Comunicación

27/03/2025

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Caminando juntos, la senda de la sinodalidad

Desde septiembre de 2022, nuestra Iglesia de Zamora ha ido recorriendo la senda del redescubrimiento de la misión compartida de todos sus miembros. El 23 de septiembre de dicho año tuvo lugar la I Asamblea Diocesana, en palabras de nuestro obispo D. Fernando, “un proceso espiritual de discernimiento comunitario a través de un encuentro diocesano, como punto de partida”. Una primera convocatoria en la que los miembros de delegaciones y consejos serán invitados a sumarse al prelado para promover un “dinamismo expansivo que llegue a todos, con la misión de discernir cuáles van a ser las acciones concretas y revisables que vamos a realizar como Iglesia”.     En el año 2023, fue convocada la II Asamblea Diocesana con la conciencia, por parte de D. Fernando, de que “se trata de un camino largo iniciado el curso pasado, que no busca sólo una serie de actos puntuales. Tenemos la certeza de que el Espíritu Santo es el que va abriendo nuevos caminos y guiándonos como Pueblo en lo que Dios quiere de nosotros”.   En esta ocasión, de nuevo en una única sesión, el sábado 23 de septiembre se reunieron cerca de 150 participantes en representación de las distintas realidades, parroquias y movimientos de nuestra diócesis. Se continuaba así un camino en el que “nos ayudamos, nos sostenemos mutuamente y estamos llamados a difundir también fuera un clima de fraternidad”, tal y como indicó D. Fernando en su homilía.   El presente curso la III Asamblea Diocesana ha adquirido un carácter más práctico, tanto en su contenido como en su metodología, desarrollándose en tres sesiones y contando con el acompañamiento de los jesuitas, Juan Antonio Guerrero y José de Pablo, especialistas en la conversación en el Espíritu, método de discernimiento impulsado por el papa Francisco en el Sínodo sobre la sinodalidad.   La primera sesión de esta III Asamblea Diocesana tuvo lugar el 28 de septiembre, coincidiendo con la apertura del curso diocesano, bajo el lema “La conversación espiritual: un método para caminar juntos”. Por su parte, la segunda sesión, celebrada el pasado 11 de enero, versó sobre la identidad de la iglesia diocesana de Zamora y los caminos para fortalecer la comunión. En este marco, el próximo 5 de abril finalizará esta III Asamblea Diocesana con la última sesión dedicada a los retos y pistas para el futuro.    

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Nuestro Obispo, Monseñor Fernando Valera, exhorta a todos sacerdotes y fieles a que se tenga en todas las celebraciones eucarísticas y en la liturgia de la horas la siguiente intención. Oración de los fieles en la MisaOremos fervientemente al Señor, nuestro Dios, que envíe al Espíritu Santo, Señor y Dador de Vida, para que sea valorada y protegida la vida de los niños no nacidos, los más ancianos y los enfermos terminales no sean eliminados de la existencia, y sea promovida en todos los ambientes una cultura en favor de la vida. Roguemos al Señor. En la Liturgia de las horasTe pedimos, Señor, que envíes al Espíritu Santo, Señor y Dador de vida, -para que sea valorada y protegida la vida de los niños no nacidos, los más ancianos y los enfermos terminales no sean eliminados de la existencia, y sea promovida una cultura en favor de la vida.   Nuestro obispo nos pide también que oremos fervientemente por el fin de las guerras y la promoción de la paz, unidos al Santo Padre el papa León XIV: Señor Jesús, tú que saludaste a tus discípulos diciendo: “La paz esté con vosotros”, concédenos el don de tu paz y la fortaleza para hacerla realidad en la historia. Que las naciones renuncien a las armas y elijan el camino del diálogo. Desarma nuestros corazones del odio, el rencor y la indiferencia, para que podamos ser instrumentos de reconciliación y haznos constructoresfieles y creativos de paz cotidiana. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.   Descarga las oraciones
14/04/2026más info
Benavente celebra la Veguilla con una llamada a ser bálsamo y esperanza
