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Secretariado de Pastoral de la Salud
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Inicio y Equipo

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Secretariado de Pastoral de la Salud

El Secretariado de Pastoral de la Salud es el organismo diocesano para la promoción de la comprensión cristiana de la salud y de la enfermedad, y la atención pastoral a los enfermos y sus familias.

Estará presidido por su Director e integrado por algún profesional de la salud, algún capellán de Hospital, alguna religiosa dedicada este campo, algún representante de la Frater y algún voluntario.

Sus tareas principales son:

  1. Conocer y analizar la realidad de nuestra Diócesis en este ámbito.
  2. Promover la iluminación cristiana de la salud y de la enfermedad.
  3. Sensibilizar a la comunidad cristiana sobre la realidad y valor de la salud y de la enfermedad así como sobre el cuidado a los enfermos y sus familias.
  4. Potenciar la cercanía con las familias que tengan enfermos, así como con los profesionales que los tratan.
  5. Cuidar la atención y formación integral de los agentes de pastoral de la salud (capellanes, profesionales de la salud...), así como la creación equipos de atención y acompañamiento de enfermos y sus familias.
  6. Promover, coordinar y alentar los Movimientos cristianos de enfermos y profesionales de la salud, y, en concreto, la Fraternidad Cristiana de Enfermos y Minusválidos.
  7. Participar en los organismos eclesiales, regionales y nacionales.

Nuestro Equipo

Directora: Dña. María de la Concepción del Teso Aliste

Avda. Requejo, 17. 49020 Zamora
980 524 609
salud@diocesisdezamora.es

Reportajes Destacados

Peregrinación a Lourdes: la alegría de la misión
Peregrinación a Lourdes: la alegría de la misión
Del 6 al 10 de julio ha tenido lugar la peregrinación anual de la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes de la Diócesis de Zamora. Reproducimos a continuación la crónica que ha hecho una de las peregrinas, Julia Fernández Garretas. Zamora, 21/07/15. Un año más emprendemos el camino hasta el lugar donde nos espera la Madre. El día 6 de julio a las 6,30 de la mañana, desde Zamora emprendemos la ruta rumbo a Lourdes; los peregrinos de Benavente se unen a nosotros y juntos, después de saludarnos, empezamos la peregrinación con el rezo de Laudes. “Pies que andan los caminos sembrando transparencias… Su pisada” Este año, como siempre, vamos bien acompañados. D. Javier Fresno, D. Fernando Ruiz y D. Benito García animan espiritualmente nuestra marcha. La Eucaristía concelebrada por nuestros sacerdotes y el Sr. Párroco de Villalbilla (Burgos) fue lo que nos puso realmente en el camino hacia Lourdes. Y aquí surge la pregunta: ¿qué motivación, qué es lo que vamos, qué voy buscando a Lourdes? Entre cantos, rezo del rosario y alguna cabezada llegamos a nuestro destino. Después de la acomodación en el hotel y reponer fuerzas con la cena, cada cual fue a encontrarse con la Madre, primera visita a la gruta, paseo, procesión de las antorchas, etc. En la mañana del día 7 tuvimos la Eucaristía en la gruta, en el lugar del primer encuentro de Bernardette con la Señora. Presidió la Celebración en Sr. Obispo de Plasencia. Pedimos a María que nos pusiera a los pies de su Hijo y nos ayudara a transmitir a los hermanos la alegría de ser cristianos en la misión que cada uno tenemos que realizar como integrantes de una comunidad misionera. “Alegría de la misión” Señor, quiero