimonio durante décadas, en sus investigaciones y en su ministerio durante más de 35 años”. Y añadió algo que quedó grabado en la memoria de todos: “La diócesis de Zamora y José Ángel están y estarán en deuda permanente y recíproca”. Hubo también una exhortación dirigida a los sacerdotes: “Nuestro don ministerial… es ser corderos débiles y vulnerables, como el cordero que da la vida”. Y el prelado hizo también una invitación a dejarse transformar por la gracia: “Es tiempo de salvación, dejemos que Dios entre en nosotros… Pase lo que pase, querido hermano, que te encuentren en el bien”. La homilía concluyó con una oración confiada: “Tú que fuiste el pastor que tantas y tantas veces soportaste el dolor de los otros sobre tu vida, déjate llevar y guiar en los hombros del Buen Pastor… Que la esperanza de María a la que serviste y acompañaste tantas veces, te envuelva con su manto, y sea ella la que te lleve a la luz eterna”. Zamora llora su pérdida. Pero, sostenida por la fe, proclama que la última palabra no es la muerte. José Ángel Rivera de las Heras descansa ya en el Señor al que sirvió con inteligencia, pasión y una vida entregada. Descanse en paz, descanse en Dios. (Imágenes cedidas por La Opinión de Zamora)
26/02/2026más info
Éxito rotundo en el concierto de la Unidad de Música de la Guardia Real organizado por la Diócesis
Éxito rotundo en el concierto de la Unidad de Música de la Guardia Real organizado por la Diócesis
El Teatro Ramos Carrión se llenó ayer por completo para acoger el concierto de la Unidad de Música de la Guardia Real, una de las formaciones musicales más prestigiosas de España, que actuó en Zamora en el marco de la exposición Las Edades del Hombre. EsperanZa. El público respondió con una ovación prolongada a un programa de gran exigencia técnica y notable profundidad artística. La Unidad de Música de la Guardia Real, cuyos orígenes se remontan a 1707 con la creación del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos, ofreció un repertorio cuidadosamente seleccionado que conjugó tradición, patrimonio y creación contemporánea. Bajo la dirección del coronel músico D. Fernando Lizana Lozano, la formación interpretó en la primera parte Las edades del hombre. Suite medieval y La ruta del Cid. Poema sinfónico medieval, ambas del compositor zamorano David Rivas, junto a la suite Folk elements —con sus movimientos Tierra, Aire, Fuego y Agua— y la intervención solista de Luis Antonio Pedraza en Flauta pastoril. La segunda parte incluyó piezas de marcado carácter histórico y militar como Guardia de Alabarderos (M. San Miguel), El sitio de Zaragoza (C. Oudrid) o Bolero militar (J. Debogel), además de Soleriana (C. Suriñach), configurando un recorrido sonoro que puso de relieve la versatilidad y el alto nivel interpretativo de la Unidad. Al término del concierto, el obispo, Fernando Valera, dirigió unas palabras de agradecimiento en las que subrayó que “hoy la palabra de la diócesis de Zamora al mundo es la música, es la paz, es la alegría, es la esperanza”, destacando que el arte es capaz de unir los corazones y de recordar la belleza de la creación como don de Dios. Enmarcó el acto como símbolo de una Iglesia diocesana abierta, acogedora y peregrina en la esperanza. Por su parte, el coronel Fernando Lizana expresó su gratitud por la invitación cursada por la Diócesis en el contexto de Las Edades del Hombre, poniendo en valor la relevancia histórica y cultural de esta iniciativa, uno de los proyectos de divulgación del patrimonio religioso más significativos de Castilla y León. Manifestó asimismo el honor que supone para la Guardia Real, unidad al servicio directo de Su Majestad el Rey, contribuir mediante la música a un acontecimiento de tal envergadura y hacerlo en una ciudad con un patrimonio cultural de extraordinario valor. La velada concluyó con el Himno Nacional, interpretado como broche solemne a una tarde en la que la música se convirtió en expresión de excelencia, belleza y esperanza compartida.
