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El arciprestazgo de Benavente-Tierra de Campos gana el jubileo.
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13/02/2022

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El arciprestazgo de Benavente-Tierra de Campos gana el jubileo.

Unos 120 peregrinos del arciprestazgo de Benavente-Tierra de Campos han celebrado el Año Jubilar "Raíces con Esperanza" teniendo una estación jubilar en San Ildefonso con una meditación de José Alberto Sutil sobre el significado del Jubileo y una celebración penitencial.

A continuación los participantes se trasladaron en procesión hasta la catedral donde D. Fernando Valera, obispo de la diócesis, presidió la eucaristía que estuvo concelebrada por ocho sacerdotes. La colecta se destinará, como en otras actividades pastorales, para la obra jubilar de apoyo a las mujeres vulnerables que gestionará Caritas diocesana.

Al finalizar la celebración los asistentes visitaron  el Museo catedralicio y compartieron un día de convivencia y encuentro arciprestal. 

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  A mediodía del 30 de octubre de 2020, la Santa Sede hacía público el nombramiento de Fernando Valera Sánchez como obispo de Zamora. El papa Francisco confiaba esta Iglesia diocesana a un sacerdote de Cartagena que hasta entonces acompañaba como director espiritual a los seminaristas de San Fulgencio y San José. Hoy se cumplen seis años de aquel anuncio. La noticia llegaba después de algo más de un año de sede vacante, tras el fallecimiento de Gregorio Martínez Sacristán en septiembre de 2019. Durante ese tiempo, José Francisco Matías Sampedro había estado al frente de la diócesis como administrador diocesano y fue el encargado de comunicar a los medios zamoranos el nombre del nuevo obispo. Semanas después, el 12 de diciembre, la Catedral acogió su ordenación episcopal y la toma de posesión. En una celebración marcada por las limitaciones de la pandemia, que muchos fieles siguieron a través de la televisión, don Fernando expresó su disposición a ponerse al servicio de la Iglesia que lo recibía: «Por gracia vengo a caminar contigo, a conocerte, a aprender a ser obispo, a trabajar sinodalmente y a servirte de corazón». Aquellas palabras permiten volver hoy al sentido de este aniversario: el vínculo de un pastor con la comunidad que le ha sido confiada y la tarea de anunciar juntos el Evangelio. Una misión que se vive en las parroquias, en el acompañamiento a los sacerdotes y a la vida consagrada, en la participación de los laicos y en la atención a quienes necesitan consuelo y ayuda. En esta jornada, la diócesis de Zamora da gracias a Dios por el ministerio de don Fernando e invita a los fieles a tenerlo especialmente presente en su oración. Pedimos al Señor que le conceda fortaleza, sabiduría y esperanza para continuar su servicio, y encomendamos a la Virgen María el camino de nuestra Iglesia diocesana.