hacer tu voluntad, ponme en camino. La visita por el itinerario de Bernardette ocupó el resto de la mañana. ¿Por qué María se fijó en ella? La humildad y la disponibilidad estuvieron al principio de la misión. A las 16 horas el Señor nos llama a la conversión en la Celebración Penitencial. Se nos invita a entrar en nuestro interior, a reconocer nuestro pecado, a eliminar los obstáculos que nos impiden encontrarnos de verdad con Jesús y con los hermanos. Ir al Padre, ponernos en sus manos y dejarnos abrazar por Él, y ponernos de nuevo en camino. 21 horas. Participación en la Procesión de las Antorchas. Acompañar a María con el rezo de Rosario siempre es un gozo. El día 8 a las 9.30 horas participamos en la Misa Internacional en la Basílica de Pio X. Todos los cristianos unidos a la Iglesia Universal. Juntos en la transmisión de la fe. Alegres en la Misión. Después de comer, a las 14,30 horas hicimos una excursión por los Pirineos. Al llegar a Pont D’ Espagne, un grupo continuó el ascenso caminando y el resto se quedó contemplando la naturaleza desde donde nos dejó el autobús. Agua por todas partes que forman inmensas cascadas... una belleza indescriptible. Con San Francisco de Asís doy gracias a Dios que nos colma de favores. Gracias, Señor, por la belleza de todo los creado, gracias por la sensibilidad con que me regalas, gracias por mis padres, que también me diste y me educaron en la contemplación de lo bueno y de lo bello de las personas y de la Creación. Día 9 a las 10 horas. Misa en la Cripta. Otra experiencia en la que Jesús nos regala su amor y a la que tenemos que responder. El sacerdote hizo referencia en su homilía al lema de este año: alegría de la misión. A ejemplo de Jesús que convirtió el agua en vino por intercesión de María, tenemos que llevar a nuestras casas, parroquias... la alegría de la gracia que aquí hemos recibido y que tenemos que comunicar. 11 horas. Rezo del Via Crucis. Con la lectura de las estaciones, la meditación y las canciones adecuadas nos hemos sentido unidos a Jesús y en su sufrimiento hemos acompañado a la Madre. ¿Cómo vivimos la cruz de cada día? ¿Cuál es nuestro acompañamiento a los hermanos que sufren? Aquí no me resisto a compartir unos versos que me ayudan a la reflexión: “Con la cruz a cuestas… Cayó tres veces… En el camino, en las cuestas arriba. Cargó con todos los pesares, les dio lo que pedían, y luego sus despojos, lo que dejaron. A otros dio sus obras, sus actos de amor, esa alegría, la Cruz quedó clavada, Reír ya no podría. Con la Cruz a cuestas y encima cuesta arriba. 17 horas. Procesión del Santísimo. Momento íntimo de cada uno con Jesús. El Señor que se quedó con nosotros quiere encontrase en lo más profundo de cada persona. ¡Gracias, Señor! Despedida y gratitud Día 10. A las 8 horas. Hemos llegado al final, y como no podría ser de otra manera hemos terminado con la Eucaristía celebrada en la Cripta. Se nos invita a caminar, a compartir, a llevar la alegría a nuestra misión, que es la misión de la Iglesia. Últimos momentos en Lourdes... cada uno nos despedimos a nuestra manera, sabiendo que la Madre siempre nos espera. Antes de terminar cabe dar las gracias más efusivas a todos y cada uno de los integrantes de la peregrinación. Gracias a nuestros sacerdotes que han estado pendientes de cualquier detalle, gracias al conductor siempre disponible y amable, gracias a todos por la contribución a la convivencia que ha sido muy buena, gracias sobre todo a María que nos ha guiado hasta su Hijo.
