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Teo Nieto representará a España en el encuentro de párrocos para el Sínodo
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05/04/2024

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Teo Nieto representará a España en el encuentro de párrocos para el Sínodo

El sacerdote diocesano, Teo Nieto, representará a la Conferencia Episcopal Española (CEE) en el I Encuentro Internacional de Párrocos por el Sínodo que se celebrará en Roma a finales del mes de abril. Junto a él viajarán otros dos párrocos españoles de la diócesis de Coria-Cáceres y de la archidiócesis de Sevilla.

El sacerdote de Zamora ha sido elegido por su fuerte apuesta por el mundo rural donde también desarrolla su tarea pastoral desde hace años. Ese compromiso con lo "pequeño y lo rural" le ha llevado a ser párroco de 43 parroquias en el arciprestazgo de Aliste-Alba, agrupadas en cuatro unidades pastorales. Teo coordina un nutrido equipo formado por cuatro sacerdotes, dos de ellos de origen africano, varios laicos y una religiosa.

Ser el cura español con más parroquias a su cargo le ha valido también el reconocimiento social y mediático, ocupando numerosas portadas de medios de comunicación de ámbito nacional e internacional.

Sin embargo, Teo reconoce que no es el único sacerdote que trabaja y cree en las posibilidades del mundo rural, sino que son muchos los compañeros que en diócesis eminentemente rurales como la de Zamora realizan una tarea importantísima en pueblos muy pequeños. El sacerdote de Zamora recoge este encargo de la Iglesia Española con responsabilidad y con la intención de seguir trabajando en beneficio de las comunidades pequeñas.

Tres curas españoles

La Asamblea Plenaria aprobó en su encuentro de marzo los tres nombres, que ya han sido ratificados por la Secretaria General del Sínodo. Respondiendo a la petición de la organización, uno es párroco en una barriada marginal, otro es párroco en una ciudad, y el otro, párroco rural.

Miguel Ángel González Sáiz, de la diócesis de Coria-Cáceres. Es referente diocesano. Es párroco en un barrio marginal en Cáceres y también de un pueblo de 500 habitantes (Salorino).

Óscar Díaz Malaver, de la archidiócesis de Sevilla. Es referente diocesano y con gran implicación en el proceso sinodal (hasta 500 grupos en la primera fase). Es Vicario de Evangelización y párroco en la ciudad de Sevilla.

Teófilo Nieto Vicente, de la diócesis de Zamora.  Es el cura de España que se encarga de más parroquias (43 parroquias) y para ello está poniendo en práctica una experiencia sinodal, porque ha formado un equipo con laicos y vida consagrada.

Este Encuentro mundial de escucha, oración y discernimiento va a reunir en Roma a 300 párrocos elegidos por las Conferencias Episcopales y las Iglesias orientales católicas. La cita internacional está promovida por la Secretaría General del Sínodo y el Dicasterio para el Clero, de acuerdo con el Dicasterio para la Evangelización (Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares) y el Dicasterio para las Iglesias Orientales.

