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Belén Panero es ya la primera presidenta en la historia de la Cofradía de la Concha
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28/07/2023

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Belén Panero es ya la primera presidenta en la historia de la Cofradía de la Concha

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Zamora, 27 de julio de 2023.Belén Panero Ramos ha recibido el apoyo unánime de los hermanos de la Cofradía de la Virgen de la Concha para suceder a Ricardo Flecha, último presidente de la cofradía que deja su cargo por razones de salud y por compromiso con la hermandad.

Belén de esta manera se convierte en la primera mujer que presidirá la cofradía más antigua de España. Hasta la fecha había ostentado el cargo de vicepresidenta y desde el jueves 29 de julio de 2023, la Cofradía será presidida por una mujer a la que no le resulta ajena la responsabilidad por su experiencia en el mundo de la religiosidad popular.

 

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Cinco días, 22 parroquias y decenas de encuentros han permitido al obispo, Fernando Valera, acercarse a la realidad humana, social y eclesial de la comarca de Alba. Desde Olmillos de Castro, primera parada en la mañana del miércoles, hasta la celebración conjunta que este domingo ha reunido en Carbajales de Alba las cruces procesionales de todas las comunidades, la visita pastoral ha dejado una misma imagen: la de una Iglesia rural pequeña en número, pero sostenida por la fidelidad de quienes continúan rezando, celebrando y cuidando la vida de sus pueblos. La visita pastoral regresaba a esta zona doce años después. No ha sido únicamente un recorrido por templos ni una revisión de necesidades materiales. En cada localidad se ha repetido, con las peculiaridades propias de cada comunidad, un esquema sencillo: acogida del obispo, oración, presentación de la historia y de la realidad actual de la parroquia, diálogo con los fieles y una palabra de Fernando Valera mirando hacia el futuro. Así, junto a la despoblación, el envejecimiento o la dificultad para conservar un patrimonio que supera muchas veces las posibilidades de comunidades muy pequeñas, han aparecido también la fidelidad de los mayores, el trabajo silencioso de quienes mantienen abiertas y cuidadas las iglesias, la riqueza de las devociones populares y, sobre todo, la necesidad de avanzar hacia una Iglesia en la que cada bautizado asuma su responsabilidad. Miércoles, 2 de septiembre | Alba Norte: comenzar escuchando La visita comenzó en Olmillos de Castro y continuó durante la mañana por Navianos de Alba y Perilla de Castro, donde el obispo presidió la Eucaristía. Por la tarde, el recorrido llevó a Fernando Valera hasta Santa Eufemia del Barco, Losilla de Alba y Marquiz de Alba. Era la primera de las seis jornadas previstas en esta fase de Alba. El repique de las campanas acompañó la llegada del obispo a unos pueblos en los que vecinos, responsables parroquiales y, en varios casos, alcaldes y concejales quisieron participar en la acogida. En Olmillos hubo tiempo también para acercarse a quienes representan la memoria viva de estas comunidades, como Manuela, de 96 años, y Teresa, de 100. A lo largo del día fueron apareciendo algunas de las cuestiones que atravesarían después toda la visita: la pérdida de población, el envejecimiento, la ausencia de relevo generacional y la preocupación por conservar los templos y sus bienes. Fernando Valera invitó a contemplar esta realidad sin resignación y recurrió a la imagen de la naturaleza que, después de un incendio, vuelve lentamente a regenerarse: también las comunidades cristianas están llamadas a buscar caminos nuevos sin renunciar a sus raíces. En cada templo, la presentación de la parroquia permitió mirar al pasado para comprender el presente y preguntarse por el futuro. En Losilla de Alba, por ejemplo, la atención se detuvo también en la riqueza de su patrimonio, con su retablo del siglo XVI y su cruz parroquial de platería zamorana. En Marquiz de Alba, última parada del día, la acogida adquirió un carácter especialmente expresivo, con alfombras rojas a la entrada y obras de temática religiosa preparadas para recibir al obispo. La primera jornada dejaba ya una de las enseñanzas que Fernando Valera repetiría durante los días siguientes: el valor de una comunidad cristiana no se mide exclusivamente por el número de personas que la integran. En cada pequeño pueblo permanece una parte de la Iglesia diocesana y, con ella, una historia de fe que merece ser escuchada, acompañada y cuidada.   