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La Iglesia de Zamora culmina el Triduo Pascual con la alegría de la Resurrección
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05/04/2026

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La Iglesia de Zamora culmina el Triduo Pascual con la alegría de la Resurrección

La Diócesis de Zamora ha culminado la celebración del Triduo Pascual con la Vigilia Pascual celebrada en la noche del Sábado Santo en la iglesia de San Pedro y San Ildefonso, después de recorrer, durante tres días, el corazón de la fe cristiana: la entrega de Cristo en la Cena del Señor, su Pasión y muerte en la Cruz, y la victoria definitiva de la vida en la Resurrección.

El itinerario litúrgico comenzó el Jueves Santo con la Misa de la Cena del Señor, en la que la Iglesia volvió a contemplar el gesto de Jesús que se entrega por amor y se queda para siempre en la Eucaristía. En su homilía, el obispo, Fernando Valera, recordó entonces que lo que la Iglesia celebra en estos días no es un simple recuerdo del pasado, sino la actualización viva del amor de Dios en medio de su pueblo. A la luz del evangelio del lavatorio de los pies, invitó a reconocer en los más frágiles el rostro concreto de Cristo y a vivir unidos la Eucaristía y la caridad, en una existencia marcada por el servicio, la entrega y la comunión.

La celebración del Jueves Santo concluyó con el traslado del Santísimo al monumento y con la invitación a velar en oración junto al Señor, en el umbral de la noche de Getsemaní. Así, la diócesis se adentraba en los días santos con una llamada clara a acompañar a Cristo, a permanecer con Él y a dejar que su amor se traduzca en obras concretas de fraternidad.

Ese camino continuó el Viernes Santo con la celebración de la Pasión del Señor, marcada por el silencio, la sobriedad litúrgica y la adoración de la Cruz. En una jornada de profundo recogimiento, la Iglesia de Zamora volvió la mirada hacia Cristo crucificado, reconociendo en su entrega la manifestación suprema del amor de Dios por la humanidad.

Durante su predicación, el prelado subrayó que “no celebramos una derrota, sino el refulgente misterio de la cruz”, e invitó a contemplar al Señor como aquel que asume en su propia carne las heridas del mundo. Presentó a Cristo como el Siervo herido que carga con el dolor humano, como el Sumo Sacerdote que ofrece su propia vida y como el Rey cuya soberanía se manifiesta desde la Cruz. Al mismo tiempo, exhortó a la Iglesia diocesana a permanecer junto a las cruces de los hombres y mujeres de hoy, también en la realidad concreta de Zamora, marcada tantas veces por la soledad, la enfermedad, el sufrimiento y el olvido.

Y en la noche del Sábado Santo, la Iglesia ha proclamado con gozo la noticia que da sentido a todo el Triduo: Cristo ha resucitado. La Vigilia Pascual, celebrada en San Pedro y San Ildefonso, ha culminado este itinerario sagrado con la liturgia de la luz, la proclamación de la Palabra, la liturgia bautismal y la eucaristía, en la noche santa en la que la comunidad cristiana celebra la victoria de la vida sobre la muerte.

“¡Qué noche tan hermosa!”, exclamó el obispo al comienzo de su homilía. A partir de ahí, invitó a los fieles a contemplar la Pascua como una irrupción real de Dios en la vida concreta de las personas. “La luz del Cirio Pascual no es solo una llama en la oscuridad, es el grito de la victoria de Dios en nuestra vida”, afirmó, antes de animar a toda la asamblea a mirar la realidad con una esperanza nueva, capaz de descubrir que el amor de Dios sigue actuando incluso en medio de la fragilidad.

Don Fernando evocó también el “temblor fuerte de la tierra” del evangelio como signo de un Dios que despierta al hombre de sus miedos y pesimismos. “Es el Señor diciéndonos: ‘¡Levántate, que tu vida es preciosa a mis ojos!’”, expresó. Y añadió: “No importan tus caídas, ni tus fallos, hoy comienza el tiempo de la misericordia infinita”. La celebración estuvo marcada además por la iniciación cristiana de un catecúmeno, signo elocuente de esa vida nueva que brota de la Pascua.