21/07/2015más info
Así son los capellanes de hospitales
Así son los capellanes de hospitales
El acompañamiento pastoral de los enfermos en los hospitales públicos de Zamora, una realidad fundamental, que explica Viky Esteban en este reportaje. Bernardo Pérez lleva 14 años visitando a los enfermos del Hospital Provincial de Zamora y José María Casado y Volusiano Calzada comparten esta misma tarea en el Hospital Virgen de la Concha de la capital. Los dos primeros son sacerdotes diocesanos, el tercero es misionero del Verbo Divino, y los tres ofrecen el servicio de capellanía en los hospitales. Ellos están al lado de los enfermos y de sus familias todos los días, junto a ellos en los momentos más delicados: el sufrimiento, el dolor, la enfermedad. Entre los tres visitan diariamente a unos 200 enfermos en Zamora, tarea que compaginan con sus trabajos en parroquias. “Yo voy todas las tardes, excepto los domingos, a visitar a los enfermos. Yo creo que nuestra presencia les da ánimo a los enfermos y también confianza. Se sienten más reconfortados. A veces no les podemos hablar porque ellos no pueden hacerlo o porque tienen muchos dolores. Pero es en esos momentos cuando los familiares más te agradecen la visitan y te piden que no dejes de hacerlo”, explica José María. Por su parte, Bernardo, párroco de Gema del Vino, visita todos los días a todos los enfermos del Hospital Provincial. “Reciben con mucho agrado la visita casi todos ellos, otros son más reticentes, pero éstos son los menos. Incluso algunos, si te retrasas por cualquier cosa, te echan de menos y te preguntan dónde has estado”. Este sacerdote considera que aún la labor del capellán es más respetada por las personas mayores: “los ancianos aprecian mucho al sacerdote y agradecen que los visites en la enfermedad”. Las reticencias de algunas familias o enfermos a recibir la visita del capellán aparecen por desconocimiento del servicio que ofrece este sacerdote en el hospital. “Cuando ven aparecer el cura se creen que es porque el enfermo está más grave o lo relacionan con la muerte”, afirma Bernardo. Sin embargo, la verdadera función del capellán es acompañar y dispensar los sacramentos a esas personas que, temporalmente, se encuentran impedidas. La relación con médicos y enfermeras es muy buena. “A veces alguna enfermera, que son con las que más coincidimos, pues nos aconseja que visitemos a algún enfermo porque está más decaído”, detalla José María. Los tres sacerdotes coinciden en apuntar que el paciente y la familia necesitan en algunos momentos dirección espiritual para afrontar la dificultad. Un extremo que apunta Valeriana Román, que lleva más de una semana acompañando a su marido en el Clínico: “Cuando viene el sacerdote para mí es un apoyo y un ánimo enorme. Siempre se agradece que vengan a anunciarte al Señor”. Si no estuvieran... ¿quién lo haría? Eugenio Sanz Heras, de 74 años, ha estado ingresado tres veces a lo largo de este año en el Hospital Virgen de la Concha de Zamora. La primera vez, en abril, estuvo en la planta de Cardiología; tiempo después acudía a urgencias y acabó ingresado durante once días en Urología; y la última vez, en el mes de julio, volvía a esta misma planta para que le realizaran una biopsia complicada. Por cierto, los resultados fueron excepcionales: ni rastro de tumoración maligna. A lo largo de este tiempo, su profunda fe le ha ayudado a aceptar la enfermedad con “mucha paz” como él mismo lo define - ¿Qué relación ha mantenido con los dos capellanes del Virgen de la Concha en los distintos momentos que ha estado hospitalizado? - Con todos he tenido una relación extraordinaria. Yo pienso que, tanto ellos como yo, seguimos el mismo camino. Los capellanes y yo creemos que hay que seguir mirando arriba. Yo he aceptado la enfermedad con una paz tremenda por estar en la Iglesia y especialmente por pertenecer al Camino Neocatecumenal. Yo vivo esta fe en Cristo Rey, que es donde está nuestra comunidad, pero nuestra parroquia es la de Santa María de la Horta. - ¿Cómo es la relación diaria con José María y Volusiano? - Pues ellos vienen por aquí todos los días, si no es uno es otro. Nos dan ánimo para que aceptemos la enfermedad con paz. Nos ayudan a saber que de todo acontecimiento se puede sacar algo positivo, incluso de la enfermedad. Todo