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Benavente vive este lunes 13 de abril el día grande de la Veguilla, las fiestas patronales en honor de la Virgen de la Vega. La jornada reúne algunos de los momentos más arraigados para la ciudad, como el tradicional reparto del pan de la Veguilla, el repique de campanas, la procesión de la patrona, la ofrenda floral y la misa solemne presidida por el obispo de Zamora, Fernando Valera, en la iglesia de Santa María del Azogue. En su homilía, el obispo ha puesto el acento en la dimensión pascual de esta fiesta mariana y en la cercanía maternal de la Virgen. “Esta mañana, nuestra alegría pascual tiene un nombre entrañable: la Virgen de la Veguilla”, ha afirmado al comienzo de la celebración, recordando que la patrona de Benavente es también la Madre que permanece firme junto a la Cruz y acompaña la esperanza del pueblo creyente. A partir del evangelio proclamado, Fernando Valera ha subrayado que las palabras de Jesús —“Mujer, ahí tienes a tu hijo”— abren un horizonte de cuidado, consuelo y fraternidad. Por eso, ha invitado a contemplar a María como amparo para quienes atraviesan la dificultad y ha recordado que “nadie en Benavente, ninguna familia que lo esté pasando mal, ningún enfermo en el hospital, ningún joven sin horizonte, debe sentirse huérfano”. El obispo ha presentado a la Virgen de la Vega como “la respuesta de Dios a toda soledad” y ha animado a los fieles a aprender de ella ese modo discreto y valiente de permanecer junto a las cruces de los demás. En este sentido, ha insistido en que la devoción a la patrona se traduce también en una forma concreta de vivir el Evangelio, con un corazón abierto a la caridad, a la entrega y a la esperanza. En el tramo final de su homilía, el prelado ha pedido que la patrona ayude a la comunidad cristiana a “pasar del dolor de la Cruz al gozo de la Resurrección”, siendo “bálsamo y esperanza para los que sufren”. En un día especialmente querido por Benavente, la mirada se dirige de nuevo a la Virgen de la Vega como madre, protectora y signo de esperanza para todo su pueblo.   Homilía completa del obispo
13/04/2026más info
La Iglesia de Zamora culmina el Triduo Pascual con la alegría de la Resurrección
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La Diócesis de Zamora ha culminado la celebración del Triduo Pascual con la Vigilia Pascual celebrada en la noche del Sábado Santo en la iglesia de San Pedro y San Ildefonso, después de recorrer, durante tres días, el corazón de la fe cristiana: la entrega de Cristo en la Cena del Señor, su Pasión y muerte en la Cruz, y la victoria definitiva de la vida en la Resurrección. El itinerario litúrgico comenzó el Jueves Santo con la Misa de la Cena del Señor, en la que la Iglesia volvió a contemplar el gesto de Jesús que se entrega por amor y se queda para siempre en la Eucaristía. En su homilía, el obispo, Fernando Valera, recordó entonces que lo que la Iglesia celebra en estos días no es un simple recuerdo del pasado, sino la actualización viva del amor de Dios en medio de su pueblo. A la luz del evangelio del lavatorio de los pies, invitó a reconocer en los más frágiles el rostro concreto de Cristo y a vivir unidos la Eucaristía y la caridad, en una existencia marcada por el servicio, la entrega y la comunión. La celebración del Jueves Santo concluyó con el traslado del Santísimo al monumento y con la invitación a velar en oración junto al Señor, en el umbral de la noche de Getsemaní. Así, la diócesis se adentraba en los días santos con una llamada clara a acompañar a Cristo, a permanecer con Él y a dejar que su amor se traduzca en obras concretas de fraternidad. Ese camino continuó el Viernes Santo con la celebración de la Pasión del Señor, marcada por el silencio, la sobriedad litúrgica y la adoración de la Cruz. En una jornada de profundo recogimiento, la Iglesia de Zamora volvió la mirada hacia Cristo crucificado, reconociendo en su entrega la manifestación suprema del amor de Dios por la humanidad. Durante su predicación, el prelado subrayó que “no celebramos una derrota, sino el refulgente misterio de la cruz”, e invitó a contemplar al Señor como aquel que asume en su propia carne las heridas del mundo. Presentó a Cristo como el Siervo herido que carga con el dolor humano, como el Sumo Sacerdote que ofrece su propia vida y como el Rey cuya soberanía se manifiesta desde la Cruz. Al mismo tiempo, exhortó a la Iglesia diocesana a permanecer junto a las cruces de los hombres y mujeres de hoy, también en la realidad concreta de Zamora, marcada tantas veces por la soledad, la enfermedad, el sufrimiento y el olvido. Y en la noche del Sábado Santo, la Iglesia ha proclamado con gozo la noticia que da sentido a todo el Triduo: Cristo ha resucitado. La Vigilia Pascual, celebrada en San Pedro y San Ildefonso, ha culminado este itinerario