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Zamora reivindica el románico como memoria viva de Europa
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17/06/2026

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Zamora reivindica el románico como memoria viva de Europa

Zamora acoge hasta mañana el curso “El románico: memoria viva de Europa”, una propuesta de la CEU Summer University 2026, organizada por el Real Instituto Universitario de Estudios Europeos de la Universidad CEU San Pablo, en colaboración con la Diócesis de Zamora.

El encuentro, que reúne a medio centenar de participantes, se celebra en un marco especialmente significativo: la iglesia románica de San Cipriano, convertida estos días en espacio de reflexión académica, cultural y eclesial en torno al románico como primer gran lenguaje artístico común de Europa y como una de las claves para comprender la identidad cultural del continente.

En el acto institucional celebrado esta mañana intervinieron Jaime Mayor Oreja, presidente del Real Instituto Universitario de Estudios Europeos, y Fernando Valera, anfitrión del encuentro, quienes coincidieron en subrayar la necesidad de mirar el patrimonio cristiano no solo como una herencia recibida, sino como una realidad viva, capaz de iluminar el presente y abrir caminos de futuro.

Mayor Oreja agradeció expresamente a Fernando Valera su “impulso”, que calificó de “clave y determinante” para que este curso haya podido celebrarse en Zamora junto al Instituto de Estudios Europeos del CEU. En su intervención, explicó que el curso pretende vincular el románico con las tres potencias del alma: la memoria, para recordar que el románico expresa una cultura viva de Europa; la inteligencia, para comprender la importancia del patrimonio en el rearme moral, cultural, social e incluso económico de territorios como Zamora; y la voluntad, para perseverar en una tarea que, señaló, debe tener continuidad.

“Esto es simplemente un arranque”, afirmó Mayor Oreja, quien defendió que estos cursos sobre el románico y su importancia como memoria viva de Europa “deben perseverar y mantenerse”, con el objetivo de extraer todo el potencial que el románico y la cultura tienen en una ciudad como Zamora.

Por su parte, el obispo, Fernando Valera, dio la bienvenida a los profesores, alumnos y participantes, y agradeció al Real Instituto Universitario de Estudios Europeos y a la Universidad CEU San Pablo “haber querido mirar hacia esta tierra y reconocer en nuestro románico no solo un admirable conjunto de monumentos, sino una verdadera palabra pronunciada en piedra”.

Valera recordó también la vinculación de Jaime Mayor Oreja con Zamora, especialmente desde los años en los que don Juan María Uriarte fue obispo de la diócesis, así como su relación con el Cristo de las Injurias. En este sentido, expresó su deseo de que este primer curso sea “el comienzo de una relación fecunda entre Zamora y el Real Instituto de Estudios Europeos”, capaz de visibilizar la ciudad, pensar Europa desde sus raíces y mostrar que esta tierra conserva una memoria viva con algo que decir al hombre contemporáneo.

En su intervención, el prelado subrayó que el curso no se desarrolla “en un aula al uso”, sino en una iglesia románica. “Aquí no hablamos del románico desde fuera, lo escuchamos desde dentro, porque la piedra, la luz y el silencio también enseñan”, señaló.

A partir de esta idea, recordó que antes de que Europa se configurara como proyecto político ya existían caminos, monasterios, catedrales, peregrinos, símbolos y formas compartidas. “El románico unió territorios sin uniformarlos, dio unidad sin destruir la diversidad”, afirmó, destacando que esta lección resulta especialmente actual para una Europa necesitada de raíces comunes.

Finalmente defendió que el románico de Zamora no puede entenderse como “un adorno urbano” ni como “una postal detenida en el pasado”, sino como una de las grandes cartas de presentación de la provincia. En este punto citó la riqueza patrimonial de Zamora capital, Toro, Benavente, San Pedro de la Nave y tantos pueblos que custodian un legado que, recordó, no pertenece solo a quienes hoy lo administran, sino también a las generaciones futuras.

Para la Diócesis de Zamora, añadió, cuidar el patrimonio “no es una actividad secundaria”, sino una responsabilidad espiritual, cultural y social. “Estos templos nacieron de la fe y para la fe, han sostenido la oración y la vida de generaciones enteras”, afirmó. Por eso, insistió, conservarlos no significa únicamente preservar piedras del pasado, sino custodiar lugares donde el ser humano ha aprendido a mirar a lo alto.