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Cinco días, 22 parroquias y decenas de encuentros han permitido al obispo, Fernando Valera, acercarse a la realidad humana, social y eclesial de la comarca de Alba. Desde Olmillos de Castro, primera parada en la mañana del miércoles, hasta la celebración conjunta que este domingo ha reunido en Carbajales de Alba las cruces procesionales de todas las comunidades, la visita pastoral ha dejado una misma imagen: la de una Iglesia rural pequeña en número, pero sostenida por la fidelidad de quienes continúan rezando, celebrando y cuidando la vida de sus pueblos. La visita pastoral regresaba a esta zona doce años después. No ha sido únicamente un recorrido por templos ni una revisión de necesidades materiales. En cada localidad se ha repetido, con las peculiaridades propias de cada comunidad, un esquema sencillo: acogida del obispo, oración, presentación de la historia y de la realidad actual de la parroquia, diálogo con los fieles y una palabra de Fernando Valera mirando hacia el futuro. Así, junto a la despoblación, el envejecimiento o la dificultad para conservar un patrimonio que supera muchas veces las posibilidades de comunidades muy pequeñas, han aparecido también la fidelidad de los mayores, el trabajo silencioso de quienes mantienen abiertas y cuidadas las iglesias, la riqueza de las devociones populares y, sobre todo, la necesidad de avanzar hacia una Iglesia en la que cada bautizado asuma su responsabilidad. Miércoles, 2 de septiembre | Alba Norte: comenzar escuchando La visita comenzó en Olmillos de Castro y continuó durante la mañana por Navianos de Alba y Perilla de Castro, donde el obispo presidió la Eucaristía. Por la tarde, el recorrido llevó a Fernando Valera hasta Santa Eufemia del Barco, Losilla de Alba y Marquiz de Alba. Era la primera de las seis jornadas previstas en esta fase de Alba. El repique de las campanas acompañó la llegada del obispo a unos pueblos en los que vecinos, responsables parroquiales y, en varios casos, alcaldes y concejales quisieron participar en la acogida. En Olmillos hubo tiempo también para acercarse a quienes representan la memoria viva de estas comunidades, como Manuela, de 96 años, y Teresa, de 100. A lo largo del día fueron apareciendo algunas de las cuestiones que atravesarían después toda la visita: la pérdida de población, el envejecimiento, la ausencia de relevo generacional y la preocupación por conservar los templos y sus bienes. Fernando Valera invitó a contemplar esta realidad sin resignación y recurrió a la imagen de la naturaleza que, después de un incendio, vuelve lentamente a regenerarse: también las comunidades cristianas están llamadas a buscar caminos nuevos sin renunciar a sus raíces. En cada templo, la presentación de la parroquia permitió mirar al pasado para comprender el presente y preguntarse por el futuro. En Losilla de Alba, por ejemplo, la atención se detuvo también en la riqueza de su patrimonio, con su retablo del siglo XVI y su cruz parroquial de platería zamorana. En Marquiz de Alba, última parada del día, la acogida adquirió un carácter especialmente expresivo, con alfombras rojas a la entrada y obras de temática religiosa preparadas para recibir al obispo. La primera jornada dejaba ya una de las enseñanzas que Fernando Valera repetiría durante los días siguientes: el valor de una comunidad cristiana no se mide exclusivamente por el número de personas que la integran. En cada pequeño pueblo permanece una parte de la Iglesia diocesana y, con ella, una historia de fe que merece ser escuchada, acompañada y cuidada.   