sagrado con la liturgia de la luz, la proclamación de la Palabra, la liturgia bautismal y la eucaristía, en la noche santa en la que la comunidad cristiana celebra la victoria de la vida sobre la muerte. “¡Qué noche tan hermosa!”, exclamó el obispo al comienzo de su homilía. A partir de ahí, invitó a los fieles a contemplar la Pascua como una irrupción real de Dios en la vida concreta de las personas. “La luz del Cirio Pascual no es solo una llama en la oscuridad, es el grito de la victoria de Dios en nuestra vida”, afirmó, antes de animar a toda la asamblea a mirar la realidad con una esperanza nueva, capaz de descubrir que el amor de Dios sigue actuando incluso en medio de la fragilidad. Don Fernando evocó también el “temblor fuerte de la tierra” del evangelio como signo de un Dios que despierta al hombre de sus miedos y pesimismos. “Es el Señor diciéndonos: ‘¡Levántate, que tu vida es preciosa a mis ojos!’”, expresó. Y añadió: “No importan tus caídas, ni tus fallos, hoy comienza el tiempo de la misericordia infinita”. La celebración estuvo marcada además por la iniciación cristiana de un catecúmeno, signo elocuente de esa vida nueva que brota de la Pascua. La celebración estuvo marcada además por la iniciación cristiana del catecúmeno Víctor, que recibió los sacramentos de la iniciación cristiana en una noche especialmente elocuente para expresar la vida nueva que brota de la Pascua. Junto a ello, el acompañamiento musical del grupo Capella Ocellum Durii contribuyó a realzar la hondura espiritual de la liturgia y el clima de oración con el que la comunidad diocesana celebró la Resurrección del Señor. De este modo, la Iglesia de Zamora ha recorrido en estos días el camino completo del Triduo Pascual: del pan partido y el mandamiento del amor a la contemplación de la Cruz, y de ahí a la alegría desbordante de la Resurrección. Lo que comenzó el Jueves Santo como llamada al servicio y a la fraternidad, pasó el Viernes por el silencio elocuente del amor entregado hasta el extremo y ha desembocado ahora en la proclamación jubilosa de la Pascua, donde la esperanza tiene la última palabra. Con la celebración de la Vigilia Pascual, la diócesis entra en el tiempo de Pascua con la certeza de que Cristo vive y sigue abriendo caminos de misericordia, consuelo y vida nueva para todos. Homilia Jueves Santo. Cena del Señor Homilía Viernes Santo. Pasión de Ntro. Señor Jesucristo Homilía Sábado Santo. Vigilia Pascual
05/04/2026más info
La iglesia de San Andrés reúne al presbiterio zamorano en torno a la Misa Crismal
La iglesia de San Andrés reúne al presbiterio zamorano en torno a la Misa Crismal
La iglesia de San Andrés ha acogido en la mañana de este miércoles la celebración de la Misa Crismal de la Diócesis de Zamora, presidida por el obispo, Fernando Valera, en una de las liturgias más expresivas de la comunión eclesial en los días previos al Triduo Pascual. La eucaristía ha contado con la participación de más del 90% del presbiterio zamorano, que ha renovado junto a su obispo las promesas sacerdotales pronunciadas el día de su ordenación. En la celebración ha estado presente también Mons. Ángel Francisco Simón Piorno, obispo emérito de Chimbote (Perú), cuya asistencia ha venido a subrayar el sentido de fraternidad eclesial de esta jornada. Durante la Misa Crismal se han bendecido el óleo de los catecúmenos y el de los enfermos, y se ha consagrado el santo crisma, que serán utilizados a lo largo del año en la vida sacramental de la diócesis. Se trata de una celebración que manifiesta de manera singular la unidad de la Iglesia diocesana en torno a su obispo y la misión santificadora que se despliega en los momentos decisivos de la vida cristiana. En su homilía, Fernando Valera tomó como hilo conductor el lema del papa León XIV, In illo uno unum —“En el único Cristo somos uno”—, para invitar a los sacerdotes a volver al centro de su vocación desde la humildad, la interioridad y la comunión. A la luz de san Agustín, el prelado advirtió del riesgo de una vida interior dispersa y exhortó a “recoger y centrar la mirada y el corazón” para no perderse en lo superficial ni quedar atrapados en uno mismo. El obispo reclamó una fidelidad sacerdotal silenciosa y fecunda, alejada de la búsqueda de reconocimiento y sostenida por la unión con Cristo. “La verdadera autoridad no se apoya en cargos, ni en títulos, sino en la libertad de servir”, afirmó. En esa misma línea, animó a los presbíteros a cuidar la verdad del corazón