Jueves, 3 de septiembre | Patrimonio, mayores y corresponsabilidad La segunda jornada fue una de las más intensas. El itinerario comenzó en Losacio, siguió por Vegalatrave y Losacinoy, ya por la tarde, condujo al obispo hasta Muga de Alba, Carbajales de Alba y Manzanal del Barco. En Losacio, Fernando Valera fue recibido por numerosos vecinos, junto al alcalde, Manuel Fernández Caballero, y los mayordomos vinculados a la Virgen del Puerto, una devoción profundamente arraigada en la localidad. Allí volvió a hacerse visible el contraste demográfico que afecta a la comarca: de una población que superaba ampliamente el medio millar de habitantes a mediados del siglo XX a una comunidad hoy muy reducida. El obispo recordó además el incendio de 2022, que llegó muy cerca de la ermita de la Virgen del Puerto sin alcanzarla, y agradeció el esfuerzo de quienes continúan manteniendo viva la parroquia. En Vegalatrave, historia y patrimonio ocuparon buena parte de la conversación. La fachada de inspiración neogótica del templo contrasta con el retablo barroco dedicado a San Lorenzo, cuya conservación continúa siendo uno de los retos de la parroquia. También se habló de las campanas y de la necesidad de seguir buscando fórmulas que hagan posible preservar un patrimonio que pertenece a la memoria religiosa y cultural del pueblo.La iglesia de Losacino estaba prácticamente llena para recibir al obispo. Allí se recordó la transformación experimentada por el pueblo con la construcción del salto de Ricobayo y el traslado de su ubicación durante el siglo XX. El cuidado del templo de San Pelayo mereció la felicitación de Fernando Valera, que volvió a animar a vivir el futuro desde la fe, la esperanza, el compromiso y la alegría. Uno de los encuentros patrimonialmente más significativos tuvo lugar en Muga de Alba. La iglesia de Santa Eulalia conserva unas singulares pinturas murales y decoraciones renacentistas recuperadas parcialmente a partir de 2018. El obispo pudo conocer también el sistema de conservación preventiva instalado para controlar parámetros como la temperatura, la humedad o la luminosidad. La comunidad aprovechó su presencia para invitar formalmente a Fernando Valera a regresar en mayo de 2027, cuando se conmemorarán los 75 años de la cofradía de la Virgen de Fátima. Pero la visita pastoral quiso salir también de los templos. En Carbajales de Alba, Fernando Valera visitó la residencia de mayores, donde saludó personalmente a los residentes, compartió un momento de oración y bendijo a la comunidad. Entre ellos estaba Antonio, de 102 años. Después se acercó al centro de salud y a las instalaciones de Fundación Personas, donde usuarios y trabajadores lo recibieron con especial cariño y le mostraron parte del trabajo que realizan diariamente. Ya en la parroquia de Carbajales, la historia de la Virgen de Árboles, el patrimonio religioso, el bordado tradicional y la propia evolución demográfica de la localidad sirvieron para poner palabras a una realidad compartida por toda Alba. Ante ella, el obispo insistió en una de las principales claves pastorales de estos días: la disminución del número de sacerdotes no puede conducir a la desaparición de la vida comunitaria, sino que exige avanzar hacia nuevas formas de presencia y acompañamiento, con una participación creciente de los laicos, los diáconos permanentes, los futuros ministerios laicales y las comunidades evangelizadoras. La jornada concluyó en Manzanal del Barco, con el templo lleno para celebrar la Eucaristía. La memoria del antiguo pueblo, el río Esla, la histórica barca que dio nombre a la localidad y la evolución de su comunidad volvieron a unir pasado y presente. Después de la celebración hubo tiempo para el encuentro directo con los vecinos. Viernes, 4 de septiembre | Alba Sur: cada comunidad cuenta El viernes comenzó la visita a Alba Sur. Siete pueblos formaron parte del recorrido: Vide de Alba, El Castillo de Alba, Videmala, Cerezal de Aliste, Pino del Oro, Bermillo de Alba y Fonfría, donde la jornada concluyó con la celebración de la Eucaristía. Si durante los días anteriores la despoblación había estado presente en muchas conversaciones, esta jornada permitió verla todavía con mayor claridad. En Vide de Alba, en torno a una docena de vecinos, algunos de ellos hijos del pueblo desplazados expresamente para la ocasión, esperaban al obispo junto al alcalde. El reducido número de asistentes no restó intensidad al encuentro. Los niños presentes preguntaron directamente a Fernando Valera por la misión de un obispo y por el sentido de la visita, mientras algunos de los mayores recuperaban fotografías antiguas que permitieron recorrer la memoria del pueblo y de su comunidad cristiana. La siguiente parada, El Castillo de Alba, hizo todavía más visible esa realidad. Apenas tres o cuatro personas mantienen allí su residencia habitual durante todo el año. La acogida fue, precisamente por ello, especialmente sencilla y significativa: el pequeño grupo se reunió en el templo para rezar y compartir un tiempo con el pastor de la diócesis. El recorrido prosiguió por Videmala, Cerezal de Aliste, Pino del Oro y Bermillo de Alba. En cada una de estas comunidades volvió a repetirse el diálogo entre raíces, realidad actual y futuro: la historia de las parroquias y sus devociones, el esfuerzo de los vecinos por conservar las iglesias y la pregunta inevitable sobre cómo mantener una presencia eclesial estable cuando las comunidades son cada vez más pequeñas. La Eucaristía celebrada en Fonfría cerró la jornada. No se trataba simplemente del último acto del día. La celebración eucarística ha sido uno de los hilos conductores de toda la visita y enlaza además con el objetivo pastoral que la diócesis quiere trabajar especialmente durante el próximo curso. En torno a la mesa del altar, comunidades diferentes se reconocen formando una misma Iglesia, más allá del tamaño de cada pueblo o de la frecuencia con la que un sacerdote pueda estar presente. Sábado, 5 de septiembre | De la devoción