La celebración estuvo marcada además por la iniciación cristiana del catecúmeno Víctor, que recibió los sacramentos de la iniciación cristiana en una noche especialmente elocuente para expresar la vida nueva que brota de la Pascua. Junto a ello, el acompañamiento musical del grupo Capella Ocellum Durii contribuyó a realzar la hondura espiritual de la liturgia y el clima de oración con el que la comunidad diocesana celebró la Resurrección del Señor.

De este modo, la Iglesia de Zamora ha recorrido en estos días el camino completo del Triduo Pascual: del pan partido y el mandamiento del amor a la contemplación de la Cruz, y de ahí a la alegría desbordante de la Resurrección. Lo que comenzó el Jueves Santo como llamada al servicio y a la fraternidad, pasó el Viernes por el silencio elocuente del amor entregado hasta el extremo y ha desembocado ahora en la proclamación jubilosa de la Pascua, donde la esperanza tiene la última palabra.

Con la celebración de la Vigilia Pascual, la diócesis entra en el tiempo de Pascua con la certeza de que Cristo vive y sigue abriendo caminos de misericordia, consuelo y vida nueva para todos.

Homilia Jueves Santo. Cena del Señor

Homilía Viernes Santo. Pasión de Ntro. Señor Jesucristo

Homilía Sábado Santo. Vigilia Pascual

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Pascual con la alegría de la ResurrecciónLa Iglesia de Zamora culmina el Triduo Pascual con la alegría de la ResurrecciónLa Iglesia de Zamora culmina el Triduo Pascual con la alegría de la ResurrecciónLa Iglesia de Zamora culmina el Triduo Pascual con la alegría de la ResurrecciónLa Iglesia de Zamora culmina el Triduo Pascual con la alegría de la ResurrecciónLa Iglesia de Zamora culmina el Triduo Pascual con la alegría de la ResurrecciónLa Iglesia de Zamora culmina el Triduo Pascual con la alegría de la ResurrecciónLa Iglesia de Zamora culmina el Triduo Pascual con la alegría de la ResurrecciónLa Iglesia de Zamora culmina el Triduo Pascual con la alegría de la ResurrecciónLa Iglesia de Zamora culmina el Triduo Pascual con la alegría de la ResurrecciónLa Iglesia de Zamora culmina el Triduo Pascual con la alegría de la ResurrecciónLa Iglesia de Zamora culmina el Triduo Pascual con la alegría de la ResurrecciónLa Iglesia de Zamora culmina el Triduo Pascual con la alegría de la 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La diócesis de Zamora celebra la ordenación de dos nuevos diáconos permanentes
La diócesis de Zamora celebra la ordenación de dos nuevos diáconos permanentes
La Diócesis de Zamora celebrará el próximo lunes 29 de junio, a las 19.00 horas, en la iglesia de Cristo Rey, la ordenación diaconal de Miguel Ángel Conejo Gutiérrez y José Ramón Pérez, una celebración que estará presidida por el obispo, Fernando Valera. La ordenación de dos nuevos diáconos permanentes constituye un acontecimiento significativo para la Iglesia diocesana, especialmente en un momento en el que muchas comunidades cristianas necesitan seguir siendo acompañadas, sostenidas y animadas en su vida de fe. El camino que culminará el próximo lunes no nace de una decisión repentina, sino de una historia prolongada de fe, discernimiento, formación y servicio pastoral. En ambos casos, la vocación al diaconado ha ido madurando en contacto con comunidades concretas, con la vida parroquial y con la realidad de los pueblos, donde la presencia de la Iglesia continúa siendo un signo cercano de acompañamiento y esperanza. Cristo Rey y San Lázaro han sido comunidades de referencia en este proceso. Desde ellas, y también desde el servicio prestado en distintas zonas rurales de la diócesis, se ha ido configurando una llamada marcada por la Palabra, la oración, la vida comunitaria y la disponibilidad para servir allí donde la Iglesia lo necesite. En la experiencia pastoral que precede a la ordenación de Miguel Ángel y José Ramón ocupa un lugar especial la celebración de la Palabra en comunidades pequeñas. En muchos pueblos, especialmente marcados por el envejecimiento, la soledad y la dispersión, este servicio permite mantener vivo el vínculo