Clausura del Congreso diocesano de Laicos
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Noticias de la Vicaría episcopal para la Delegación episcopal de Evangelización

14/11/2021

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Clausura del Congreso diocesano de Laicos

Tras el receso realizado para comer, el Congreso diocesano de Laicos continuó con el itinerario sobre La presencia de los laicos en la vida pública. El profesor de Filosofía en la Universidad de Valladolid, José Manuel Chillón, ofreció una ponencia en la que citó algunas pautas que ayudarían a mejorar la presencia del laico en la vida pública. No sin antes destacar que el primer problema del laico en la actualidad es: “no conocer los porqués”. Según Chillón, los cristianos saben cuál ha de ser su posición respecto de algunos temas como el aborto o la eutanasia, pero son incapaces de desarrollar un argumentario al respecto.

Otro de los problemas que apuntó fue el hecho de que los laicos se encuentren “huérfanos” porque en ocasiones el sacerdote ha dejado de ser “pastor”. Chillón insistió en que el laico sigue necesitando que el cura le guíe, le dé una palabra y le oriente: “porque el mensaje es único y absoluto, pero no hay mensajero”. Los laicos no desean “hacerse con los ambones, ni ocupar el puesto de los curas” puesto que lo que necesitan son precisamente “pastores”.

Tras ofrecer algunas pautas para mejorar la presencia del laico en la vida pública, Chillón desarrolló tres ideas “cortoplacistas”. La primera de ellas es “crear en tiempos de escucha” en los que el sacerdote pueda, con calma y atención, escuchar lo que tiene que decir el laico. En segundo lugar, habló de la importancia de generar momentos de silencio y parón para escuchar el interior de uno mismo. En tercer lugar, crear un grupo para promocionar la cultura y la reflexión “de verdad”.

Una vez finalizada la charla del profesor de la Universidad de Valladolid, se presentaron tres experiencias diocesanas que corrieron a cargo de tres laicos zamoranos: Víctor Marugán, Ricardo Flecha y Francisca Navales. La última de las experiencia llegó de la mano de la diócesis de Málaga (Comunidad de María de Nazaret).

Al concluir lo anterior, volvió en trabajo en grupos que será recogido en modo de conclusiones por el equipo organizador del Congreso y servirá para dar forma a la fase arciprestal del mismo.

Misa de envío

El obispo de Zamora, Fernando Valera, presidió la eucaristía de envío en la iglesia de San Andrés. En su homilía, el prelado zamorano insistió en que este Congreso no debería de quedarse en un bonito recuerdo de las jornadas vividas, sino que ha de ser transformador. “Ser cristiano no se reduce a un admirable recuerdo de lo que aconteció una vez con Jesús, ni a una doctrina o a una ética voluntarista, sino que presupone un encuentro con el Resucitado (cf. Benedicto XVI) y una profunda experiencia del Espíritu Santo”, recordó monseñor Valera.

En esta clave, reiteró algo que también se ha remarcado a lo largo de las dos jornadas que ha durado el Congreso, y es que la vida cristiana es “experiencia” y no un conjunto de ideas.

“La vida cristiana es experiencia cristiana y ésta es una vida no sólo con Cristo y como Cristo, sino en Cristo (N. Cabásila), una vida en el Espíritu del Señor. Ser cristiano, ser Pueblo de Dios en marcha, es vivir en el Espíritu de Jesús el Cristo. Sin el Espíritu Santo, la historia de Jesús de Nazaret quedaría reducida a una especie de jesusología, la narración de la vida de un profeta admirable que murió mártir, como otros profetas. El mismo seguimiento de Jesús, central en la vida cristiana, se reduciría a una opción ética; convertirse en un voluntarismo incapaz a la larga de llevar a cabo la tarea del discipulado. Esta ha sido la tragedia de muchos cristianos”.

El prelado finalizó su homilía con unas palabras sobre el Espíritu de Ignacio Hazim, Patriarca Ortodoxo de la Iglesia de Antioquia, con la intención de explicar que “somos de Cristo y del Espíritu”. Sin el Espíritu Santo, Dios está lejos, Jesucristo queda en el pasado, el evangelio es letra muerta, la Iglesia, una simple organización, la autoridad, un despotismo. La misión una propaganda, el culto un mero recuerdo, el actuar, una moral de esclavos.

Pero en el Espíritu, y en una sinergia (colaboración) indisociable, el cosmos se levanta y gime hasta que dé a luz el Reino, el hombre lucha contra la carne, Cristo Resucitado está aquí presente, el Evangelio es poder de vida, la Iglesia significa la comunión trinitaria, la autoridad es un servicio liberador, la misión, un nuevo Pentecostés, la liturgia, un memorial y una anticipación, el actuar humano es divinizado.

 

El Congreso diocesano de Laicos pone punto final a su primera parte, con intención de que se replique en los arciprestazgos de Zamora. A partir de este momento, el equipo organizador trabaja la forma y el método de seguir este camino iniciado en Madrid en 2020 y que ahora continúa en la diócesis de Zamora.

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