a la caridad y de la caridad a la Eucaristía La tarde del sábado estuvo dedicada a Carbajosa de Alba y Villalcampo. En Carbajosa, los vecinos acogieron con sencillez a Fernando Valera y compartieron con él su interés y preocupación por la recuperación del retablo parroquial, un proyecto en el que la propia comunidad viene trabajando. Una vez más, el patrimonio apareció durante la visita no únicamente como una cuestión económica o artística, sino como parte de la historia de fe recibida de las generaciones anteriores y que corresponde transmitir a las siguientes. Antes de llegar a Villalcampo, la comitiva realizó una parada en la ermita de la Virgen de la Encarnación, situada entre ambas localidades. Las mayordomas recibieron allí al obispo y le explicaron la profunda devoción que existe en la zona hacia esta advocación mariana, una de las conocidas popularmente como las «Siete Hermanas». El encuentro concluyó con el rezo de la Salve. Desde la ermita, Fernando Valera se dirigió a la residencia de mayores Virgen de la Encarnación, donde saludó a los residentes y compartió con ellos unos momentos antes de trasladarse a la parroquia de San Lorenzo de Villalcampopara presidir la Eucaristía. Ermita, residencia y parroquia dibujaron así, casi sin pretenderlo, una síntesis de la vida cristiana que ha atravesado toda la visita: la devoción que alimenta la fe, la atención a las personas —especialmente a los mayores— que la convierte en caridad y la Eucaristía que reúne de nuevo a la comunidad. Domingo, 6 de septiembre | Veintidós cruces para una sola Iglesia La última jornada comenzó en San Pedro de las Cuevas, una de las parroquias más pequeñas de la diócesis. El pueblo cuenta con apenas una decena de habitantes censados y todavía menos permanecen en él durante el invierno. Sin embargo, alrededor de una docena de personas se reunió para recibir al obispo, algunas llegadas expresamente desde fuera. Fue un encuentro sencillo en una localidad enclavada junto al Esla y rodeada por un paisaje que forma parte inseparable de su identidad. En el interior del pequeño templo, Fernando Valera compartió la oración con los vecinos, contempló algunos de sus bienes religiosos y volvió a explicar el sentido de la visita pastoral: encontrarse personalmente con el Pueblo de Dios, también —y quizá especialmente— allí donde ese pueblo está formado por muy pocas personas. Desde San Pedro de las Cuevas, la jornada regresó a Carbajales de Alba, convertida esta vez en punto de encuentro de las 22 parroquias visitadas durante estos días. Antes de la celebración, Fernando Valera fue recibido en el Ayuntamiento por el alcalde, Roberto Fuentes Gervás, y miembros de la corporación municipal. Tras unas palabras de bienvenida y la bendición del obispo, comenzó el recorrido hacia la iglesia. Una flauta y un tamboril, interpretados por un vecino ataviado con el traje tradicional, encabezaron el camino de autoridades y representantes eclesiales. En el templo esperaba la imagen que resumiría toda la visita: las 22 cruces procesionales de las parroquias de Alba Norte y Alba Sur. Una a una entraron en procesión mientras la iglesia, completamente llena, recibía a fieles llegados desde los distintos pueblos. Las cruces ocuparon los primeros bancos formando lo que el párroco, Ángel Carretero, describió como un auténtico «bosque de cruces», signo de esperanza para la Iglesia que peregrina en esta tierra. Ángel Carretero y el vicario parroquial, Agustín Crespo Casado, fueron nombrando una a una las comunidades. Al escuchar el nombre de cada parroquia, su cruz era levantada. Comunidades de diez, treinta, cien o varios centenares de habitantes quedaban así situadas en un mismo plano: distintas en su historia y en su realidad, pero pertenecientes a una única Iglesia. Fernando Valera resumió en la homilía lo vivido durante estos cinco días. Visiblemente emocionado en algún momento, explicó que la visita pastoral constituye uno de los momentos más importantes y hermosos del ministerio de un obispo. Desde la Palabra de Dios proclamada este domingo volvió a insistir en la corresponsabilidad en la vida de las comunidades cristianas, en la corrección fraterna y, por encima de todo, en el amor como signo distintivo del discípulo de Cristo. Hubo también palabras de agradecimiento para los sacerdotes, para quienes colaboran diariamente en las parroquias, para los representantes municipales y para todos los que han abierto las puertas de sus pueblos durante estas jornadas. El encuentro continuó después de la Eucaristía con un tiempo de convivencia. El salón cedido por el Ayuntamiento y la propia plaza acogieron a numerosos asistentes antes de despedir al obispo con un nuevo aplauso. Una visita que no termina al marcharse el obispo Con la celebración de Carbajales concluye la visita pastoral a las 22 parroquias de Alba, pero no el camino abierto durante estos días ni la visita al conjunto del arciprestazgo de Aliste-Alba, que continuará posteriormente por las comunidades de Aliste. Lo sucedido desde el miércoles deja preguntas que no terminan con la marcha del obispo. Cómo transmitir la fe cuando apenas quedan niños; cómo acompañar comunidades muy dispersas; cómo conservar un patrimonio construido para pueblos que tuvieron muchos más habitantes; cómo afrontar la reducción del número