El anfitrión del encuentro puso también el acento en la necesidad de avanzar hacia modelos de gestión más profesionales, creativos y sostenibles. En esta línea, destacó el trabajo que la Diócesis desarrolla a través de la Fundación ZamorArte, especialmente en proyectos de apertura, conservación, interpretación y puesta en valor del patrimonio como la Milla Románica.

Valera recordó además que los participantes tendrán la oportunidad de visitar la Catedral de Zamora de manera excepcional y acercarse a la iglesia de la Magdalena, uno de los templos más bellos de la ciudad, donde la Fundación ZamorArte está realizando una inversión cercana a los 500.000 euros. “No se trata solo de restaurar un edificio, sino de devolverle toda su dignidad y hacerlo comprensible y fecundo para la ciudad”, señaló.

En la parte final de su intervención, insistió en que el patrimonio cristiano exige una tarea común en la que participen instituciones, universidades, fundaciones, administraciones, empresas, expertos, comunidades cristianas y ciudadanos. “Zamora tiene mucho que ofrecer, pero también necesita que otros la miren con confianza y voluntad de futuro”, afirmó.

El curso continuará hasta mañana con nuevas sesiones académicas y culturales. La jornada final incluirá la conferencia de clausura “Zamora románica. La perspectiva de un paisaje cultural”, a cargo de Marco Antonio Martín, presidente del Instituto de Estudios Zamoranos “Florián de Ocampo”, y concluirá con una misa cantada en la iglesia de San Vicente Mártir, acompañada por el coro Capella Ocellum Duri.

“El románico nos recuerda que Europa no nació solo de tratados o mercados, sino también de una manera de mirar a Dios, al hombre, a la comunidad y a la belleza”, concluyó Fernando Valera. “Que Zamora sea reconocida como lo que es: una tierra pequeña en población, pero inmensa en memoria, belleza y vocación europea”.