eclesial, acompañar la fe de las personas mayores y recordar que ninguna comunidad queda al margen de la vida de la Iglesia. El diaconado permanente es uno de los tres grados del sacramento del Orden, junto al episcopado y el presbiterado. Quienes reciben este ministerio son ordenados para el servicio del Pueblo de Dios en la Palabra, la liturgia y la caridad, siempre en comunión con el obispo y los presbíteros. En la realidad concreta de Zamora, el diaconado permanente adquiere una dimensión especialmente significativa. No sustituye al ministerio de los sacerdotes, sino que lo complementa desde una vocación específica de servicio, cercana a la vida ordinaria de las personas y atenta a las necesidades reales de las comunidades. La celebración del próximo lunes será, por tanto, una acción de gracias por dos nuevas vocaciones al servicio de la Iglesia diocesana y una ocasión para renovar el compromiso de la Diócesis de Zamora con sus parroquias, sus pueblos y sus comunidades cristianas. La Diócesis de Zamora invita a los fieles y a todas las personas que deseen acompañar a Miguel Ángel Conejo y José Ramón Pérez a participar en esta celebración, que tendrá lugar el lunes 29 de junio, a las 19.00 horas, en la iglesia de Cristo Rey.  
25/06/2026más info
El Consejo Pastoral Diocesano inicia su andadura al servicio de la misión en Zamora
El Consejo Pastoral Diocesano inicia su andadura al servicio de la misión en Zamora
La diócesis de Zamora ha constituido oficialmente el Consejo Pastoral Diocesano, un órgano llamado a convertirse en espacio de escucha, discernimiento y corresponsabilidad para toda la Iglesia diocesana. La creación de este consejo es fruto del proceso de participación desarrollado durante los últimos años a través de las asambleas diocesanas, las consultas realizadas en los arciprestazgos y el trabajo del Consejo Presbiteral. Su finalidad es favorecer la escucha mutua entre laicos, consagrados y ministros ordenados para discernir juntos los caminos que el Espíritu Santo señala a la Iglesia que peregrina en Zamora. Durante el acto de constitución, el obispo, Fernando Valera, subrayó que el Consejo Pastoral Diocesano «no es algo estructural o burocrático, sino un acontecimiento espiritual», llamado a ser expresión concreta de una Iglesia que camina unida y busca responder con fidelidad a los desafíos de la evangelización. El obispo recordó que el Espíritu Santo es quien impulsa el «caminar juntos», edificando la comunión entre los creyentes y haciendo posible que cada vocación y ministerio encuentre su lugar dentro de la unidad del Pueblo de Dios. En este sentido, destacó la importancia de cultivar actitudes de escucha, comprensión y reconciliación, evitando aquellas formas de división que debilitan la vida eclesial. Asimismo, señaló que este nuevo órgano debe convertirse en una auténtica «caja de resonancia» del sentir de todos los bautizados de la diócesis, capaz de tejer redes entre los distintos arciprestazgos, realidades pastorales y ámbitos de acción evangelizadora. Su misión será favorecer la comunión y la coordinación pastoral para que las iniciativas diocesanas respondan a un proyecto común inspirado por el Espíritu. Entre sus tareas estará también la reflexión y evaluación de la acción pastoral de la diócesis, revisando estructuras, métodos y actividades para que continúen respondiendo a una Iglesia eucarística, sinodal, orante y misionera. Con la constitución del Consejo Pastoral Diocesano, la diócesis de Zamora da un nuevo paso en el camino de la sinodalidad, fortaleciendo los cauces de participación y discernimiento comunitario al servicio de la misión evangelizadora.
19/06/2026más info
La Catedral de Zamora reanuda el culto el domingo 28 de junio tras Las Edades del Hombre
La Catedral de Zamora reanuda el culto el domingo 28 de junio tras Las Edades del Hombre