de sacerdotes; y, especialmente, cómo hacer efectiva la responsabilidad que nace del Bautismo para que la vida de la Iglesia no dependa exclusivamente del sacerdote. Pero la visita ha dejado también respuestas. Están en quienes siguen abriendo cada semana las puertas de una iglesia aunque sean pocos; en quienes limpian, preparan las flores, leen, cantan o custodian las llaves; en las mayordomas y cofradías que mantienen las devociones recibidas; en quienes regresaron estos días a sus pueblos para encontrarse con el obispo; en los mayores que conservan la memoria y en los niños que todavía preguntan. Alba ha mostrado durante cinco días sus dificultades, pero también una fe que permanece. Y las 22 cruces reunidas este domingo en Carbajales han ofrecido quizá la mejor catequesis de toda la visita: ninguna de estas pequeñas parroquias camina sola.   HOMILÍA DEL OBISPO EN LA MISA ESTACIONAL DE LA VISITA PASTORAL A LA COMARCA DE ALBA   Hermanos y hermanas de la querida zona de Alba, ¡paz y bien en el Señor! Concluir esta visita pastoral es, ante todo, dar gracias a Dios por el latido vivo de nuestras comunidades, por vuestra fe sencilla, por vuestras manos abiertas y acogedoras. Al caminar por vuestros pueblos, por vuestros caminos de arraigo y esperanza, he palpado esa Iglesia cercana que no teme mostrar el rostro amoroso de Dios. La Palabra que hoy nos regala el Señor nos muestra la belleza y el desafío de la caridad fraterna, esa que brota directamente del misterio insondable de la Trinidad: un Dios que es comunión, amor entregado y derramado. San Pablo nos lo recuerda con la fuerza de la verdad: toda la Ley encuentra su plenitud en un solo mandamiento: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». El amor no es una teoría bonita para los días de fiesta; es el suelo sagrado donde pisa nuestra convivencia diaria en los pueblos de esta tierra de Alba. Y Jesús, en el Evangelio de Mateo, nos lleva de la mano a lo concreto, a la carne de nuestras relaciones. Nos habla de la corrección fraterna. ¡Qué fácil es hablar por detrás y qué difícil es mirar a los ojos con amor! El Señor nos enseña un camino limpio y valiente: si tu hermano falla, ve y habla con él a solas. No para ajustar cuentas, no para alimentar el orgullo herido, sino movidos por la urgencia del amor. Como nos recordaba san Agustín con tanta agudeza: “el que ofende ya se ha hecho una herida grave a sí mismo”. ¿Cómo vamos a mirar hacia otro lado? Tú puedes olvidar la ofensa que te hicieron, pero jamás puedes ser indiferente ante la herida que desgarra el alma de tu hermano. Esta responsabilidad recíproca es el termómetro de nuestra madurez cristiana. La corrección fraterna, vivida con esa gradualidad que nos marca Jesús —primero a solas, después con testigos, finalmente en el corazón de la comunidad—, no es exclusión, es el grito desesperado y tierno de la misericordia que busca rescatar al que se pierde. Requiere, es verdad, una inmensa humildad, la misma sencillez de corazón que caracteriza a esta tierra noble y trabajadora. Nadie está libre de caer; por eso todos necesitamos ser corregidos y todos estamos llamados a ser custodios de la fe y de la vida del otro. A este tejido fino de la caridad se une el milagro de la oración en común. «Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». La oración en la intimidad del hogar es indispensable, sí, pero el Señor nos pide que nos ejercitemos en la sinfonía de la concordia. Una comunidad desunida es una contradicción viva del Dios Trinitario. Ejercitarnos en la oración comunitaria es afinar nuestros corazones para que suenen al unísono, formando un solo acorde de alabanza y súplica que sube al cielo. La visita pastoral ha sido, ante todo, un ejercicio de cercanía y de escucha. No se trata únicamente de conocer templos, estructuras o necesidades materiales, sino de entrar en contacto con la vida concreta de cada comunidad: rezar juntos, celebrar la fe, escuchar vuestras dificultades y esperanzas y animar a quienes, muchas veces en poblaciones pequeñas y envejecidas, continúan sosteniendo con fidelidad la vida cristiana. Durante estas jornadas ha habido momentos de oración y celebración de la eucaristía, encuentros con las comunidades parroquiales, con sus responsables y con los alcaldes. Muy entrañable han sido las visitas a personas mayores o enfermas que no pueden participar habitualmente en la vida de la parroquia. Para mí este tiempo ha supuesto la experiencia del pastor que se acerca, escucha y acompaña. También la oportunidad para agradecer el compromiso de sacerdotes, diáconos permanentes, laicos y comunidades que, en medio de las dificultades propias del mundo rural, siguen buscando nuevas formas de vivir, compartir y transmitir la fe. Esta visita pastoral a la comarca de Alba es el soplo fresco del Espíritu que enciende de nuevo el compromiso en vuestras parroquias y nos invita a vivir la Eucaristía como “fuente y culmen de la vida cristiana”. Que María santísima, Madre de la Iglesia, aquí Ntra. Sra. de Árboles y en tantas advocaciones de la zona, interceda por nosotros. Que ella nos enseñe a corregir con amor, a orar con un solo corazón y a caminar juntos por los senderos de la historia sabiendo que, en medio de nuestras fragilidades, Él está aquí, habitando nuestra comunión. Que Dios os bendiga.    