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La parroquia de San Román, en Vega de Villalobos, acogió este domingo un emotivo homenaje a su párroco, don Abelardo Febrero Fernández, en reconocimiento a toda una vida dedicada al servicio de la Iglesia y de las comunidades que ha acompañado pastoralmente. A sus 93 años, don Abelardo continúa ejerciendo su ministerio sacerdotal, desplazándose cada semana para celebrar la Eucaristía y atender a los fieles de varios pueblos de la diócesis. El acto, celebrado tras la misa dominical y organizado por la plataforma Salvemos Nuestra Torre junto a un grupo de vecinos, reunió a numerosos feligreses que quisieron expresar su gratitud a quien forma parte de la historia reciente de la localidad. La sorpresa fue absoluta para el sacerdote, que, al comenzar el homenaje, bromeó pensando que el pueblo se disponía a anunciarle un sustituto. Aunque no pudo asistir por motivos de agenda, el obispo, Fernando Valera, quiso hacerse presente a través de una carta leída durante el acto. En ella manifestó su “reconocimiento y acción de gracias a Dios” por la trayectoria vocacional, pastoral y espiritual de don Abelardo. “Gracias por los años dedicados al servicio del Reino de Dios en esta Iglesia que peregrina en Zamora. Gracias por responder un día al don y ministerio recibido, gracias por renovar ese sí constante en los pueblos donde ejerces tu solicitud pastoral”, expresó el prelado. El obispo destacó también la disponibilidad y cercanía del sacerdote a lo largo de los años: “Te agradezco profundamente tu disponibilidad y generosidad haciendo camino con tu pueblo, Iglesia que camina en comunión. Gracias porque en la Eucaristía diaria y en el servicio a nuestra Iglesia haces cercano el misterio de la gracia, la presencia del Resucitado y la fuerza del Espíritu Santo”. Finalmente, encomendó su ministerio al Señor y a la Virgen María para que “el Espíritu Santo siga siendo el alma de tu sacerdocio” y concluyó con una sencilla invocación: “Dios te bendiga, don Abelardo”. Un sacerdote profundamente unido a Vega Don Abelardo llegó por primera vez a Vega de Villalobos en 1962. Tras desempeñar posteriormente su ministerio en otras parroquias, regresó a la localidad una vez alcanzada la jubilación para hacerse nuevamente cargo de la atención pastoral, evitando que el pueblo quedara sin sacerdote. Durante el homenaje, los vecinos recordaron su cercanía y capacidad para acompañar a varias generaciones. Subrayaron especialmente su empeño por acercar la Iglesia a los jóvenes ya en los años sesenta, impulsando actividades, excursiones, grupos de teatro y encuentros que marcaron la vida del municipio. También evocaron su implicación en la vida social del pueblo, donde llegó a ser el alma del equipo de fútbol local. Los asistentes destacaron que, pese a su avanzada edad, don Abelardo continúa recorriendo los pueblos para celebrar la misa, visitar a los enfermos y acompañar a las familias en los momentos más importantes de su vida. Un reconocimiento lleno de gratitud El homenaje consistió en la lectura de la carta del obispo, unas palabras de representantes de la plataforma Salvemos Nuestra Torre y la entrega de varios obsequios: un ramo de flores, un cuadro con fotografías de sus primeros años como párroco en Vega y una placa de agradecimiento por su entrega pastoral. El coro parroquial puso el broche musical interpretando las canciones Vaso Nuevo y Trovador. Visiblemente emocionado, don Abelardo agradeció el cariño recibido y recordó con sencillez sus primeros años de ministerio en Vega, cuando acompañaba a los jóvenes del pueblo en sus actividades para permanecer cerca de ellos. “Siempre he procurado buscar el bien de la comunidad”, señaló, al tiempo que pidió disculpas por los posibles errores cometidos durante tantos años de servicio. Antes de concluir, dirigió unas palabras de reconocimiento a los vecinos: “Gracias… No sé si lo merecía. Lo estáis haciendo muy bien”. El homenaje se convirtió así en una acción de gracias compartida por una vida sacerdotal marcada por la fidelidad, la cercanía y la entrega cotidiana al servicio del Evangelio y de la Iglesia de Zamora.
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29/07/2026más info