La Catedral de Zamora reanudará el culto el próximo domingo 28 de junio, a las 10.00 horas, una vez concluido el desmontaje de la exposición Las Edades del Hombre “EsperanZa”, que durante los últimos meses ha tenido en el primer templo diocesano una de sus sedes principales. La Eucaristía estará presidida por el obispo de Zamora, Fernando Valera, y supondrá el regreso de la actividad litúrgica a la seo zamorana después del periodo destinado a la acogida de la muestra y a los posteriores trabajos de desmontaje y adecuación del espacio. Según ha indicado el deán de la Catedral de Zamora, Juan Luis Martín, a esta celebración están invitados todos los zamoranos y zamoranas que deseen participar en una jornada especialmente significativa para la vida de la Catedral y de la diócesis. Además, la celebración será retransmitida en directo por Castilla y León Televisión, lo que permitirá seguir la Eucaristía a todas aquellas personas que no puedan desplazarse hasta el templo. Por otra parte, la Catedral abrirá de nuevo sus puertas al turismo a partir del miércoles 1 de julio, una vez finalizados los trabajos necesarios para recuperar el uso ordinario del templo y preparar el espacio para la visita pública. La reanudación del culto y la posterior reapertura turística se producen tras la clausura de “EsperanZa”, la XXVIII edición de Las Edades del Hombre, que ha situado de nuevo a Zamora como referencia cultural, patrimonial y religiosa en Castilla y León. La muestra, abierta desde el pasado mes de octubre, reunió en la Catedral y en la iglesia de San Cipriano un importante conjunto de obras de arte sacro y contemporáneo, y ha dejado un destacado balance de visitantes y de proyección para la ciudad y la provincia. Con esta celebración, la Catedral de Zamora recupera su dimensión ordinaria como iglesia madre de la diócesis, espacio de oración, encuentro y celebración para los fieles, y retoma también su papel como uno de los principales referentes patrimoniales y turísticos de la ciudad.
18/06/2026más info
Zamora reivindica el románico como memoria viva de Europa
Zamora reivindica el románico como memoria viva de Europa
Zamora acoge hasta mañana el curso “El románico: memoria viva de Europa”, una propuesta de la CEU Summer University 2026, organizada por el Real Instituto Universitario de Estudios Europeos de la Universidad CEU San Pablo, en colaboración con la Diócesis de Zamora. El encuentro, que reúne a medio centenar de participantes, se celebra en un marco especialmente significativo: la iglesia románica de San Cipriano, convertida estos días en espacio de reflexión académica, cultural y eclesial en torno al románico como primer gran lenguaje artístico común de Europa y como una de las claves para comprender la identidad cultural del continente. En el acto institucional celebrado esta mañana intervinieron Jaime Mayor Oreja, presidente del Real Instituto Universitario de Estudios Europeos, y Fernando Valera, anfitrión del encuentro, quienes coincidieron en subrayar la necesidad de mirar el patrimonio cristiano no solo como una herencia recibida, sino como una realidad viva, capaz de iluminar el presente y abrir caminos de futuro. Mayor Oreja agradeció expresamente a Fernando Valera su “impulso”, que calificó de “clave y determinante” para que este curso haya podido celebrarse en Zamora junto al Instituto de Estudios Europeos del CEU. En su intervención, explicó que el curso pretende vincular el románico con las tres potencias del alma: la memoria, para recordar que el románico expresa una cultura viva de Europa; la inteligencia, para comprender la importancia del patrimonio en el rearme moral, cultural, social e incluso económico de territorios como Zamora; y la voluntad, para perseverar en una tarea que, señaló, debe tener continuidad. “Esto es simplemente un arranque”, afirmó Mayor Oreja, quien defendió que estos cursos sobre el románico y su importancia como memoria viva de Europa “deben perseverar y mantenerse”, con el objetivo de extraer todo el potencial que el románico y la cultura tienen en una ciudad como Zamora. Por su parte, el obispo, Fernando Valera, dio la bienvenida a los profesores, alumnos y participantes, y agradeció al Real Instituto Universitario de Estudios Europeos y a la Universidad CEU San Pablo “haber querido mirar hacia esta tierra y reconocer en nuestro