Jueves, 3 de septiembre | Patrimonio, mayores y corresponsabilidad La segunda jornada fue una de las más intensas. El itinerario comenzó en Losacio, siguió por Vegalatrave y Losacinoy, ya por la tarde, condujo al obispo hasta Muga de Alba, Carbajales de Alba y Manzanal del Barco. En Losacio, Fernando Valera fue recibido por numerosos vecinos, junto al alcalde, Manuel Fernández Caballero, y los mayordomos vinculados a la Virgen del Puerto, una devoción profundamente arraigada en la localidad. Allí volvió a hacerse visible el contraste demográfico que afecta a la comarca: de una población que superaba ampliamente el medio millar de habitantes a mediados del siglo XX a una comunidad hoy muy reducida. El obispo recordó además el incendio de 2022, que llegó muy cerca de la ermita de la Virgen del Puerto sin alcanzarla, y agradeció el esfuerzo de quienes continúan manteniendo viva la parroquia. En Vegalatrave, historia y patrimonio ocuparon buena parte de la conversación. La fachada de inspiración neogótica del templo contrasta con el retablo barroco dedicado a San Lorenzo, cuya conservación continúa siendo uno de los retos de la parroquia. También se habló de las campanas y de la necesidad de seguir buscando fórmulas que hagan posible preservar un patrimonio que pertenece a la memoria religiosa y cultural del pueblo.La iglesia de Losacino estaba prácticamente llena para recibir al obispo. Allí se recordó la transformación experimentada por el pueblo con la construcción del salto de Ricobayo y el traslado de su ubicación durante el siglo XX. El cuidado del templo de San Pelayo mereció la felicitación de Fernando Valera, que volvió a animar a vivir el futuro desde la fe, la esperanza, el compromiso y la alegría. Uno de los encuentros patrimonialmente más significativos tuvo lugar en Muga de Alba. La iglesia de Santa Eulalia conserva unas singulares pinturas murales y decoraciones renacentistas recuperadas parcialmente a partir de 2018. El obispo pudo conocer también el sistema de conservación preventiva instalado para controlar parámetros como la temperatura, la humedad o la luminosidad. La comunidad aprovechó su presencia para invitar formalmente a Fernando Valera a regresar en mayo de 2027, cuando se conmemorarán los 75 años de la cofradía de la Virgen de Fátima. Pero la visita pastoral quiso salir también de los templos. En Carbajales de Alba, Fernando Valera visitó la residencia de mayores, donde saludó personalmente a los residentes, compartió un momento de oración y bendijo a la comunidad. Entre ellos estaba Antonio, de 102 años. Después se acercó al centro de salud y a las instalaciones de Fundación Personas, donde usuarios y trabajadores lo recibieron con especial cariño y le mostraron parte del trabajo que realizan diariamente. Ya en la parroquia de Carbajales, la historia de la Virgen de Árboles, el patrimonio religioso, el bordado tradicional y la propia evolución demográfica de la localidad sirvieron para poner palabras a una realidad compartida por toda Alba. Ante ella, el obispo insistió en una de las principales claves pastorales de estos días: la disminución del número de sacerdotes no puede conducir a la desaparición de la vida comunitaria, sino que exige avanzar hacia nuevas formas de presencia y acompañamiento, con una participación creciente de los laicos, los diáconos permanentes, los futuros ministerios laicales y las comunidades evangelizadoras. La jornada concluyó en Manzanal del Barco, con el templo lleno para celebrar la Eucaristía. La memoria del antiguo pueblo, el río Esla, la histórica barca que dio nombre a la localidad y la evolución de su comunidad volvieron a unir pasado y presente. Después de la celebración hubo tiempo para el encuentro directo con los vecinos. Viernes, 4 de septiembre | Alba Sur: cada comunidad cuenta El viernes comenzó la visita a Alba Sur. Siete pueblos formaron parte del recorrido: Vide de Alba, El Castillo de Alba, Videmala, Cerezal de Aliste, Pino del Oro, Bermillo de Alba y Fonfría, donde la jornada concluyó con la celebración de la Eucaristía. Si durante los días anteriores la despoblación había estado presente en muchas conversaciones, esta jornada permitió verla todavía con mayor claridad. En Vide de Alba, en torno a una docena de vecinos, algunos de ellos hijos del pueblo desplazados expresamente para la ocasión, esperaban al obispo junto al alcalde. El reducido número de asistentes no restó intensidad al encuentro. Los niños presentes preguntaron directamente a Fernando Valera por la misión de un obispo y por el sentido de la visita, mientras algunos de los mayores recuperaban fotografías antiguas que permitieron recorrer la memoria del pueblo y de su comunidad cristiana. La siguiente parada, El