14/02/2026más info
La Diócesis de Zamora impulsa un ciclo de tres conciertos en el marco de «EsperanZa»
La Diócesis de Zamora impulsa un ciclo de tres conciertos en el marco de «EsperanZa»
El obispo de Zamora, Fernando Valera, ha presentado esta mañana un ciclo de conciertos que se enmarca en uno de los acontecimientos culturales y pastorales más relevantes que ha vivido la ciudad en los últimos años: la exposición Las Edades del Hombre. Esperanza. Una propuesta que trasciende lo estrictamente cultural para convertirse en una invitación a contemplar la historia, el arte y la propia vida desde la clave cristiana de la esperanza. Durante la presentación, el prelado ha subrayado que el arte constituye un lenguaje privilegiado de evangelización. Lejos de ser un mero elemento estético o un vestigio del pasado, la creación artística —en sus múltiples expresiones— ha sido históricamente un cauce esencial para transmitir la fe y propiciar el encuentro con Dios. En este sentido, la belleza posee una fuerza singular: abre caminos, suscita preguntas y dispone el corazón a una escucha más profunda. Este ciclo de conciertos se inserta en una línea pastoral y cultural sostenida por la diócesis, orientada a generar espacios de diálogo entre la fe y la cultura contemporánea. Iniciativas recientes, como las Jornadas Internacionales de Poesía, y ahora la música, responden a una presencia activa de la Iglesia en la vida pública, con propuestas que interpelan, ayudan a pensar y ofrecen sentido. La música, como experiencia espiritual, ocupa un lugar central en este planteamiento. Su capacidad para crear silencio interior, ordenar las emociones y abrir a la trascendencia la convierte en un medio especialmente adecuado para vivir y comunicar la esperanza cristiana. El primer concierto del ciclo quiere ser, además, un homenaje explícito al compositor toresano David Rivas, estrechamente vinculado a Las Edades del Hombre. Su obra ha acompañado durante años estas exposiciones y ha sabido traducir en lenguaje musical lo que otros expresan mediante la arquitectura, la pintura o la palabra. En sus composiciones dialogan tradición y presente, ofreciendo una expresión de la fe comprensible para el hombre de hoy. El ciclo consta de tres conciertos, todos ellos de acceso gratuito hasta completar aforo. Sólo para el primero de ellos será necesario retirar invitación previa, que podrá recogerse en las oficinas del Obispado de Zamora (c/ Ramos Carrión, 18), en horario de 11:00 a 14:00 horas, hasta agotar existencias. Este mismo viernes, 13 de febrero, tendrá lugar, a las 20:00 horas, en el Teatro Ramos Carrión de Zamora, el primero de los conciertos, a cargo de la Unidad de Música de la Guardia Real, una de las formaciones musicales más prestigiosas del país, con más de tres siglos de historia. El programa estará especialmente vinculado a Las Edades del Hombre, con un protagonismo destacado de la música de David Rivas, junto a obras del repertorio histórico y sinfónico-militar. Para asistir será necesario retirar invitación previa: se pondrán a disposición del público 400 invitaciones, con un máximo de dos por persona, que podrán recogerse a partir del miércoles, a las 11:00 horas, en la sede del Obispado de Zamora (Ramos Carrión, 18), hasta completar el aforo. El segundo concierto se celebrará el sábado 7 de marzo, a las 20:45 horas, en la iglesia de San Ildefonso, con la interpretación de Capella Ocellum Durii. La propuesta consiste en una recreación histórico-musical del antiguo Officium Tenebrarum u Oficio de Tinieblas de la Semana Santa, concebida no como un concierto convencional, sino como una experiencia musical y simbólica que une canto llano, polifonía y gesto litúrgico. La entrada será libre hasta completar el aforo, sin necesidad de invitación. El tercer y último concierto tendrá lugar el domingo 15 de marzo, a las 20:00 horas en la iglesia de San Ildefonso, y servirá de cierre al ciclo con la participación del coro y la orquesta del Conservatorio Profesional de Música “Miguel Manzano”. Esta propuesta pondrá en valor el trabajo formativo y artístico del Conservatorio, integrando coro y orquesta en una interpretación de gran riqueza sonora. La entrada será igualmente libre hasta completar el aforo. Con este ciclo, la Diócesis de Zamora reafirma su compromiso con una evangelización que, desde la belleza y la cultura, anuncie que la última palabra sobre la historia y sobre la vida no la tienen el sufrimiento ni la muerte, sino Dios.   Imagen cedida por Víctor Garrido.