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La parroquia de Santa Marina de Prado ha vivido esta mañana una jornada de especial significado con la recuperación de la procesión de su patrona, una celebración que no se realizaba desde hacía 27 años. El obispo de Zamora, Fernando Valera, ha presidido la eucaristía celebrada a las 11.00 horas en el templo parroquial, culminando una jornada marcada por la fe, la participación y el reencuentro de la comunidad con una de sus tradiciones más queridas. Al término de la celebración, la imagen de Santa Marina ha salido en procesión para recorrer todas las calles de la localidad, en un itinerario diseñado para acercar a la patrona a cada rincón del municipio. La última vez que esta manifestación pública de fe había tenido lugar fue en 1999. La celebración ha congregado a numerosos vecinos de Prado, así como a personas vinculadas al municipio que han regresado expresamente para participar en este acontecimiento. Para muchos de los más jóvenes ha sido la primera ocasión de vivir una procesión que forma parte de la historia de la parroquia y de la identidad de la localidad. A lo largo del recorrido, los vecinos se han ido relevando para portar la imagen de Santa Marina, en un ambiente de oración, emoción y convivencia. Las calles, engalanadas para la ocasión, han acompañado el paso de la patrona, convirtiendo la procesión en un momento de encuentro para toda la comunidad. Con el regreso de la imagen al templo parroquial ha concluido una celebración que recupera una tradición muy arraigada en Prado y pone de manifiesto la vitalidad de la comunidad cristiana, que ha vuelto a expresar públicamente su devoción a Santa Marina después de casi tres décadas.
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El obispo, Fernando Valera, ha realizado una serie de nombramientos pastorales que afectan a los siete arciprestazgos de la diócesis, a diferentes parroquias, a varias cofradías y hermandades de la ciudad de Zamora y al Cabildo Catedral. Los nombramientos responden al objetivo de continuar avanzando hacia «una Iglesia de escucha recíproca, en la cual cada uno tiene algo que aprender», donde unos escuchan a otros y todos permanecen atentos al Espíritu Santo, como recoge la constitución apostólica Praedicate Evangelium.   Responsables de los siete arciprestazgos El obispo ha nombrado a José Alberto Sutil Lorenzo, arcipreste de Aliste-Alba; Francisco Ortega Vicente Rodríguez, arcipreste de Benavente-Tierra de Campos; César Salvador Gallego, arcipreste de El Pan; Juan José Carbajo Cobos, arcipreste de Sayago; Manuel Iglesias Martín, arcipreste de Toro-La Guareña; José Luis Miranda Domínguez, arcipreste de El Vino; y Héctor Galán Calvo, arcipreste de Zamora-Ciudad.   Arciprestazgo de Aliste-Alba José Alberto Sutil Lorenzo ha sido nombrado párroco de las parroquias que conforman la UAP de Valer: Bercianos de Aliste, Domez, Flores, Fradellos, Gallegos del Río y Puercas. Teófilo Nieto Vicente cesa como párroco de estas comunidades. Asimismo, José Alberto Sutil será moderador de la cura pastoral de las parroquias de Fornillos de Aliste, Arcillera, Brandilanes, Castro de Alcañices, Ceadea, Moveros y Samir de los Caños, donde cesa como párroco Pablo Cisneros Cisneros. El diácono permanente José Ramón Pérez Diego ha sido nombrado cooperador, responsable pastoral y administrador parroquial de las parroquias de Fornillos de Aliste, Arcillera, Brandilanes, Castro de Alcañices, Ceadea, Moveros y Samir de los Caños.   Arciprestazgo de El Pan César Salvador Gallego ha sido nombrado párroco in solidum y moderador de las parroquias de Arquillinos, Pajares de Lampreana, Montamarta, Fontanillas de Castro, Piedrahita de Castro y San Cebrián de Castro. Matías Pérez Diego cesa como párroco de estas comunidades. Enrique Alonso Silván ejercerá como párroco in solidum Párroco de las parroquias de Arquillinos, Pajares de Lampreana, Montamarta, Fontanillas de Castro, Piedrahita de Castro y San Cebrián de Castro. Por otra parte, Charles Ifeanyi Anene será moderador de la cura pastoral de la parroquia de Monfarracinos, donde cesa como párroco Fernando Toribio Viñuela, y de las parroquias de Cubillos y Torres del Carrizal, en las que cesa Manuel San Miguel Salvador. El diácono permanente Miguel Ángel Conejo Gutiérrez ha sido nombrado cooperador, responsable pastoral y administrador parroquial de Monfarracinos, Moreruela de los Infanzones, Cubillos y Torres del Carrizal. Asimismo, Fernando Toribio Viñuela ha sido nombrado colaborador de la parroquia de Monfarracinos.   Arciprestazgo de Toro-La Guareña Magno Alfonzo Villacrés Vallejo ha sido nombrado administrador parroquial de Fuentesaúco, Cañizal, El Maderal, Olmo de la Guareña, Vallesa de la Guareña, Villaescusa y Villamor de los Escuderos.   Arciprestazgo de El Vino Jean Jacques Ngeleji Fumiathu ha sido nombrado moderador de la cura pastoral de las parroquias de Jambrina y Peleas de Abajo. Agustín Chillón Calvo cesa como párroco de ambas comunidades. Sor Rosario Rodríguez Martínez, religiosa del Amor de Dios, será cooperadora, responsable pastoral y administradora parroquial de estas dos parroquias.   