30/10/2026más info
La diócesis despide a los claretianos con gratitud por 125 años de servicio en Zamora
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La Santa Iglesia Catedral ha acogido esta mañana la eucaristía de acción de gracias por los 125 años de presencia de los Misioneros Claretianos en Zamora, presidida por el obispo, Fernando Valera. La celebración ha marcado la despedida de la comunidad religiosa, cuya labor educativa y evangelizadora ha acompañado a generaciones de zamoranos y ha dejado una profunda huella en la vida diocesana. En su homilía, el obispo ha expresado los sentimientos que confluyen en este momento: el agradecimiento por el camino recorrido y la tristeza ante la marcha de quienes han dedicado su vida al servicio de esta Iglesia. «Han sido años de presencia, de entrega callada y generosa en las aulas, en los confesionarios, en los púlpitos y en la vida cotidiana de nuestra ciudad», ha señalado. La celebración ha coincidido con la fiesta de san Antonio María Claret, fundador de la congregación. A partir de su figura,  Valera ha recordado los rasgos de una vocación misionera arraigada en la escucha de la Palabra, la oración y la atención a los más desfavorecidos. Una espiritualidad que une la contemplación con el compromiso cotidiano y que los claretianos han hecho presente en Zamora a través de la enseñanza, el acompañamiento espiritual y la cercanía a las personas. El obispo ha agradecido especialmente su contribución a la transmisión de la fe, la promoción de un laicado activo y comprometido y la devoción a la Virgen bajo la advocación de su Inmaculado Corazón. «Gracias por haber sido germen de fe para tantas generaciones», ha manifestado, reconociendo una labor que forma parte de la memoria de numerosas familias y de la propia diócesis. La despedida de la comunidad religiosa abre una nueva etapa en la que continuará la tarea del Colegio Corazón de María. El centro mantiene su actividad, su identidad claretiana y su proyecto educativo, con la responsabilidad del equipo docente y el acompañamiento de la congregación. La reorganización de sus comunidades, en la que se enmarca esta decisión, preserva así la continuidad de su misión educativa en Zamora. D. Fernando ha dirigido también su mirada a este futuro, animando a los profesores a mantener viva la vocación evangelizadora y el amor a quienes tienen delante cada día en las aulas. En este sentido, ha subrayado que el carisma claretiano continúa y ha ofrecido la cercanía de la Iglesia diocesana para acompañar esta nueva etapa: «Esta Diócesis está para todo lo que necesitéis». La historia de los claretianos en Zamora se remonta a los primeros años del siglo XX. Su presencia dio origen al Colegio Corazón de María, que abrió sus puertas en 1941 y se trasladó en 1980 a su actual sede en la carretera de Almaraz. Desde las aulas y desde otros ámbitos de la vida eclesial, los misioneros han contribuido a la formación humana y cristiana de generaciones de zamoranos. En esta despedida, el prelado ha invitado a recoger ese legado como una responsabilidad para toda la comunidad diocesana. «Vuestra marcha deja un vacío doloroso en nuestro presbiterio y en la vida diocesana, pero también nos deja una herencia que cuidar», ha afirmado. Una herencia que ha concretado en una llamada: «Ser hombres y mujeres de la Palabra, testigos del amor a los pobres y tejedores de paz y de comunión». La homilía ha concluido con una oración por el camino misionero de los claretianos y por la continuidad de su carisma entre quienes mantienen su obra en Zamora, con gratitud por el servicio recibido y confianza en la nueva etapa que comienza.
24/10/2026más info
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La Diócesis de Zamora informa sobre un procedimiento canónico en curso
Ante las informaciones publicadas en las últimas horas en diferentes medios, la Diócesis de Zamora considera oportuno realizar las siguientes precisiones. En el marco de su compromiso con la transparencia, el buen gobierno y el correcto funcionamiento de sus instituciones, y tras tener conocimiento de posibles irregularidades de carácter económico-administrativo y relacionadas con el ejercicio de responsabilidades eclesiales, el Obispo de Zamora ordenó en su momento la apertura de la correspondiente investigación previa, de acuerdo con lo establecido por el Derecho Canónico. Concluida esta fase y apreciada la existencia de elementos suficientes para que los hechos fueran examinados en sede judicial, las actuaciones siguieron el cauce previsto por el ordenamiento canónico. El 29 de enero de 2026 quedó constituido el Tribunal Colegial encargado de conocer el correspondiente proceso penal judicial ante el Tribunal de la Rota de la Nunciatura Apostólica en España, con sede en Madrid. El procedimiento continúa en curso y todavía no se ha dictado una resolución definitiva sobre los hechos examinados. La diócesis subraya su pleno respeto a la presunción de inocencia de la persona sometida al procedimiento y a todas las garantías que le reconoce el ordenamiento jurídico de la Iglesia.  La Diócesis de Zamora confía en la actuación del Tribunal y respetará la resolución que corresponda. Mientras el procedimiento permanezca abierto, y precisamente por respeto a su desarrollo y a los derechos de todas las partes, no realizará valoraciones adicionales sobre su contenido.