10/02/2026más info
Clausurado el Año Jubilar de la Esperanza en la Diócesis de Zamora
Clausurado el Año Jubilar de la Esperanza en la Diócesis de Zamora
La Diócesis de Zamora ha clausurado el Año Jubilar de la Esperanza, un tiempo de gracia que se abrió a finales de 2024 y que ha acompañado a la Iglesia diocesana hasta este momento final celebrado en ñas diferentes sedes jubilares. Un año marcado por la invitación constante a volver al corazón del Evangelio, a permanecer en el amor de Dios y a convertirse en testigos de esperanza en medio de la realidad concreta de nuestra tierra. El Jubileo se abrió en la fiesta de la Sagrada Familia, con una celebración que el obispo, Fernando Valera, situó desde el inicio en una clave profundamente espiritual y pastoral. En aquella homilía de apertura, el obispo recordaba que «la puerta santa del corazón de Dios se abre para ti», subrayando que la esperanza cristiana no es una idea abstracta ni una espera pasiva, sino una experiencia viva que transforma la existencia: «con Él florece la alegría, con Él la vida cambia, con Él la esperanza no defrauda». Desde ese primer momento, el Jubileo fue presentado como una llamada a permanecer en el amor, lema episcopal del obispo Fernando y eje vertebrador de todo el Año Jubilar. Una permanencia que se concreta en la comunión, el compromiso, la entrega y el servicio, y que ha llamado a la Iglesia que peregrina en Zamora a vivir con fidelidad su vocación en el aquí y el ahora. Durante el Año Jubilar se han celebrado asimismo los distintos jubileos sectoriales, en los que han participado los diversos ámbitos de la vida diocesana —sacerdotes, cofradías, vida consagrada, jóvenes, familias y otras realidades eclesiales—, expresando la riqueza y diversidad de la Iglesia que peregrina en Zamora. El Año Jubilar se ha vivido igualmente en las distintas sedes jubilares: la Santa Iglesia Catedral de Zamora, la iglesia de San Ildefonso, la Casa de Acogida Betania, el Colegio San Vicente de Paúl (Benavente), la Residencia San Agustín (Toro), SOES Aliste-Alba y la sede jubilar de Sogo de Sayago. La clausura de esta celebración tan significativa se ha ido sucediendo en las diferentes sedes jubilares y, de forma especial, el obispo, Fernando Valera, quiso estar presente en la de Sogo de Sayago el pasado sábado día 20, acompañando a los fieles de este arciprestazgo en la oración y la acción de gracias por todo lo que se ha vivido durante este tiempo de gracia. El relato del Evangelio de la Sagrada Familia, tan presente en la homilía inaugural, ha iluminado también el camino jubilar: una Iglesia que se sabe familia, que acompaña, que sufre con los que sufren y se alegra con los signos de vida que han surgido. Como expresó el obispo Fernando Valera, «esta Iglesia diocesana es su familia, y sus gozos y heridas forman parte de su propio ministerio pastoral». Especial relieve ha tenido, durante todo el Año Jubilar, el deseo de llevar esperanza allí donde se ha perdido: en las vidas heridas, en la soledad, en el cansancio, en los sueños rotos, en la pobreza y en el sufrimiento. Una llamada que sigue resonando con fuerza al concluir el Jubileo y que interpela a toda la comunidad diocesana a no instalarse en la rutina ni en la mediocridad, sino a dejarse inquietar por el sueño de Dios. La clausura del Año Jubilar de la Esperanza no ha supuesto un punto final, sino un envío. El tiempo jubilar ha querido recordar que la esperanza cristiana se acoge y se vive en el presente, en esta tierra de Zamora que “sufre y gime”, pero en la que Dios sigue actuando. Como expresó el obispo en la apertura del Jubileo, «el jubileo se abre para que a todos les sea dada la esperanza»; ahora, esa esperanza ha de prolongarse en la vida ordinaria de la Iglesia diocesana. Con gratitud por todo lo que se ha vivido, la Diócesis de Zamora da gracias a Dios por los frutos espirituales y comunitarios de este Año Jubilar y anima a todos los fieles a perseverar en la fe, la caridad y la esperanza, recordando siempre que la esperanza no defrauda.