lo que nos envía el Señor es extraordinario. Si lo recibes así, vivirás con mucha paz la adversidad. - ¿Cómo conserva la fe en el Señor cuando hay sufrimiento? - Es una pregunta sencilla, pero me cuesta explicarlo. Mira, mi antiguo párroco me dijo una vez: “¿Le pides cuentas a Dios?”, y yo le dije: “Nunca. Si Él me lo ha mandado es para que yo descubra que no soy nada, que estamos en sus manos”. Al final, lo importante es confiar en el Señor porque estamos en sus manos - ¿Considera importante la labor del capellán? - Muy importante. Cuando estás hospitalizado, los profesionales sanitarios se preocupan de que estés bien físicamente, pero de lo espiritual, si no estuvieran los sacerdotes, ¿quién lo haría? Su labor complementa a la de médicos y enfermeras, que también hacen muy bien su trabajo. Preguntas respondidas ¿Qué es un capellán? Capellán es un miembro del clero que sirve en una institución particular a un grupo de fieles que no están organizados ordinariamente en una parroquia o misión. Así, un capellán está asignado a una capilla privada, en instituciones seculares como colegios, unidades militares (capellán castrense), barcos, prisiones (capellán penitenciario), hospitales, universidades, departamentos de policía, parlamentos, etc. ¿Por qué hay curas en los hospitales? En virtud del los Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado español, firmados en 1979, “el Estado reconoce y garantiza el ejercicio del derecho a la asistencia religiosa de los ciudadanos internados en establecimientos penitenciarios, hospitales, sanatorios, orfanatos y centros similares, tanto privados como públicos”. Además, se señala que “el régimen de asistencia religiosa católica y la actividad pastoral de los centros mencionados que sean de carácter público serán regulados de común acuerdo entre las competentes Autoridades de la Iglesia y del Estado. En todo caso, quedará salvaguardado el derecho a la libertad religiosa de las personas y el debido respeto a sus principios religiosos y éticos”. ¿Es esto un privilegio de la Iglesia Católica? No. En noviembre de 1992 el Estado firmó sendos Acuerdos de Cooperación con las confesiones religiosas que tienen reconocido el “notorio arraigo” en nuestro país:?evangélicos, judíos y musulmanes. En ellos se garantiza, a los miembros de estas confesiones, el ejercicio del derecho a la asistencia religiosa a internados en centros o establecimientos penitenciarios, hospitalarios, asistenciales u otros análogos del sector público.
21/08/2014más info
Crónica de la peregrinación diocesana a Lourdes
Crónica de la peregrinación diocesana a Lourdes
Publicamos a continuación la crónica que ha hecho de la peregrinación diocesana a Lourdes una de los participantes, Julia Fernández Garretas. En ella detalla lo vivido entre el 30 de junio y 4 de julio de 2014. Zamora, 14/07/14. “Seguir hacia delante día a día. Constancia para alcanzar la meta”. Es el día 30 de junio, 6,30 de la madrugada. El autobús llega a la plaza de la Marina para recoger a los primeros peregrinos. ¿Los primeros? No. A algunos les ha tocado madrugar más. A las 7,30 se nos unen los peregrinos de Benavente. Estamos en camino. El rezo de Laudes nos pone en contacto con el Señor de la Vida, al cual damos gracias y rogamos. Con el saludo del Sr. Obispo queda inaugurada la Peregrinación. Tema Pastoral: Alegría de la conversión. ¿Qué venimos a hacer en Lourdes? Alegría del Evangelio: alegría del encuentro con Dios que siempre tiene la iniciativa. Dios nos acompaña siempre. Conversión: la conversión es un don, una gracia de Dios que nos sorprende siempre.  Caminos de la conversión: oración. Para pedir el don de la conversión y Penitencia. Volverse hacia Dios. Llegada al Santuario de Begoña. La Madre nos da la bienvenida. Celebración de la Eucaristía. La presidió nuestro Sr. Obispo, concelebrando los sacerdotes que peregrinan con nosotros. En breves palabras D. Gregorio nos exhortó a que nos ayudáramos todos para que el Señor tenga vía libre e nuestro interior. Después de comer, de nuevo en camino, un camino gozoso porque nuestra primera meta era Lourdes. Al llegar, y después de instalarnos, tuvimos tiempo libre. Día 1 de julio Empezamos el día con la Misa en la cripta. El Señor se pone a nuestro lado y a cada uno nos da su amor. Espera nuestra