20/10/2026más info
Los profesores de Religión reciben la Missio de manos de Fernando Valera
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  La iglesia de San Andrés acogió en la tarde de ayer la celebración de la Missio Canónica de los profesores de Religión de la Diócesis de Zamora, presidida por el obispo, Fernando Valera. Tras participar en la conferencia de Emilio José Justo sobre «La espiritualidad de nuestro tiempo», los docentes han recibido el envío para desarrollar su tarea en los centros educativos durante este curso. «Salís a las aulas no en nombre propio, sino en comunión con toda esta Iglesia de Dios que camina en Zamora». Con estas palabras, el obispo recordado el sentido de la Missio, que expresa un encargo eclesial y una vinculación con la comunidad diocesana que van más allá de una habilitación profesional. Fernando Valera relacionó la vocación de los profesores con el camino que emprende la diócesis en este trienio pastoral, bajo el lema «La Eucaristía, epifanía del Espíritu que transforma el corazón». «No podemos responder a los retos del mundo educativo con nuestras solas fuerzas humanas. Necesitamos volver al centro, a la fuente donde el pan se parte y la vida se renueva», señaló. Desde esta convicción, invitó a los docentes a cuidar su oración y su encuentro personal con Cristo: «Antes de enseñar, el profesor de Religión debe contemplar. Evangelizar en la escuela es, ante todo, acompañar y sembrar esperanza». Una llamada a alimentar la propia fe para que los alumnos encuentren en ellos, además de un docente, un testigo. El obispo elevó esta reflexión a la realidad cotidiana del aula, donde enseñar implica también escuchar, acompañar y estar atentos a las necesidades de cada alumno. En sus palabras, llevar la Eucaristía a la escuela significa «mirar a los alumnos con la ternura de Dios, curar las heridas de la soledad, escuchar las preguntas más profundas de sus jóvenes corazones y enseñarles a abrir la mirada hacia los más necesitados». También quiso recordar a quienes viven su trabajo en soledad que cuentan con la comunidad diocesana. «Sed constructores de puentes, artesanos de comunión y de fraternidad», les pidió. Su mensaje concluyó con una invitación a renovar la confianza en la misión recibida: «Sed valientes, sed alegres, sed testigos. No tengáis miedo de echar las redes una vez más en vuestros colegios e institutos». Mensaje del obispo a los profesores Una mirada a la espiritualidad de nuestro tiempo La tarde comenzó en la Casa de la Iglesia–Seminario San Atilano con la conferencia de Emilio José Justo, que inauguró el ciclo «Temas fronterizos» del Centro Teológico San Ildefonso. El teólogo situó la espiritualidad contemporánea en torno a tres búsquedas: la interioridad, la bondad y la trascendencia. El deseo de cuidar la vida interior, el compromiso con los demás y la apertura a algo que va más allá de lo material son, según explicó, expresiones de una inquietud espiritual que sigue presente en nuestra sociedad. Justo invitó a reconocer lo valioso de estas búsquedas y a acoger la llamada que también plantean a la Iglesia: cuidar la oración, el silencio y la experiencia de Dios, sin reducir la vida cristiana al funcionamiento de las estructuras o al cumplimiento de obligaciones. Al profundizar en la identidad de la espiritualidad cristiana, situó en el centro a Jesús de Nazaret: «Para vivir la espiritualidad cristiana tenemos que mirar a Jesús y tenemos que vivir con él y vivir como él». Una relación que implica a toda la persona y se expresa en el amor y en el compromiso concreto con los demás. «La propuesta cristiana de espiritualidad es Jesús. Mirar a Jesús, escuchar a Jesús y dejar que Jesús impregne nuestra vida», afirmó. La reflexión dio paso a un diálogo con los asistentes antes de que los profesores se trasladaran a San Andrés para celebrar la Missio. Ver la ponencia de Emilio Justo en YouTube Galería de imágenes