29/12/2025más info
La iglesia de San Ildefonso acoge la Misa del Gallo con una llamada a la esperanza cristiana
La iglesia de San Ildefonso acoge la Misa del Gallo con una llamada a la esperanza cristiana
La Diócesis de Zamora acaba de celebrar la tradicional Misa del Gallo en la iglesia de San Ildefonso, una celebración presidida por el obispo, Fernando Valera. Numerosos fieles se han congregado para celebrar el nacimiento del Señor en esta noche santa que ha abierto la solemnidad de la Navidad. Durante su homilía, el obispo ha invitado a la comunidad diocesana a contemplar el misterio de la Encarnación desde la paradoja de un Dios que, siendo todo, ha querido hacerse pequeño, cercano y vulnerable. A partir del canto del Gloria, mons. Valera ha subrayado que la gloria de Dios no se ha manifestado únicamente en la grandeza y la lejanía, sino también —y de manera especial— en el suelo humilde del portal de Belén, en la pobreza, en la debilidad y en las periferias de la vida. El prelado ha recordado que el nacimiento de Jesús ha sido la expresión más radical del amor de Dios por la humanidad: un amor que se ha hecho concreto en cada persona, especialmente en los últimos, en los pobres, en los que no cuentan y en quienes han vivido situaciones de soledad, dolor o sufrimiento. En este sentido, ha afirmado que Dios ha creído en el ser humano hasta el punto de hacerse uno de nosotros, destacando que esta fe de Dios en la humanidad ha interpelado personalmente a cada creyente. Mons. Valera ha puesto también el acento en la fuerza transformadora del Niño Dios, una vida aparentemente pequeña que ha cambiado la lógica del mundo, ha cuestionado los miedos y ha abierto un horizonte nuevo de esperanza. En Jesús, nacido en Belén y presente hoy en cada acontecimiento de la vida, Dios se ha hecho Palabra, Espíritu dador de vida y presencia real en medio de las ausencias y fragilidades humanas. En el contexto de la noche de Navidad, el obispo ha recordado que esta Pascua celebrada en la humildad del pesebre ha señalado ya el camino del Evangelio: la pequeñez como senda, el portal como destino, la cruz como equipaje y la vida definitiva como sentido último de la existencia cristiana. Todo ello ha sido una invitación a vivir con esperanza incluso en medio de la oscuridad y del sufrimiento que ha atravesado el mundo. Con esta celebración, la Iglesia diocesana renueva su fe en el misterio de la Encarnación e inicia el tiempo de la Navidad como una oportunidad para acoger el don de Dios que se hace cercano y presente en la vida cotidiana. La Misa del Gallo marca el comienzo de unos días llamados a vivirse desde la alegría, la esperanza y la fraternidad, invitando a todos los fieles a dejarse transformar por el mensaje de paz y de salvación que trae el nacimiento de Cristo. Homilía completa del Obispo  
24/12/2025más info
La familia de Ignacio Echeverría acude al Laboratorio EsperanZa en Zamora