y a no dejarse vencer por la queja, el cansancio o la falta de esperanza ante las dificultades del presente. En uno de los pasajes centrales de la predicación, el prelado exhortó a los sacerdotes a renovar con hondura su entrega: “Vuelve al amor primero, escucha de nuevo su llamada, renueva tus promesas sacerdotales como un reto”. Y añadió una de las ideas que vertebraron toda la homilía: “La santidad se mide por la comunión”, una llamada directa a fortalecer la fraternidad sacramental, a cuidarse mutuamente y a vivir unidos al Santo Padre y al obispo diocesano. La celebración de esta mañana deja así en la Iglesia de Zamora una renovada invitación a vivir el ministerio desde la interioridad, la humildad y la fraternidad, sabiendo que, como recordó el obispo al concluir su predicación, “todo es don, todo es gracia”.   Homilía completa del obispo
01/04/2026más info
San Andrés acoge este miércoles la Misa Crismal de la Diócesis de Zamora
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La Diócesis de Zamora celebrará este miércoles 1 de abril, a las 12.00 horas, la Misa Crismal en la iglesia de San Andrés, una de las celebraciones más expresivas de la comunión eclesial en el marco de la Semana Santa. Presidida por el obispo, Fernando Valera, esta eucaristía reúne de manera singular a los sacerdotes de la diócesis en torno a su pastor y al conjunto del pueblo de Dios. En ella, el presbiterio renueva las promesas sacerdotales realizadas el día de la ordenación, en un gesto que subraya la unidad, la entrega y la fidelidad al ministerio recibido. En esta misma celebración se bendicen además los óleos de los catecúmenos y de los enfermos, y se consagra el santo crisma, que serán utilizados a lo largo del año en la vida sacramental de la diócesis. La Misa Crismal ocupa un lugar central en los días previos al Triduo Pascual, no solo por la riqueza de sus signos litúrgicos, sino también porque manifiesta visiblemente a la Iglesia diocesana reunida en torno a Cristo. La consagración del crisma y la bendición de los santos óleos remiten a la misión santificadora de la Iglesia y a su presencia en momentos decisivos de la vida cristiana, desde el Bautismo y la Confirmación hasta la Unción de los Enfermos y el Orden sacerdotal. Con esta celebración, la Iglesia de Zamora se dispone a adentrarse en los días santos con una llamada renovada a la comunión, al servicio y a la esperanza. La diócesis invita a los fieles a participar en esta eucaristía y a unirse en la oración por los sacerdotes, por las vocaciones y por toda la comunidad diocesana en el camino hacia la Pascua.
30/03/2026más info
El obispo, Fernando Valera llama a Zamora a entrar en la Semana Santa con esperanza y caridad
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La Diócesis de Zamora ha iniciado este domingo 29 de marzo la Semana Santa con la celebración del Domingo de Ramos, la puerta de entrada a los días centrales del año litúrgico, en sintonía con la celebración de toda la Iglesia universal. La Santa Sede sitúa precisamente esta jornada como comienzo de la Semana Santa y antesala inmediata del Triduo Pascual. En su homilía, pronunciada en la iglesia de San Pedro y San Ildefonso, el obispo, Fernando Valera, invitó a contemplar el sentido profundo de esta jornada, marcada por la entrada de Jesús en Jerusalén entre ramos y aclamaciones, pero orientada ya hacia la Pasión. “No nos engañemos: el triunfo de Dios no es el del poder humano, sino el del amor que se entrega hasta la muerte”, afirmó el prelado, subrayando que Cristo entra “humilde y sencillo” como “el Rey de la paz, el que viene a servir y no ser servido”. El obispo situó esa escena evangélica en el corazón mismo de la realidad zamorana, aludiendo a unas calles que, en estos días, se preparan para el sonido del tambor y el recogimiento de las procesiones. “Hoy Jesús entra en nuestra ciudad, en nuestros pueblos para abrirnos las puertas de la esperanza”, señaló. Y añadió una imagen especialmente unida a la sensibilidad espiritual de la Semana Santa zamorana: “En Zamora, sabemos mucho de silencios; nuestros desfiles procesionales son oraciones del corazón que recorren el empedrado de nuestras calles”. Fernando Valera recordó además que la Pasión del Señor no es solo memoria de un acontecimiento del pasado, sino una llamada a reconocer hoy el sufrimiento de tantos hermanos. En este sentido, se refirió a “nuestros mayores que sufren la soledad en los pueblos que se vacían”, a “las