29/06/2026
San Ildefonso celebra a San Pedro con una histórica procesión por el casco antiguo
La parroquia de San Ildefonso ha celebrado esta mañana la solemnidad de San Pedro y San Pablo con una eucaristía presidida por el obispo, Fernando Valera. La celebración ha reunido a numerosos fieles en torno al patrón del templo y ha culminado con un hecho histórico: por primera vez, la imagen de San Pedro ha recorrido en procesión las calles del casco histórico de Zamora.
Durante la homilía, el obispo invitó a contemplar la figura de los dos grandes apóstoles como ejemplo de que «Dios llama a personas completamente diferentes para edificar una misma comunidad y anunciar un mismo Evangelio». Recordó los distintos caminos vitales de Pedro y Pablo para subrayar que la diversidad, vivida desde la fe, se convierte en riqueza para la Iglesia.
Deteniéndose especialmente en la figura de San Pedro, patrón de la parroquia, Valera destacó que su grandeza no radica en la perfección, sino en haber experimentado el perdón de Dios. «Dios no elige a los perfectos, sino que capacita a los que se reconocen necesitados de misericordia», afirmó, recordando que el apóstol fue transformado por el amor de Cristo después de sus negaciones.
El prelado también reflexionó sobre el verdadero sentido de la autoridad, recordando que «la primacía es la del amor sobre el poder» y que toda responsabilidad, ya sea civil, militar o religiosa, «solo tiene sentido si se traduce en servicio a los más vulnerables: los ancianos de nuestra Diócesis, los desfavorecidos y los jóvenes que buscan futuro».
En otro momento de la celebración, el obispo dirigió la mirada de la comunidad hacia las víctimas de la tragedia vivida en Venezuela, invitando a rezar por los fallecidos, los heridos y quienes lo han perdido todo, al tiempo que recordó la campaña de ayuda abierta por Cáritas para atender esta emergencia.
Asimismo, hizo suyas unas recientes palabras del Santo Padre dirigidas a los cardenales, apelando a la comunión eclesial y a la corresponsabilidad de todo el Pueblo de Dios: «Necesito su libertad, su franqueza y su lealtad. Un consejo sincero es siempre un acto de comunión».
La celebración concluyó con una oración para que, por intercesión de San Pedro y de la Virgen del Amor Hermoso, la Iglesia de Zamora continúe creciendo en una fe «viva, sincera y comprometida», capaz de hacer de las diferencias un camino de auténtica comunión.
Tras la eucaristía, los fieles participaron en la histórica procesión de San Pedro por las calles del casco histórico, una iniciativa celebrada por la comunidad parroquial que recupera públicamente la devoción al patrón del templo y ofrece un visible testimonio de fe en el corazón de la ciudad.