Arciprestazgo de Zamora-Ciudad Millán Núñez Ossorio ha sido nombrado párroco de San José Obrero, responsabilidad que compaginará con sus demás cargos. Manuel San Miguel Salvador cesa como párroco de esta comunidad. José María Diego Pascual será párroco in solidum y moderador de las parroquias de San Frontis y Carrascal. Manuel San Miguel Salvador ha sido nombrado párroco de María Auxiliadora y de Nuestra Señora del Pilar de Villagodio, y continuará como párroco de Moreruela. José María Diego Pascual cesa como párroco de María Auxiliadora y Nuestra Señora del Pilar. Además, Enrique Alonso Silván será colaborador de las parroquias de San Juan y Santa María de la Horta, mientras que Agustín Chillón Calvo ejercerá como colaborador en San Torcuato.   Capellanes de cofradías y hermandades Los nombramientos afectan también al acompañamiento pastoral de varias cofradías y hermandades de la ciudad de Zamora. Florencio Gago Rodríguez ha sido nombrado capellán de la Hermandad de Jesús en su Tercera Caída; César Salvador Gallego, de la Hermandad Penitencial de las Siete Palabras; Esteban Vicente Hernández, de la Real Cofradía del Santo Entierro; José María Diego Pascual, de la Cofradía de Jesús del Vía Crucis; y Enrique Alonso Silván, de la Hermandad de Penitencia del Santísimo Cristo del Amparo.   Nuevo canónigo de la Catedral El prelado ha nombrado también a Millán Núñez Ossorio canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Zamora. Las personas designadas asumirán las atribuciones y facultades propias de sus respectivos oficios pastorales, de acuerdo con lo establecido en el Código de Derecho Canónico. La toma de posesión tendrá lugar durante la primera quincena de septiembre de 2026.  
15/07/2026más info
Más de 150 niños participan en una nueva edición del Campamento Diocesano de Sanabria
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Más de 150 niños y adolescentes de toda la Diócesis de Zamora han participado entre los días 4 y 12 de julio en una nueva edición del Campamento Diocesano, celebrado en el entorno del Lago de Sanabria bajo el hilo conductor del Proyecto Éxodo, una propuesta educativa y pastoral que ha combinado aventura, deporte, creatividad, convivencia y crecimiento personal a través de una ambientación inspirada en la exploración espacial. Durante ocho días, los participantes, acompañados por decenas de monitores y voluntarios, han disfrutado de una intensa programación en la que no han faltado las celebraciones religiosas, las dinámicas de grupo, los talleres, las marchas, las pruebas de ingenio, los grandes juegos y las actividades acuáticas, aprovechando además unas condiciones meteorológicas que han acompañado durante todo el campamento. La historia del Proyecto Éxodo convirtió a los niños en especialistas de una agencia encargada de preparar la colonización de un nuevo planeta. A través de esa narrativa se fueron desarrollando las distintas actividades, diseñadas para fomentar valores como el trabajo en equipo, la solidaridad, el esfuerzo, la responsabilidad, el cuidado de la creación y el servicio a los demás. Entre los momentos más destacados de la semana figuraron la marcha a Corneira o la Vuelta al Lago de los mayores, las competiciones por unidades, las diferentes gymkanas temáticas, los baños diarios en el Lago de Sanabria, los distintos festivales nocturnos, las actividades estratégicas y los retos cooperativos, sin olvidar los diferentes talleres, los tradicionales bailes del campamento y los espacios de convivencia que, un año más, han favorecido el nacimiento de nuevas amistades. Especial protagonismo tuvo también la dimensión espiritual del campamento. Cada jornada comenzó y terminó con momentos de oración y reflexión, mientras que la celebración de la Eucaristía ocupó un lugar central dentro de la programación. El Mundial de fútbol también tuvo su espacio en el campamento. Niños y monitores siguieron juntos los encuentros de la selección española frente a Portugal y Bélgica, dos momentos que se vivieron con gran entusiasmo y que sirvieron para compartir la emoción del deporte en un ambiente de convivencia y compañerismo. La última jornada sirvió para culminar la historia del Proyecto Éxodo con el Circuito Alpha 12 y "La Gala del Éxodo", la gran celebración final, broche de oro con la que se puso fin a la aventura antes del regreso a casa. El Campamento Diocesano vuelve a consolidarse así como una de las propuestas de verano con mayor participación de la Diócesis de Zamora. Más allá de las actividades, la experiencia ha permitido que más de 150 niños compartan ocho días de convivencia en un ambiente de alegría, amistad y crecimiento personal, acompañados por un equipo de monitores que, con meses de preparación, han hecho posible una edición especialmente cuidada. Con el regreso de los participantes se cierra el Proyecto Éxodo 2026, pero permanece el objetivo que ha acompañado toda la semana: descubrir que la mayor aventura no consiste en conquistar nuevos mundos, sino en aprender a construir, entre todos, un mundo mejor desde los valores que nos transmite el Evangelio.  