Castillo de Alba, hizo todavía más visible esa realidad. Apenas tres o cuatro personas mantienen allí su residencia habitual durante todo el año. La acogida fue, precisamente por ello, especialmente sencilla y significativa: el pequeño grupo se reunió en el templo para rezar y compartir un tiempo con el pastor de la diócesis. El recorrido prosiguió por Videmala, Cerezal de Aliste, Pino del Oro y Bermillo de Alba. En cada una de estas comunidades volvió a repetirse el diálogo entre raíces, realidad actual y futuro: la historia de las parroquias y sus devociones, el esfuerzo de los vecinos por conservar las iglesias y la pregunta inevitable sobre cómo mantener una presencia eclesial estable cuando las comunidades son cada vez más pequeñas. La Eucaristía celebrada en Fonfría cerró la jornada. No se trataba simplemente del último acto del día. La celebración eucarística ha sido uno de los hilos conductores de toda la visita y enlaza además con el objetivo pastoral que la diócesis quiere trabajar especialmente durante el próximo curso. En torno a la mesa del altar, comunidades diferentes se reconocen formando una misma Iglesia, más allá del tamaño de cada pueblo o de la frecuencia con la que un sacerdote pueda estar presente. Sábado, 5 de septiembre | De la devoción a la caridad y de la caridad a la Eucaristía La tarde del sábado estuvo dedicada a Carbajosa de Alba y Villalcampo. En Carbajosa, los vecinos acogieron con sencillez a Fernando Valera y compartieron con él su interés y preocupación por la recuperación del retablo parroquial, un proyecto en el que la propia comunidad viene trabajando. Una vez más, el patrimonio apareció durante la visita no únicamente como una cuestión económica o artística, sino como parte de la historia de fe recibida de las generaciones anteriores y que corresponde transmitir a las siguientes. Antes de llegar a Villalcampo, la comitiva realizó una parada en la ermita de la Virgen de la Encarnación, situada entre ambas localidades. Las mayordomas recibieron allí al obispo y le explicaron la profunda devoción que existe en la zona hacia esta advocación mariana, una de las conocidas popularmente como las «Siete Hermanas». El encuentro concluyó con el rezo de la Salve. Desde la ermita, Fernando Valera se dirigió a la residencia de mayores Virgen de la Encarnación, donde saludó a los residentes y compartió con ellos unos momentos antes de trasladarse a la parroquia de San Lorenzo de Villalcampopara presidir la Eucaristía. Ermita, residencia y parroquia dibujaron así, casi sin pretenderlo, una síntesis de la vida cristiana que ha atravesado toda la visita: la devoción que alimenta la fe, la atención a las personas —especialmente a los mayores— que la convierte en caridad y la Eucaristía que reúne de nuevo a la comunidad. Domingo, 6 de septiembre | Veintidós cruces para una sola Iglesia La última jornada comenzó en San Pedro de las Cuevas, una de las parroquias más pequeñas de la diócesis. El pueblo cuenta con apenas una decena de habitantes censados y todavía menos permanecen en él durante el invierno. Sin embargo, alrededor de una docena de personas se reunió para recibir al obispo, algunas llegadas expresamente desde fuera. Fue un encuentro sencillo en una localidad enclavada junto al Esla y rodeada por un paisaje que forma parte inseparable de su identidad. En el interior del pequeño templo, Fernando Valera compartió la oración con los vecinos, contempló algunos de sus bienes religiosos y volvió a explicar el sentido de la visita pastoral: encontrarse personalmente con el Pueblo de Dios, también —y quizá especialmente— allí donde ese pueblo está formado por muy pocas personas. Desde San Pedro de las Cuevas, la jornada regresó a Carbajales de Alba, convertida esta vez en punto de encuentro de las 22 parroquias visitadas durante estos días. Antes de la celebración, Fernando Valera fue recibido en el Ayuntamiento por el alcalde, Roberto Fuentes Gervás, y miembros de la corporación municipal. Tras unas palabras de bienvenida y la bendición del obispo, comenzó el recorrido hacia la iglesia. Una flauta y un tamboril, interpretados por un vecino ataviado con el traje