17/10/2026más info
Zamora prepara la despedida de la comunidad claretiana tras 125 años en la ciudad
Zamora prepara la despedida de la comunidad claretiana tras 125 años en la ciudad
La huella de los Misioneros Claretianos en Zamora está ligada a la vida de generaciones de alumnos y familias, a su labor educativa y a su servicio a la Iglesia. Tras 125 años de presencia en la ciudad, la despedida de la comunidad reunirá a la sociedad zamorana y a la comunidad diocesana en dos actos de agradecimiento, los días 23 y 24 de octubre. El Colegio Corazón de María acogerá el primero de estos encuentros y la Catedral será el lugar de la eucaristía de acción de gracias, presidida por el obispo, Fernando Valera. La convocatoria, promovida por el Colegio Corazón de María, la Comunidad Claretiana de Zamora y la Provincia Claretiana de Santiago, quiere reconocer una historia de educación, evangelización y servicio. Será también una ocasión para que quienes han formado parte de ella puedan expresar su cercanía y agradecimiento a los misioneros. El viernes 23 de octubre, de 12:30 a 14:00 horas, el Colegio Corazón de María, en la carretera de Almaraz, 18, celebrará un acto de carácter colegial, institucional y social. Alumnado, familias y representantes de las instituciones participarán en un encuentro en el que la música y los testimonios ayudarán a recorrer la memoria de la presencia claretiana en Zamora y su vinculación con la ciudad. La despedida tendrá su expresión diocesana el sábado 24 de octubre, a las 12:00 horas, en la Catedral de Zamora. Fernando Valera presidirá la eucaristía de acción de gracias, que reunirá a la familia claretiana y a la comunidad diocesana para agradecer a Dios estos 125 años de entrega y acompañar a los religiosos en el cierre de esta etapa. Los organizadores invitan a participar a la comunidad educativa actual, antiguos alumnos y sus familias, personas vinculadas a los claretianos y ciudadanos que deseen sumarse a este reconocimiento. Dos celebraciones para poner nombre y rostro al agradecimiento de Zamora a quienes han contribuido, desde las aulas y la misión evangelizadora, a la formación humana y cristiana de tantas personas.
15/10/2026más info
La Diócesis inicia el curso pastoral con una llamada a la comunión, la esperanza y la misión
La Diócesis inicia el curso pastoral con una llamada a la comunión, la esperanza y la misión
La Diócesis de Zamora celebró este lunes la solemnidad de San Atilano, su primer obispo y patrono, con la apertura del nuevo curso pastoral, dedicado este año a la Eucaristía. La jornada comenzó en la iglesia de San Pedro y San Ildefonso con la conferencia del sacerdote Tomás Durán y concluyó con la celebración eucarística presidida por el obispo, Fernando Valera.  Bajo el título «Los cristianos de Filipos escriben a la Iglesia de Zamora», Tomás Durán acercó a los asistentes a la primera comunidad europea evangelizada por san Pablo. Filipos era una ciudad plural, comercial y habitada por distintas creencias; también su comunidad cristiana atravesaba tensiones y divisiones. En la carta a los filipenses, explicó, Pablo conduce a los primeros cristianos hacia las fuentes de la fe y les propone una Iglesia que avanza, vive en misión y permanece abierta a la esperanza. La pregunta sobre cómo se sitúa la Iglesia en la sociedad de su tiempo sigue vigente. Durán la vinculó con los retos actuales de las comunidades: vivir la fe en una cultura plural y democrática, acercarse a las periferias de las ciudades y acompañar a los pueblos afectados por la despoblación. Frente a la tentación del aislamiento o de la división interna, subrayó que la comunión no consiste en ser uniformes, sino en acoger la diversidad y volver juntos a las