13/07/2026más info
La Diócesis de Zamora destinará la colecta del domingo 5 de julio a Cáritas Venezuela
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La Diócesis de Zamora, a través de Cáritas Diocesana de Zamora, se suma a la campaña de emergencia abierta para apoyar a Cáritas Venezuela tras los terremotos que han sacudido el país y que han provocado graves daños personales y materiales en distintas zonas. Como gesto diocesano de comunión y solidaridad, la colecta de las eucaristías del próximo domingo, 5 de julio, en todas las parroquias de la Diócesis de Zamora se destinará íntegramente a Cáritas Venezuela. Con esta iniciativa, la Iglesia en Zamora quiere contribuir a la respuesta humanitaria que la red de Cáritas está articulando sobre el terreno para atender las necesidades más urgentes de las personas y familias afectadas. La ayuda recogida se incorporará a la campaña de emergencia impulsada por Cáritas Española, que ha puesto a disposición de Cáritas Venezuela una primera partida de 300.000 euros procedente de su Programa de Emergencias. La red de Cáritas Venezuela, con presencia diocesana y parroquial en el país, trabaja actualmente en la evaluación de daños y en la coordinación de la atención a la población damnificada. Los fondos recaudados permitirán apoyar la adquisición de recursos básicos como alimentos, agua potable, medicamentos, productos de higiene, material sanitario, refugio y otros bienes de primera necesidad, de acuerdo con las demandas concretas que vaya identificando Cáritas Venezuela en las zonas afectadas. Además de la colecta parroquial del domingo, cualquier persona que desee colaborar podrá realizar su aportación a través de los canales habilitados por Cáritas Diocesana de Zamora: Bizum: 00863 Cuentas bancarias: CAJA RURAL: ES94 3085 0058 0714 0318 6818 SANTANDER: ES07 0049 5469 9220 9300 7029 UNICAJA: ES58 2103 2293 9300 3300 0014 BBVA: ES94 0182 0664 2100 1850 8431 Concepto: Cáritas con Venezuela Cáritas recuerda que, en este tipo de emergencias, las donaciones económicas son la forma más eficaz de canalizar la ayuda, ya que permiten responder con mayor rapidez a las necesidades reales, reducir costes logísticos y favorecer la adquisición de productos en el entorno más cercano posible. Desde la Diócesis de Zamora se invita a las comunidades parroquiales, fieles y ciudadanos a sumarse a esta campaña como expresión concreta de cercanía con el pueblo venezolano y de apoyo a quienes atraviesan una situación de especial vulnerabilidad.  
01/07/2026más info
Zamora recibe a Miguel Ángel y José Ramón como nuevos diáconos permanentes
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La iglesia de Cristo Rey acogió ayer, lunes 29 de junio, la ordenación diaconal de Miguel Ángel Conejor y José Ramón Pérez, en una celebración presidida por el obispo, Fernando Valera, y arropada por toda la comunidad cristiana. Familiares, sacerdotes, diáconos, amigos y fieles de distintas realidades diocesanas acompañaron este momento significativo para la Iglesia en Zamora, vivido en el marco de la solemnidad de San Pedro y San Pablo. La celebración tuvo un marcado sentido eclesial y comunitario. La ordenación de dos nuevos diáconos permanentes supone un signo de esperanza para la diócesis y una llamada renovada a vivir el ministerio desde la cercanía, la humildad y el servicio, especialmente en aquellas realidades donde la Iglesia está llamada a hacerse más presente. En su homilía, Fernando Valera situó la ordenación en la fiesta de los apóstoles Pedro y Pablo, dos hombres profundamente distintos y llamados por Dios para una misma misión. Pedro, “pescador de manos curtidas por el lago”, y Pablo, “de mente formada en la cultura rabínica del maestro Gamaliel y en la filosofía griega”, muestran —recordó el obispo— que Dios llama desde historias, sensibilidades y caminos diversos para edificar una misma comunidad y anunciar un mismo Evangelio. Desde esa mirada, Valera recordó que el ministerio ordenado no nace de la perfección personal, sino de la gracia de Dios. “Dios no elige a los perfectos, sino que capacita a los que se reconocen necesitados de misericordia”, afirmó, subrayando que la fragilidad, acogida desde la fe, puede convertirse en lugar de encuentro con Cristo y de entrega a los demás. Dirigiéndose directamente a Miguel Ángel y José Ramón, el obispo expresó el sentido profundo de su nueva misión: “Vosotros sois el rostro vivo de Cristo servidor”. Y añadió que ser diácono significa “ser pequeño, arrodillarse