tradicional, encabezaron el camino de autoridades y representantes eclesiales. En el templo esperaba la imagen que resumiría toda la visita: las 22 cruces procesionales de las parroquias de Alba Norte y Alba Sur. Una a una entraron en procesión mientras la iglesia, completamente llena, recibía a fieles llegados desde los distintos pueblos. Las cruces ocuparon los primeros bancos formando lo que el párroco, Ángel Carretero, describió como un auténtico «bosque de cruces», signo de esperanza para la Iglesia que peregrina en esta tierra. Ángel Carretero y el vicario parroquial, Agustín Crespo Casado, fueron nombrando una a una las comunidades. Al escuchar el nombre de cada parroquia, su cruz era levantada. Comunidades de diez, treinta, cien o varios centenares de habitantes quedaban así situadas en un mismo plano: distintas en su historia y en su realidad, pero pertenecientes a una única Iglesia. Fernando Valera resumió en la homilía lo vivido durante estos cinco días. Visiblemente emocionado en algún momento, explicó que la visita pastoral constituye uno de los momentos más importantes y hermosos del ministerio de un obispo. Desde la Palabra de Dios proclamada este domingo volvió a insistir en la corresponsabilidad en la vida de las comunidades cristianas, en la corrección fraterna y, por encima de todo, en el amor como signo distintivo del discípulo de Cristo. Hubo también palabras de agradecimiento para los sacerdotes, para quienes colaboran diariamente en las parroquias, para los representantes municipales y para todos los que han abierto las puertas de sus pueblos durante estas jornadas. El encuentro continuó después de la Eucaristía con un tiempo de convivencia. El salón cedido por el Ayuntamiento y la propia plaza acogieron a numerosos asistentes antes de despedir al obispo con un nuevo aplauso. Una visita que no termina al marcharse el obispo Con la celebración de Carbajales concluye la visita pastoral a las 22 parroquias de Alba, pero no el camino abierto durante estos días ni la visita al conjunto del arciprestazgo de Aliste-Alba, que continuará posteriormente por las comunidades de Aliste. Lo sucedido desde el miércoles deja preguntas que no terminan con la marcha del obispo. Cómo transmitir la fe cuando apenas quedan niños; cómo acompañar comunidades muy dispersas; cómo conservar un patrimonio construido para pueblos que tuvieron muchos más habitantes; cómo afrontar la reducción del número de sacerdotes; y, especialmente, cómo hacer efectiva la responsabilidad que nace del Bautismo para que la vida de la Iglesia no dependa exclusivamente del sacerdote. Pero la visita ha dejado también respuestas. Están en quienes siguen abriendo cada semana las puertas de una iglesia aunque sean pocos; en quienes limpian, preparan las flores, leen, cantan o custodian las llaves; en las mayordomas y cofradías que mantienen las devociones recibidas; en quienes regresaron estos días a sus pueblos para encontrarse con el obispo; en los mayores que conservan la memoria y en los niños que todavía preguntan. Alba ha mostrado durante cinco días sus dificultades, pero también una fe que permanece. Y las 22 cruces reunidas este domingo en Carbajales han ofrecido quizá la mejor catequesis de toda la visita: ninguna de estas pequeñas parroquias camina sola.   HOMILÍA DEL OBISPO EN LA MISA ESTACIONAL DE LA VISITA PASTORAL A LA COMARCA DE ALBA   Hermanos y hermanas de la querida zona de Alba, ¡paz y bien en el Señor! Concluir esta visita pastoral es, ante todo, dar gracias a Dios por el latido vivo de nuestras comunidades, por vuestra fe sencilla, por vuestras manos abiertas y acogedoras. Al caminar por vuestros pueblos, por vuestros caminos de arraigo y esperanza, he palpado esa Iglesia cercana que no teme mostrar el rostro amoroso de Dios. La Palabra que hoy nos regala el Señor nos muestra la belleza y el desafío de la caridad fraterna, esa que brota directamente del misterio insondable de la Trinidad: un Dios que es comunión, amor entregado y derramado. San Pablo nos lo recuerda con la fuerza de la verdad: toda la Ley encuentra su plenitud en un solo mandamiento: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». El