fuentes que sostienen la vida cristiana: la Palabra, la Eucaristía y el señorío de Cristo. «Solo podemos avanzar coincidiendo los opuestos en las fuentes», afirmó. El sacerdote invitó también a dirigir la mirada hacia los signos de vida que están naciendo en la Iglesia del siglo XXI. Evocó la antigua orientación de la liturgia bautismal hacia Oriente, símbolo del sol naciente, para proponer una Iglesia que mira hacia la luz y acoge con simpatía la cultura actual, con el Concilio Vaticano II como brújula. La Eucaristía presidida por el obispo, Fernando Valera, recogió esta llamada a volver al centro de la vida cristiana. En su homilía, el obispo presentó a Jesús como el Buen Pastor, que conoce a sus ovejas y entrega la vida por ellas. Recordó que, según la tradición, San Atilano, de origen monacal, edificó la Iglesia con la oración, la caridad y una entrega infatigable; e invitó a la comunidad diocesana a seguir esa forma de servicio, permaneciendo junto a su pueblo también en los momentos de dificultad. Valera señaló que en la Iglesia que peregrina en Zamora nadie queda al margen: las personas mayores, las familias que luchan por tener un hogar y salir adelante, los sacerdotes entregados a su misión y quienes sufren pobreza, violencia o exclusión forman parte de la viña del Señor. «Nadie sobra», recordó. Al comenzar el curso, el obispo presentó la Eucaristía como fuente de comunión y envío: en el Pan de Vida, la Iglesia se reúne, supera los muros que la separan y recibe la fuerza para curar heridas y acompañar a quienes sufren. Finalmente, encomendó el camino diocesano a María Santísima y animó a cuidar la vida interior y la oración ante el Sagrario.   Homilía Obispo Fernando Valera
05/10/2026más info
La diócesis celebra San Atilano con una conferencia y una eucaristía en San Ildefonso
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  La diócesis de Zamora celebra hoy, lunes 5 de octubre, la festividad de San Atilano, su primer obispo y patrono. La iglesia de San Pedro y San Ildefonso acogerá esta tarde los actos diocesanos: a las 19.00 horas, el sacerdote salmantino Tomás Durán pronunciará la conferencia «Los cristianos de Filipos escriben a la Iglesia de Zamora» y, a las 20.00 horas, el obispo Fernando Valera presidirá la eucaristía. Una convocatoria que invita a los fieles a reunirse para celebrar su fe y la memoria del patrono. La fiesta de San Atilano remite a los orígenes de la Iglesia diocesana y ofrece una ocasión para dar gracias por la fe transmitida durante más de mil años en estas tierras. Su celebración ha estado vinculada tradicionalmente al comienzo del curso pastoral, como recogen las convocatorias diocesanas de años anteriores, con una llamada a la oración y a la participación de las distintas comunidades y realidades de la diócesis. Monje y compañero de San Froilán, San Atilano ejerció su ministerio episcopal en Zamora a comienzos del siglo X. Los primeros testimonios sobre su vida aparecen en un relato sobre San Froilán conservado en la Biblia mozárabe de la catedral de León, redactado en el año 920. Su trayectoria está ligada a la vida monástica y a la predicación del Evangelio, en un tiempo de reorganización de las comunidades cristianas. Sus restos se conservan en la iglesia de San Pedro y San Ildefonso, junto a los de San Ildefonso de Toledo. Este templo constituye, por tanto, un lugar especialmente significativo para la celebración de su fiesta y para la memoria religiosa de Zamora. En él se custodian también objetos que la tradición vincula al santo, entre ellos su anillo pastoral. La celebración de esta tarde reúne formación y oración en torno al patrono diocesano. Ante su memoria, la Iglesia de Zamora está llamada a renovar su compromiso con el anuncio del Evangelio, la comunión entre sus comunidades y el servicio a los demás.