familias que no llegan a fin de mes” y a quienes “han perdido la esperanza y no encuentran sentido”. Ante esa realidad, animó a los fieles a vivir esta Semana Santa desde una fe concreta y comprometida: “Ser seguidor de Jesús hoy en esta Iglesia que peregrina en Zamora significa ser cireneos”. En el inicio de estos días santos, el obispo exhortó a la comunidad diocesana a no dejar que esta celebración pase de largo como una costumbre más, sino a vivirla como un tiempo de conversión, compañía y caridad. “Os invito a que esta Semana Santa no pase de largo por nuestra vida. Acompañad al Señor en su entrega”, expresó. Una invitación que culminó con una mirada abierta a la Pascua: “Después del Viernes Santo, nos espera la luz inmensa de la Resurrección”.   Homilia completa  
29/03/2026más info
La Diócesis de Zamora se une a la Jornada por la Vida con una celebración diocesana el 25 de marzo
La Diócesis de Zamora se une a la Jornada por la Vida con una celebración diocesana el 25 de marzo
La Iglesia celebra cada 25 de marzo la Jornada por la Vida, coincidiendo con la solemnidad de la Encarnación del Señor, en la que se conmemora el misterio de que el Verbo de Dios se hace hombre. Con motivo de esta jornada, la Diócesis de Zamora ha hecho llegar a todas las parroquias y sacerdotes el cartel oficial, el subsidio litúrgico para la celebración de la Eucaristía y una propuesta de peticiones específicas elaboradas por la Conferencia Episcopal Española, con el fin de favorecer la participación y la oración en toda la diócesis. En este año, los obispos de España invitan a redescubrir el valor de toda vida humana, subrayando que se trata de un don inviolable que debe ser acogido, cuidado y protegido en todas sus etapas, especialmente en los momentos de mayor vulnerabilidad. Como signo de comunión, la diócesis celebrará un encuentro de oración abierto a todos los fieles el mismo 25 de marzo en la iglesia de San Ildefonso. La convocatoria comenzará con el rezo del rosario a las 18:20 horas y continuará con la celebración de la Eucaristía a las 19:00 horas. Esta iniciativa está promovida por el Área diocesana de Pastoral de Familia y Vida, en colaboración con la asociación Evangelium vitae, que animan a todos los fieles a participar en este momento de oración y compromiso. La Jornada por la Vida es, cada año, una oportunidad para tomar conciencia del valor de la vida humana y renovar el compromiso cristiano de acogerla y cuidarla, promoviendo una auténtica cultura de la vida en la sociedad.
24/03/2026más info
Fernando Valera proclama en Vigo una Semana Santa iluminada por la esperanza
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En la tarde de ayer el obispo, Fernando Valera, pronunciaba en Vigo el pregón de la Semana Santa con una invitación clara a contemplar la Pasión, la muerte y la Resurrección de Cristo desde la esperanza, subrayando que “la cruz de Jesucristo es nuestra gloria”, que “el Señor muerto ha resucitado” y que “el Gólgota no es la última palabra”. En un discurso de hondo contenido espiritual y marcado acento pastoral, el prelado presentaba la Semana Santa como una experiencia de fe capaz de iluminar también el sufrimiento humano. En este sentido, afirmaba que “el sufrimiento, el dolor, la opresión, el sinsentido, la injusticia… son estaciones penúltimas” y recordó que “la esperanza está en el Señor”. A lo largo de su intervención, don Fernando evocaba asimismo la identidad espiritual y cultural de Zamora, una tierra que vive con singular intensidad el misterio pascual y que, según expresó, quiere ofrecer “una palabra de esperanza” desde la experiencia creyente de su Semana Santa. “La historia de nuestra fe es la experiencia de la resurrección”, proclamó ante los asistentes. Dirigía además una palabra directa a quienes atraviesan el dolor, la enfermedad o la soledad, con una de las llamadas más intensas del pregón: “A tí te hablo. A tí te habla nuestro Señor. No estás solo”. En otro de los pasajes más significativos, señalaba que “las heridas permanecen”, pero que la cruz de Cristo abre “un horizonte” y “un sentido” para la vida del creyente. En la parte final de su pregón, el obispo reafirmaba que la Resurrección es el fundamento último de la esperanza cristiana y también de la mirada sobre Zamora: “Por la resurrección que celebráis y procesionáis, nuestra Zamora tiene motivos para revivir y esperar”.   Pregón completo
15/03/2026más info
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