Treinta y tres adultos reciben el don del Espíritu en Pentecostés
Treinta y tres adultos reciben el don del Espíritu en Pentecostés
Treinta y tres adultos reciben el don del Espíritu en Pentecostés
Treinta y tres adultos reciben el don del Espíritu en Pentecostés
Treinta y tres adultos reciben el don del Espíritu en Pentecostés
Treinta y tres adultos reciben el don del Espíritu en Pentecostés
Treinta y tres adultos reciben el don del Espíritu en Pentecostés
Treinta y tres adultos reciben el don del Espíritu en Pentecostés24/05/2026
Treinta y tres adultos reciben el don del Espíritu en Pentecostés
La iglesia de San Pedro y San Ildefonso acogió en la tarde del sábado la Vigilia de Pentecostés, presidida por el obispo, Fernando Valera, en la que 33 adultos recibieron el sacramento de la Confirmación. De ellos, siete participaron por primera vez de la Eucaristía y, entre estos, cinco recibieron también el Bautismo.
La celebración, vivida en la víspera de Pentecostés, tuvo un marcado carácter diocesano y estuvo acompañada por familiares, padrinos, comunidades parroquiales y fieles que quisieron compartir este momento significativo en el camino cristiano de los confirmandos. La recepción de estos sacramentos expresa, además, la continuidad de un proceso de preparación y discernimiento que introduce de forma plena a los adultos en la vida sacramental de la Iglesia.
En su homilía, el obispo subrayó que Pentecostés no puede entenderse únicamente como un acontecimiento del pasado, sino como una realidad viva que sigue actuando en la Iglesia y en la vida concreta de los creyentes. “Pentecostés no es un recuerdo del pasado. No es una página marchita de la historia”, afirmó Fernando Valera, recordando que “el Espíritu se sigue derramando sobre vosotros hoy, sobre vuestras familias, sobre vuestras vidas”.
El prelado presentó al Espíritu Santo como “el Maestro interior” que guía el camino de la vida cristiana y ayuda a los creyentes a seguir las huellas de Jesús. En este sentido, recordó que los primeros cristianos eran reconocidos como los que pertenecían al “Camino”, añadiendo que ese camino “es una Persona: es Jesús”.
Fernando Valera invitó también a los nuevos confirmados a vivir la fe desde la oración, la fraternidad y el servicio. El Espíritu Santo, señaló, permite dirigirse a Dios con confianza filial y enseña a mirar al otro “—al vecino, al anciano que está solo, al inmigrante, al que piensa distinto—” como a un hermano.
En la solemnidad de Pentecostés, el obispo recordó que la Iglesia nace impulsada por el Espíritu para la misión. “Una Iglesia que no nace para quedarse recluida y autorreferencial en la seguridad del Cenáculo. Nace con las sandalias puestas para anunciar a todos la Buena Noticia”, expresó.
La Vigilia concluyó como una llamada a dejarse renovar por el Espíritu Santo, para que avive la fe, fortalezca la vida cristiana y ponga de nuevo en camino a quienes han recibido estos sacramentos en el corazón de la Iglesia diocesana de Zamora.
