al modo de Jesús ante los pies de los demás”, haciendo visible el rostro de una Iglesia que no se entiende desde el poder, sino desde el amor que se entrega. Valera insistió en que el diaconado une de manera inseparable la liturgia y la caridad. En este sentido, recordó unas palabras del Papa: “No podemos comulgar con Cristo si al mismo tiempo damos la espalda al hermano que sufre”. El diácono, señaló, está llamado a servir en el altar y, al mismo tiempo, a reconocer a Cristo en quienes viven situaciones de dolor, pobreza, soledad o abandono. El obispo destacó también la importancia de este ministerio en una diócesis marcada por la dispersión territorial, el envejecimiento y la soledad de muchos pueblos. “Sois un cauce fundamental de esperanza: sois presencia en la dispersión”, afirmó, invitando a los nuevos diáconos a ser vínculo de una Iglesia que acompaña, escucha y “no se olvida de nadie”. La homilía tuvo también una llamada a la solidaridad concreta, con un recuerdo especial para Venezuela y para quienes han sufrido las consecuencias de las recientes inundaciones. Desde ahí, Valera invitó a toda la comunidad a vivir una fe que se traduce en cuidado del hermano, servicio y compromiso real con quienes más sufren. En la parte final, Fernando Valera pidió para Miguel Ángel y José Ramón “la gracia de una fe viva, sincera y comprometida”, y les animó a vivir su ministerio como testigos alegres de esperanza en Zamora. “Que sepáis acoger nuestras diferencias para tejer una auténtica comunión”, señaló, antes de concluir con una bendición expresa para el nuevo camino que ahora comienzan al servicio de la Iglesia. La comunidad diocesana celebra con gratitud esta ordenación diaconal y acompaña con su oración a Miguel Ángel y José Ramón, llamados desde ahora a servir al pueblo de Dios como signo vivo de Cristo servidor. Homilía completa del obispo
30/06/2026más info
San Ildefonso celebra a San Pedro con una histórica procesión por el casco antiguo
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La parroquia de San Ildefonso ha celebrado esta mañana la solemnidad de San Pedro y San Pablo con una eucaristía presidida por el obispo, Fernando Valera. La celebración ha reunido a numerosos fieles en torno al patrón del templo y ha culminado con un hecho histórico: por primera vez, la imagen de San Pedro ha recorrido en procesión las calles del casco histórico de Zamora. Durante la homilía, el obispo invitó a contemplar la figura de los dos grandes apóstoles como ejemplo de que «Dios llama a personas completamente diferentes para edificar una misma comunidad y anunciar un mismo Evangelio». Recordó los distintos caminos vitales de Pedro y Pablo para subrayar que la diversidad, vivida desde la fe, se convierte en riqueza para la Iglesia. Deteniéndose especialmente en la figura de San Pedro, patrón de la parroquia, Valera destacó que su grandeza no radica en la perfección, sino en haber experimentado el perdón de Dios. «Dios no elige a los perfectos, sino que capacita a los que se reconocen necesitados de misericordia», afirmó, recordando que el apóstol fue transformado por el amor de Cristo después de sus negaciones. El prelado también reflexionó sobre el verdadero sentido de la autoridad, recordando que «la primacía es la del amor sobre el poder» y que toda responsabilidad, ya sea civil, militar o religiosa, «solo tiene sentido si se traduce en servicio a los más vulnerables: los ancianos de nuestra Diócesis, los desfavorecidos y los jóvenes que buscan futuro». En otro momento de la celebración, el obispo dirigió la mirada de la comunidad hacia las víctimas de la tragedia vivida en Venezuela, invitando a rezar por los fallecidos, los heridos y quienes lo han perdido todo, al tiempo que recordó la campaña de ayuda abierta por Cáritas para atender esta emergencia. Asimismo, hizo suyas unas recientes palabras del Santo Padre dirigidas a los cardenales, apelando a la comunión eclesial y a la corresponsabilidad de todo el Pueblo de Dios: «Necesito su libertad, su franqueza y su lealtad. Un consejo sincero es siempre un acto de comunión». La celebración concluyó con una oración para que, por intercesión de San Pedro y de la Virgen del Amor Hermoso, la Iglesia de Zamora continúe creciendo en una fe «viva, sincera y comprometida», capaz de hacer de las diferencias un camino de auténtica comunión. Tras la eucaristía, los fieles participaron en la histórica procesión de San Pedro por las calles del casco histórico, una iniciativa celebrada por la comunidad parroquial que recupera públicamente la devoción al patrón del templo y ofrece un visible testimonio de fe en el corazón de la ciudad. Homilía completa del Obispo
29/06/2026más info
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