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La Diócesis de Zamora ha recibido hoy la visita de varios familiares de Ignacio Echeverría, fallecido en los atentados de Londres de 2017 tras intentar proteger a otras personas. Su monopatín, presente en el espacio pedagógico del Laboratorio EsperanZa dentro de la exposición de Las Edades del Hombre, se ha convertido en un símbolo contemporáneo de entrega y generosidad. Un encuentro marcado por la emoción A la entrada del templo del Carmen de San Isidoro, la tabla de Ignacio es el primer elemento que encuentra el visitante. Su padre, Joaquín Echeverría, expresó la impresión que le produjo contemplar el objeto en este contexto. Afirmó que, aunque había visto imágenes, la presencia real del patín en el espacio dedicado a la cruz en el siglo XXI le conmovió profundamente. El padre del joven agradeció la invitación para incluir el patín en esta edición de Las Edades del Hombre. Consideró que esta presencia contribuye a mantener viva la memoria de Ignacio como referente de valores positivos y recordó que su gesto continúa alentando actitudes de bien en muchas personas. Una vida sencilla con un mensaje que perdura Durante su visita, Joaquín Echeverría insistió en que su hijo fue un joven alegre y sencillo, formado en Derecho y con dominio de varios idiomas. Indicó que, de no haberse producido los acontecimientos de 2017, habría llevado una vida profesional y familiar ordinaria. Sin embargo, señaló que su elección de ponerse en riesgo para defender a otros ha dejado un legado que sigue interpelando a la sociedad. El progenitor manifestó que continúan apareciendo menciones a Ignacio en diversos medios y testimonios personales, lo que evidencia la permanencia de su recuerdo y el alcance de su ejemplo. Proceso de beatificación Joaquín Echeverría informó también del avance de la causa de beatificación. Explicó que el postulador ha presentado un expediente inicial para su revisión en el Arzobispado de Madrid, paso previo a la elaboración de la positio. Añadió que se han generado devociones y que numerosas personas expresan su confianza en la intercesión de Ignacio. Recordar el bien El obispo, Fernando Valera, y el delegado episcopal de de Cultura, Patrimonio y Sociedad, Juan Carlos López, acompañaron a la familia durante el recorrido. Valera señaló que esta exposición invita a “hacer memoria del bien” y que el testimonio de Ignacio constituye un ejemplo valioso para niños, jóvenes y adultos. Destacó que su entrega recuerda que la vocación humana es la vida, el bien y la donación de uno mismo. El prelado agradeció a la familia su presencia y el impulso que ofrecen a este proyecto educativo, que pretende acercar a los visitantes a un lenguaje accesible sobre el sufrimiento, la esperanza y la capacidad transformadora del bien. La Diócesis de Zamora mantiene abierto el Laboratorio EsperanZa, donde el gesto de Ignacio Echeverría se integra como una expresión actual del valor de la entrega y de la fuerza del testimonio personal.      