respuesta. A las 10,30 aproximadamente hicimos el Vía Crucis por la montaña Espelugues. Fue una nota más del amor del Señor, que se derrama en cada uno de nosotros, para que seamos apóstoles de ese mismo amor con nuestros hermanos. Nos pone en el camino. “Escucha y verás”. Nos invita a salir de nosotros mismos, a dar siempre, pero también a aprender a recibir con humildad la ayuda que los hermanos nos pueden prestar. Después de la comida y un ratito de descanso, compartiendo un café o charlando, teníamos tiempo libre. Un grupo subió a la montaña: Autobús-funicular-subida a pie hasta la cumbre. Las vistas desde allí son maravillosas. Hay que buscar siempre una meta más alta. El esfuerzo y el sacrificio de cada día culminan en la alegría de haber llegado y nos conducen a estar siempre en camino. A las 21 horas, procesión mariana de las antorchas. El agua fue nuestra compañera en todo el recorrido. Una nueva experiencia. La oración unida al sacrificio. Al acompañar a María, tuvimos el recuerdo de la Madre, acompañando siempre a su Hijo y hoy la Madre de todos, la Madre de la Iglesia nos acoge y nos dice como a Bernardita: haced penitencia y oración. Día 2 de julio A las 9,30 horas, Misa internacional en la Basílica de San Pío X. “Alegría de la conversión”. Alegría del encuentro con Dios. Él nos acompaña siempre. Es una experiencia que se nos ofrece para vivir intensamente un encuentro bajo dos dimensiones: con Cristo, que se nos da a cada uno, y con todos los hermanos que nos vuelven a llevar a Él. Después de la comida y un ratito de descanso, o tertulia alrededor de un sabroso café, realizamos una excursión por los Pirineos para visitar las cuevas de Betharran. Fue una visita de relajación y esparcimiento en la que se nos ofreció un espectáculo visual excepcional: belleza interior de la tierra en la que se han ido formando estalactitas, estalagmitas y figuras caprichosas a lo largo de miles de años a partir de un elemento fundamental: El agua. Día 3 de julio A las 9,45 horas, Misa en la Gruta, concelebrada por los Sres. Obispos de las Diócesis de Mondoñedo-Ferrol, Astorga y Zamora. De la Diócesis de Lugo, un Sr. Vicario. Todos los sacerdotes de las respectivas Diócesis anteriormente citadas que estaban en la peregrinación. Se hizo referencia a la Alegría de la Conversión. ¿Qué es lo que nos tenemos que llevar de Lourdes? Fue una experiencia al lado de la Madre, y todos buscando a Jesús por su intercesión. A continuación hicimos el recorrido por Lourdes siguiendo el camino de Santa Bernardita: familia paterna y materna. Casa paterna, donde nació y dio los primeros pasos. Molino, calabozo, iglesia parroquial. Nos detuvimos ante la pila bautismal, donde Bernardita entró a formar parte de la comunidad cristiana. Hicimos una pequeña reflexión: ¿Qué quería la Virgen de Bernardita? ¿Por qué esa niña que ni siquiera sabía leer? Y hoy, ¿qué quiere la Virgen de cada uno de nosotros? A las 17 horas, procesión del Santísimo. Debido al mal tiempo tuvo lugar en la Basílica de San Pío X. Otra experiencia que el Señor nos regala: Él que se ha quedado con nosotros, nos bendice a cada uno. Ya podemos ir a los demás hermanos. Somos enviados. A las 22,30 horas aproximadamente tuvo lugar la oración de despedida en la pradera.  Se empezó la oración con la lectura del Evangelio de Lucas 1, 26-38. Dios mira a María. La Virgen es invitada a concebir a Jesús. María mira a Dios. María responde por la obediencia de la fe. Da su consentimiento y llega a ser la Madre de Jesús. Es bienaventurada. Dios nos mira en María. La mirada de María es la mirada de Dios en cada uno de nosotros. Dios nos ha traído hasta Lourdes. Él ha tenido la iniciativa. ¿Cuál es nuestra respuesta? ¿Qué quiere de cada uno de nosotros? Nos ha hecho libres, pero nos ha trazado un camino. Día 4 de julio A las 7 horas salimos de Lourdes. Nos despedimos de estos días con nostalgia, pero sabiendo que cada cual tenemos nuestro sitio y es ahí donde tenemos que responder. Rezamos Laudes. El viaje hacia Javier había comenzado, pero algunos imprevistos hicieron que nos fuéramos retrasando y a pesar de todos los esfuerzos no llegamos para celebrar la Eucaristía, como conclusión de la peregrinación. Visitamos la iglesia, recordamos a San Francisco de Javier, y allí el Señor nos ayudó de nuevo para que nos pusiéramos en sus manos. ¿Qué más? Después de una buena comida, emprendimos otra vez la ruta, que nos llevó a nuestros destinos entre el rezo del Rosario, una película de San Francisco de Javier y conversaciones diversas. El Señor ha puesto lo suyo, ahora nos toca a nosotros. Galería fotográfica de la peregrinación