07/09/2026más info
Visita pastoral al arciprestazgo de Aliste Alba
Visita pastoral al arciprestazgo de Aliste Alba
El obispo de Zamora, Fernando Valera, inicia este miércoles, 2 de septiembre, una nueva etapa de su visita pastoral a la diócesis, que durante los próximos meses estará centrada en el arciprestazgo de Aliste-Alba, comenzando por las comunidades cristianas de la zona de Alba.  Fue hace doce años cuando se produjo la última visita pastoral a este arciprestazgo que, a lo largo de este primer trimestre, será recorrido por el obispo para conocer de primera mano su realidad, compartir tiempo con sus sacerdotes y agentes de pastoral y, sobre todo, encontrarse con las personas que mantienen viva la presencia de la Iglesia en estos pueblos. La visita pastoral es, ante todo, un ejercicio de cercanía y de escucha. No se trata únicamente de conocer templos, estructuras o necesidades materiales, sino de entrar en contacto con la vida concreta de cada comunidad: rezar juntos, celebrar la fe, escuchar sus dificultades y esperanzas y animar a quienes, muchas veces en poblaciones pequeñas y envejecidas, continúan sosteniendo con fidelidad la vida cristiana. Durante estas jornadas habrá momentos de oración y celebración de la eucaristía, encuentros con las comunidades parroquiales y con sus responsables y, siempre que sea posible, visitas a personas mayores o enfermas que no pueden participar habitualmente en la vida de la parroquia. Fernando Valera quiere que su presencia en Alba y posteriormente en Aliste sea, especialmente, la presencia de un pastor que se acerca, escucha y acompaña. Una oportunidad también para agradecer el compromiso de sacerdotes, diáconos permanentes, laicos y comunidades que, en medio de las dificultades propias del mundo rural, siguen buscando nuevas formas de vivir, compartir y transmitir la fe. La visita permitirá además al obispo conocer mejor esta parte de la diócesis y compartir con sus habitantes sus inquietudes, sus necesidades y también la riqueza humana y cristiana que permanece viva en cada uno de sus pueblos.
02/09/2026más info
Fernando Valera preside la primera reunión tras la reestructuración de los siete arciprestazgos
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El obispo, Fernando Valera, ha presidido este martes la primera reunión del Colegio de Arciprestes tras la reciente reestructuración de los siete arciprestazgos de la diócesis. En el encuentro han participado también el vicario general, Pedro Faúndez, y el provicario general, Millán Núñez. La reunión ha permitido afrontar el comienzo del nuevo curso pastoral, compartir la realidad y las principales necesidades de los diferentes territorios y establecer líneas de coordinación para el trabajo de los próximos meses. El Colegio de Arciprestes está formado por José Alberto Sutil, arcipreste de Aliste-Alba; Francisco Ortega Vicente, de Benavente-Tierra de Campos; César Salvador, de El Pan; Juan José Carbajo, de Sayago; Manuel Iglesias, de Toro-La Guareña; José Luis Miranda, de El Vino; y Héctor Galán, de Zamora-Ciudad. La reestructuración de los arciprestazgos busca adaptar la organización territorial a la realidad actual de la diócesis, fortalecer la acción pastoral y favorecer una mayor coordinación entre los sacerdotes, los agentes de pastoral y las comunidades cristianas. En este contexto, los arciprestes desempeñan un servicio esencial de comunión, acompañamiento y cercanía. Su labor permite estrechar la relación entre el obispo, los sacerdotes y las parroquias, además de promover el trabajo compartido dentro de cada territorio. Esta primera reunión ha puesto de manifiesto la voluntad de afrontar el nuevo curso desde la escucha, la corresponsabilidad y el servicio, atendiendo a la diversidad de las comunidades que forman la Iglesia diocesana de Zamora.