30/11/2025más info
Apertura de las I Jornadas “De la poesía a la esperanza”
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  La diócesis de Zamora celebró ayer la sesión inaugural de las I Jornadas “De la poesía a la esperanza”, un proyecto literario nacido al amparo de Esperanza, la actual edición de Las Edades del Hombre. La iniciativa, impulsada por el escritor Jesús Losada tras un intercambio inicial con el obispo de Zamora, Fernando Valera, tiene como propósito abrir un espacio donde la poesía dialogue con las preguntas esenciales del ser humano y contribuya a iluminar la vida desde la belleza y la hondura espiritual. Una apertura marcada por la universalidad de la palabra Losada subrayó que estas jornadas son fruto de meses de trabajo y del deseo de reunir en Zamora a voces poéticas de alcance internacional. Entre los participantes destacó la presencia de Indran Amirthanayagam, poeta srilanqués-estadounidense; Gaston Saint-Fleur; Carmelo Guillén Acosta; Rosa Alice Branco, reconocida figura de la poesía portuguesa; y Antonio Colinas, autor muy vinculado a la provincia. En la apertura, Valera situó la poesía como “una de las expresiones más puras de la apertura al misterio”, capaz de conducir a la persona hacia la trascendencia y de ensanchar la mirada en un tiempo marcado por la prisa y la fragmentación. Recalcó la importancia de que la diócesis acoja iniciativas culturales que, desde la humildad y la vocación de excelencia, contribuyan a cultivar la vida interior. Reflexiones en torno a la sacralidad, la voz interior y los desafíos del mundo actual El programa de ayer reunió perspectivas diversas en torno a la función de la poesía.Carmelo Guillén Acosta centró su intervención en la dimensión sagrada del hecho poético y en su capacidad de sanar, especialmente en una sociedad dominada por la aceleración y la hiperactividad. Antonio Colinas recordó que la poesía acompaña al ser humano desde los orígenes de la civilización y constituye un núcleo esencial de sensibilidad, humanismo y pensamiento. La portuguesa Rosa Alice Branco profundizó en la relación entre poesía y perfección del mundo, reivindicando la música interior del verso como un lenguaje universal que atraviesa culturas y épocas. Finalmente, Gaston Saint-Fleur ofreció una reflexión sobre la vida en la era digital, marcada simultáneamente por la masificación virtual y la soledad real. Propuso la poesía como un camino para recuperar la pregunta fundamental por la identidad personal y reorientar la existencia en un mundo hiperconectado. Mirada hacia la jornada de hoy Las jornadas continúan hoy con nuevas intervenciones y un programa orientado a seguir explorando el vínculo entre la creación poética, la búsqueda de sentido y la esperanza. La segunda sesión profundizará en esta convergencia entre palabra y trascendencia, completando así una iniciativa que aspira a consolidarse en el calendario cultural de la diócesis.   Programa de hoy, jueves 27 de noviembre 18:30 h. Conferencia magna: “Belleza entre las ruinas: teología de la esperanza para tiempos desesperados”, a cargo de Antonio Praena, dominico, poeta y profesor de Teología.  19:30 h. Mesa redonda titulada “Poesía, belleza y esperanza”, con la participación de Indran Amirthanayagam, Asunción Escribano y Carlos Aganzo — quienes ofrecerán lecturas y reflexiones poéticas.  Cierre con concierto poético-musical — actuación de Luis Ramos de la Torre (guitarra) y Ana Castro (instrumentos de viento), que pondrá el broche final a esta primera edición.
27/11/2025más info
La Diócesis de Zamora organiza las I Jornadas Internacionales de Poesía sobre la esperanza
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La ciudad de Zamora se prepara para acoger un evento cultural de gran relevancia: las I Jornadas Internacionales de Poesía SPES, organizadas por la Diócesis de Zamora en colaboración con el poeta Jesús Losada. El encuentro tendrá lugar los días 26 y 27 de noviembre en el Teatro del Seminario y está vinculado a la exposición “EsperanZa” de Las Edades del Hombre. Durante estas jornadas, poetas nacionales e internacionales explorarán la poesía como herramienta para transmitir esperanza en tiempos de incertidumbre. El programa incluye conferencias magistrales, mesas redondas y visitas guiadas a la exposición. Entre los participantes destacan Carmelo Guillén Acosta, Antonio Colinas, Rosalís Branco, Gaston Saint-Fleur y Antonio Praena. La clausura combinará poesía y música con un concierto a cargo de Luis Ramos de la Torre y Ana Castro. La entrada es libre y abierta al público, sin inscripción previa, con el objetivo de acercar la cultura, la poesía y la reflexión sobre la esperanza a toda la ciudadanía. Estas jornadas consolidan a Zamora como un referente cultural y espiritual, donde patrimonio, arte y fe se encuentran.
20/11/2025más info
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