románico no solo un admirable conjunto de monumentos, sino una verdadera palabra pronunciada en piedra”. Valera recordó también la vinculación de Jaime Mayor Oreja con Zamora, especialmente desde los años en los que don Juan María Uriarte fue obispo de la diócesis, así como su relación con el Cristo de las Injurias. En este sentido, expresó su deseo de que este primer curso sea “el comienzo de una relación fecunda entre Zamora y el Real Instituto de Estudios Europeos”, capaz de visibilizar la ciudad, pensar Europa desde sus raíces y mostrar que esta tierra conserva una memoria viva con algo que decir al hombre contemporáneo. En su intervención, el prelado subrayó que el curso no se desarrolla “en un aula al uso”, sino en una iglesia románica. “Aquí no hablamos del románico desde fuera, lo escuchamos desde dentro, porque la piedra, la luz y el silencio también enseñan”, señaló. A partir de esta idea, recordó que antes de que Europa se configurara como proyecto político ya existían caminos, monasterios, catedrales, peregrinos, símbolos y formas compartidas. “El románico unió territorios sin uniformarlos, dio unidad sin destruir la diversidad”, afirmó, destacando que esta lección resulta especialmente actual para una Europa necesitada de raíces comunes. Finalmente defendió que el románico de Zamora no puede entenderse como “un adorno urbano” ni como “una postal detenida en el pasado”, sino como una de las grandes cartas de presentación de la provincia. En este punto citó la riqueza patrimonial de Zamora capital, Toro, Benavente, San Pedro de la Nave y tantos pueblos que custodian un legado que, recordó, no pertenece solo a quienes hoy lo administran, sino también a las generaciones futuras. Para la Diócesis de Zamora, añadió, cuidar el patrimonio “no es una actividad secundaria”, sino una responsabilidad espiritual, cultural y social. “Estos templos nacieron de la fe y para la fe, han sostenido la oración y la vida de generaciones enteras”, afirmó. Por eso, insistió, conservarlos no significa únicamente preservar piedras del pasado, sino custodiar lugares donde el ser humano ha aprendido a mirar a lo alto. El anfitrión del encuentro puso también el acento en la necesidad de avanzar hacia modelos de gestión más profesionales, creativos y sostenibles. En esta línea, destacó el trabajo que la Diócesis desarrolla a través de la Fundación ZamorArte, especialmente en proyectos de apertura, conservación, interpretación y puesta en valor del patrimonio como la Milla Románica. Valera recordó además que los participantes tendrán la oportunidad de visitar la Catedral de Zamora de manera excepcional y acercarse a la iglesia de la Magdalena, uno de los templos más bellos de la ciudad, donde la Fundación ZamorArte está realizando una inversión cercana a los 500.000 euros. “No se trata solo de restaurar un edificio, sino de devolverle toda su dignidad y hacerlo comprensible y fecundo para la ciudad”, señaló. En la parte final de su intervención, insistió en que el patrimonio cristiano exige una tarea común en la que participen instituciones, universidades, fundaciones, administraciones, empresas, expertos, comunidades cristianas y ciudadanos. “Zamora tiene mucho que ofrecer, pero también necesita que otros la miren con confianza y voluntad de futuro”, afirmó. El curso continuará hasta mañana con nuevas sesiones académicas y culturales. La jornada final incluirá la conferencia de clausura “Zamora románica. La perspectiva de un paisaje cultural”, a cargo de Marco Antonio Martín, presidente del Instituto de Estudios Zamoranos “Florián de Ocampo”, y concluirá con una misa cantada en la iglesia de San Vicente Mártir, acompañada por el coro Capella Ocellum Duri. “El románico nos recuerda que Europa no nació solo de tratados o mercados, sino también de una manera de mirar a Dios, al hombre, a la comunidad y a la belleza”, concluyó Fernando Valera. “Que Zamora sea reconocida como lo que es: una tierra pequeña en población, pero inmensa en memoria, belleza y vocación europea”.
17/06/2026más info
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