04/10/2026más info
Los Premios San Atilano distinguen a quienes protegen a las personas y cuidan los templos
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La diócesis de Zamora ha celebrado esta mañana en el teatro del Seminario San Atilano, la sexta edición de los Premios San Atilano. El obispo, Fernando Valera, ha entregado los galardones al teniente coronel Héctor David Pulido García, antiguo jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Zamora, en la categoría social, y al colectivo de trabajadores y trabajadoras del programa de apertura de monumentos de la diócesis, en la categoría eclesial. La gala ha reunido a autoridades civiles y militares, miembros del Consejo de Gobierno diocesano, representantes de asociaciones y cofradías, y medios de comunicación, en un acto de reconocimiento a dos formas de servicio que contribuyen al cuidado de las personas y del patrimonio: la seguridad y la acogida. En su intervención, Valera ha situado el sentido de estos premios en la necesidad de reconocer y proponer ejemplos de entrega al bien común. «El bien que hacemos nos va construyendo como personas y, por supuesto, como cristianos», ha afirmado. El obispo ha señalado que los premiados representan lo mejor de la tierra y de la Iglesia zamoranas y ofrecen una referencia para toda la sociedad. Asimismo, ha recordado la responsabilidad de la diócesis de ofrecer una palabra que aliente, transmita esperanza y dé voz a quienes no la tienen. Una palabra que, en una jornada como esta, sea también de alegría y ayude a mirar al futuro con confianza. Al dirigirse a Héctor David Pulido, el obispo ha evocado la llegada de ambos a Zamora y el vínculo construido desde entonces con esta tierra. Ha agradecido su cercanía a la Iglesia diocesana, tanto en los momentos felices como en las situaciones difíciles, y ha destacado su manera de ejercer la responsabilidad: firme y comprensiva, leal y valiente, atenta y comprometida. El premio social reconoce su servicio al frente de la Comandancia de Zamora desde 2020, su proximidad a la población y su atención a las necesidades de una provincia extensa y dispersa, especialmente en el medio rural. En sus palabras de agradecimiento, Pulido ha hecho extensivo el reconocimiento a los más de 600 hombres y mujeres de la Guardia Civil que prestan servicio en la Comandancia de Zamora. También ha expresado su profundo afecto por la provincia y ha compartido el significado que ha tenido para él su participación en las celebraciones religiosas, procesiones y romerías. «Aquí yo he escuchado a Dios por primera vez, en este silencio zamorano», ha señalado, al recordar una experiencia de fe que desea conservar en su nueva etapa. El galardón eclesial ha puesto el foco en quienes hacen posible que los templos diocesanos permanezcan abiertos y reciban a vecinos y visitantes. Su trabajo permite acercarse a un patrimonio que reúne siglos de historia, arte y devoción, y adquiere especial relevancia en las pequeñas localidades afectadas por la despoblación. Fernando Valera ha subrayado que esta tarea tiene una dimensión profundamente pastoral, porque la amabilidad, la paciencia y la dedicación de quienes reciben a los visitantes son también el rostro de la Iglesia. «Vosotros sois los guardianes de las llaves del tiempo», ha afirmado, agradeciendo su contribución al cuidado del patrimonio y a la acogida en los templos. Dos representantes han recogido el premio en nombre del colectivo. En su intervención, Rosy, trabajadora de la iglesia de San Ildefonso, ha extendido el agradecimiento a los compañeros que les precedieron en esta labor y ha explicado el compromiso con el que desempeñan su tarea: «En cada jornada, en cada llave que gira en la cerradura, ponemos alma y corazón». También ha recordado que su servicio une fe y cultura al mostrar los templos como espacios vivos de acogida. La apertura del acto ha estado a cargo del vicario general, Pedro Faúndez, quien ha destacado la importancia de reconocer y agradecer lo positivo dentro y fuera de la Iglesia. Su intervención ha presentado la acogida y la seguridad como dos servicios complementarios, sostenidos por personas concretas y necesarios para la vida de la provincia. Ha señalado, además, que los premios quieren ofrecer referentes de entrega, responsabilidad y compromiso con el bien común, en sintonía con los valores del Evangelio. La celebración ha contado también con acompañamiento musical, un dueto que ha interpretado obras de Schubert y Bach. La sexta edición de los Premios San Atilano ha concluido con un vino español en el claustro del Seminario San Atilano - Casa De la Iglesia.
03/10/2026más info
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