01/09/2026más info
Fallece el sacerdote diocesano D. Francisco Serrano Llamas a los 94 años
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La Diócesis de Zamora comunica con pesar el fallecimiento de D. Francisco Serrano Llamas, sacerdote diocesano, a los 94 años de edad y después de casi 69 años de ministerio sacerdotal. En la actualidad residía en el Hogar Reina de la Paz de Zamora y era capellán emérito del Hospital Recoletas. D. Francisco nació en Zamora, en la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, el 23 de noviembre de 1931. Fue ordenado presbítero el 21 de septiembre de 1957 y, apenas unos días después, recibió sus primeros encargos pastorales como ecónomo de Palazuelo de las Cuevas y encargado de San Vicente de la Cabeza. Poco después asumió también la atención pastoral de Villarino de Cebal. El 25 de octubre de 1973 comenzó la etapa más extensa de su ministerio al ser nombrado ecónomo de San Cebrián de Castro y encargado de Piedrahita. En 1986 fue nombrado párroco de estas comunidades, responsabilidad que continuó desempeñando durante más de tres décadas mediante las sucesivas renovaciones de sus encargos pastorales. Su prolongada vinculación con San Cebrián de Castro marcó especialmente su vida sacerdotal. Allí acompañó durante años a varias generaciones de fieles y permaneció al servicio de la comunidad hasta que, el 3 de julio de 2007, fue nombrado párroco emérito. Tras esta larga etapa en el ámbito rural, D. Francisco continuó su ministerio en Zamora, especialmente cerca de las personas mayores y de los enfermos. En septiembre de 2009 fue nombrado capellán de la Residencia San Gregorio y, en enero de 2011, capellán del Hospital Recoletas. Durante sus últimos años residió en el Hogar Reina de la Paz. La Diócesis de Zamora agradece su extensa trayectoria sacerdotal, marcada por la fidelidad al ministerio recibido, el servicio constante a las comunidades que le fueron encomendadas y el acompañamiento espiritual de las personas mayores y enfermas. Asimismo, encomienda su alma a la misericordia de Dios y expresa su cercanía y oración por su familia, por el presbiterio diocesano, por las comunidades en las que desarrolló su ministerio y por todas las personas que lo conocieron y acompañaron. La capilla ardiente ha quedado instalada en la funeraria El Tránsito, en Zamora. El funeral por su eterno descanso se celebrará mañana, sábado 29 de agosto, a las 12:00 horas, en la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes. Descanse en paz, descanse en Dios.
28/08/2026más info
Comunicado de la diócesis de Zamora
Comunicado de la diócesis de Zamora
La Diócesis de Zamora informa de la existencia de un procedimiento canónico relacionado con una acusación de abuso sexual formulada contra un sacerdote diocesano por hechos que, según los testimonios recibidos, habrían tenido lugar cuando las personas denunciantes eran menores de edad. Ante esta acusación, el obispo, Fernando Valera, inició la correspondiente investigación previa canónica, en la que se recogieron los testimonios y la documentación necesarios para el esclarecimiento de los hechos. Una vez concluida esta fase, el expediente fue remitido al Dicasterio para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede, organismo competente en esta materia, que ha examinado las actuaciones realizadas y ha determinado la apertura del correspondiente procedimiento canónico para esclarecer los hechos y depurar, en su caso, las responsabilidades que pudieran derivarse. Asimismo, la Diócesis puso los hechos en conocimiento de las autoridades civiles competentes y mantiene su plena disposición a colaborar con ellas en todo aquello que pueda ser requerido. En el ámbito eclesiástico se adoptaron, además, diversas medidas cautelares respecto del sacerdote: el cese temporal de sus oficios como párroco, la suspensión temporal del ejercicio público de su ministerio y la prohibición de participar en cualquier actividad en la que estén implicados menores de edad. En todo caso, estas medidas tienen carácter preventivo y no prejuzgan el resultado de los procedimientos en curso. La Diócesis de Zamora reitera su compromiso firme con la protección de los menores y de las personas vulnerables, con el esclarecimiento de cualquier situación de esta naturaleza en colaboración con las autoridades civiles y eclesiásticas competentes. Del mismo modo, manifiesta su disposición a la escucha, acogida y acompañamiento de las personas implicadas, a la vez que solicita prudencia mientras se desarrollan los procedimientos correspondientes, que deberán llevarse a cabo con todas las garantías para la parte denunciante y con el debido respeto a la presunción de inocencia del acusado.