14/07/2014más info
La Pastoral de la Salud, lugar privilegiado de la caridad
La Pastoral de la Salud, lugar privilegiado de la caridad
Zamora, 15/02/14. El director nacional del Departamento de Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el sacerdote Jesús Martínez, pronunció el pasado jueves 13 de febrero la charla “Fe y Caridad”, enmarcada en la celebración de la Jornada Mundial del Enfermo. El ponente comenzó explicando la relación entre la fe y la caridad: “existe entre ellas una relación circular. La fe, especialmente en la teología de Juan y de Pablo, se ve como un camino que conduce al amor. Nos los dice también Santo Tomás”. Para el responsable de Pastoral de la Salud de la CEE creer y amar representan las exigencias que resumen todas las características del auténtico seguidor de Cristo, tanto del sano como del enfermo. Jesús Martínez durante su conferencia mencionó también la caridad entre los egipcios y en el mundo grecorromano. Al parecer la civilización egipcia es la que tuvo una idea humanitaria más alta: igualdad en la justicia, derechos de la mujer y los niños, derechos de los esclavos, ayuda a los miserables, etc. El culto a la divinidad, según Martínez, estaba ligado a la asistencia a los pobres. Sin embargo, estos principios se deben habitualmente a “un intercambio de intereses” donde la comunidad o el individuo buscan su propio interés. Una filantropía que poco tiene que ver con el significado cristiano de la caridad con los pobres. “El pobre es considerado un daño para la ciudad, por eso se socorre al pobre. Es un acción defensiva, no caritativa”. La caridad en la vivencia de la fe bíblica se sustenta en varios pilares. El primero, un Dios que ama a su pueblo. “El Antiguo Testamento nos presenta el rostro velado del Padre, pero con una Palabra clara y vivencial. Se trata de un Dios que interviene históricamente a favor del pueblo: ¡qué bien sabes ayudar al débil, socorrer al brazo sin fuerzas! (Job 26,2)”. Pero también se encuentran en el Antiguo Testamento huellas claras de la respuesta del hombre a ese amor: yo te amo, Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador (Sal 18, 1-2), recuerda Jesús Martínez. Esa respuesta de amor se expresa también en el servicio y obediencia, observando sus mandamientos y siguiendo sus caminos. Otro de esos pilares es el amor más allá de uno mismo, el amor al prójimo. “Éste aparece en el Antiguo Testamento en periodo más bien tardío (Lv 19, 18): amarás a tu prójimo como a ti mismo”. En la parte final de su ponencia, Jesús Martínez apuntó algunas líneas de acción para, desde la caridad, ser promotores de salud: - Redescubrir la dimensión de la caridad como acción eclesial. Normalmente la Iglesia y sus comunidades han derivado el tema de la salud a aquellos grupos o personas que atendían a los enfermos, sin embargo, hoy vemos que es un tema que está en la raíz del ser y del vivir de Jesús y, por lo tanto, también lo tendrá que ser de la comunidad que quiera imitarlo - La Pastoral de la Salud, lugar privilegiado de la caridad. Aquellas personas que asumen en nombre de la comunidad de fe la tarea y el servicio a los enfermos deberán tener presente y trabajar por: que los enfermos y sus familias encuentren en la comunidad cercanía y acogida; visitar a todo enfermo, nadie que sufra ha de ser ignorado; conocer las necesidades de los enfermos; acercarles la vida de la comunidad (eucaristía, la Palabra, las actividades…); y tener presente a la familia, que muchas veces son sufridores en silencio. El director de Pastoral de la Salud de la CEE finalizó su intervención diciendo: “el hombre y la mujer de fe vivimos conscientes de que ante los grandes problemas, que nos impulsan casi al desasosiego y al abatimiento, el Señor nos dirige palabras de ánimo: yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo (Mt 28, 20)”. Audio de la conferencia Galería fotográfica  
15/02/2014más info
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