27/08/2026más info
Las Hermanitas de los Ancianos Desamparados celebran en Zamora la fiesta de su fundadora
Las Hermanitas de los Ancianos Desamparados celebran en Zamora la fiesta de su fundadora
La comunidad de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Zamora celebra este miércoles la fiesta de santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, fundadora de la congregación y patrona de la ancianidad. El obispo, Fernando Valera, ha presidido la eucaristía en el Hogar Reina de la Paz, acompañado por las religiosas, sacerdotes, residentes, trabajadores, familiares y personas vinculadas a esta casa. La celebración ha reunido a la gran familia de las Hermanitas en una jornada especialmente significativa para una congregación cuya misión está ligada, desde sus orígenes, a la acogida y el cuidado de las personas mayores, especialmente de aquellas que viven situaciones de mayor vulnerabilidad. Precisamente, la dignidad de los mayores y el valor cristiano del cuidado han ocupado buena parte de la homilía de Fernando Valera. El obispo ha presentado a santa Teresa Jornet como una mujer que supo convertir su fe en entrega concreta y descubrir la presencia de Dios en las personas más frágiles. «¿Qué fue la vida de santa Teresa de Jesús Jornet sino una gran vigilia de amor?», se ha preguntado. Para el obispo, la fundadora mantuvo «la lámpara de la fe encendida a través del aceite generoso de la caridad concreta» y supo reconocer al Señor «en el rostro del necesitado y del frágil». Desde esta imagen evangélica, Valera ha dejado una de las claves de la celebración: «Cuidar de un anciano es mantener la lámpara de la humanidad encendida en medio de las oscuridades del mundo». Los mayores, «raíces que sostienen el presente» El obispo se ha dirigido especialmente a los residentes del Hogar Reina de la Paz para reivindicar el valor de la ancianidad y rechazar cualquier mirada que sitúe a las personas mayores en los márgenes de la sociedad. «No sois pasado que se apura; sois memoria viva, sois raíces que sostienen el presente», ha afirmado. Fernando Valera ha recordado que toda vida, independientemente de la etapa en la que se encuentre, «merece ser vivida con plenitud, con respeto y con dignidad». Una afirmación que enlaza con el propio carisma de santa Teresa Jornet y con la misión que las Hermanitas continúan desarrollando hoy en Zamora: acompañar la fragilidad desde la cercanía, el cuidado y el reconocimiento de la dignidad de cada persona. «La prolongación de las manos de Teresa» Fernando Valera ha tenido también palabras de agradecimiento para las religiosas y para los trabajadores de la residencia. Su labor, ha señalado, no puede entenderse únicamente desde una dimensión asistencial, sino como una forma concreta de entrega al otro. «Vuestra vocación no es una mera tarea asistencial; es una respuesta de fe», ha afirmado, una respuesta que se concreta «en el otro que necesita una palabra de aliento, en la mano temblorosa que busca apoyo y en la fragilidad acogida como sagrario vivo». El obispo ha agradecido a las Hermanitas que continúen siendo «la prolongación de las manos de Teresa en nuestra tierra zamorana» y que custodien diariamente la dignidad de quienes encuentran en esta casa su hogar. Las Hermanitas de los Ancianos Desamparados mantienen su presencia en Zamora desde 1973, dando continuidad al carisma iniciado por santa Teresa de Jesús Jornet en el siglo XIX. Nacida en Aitona (Lleida) en 1843, Teresa Jornet dedicó su vida al servicio de los ancianos desamparados y, junto al sacerdote Saturnino López Novoa, puso en marcha la congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Falleció el 26 de agosto de 1897 en Llíria (Valencia). Fue canonizada por Pablo VI en 1974 y proclamada patrona de la ancianidad en España en 1977. Al término de su homilía, Fernando Valera ha encomendado a santa Teresa Jornet a los residentes de la casa y ha pedido para ellos «paz en el alma, fortaleza en el cuerpo y la alegría serena de saberos infinitamente amados». Su oración se ha extendido también a las familias, trabajadores, voluntarios y religiosas que sostienen diariamente la vida del Hogar Reina de la Paz, para que este «oasis de misericordia siga latiendo en Zamora».
26/08/2026más info
La Iglesia despide a D. Eleuterio Fernández: una vida entregada al servicio de Dios y de los demás
La Iglesia despide a D. Eleuterio Fernández: una vida entregada al servicio de Dios y de los demás
La Iglesia ha despedido hoy a D. Eleuterio Fernández, sacerdote de la Diócesis de Zamora, en una celebración exequial presidida por el obispo, Fernando Valera, y concelebrada por el arzobispo de Valladolid, Mons. Luis Argüello, y el obispo emérito, Francisco Piorno. Junto a ellos, numerosos sacerdotes, familiares, amigos y personas que compartieron con D. Eleuterio distintas etapas de su vida y de su ministerio han querido acompañarlo en este último adiós. “Tello, como le llamaban sus amigos, un día escuchó la voz del Señor a seguirle y le siguió”, ha recordado Fernando Valera durante la homilía. Una llamada que marcó toda una existencia y que fue tomando forma en la entrega cotidiana, en el servicio pastoral y también en la aceptación de la enfermedad y de la fragilidad de los últimos años. Ante su féretro, Valera ha invitado a contemplar la muerte desde la esperanza cristiana: “Solo Dios es el garante de la vida y de la historia”, para concluir confiando en que “el Dios de la vida transformará ahora su sufrimiento en plenitud”. Fernando Valera ha expresado también el agradecimiento de la Diócesis de Zamora y de todo su presbiterio a la Archidiócesis y a la Casa Sacerdotal de Valladolid por la acogida y el cuidado dispensados a D. Eleuterio, así como a su familia por una dedicación que ha calificado de “encomiable”. Hoy despedimos a un hermano sacerdote después de toda una vida de ministerio. Lo hacemos con el dolor de la separación, pero también con la esperanza que sostuvo su vocación desde aquel primer «sí» hasta el final. Descanse en paz, D. Eleuterio. “Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde yo estoy, estéis también vosotros”. (Jn 14,3)  
17/08/2026más info
De Riomanzanas a Villamayor: un fin de semana marcado por la devoción mariana
De Riomanzanas a Villamayor: un fin de semana marcado por la devoción mariana
La solemnidad de la Asunción y el centenario de la coronación de la Virgen de Socastro han marcado la agenda pastoral del obispo, Fernando Valera, durante un fin de semana que le ha llevado de Riomanzanas a la capital y, finalmente, a Villamayor de Campos. Tres comunidades y tres celebraciones diferentes que muestran una misma realidad: la profunda huella de la devoción mariana en la diócesis y su capacidad para seguir reuniendo a pueblos y familias en torno a la fe. La primera parada tuvo lugar el 15 de agosto en Riomanzanas, donde el obispo presidió la eucaristía de la solemnidad de la Asunción en el marco de las fiestas de la localidad. Junto a Fernando Valera concelebró don Marcelino, sacerdote encargado de la parroquia, y participó el diácono permanente Ignacio Enríquez. En unos días en los que el pueblo vuelve a llenarse con la llegada de vecinos y familias, la celebración se convirtió también en expresión de una fe y unas tradiciones transmitidas entre generaciones. La visita a Riomanzanas refleja, además, una de las dimensiones de la actividad pastoral del obispo: la cercanía a las pequeñas comunidades rurales de la diócesis y a los sacerdotes y agentes pastorales que las atienden a lo largo del año.   Del corazón de Sanabria al Tránsito de Zamora Ese mismo día, ya por la tarde, el prelado presidió la celebración de la Asunción de la Virgen en la iglesia del Tránsito, una cita especialmente arraigada en la ciudad de Zamora. "Mirar al cielo" fue la invitación que realizó en su homilía el obispo. En un templo estrechamente vinculado a esta solemnidad, Valera presentó la Asunción como la Pascua de María y recordó que en ella los cristianos pueden contemplar el destino al que está llamada su propia existencia. "Este templo de El Tránsito se nos convierte en una auténtica alegoría del cielo", afirmó. María, elevada a la gloria, se convierte así en "primicia, figura y señal de una esperanza colmada". Pero esa mirada hacia lo alto, advirtió, no puede convertirse en una forma de apartarse del mundo. María sale al encuentro de Isabel y se pone a su servicio y, por ello, también para el cristiano "servir a los hermanos es el camino verdadero hacia el cielo". El obispo cerró su reflexión con una de las imágenes centrales de la jornada: "Dios ha vencido, el amor ha vencido, la vida ha triunfado para siempre. El amor es más fuerte que la muerte, y el cielo… el cielo tiene rostro y corazón de Madre".   Cien años de la coronación de la Virgen de Socastro El recorrido pastoral tuvo el domingo una última parada de especial relevancia en la localidad de Villamayor de Campos, donde el obispo presidió la celebración del primer centenario de la coronación de Nuestra Señora de Socastro, patrona de la localidad. Cien años después de aquella coronación, Villamayor volvió a reunirse en torno a su patrona para recordar un acontecimiento histórico, pero también para renovar una devoción que atraviesa generaciones. Valera quiso mirar precisamente hacia quienes precedieron a la comunidad actual: "Hace cien años vuestros abuelos la coronaron reina de sus vidas; hoy nos toca a nosotros coronarla de nuevo con el oro más valioso que un hijo puede ofrecer a su madre: la perseverancia en la fe, el amor sincero a los hermanos y la esperanza que no defrauda". Tomando como referencia el Evangelio de la mujer cananea, habló de una fe capaz de perseverar ante la dificultad y ha presentado a María como "la primera creyente, la mujer de la fe indómita que estuvo al pie de la cruz sin desfallecer". La celebración concluyó con una mirada hacia el futuro y una petición para que Nuestra Señora de Socastro bendiga a los mayores que han transmitido la fe, proteja a las familias y "encienda en el corazón de los jóvenes la alegría de seguir a su Hijo".
17/08/2026más info
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