amor no es una teoría bonita para los días de fiesta; es el suelo sagrado donde pisa nuestra convivencia diaria en los pueblos de esta tierra de Alba. Y Jesús, en el Evangelio de Mateo, nos lleva de la mano a lo concreto, a la carne de nuestras relaciones. Nos habla de la corrección fraterna. ¡Qué fácil es hablar por detrás y qué difícil es mirar a los ojos con amor! El Señor nos enseña un camino limpio y valiente: si tu hermano falla, ve y habla con él a solas. No para ajustar cuentas, no para alimentar el orgullo herido, sino movidos por la urgencia del amor. Como nos recordaba san Agustín con tanta agudeza: “el que ofende ya se ha hecho una herida grave a sí mismo”. ¿Cómo vamos a mirar hacia otro lado? Tú puedes olvidar la ofensa que te hicieron, pero jamás puedes ser indiferente ante la herida que desgarra el alma de tu hermano. Esta responsabilidad recíproca es el termómetro de nuestra madurez cristiana. La corrección fraterna, vivida con esa gradualidad que nos marca Jesús —primero a solas, después con testigos, finalmente en el corazón de la comunidad—, no es exclusión, es el grito desesperado y tierno de la misericordia que busca rescatar al que se pierde. Requiere, es verdad, una inmensa humildad, la misma sencillez de corazón que caracteriza a esta tierra noble y trabajadora. Nadie está libre de caer; por eso todos necesitamos ser corregidos y todos estamos llamados a ser custodios de la fe y de la vida del otro. A este tejido fino de la caridad se une el milagro de la oración en común. «Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». La oración en la intimidad del hogar es indispensable, sí, pero el Señor nos pide que nos ejercitemos en la sinfonía de la concordia. Una comunidad desunida es una contradicción viva del Dios Trinitario. Ejercitarnos en la oración comunitaria es afinar nuestros corazones para que suenen al unísono, formando un solo acorde de alabanza y súplica que sube al cielo. La visita pastoral ha sido, ante todo, un ejercicio de cercanía y de escucha. No se trata únicamente de conocer templos, estructuras o necesidades materiales, sino de entrar en contacto con la vida concreta de cada comunidad: rezar juntos, celebrar la fe, escuchar vuestras dificultades y esperanzas y animar a quienes, muchas veces en poblaciones pequeñas y envejecidas, continúan sosteniendo con fidelidad la vida cristiana. Durante estas jornadas ha habido momentos de oración y celebración de la eucaristía, encuentros con las comunidades parroquiales, con sus responsables y con los alcaldes. Muy entrañable han sido las visitas a personas mayores o enfermas que no pueden participar habitualmente en la vida de la parroquia. Para mí este tiempo ha supuesto la experiencia del pastor que se acerca, escucha y acompaña. También la oportunidad para agradecer el compromiso de sacerdotes, diáconos permanentes, laicos y comunidades que, en medio de las dificultades propias del mundo rural, siguen buscando nuevas formas de vivir, compartir y transmitir la fe. Esta visita pastoral a la comarca de Alba es el soplo fresco del Espíritu que enciende de nuevo el compromiso en vuestras parroquias y nos invita a vivir la Eucaristía como “fuente y culmen de la vida cristiana”. Que María santísima, Madre de la Iglesia, aquí Ntra. Sra. de Árboles y en tantas advocaciones de la zona, interceda por nosotros. Que ella nos enseñe a corregir con amor, a orar con un solo corazón y a caminar juntos por los senderos de la historia sabiendo que, en medio de nuestras fragilidades, Él está aquí, habitando nuestra comunión. Que Dios os bendiga.    
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El obispo de Zamora, Fernando Valera, inicia este miércoles, 2 de septiembre, una nueva etapa de su visita pastoral a la diócesis, que durante los próximos meses estará centrada en el arciprestazgo de Aliste-Alba, comenzando por las comunidades cristianas de la zona de Alba.  Fue hace doce años cuando se produjo la última visita pastoral a este arciprestazgo que, a lo largo de este primer trimestre, será recorrido por el obispo para conocer de primera mano su realidad, compartir tiempo con sus sacerdotes y agentes de pastoral y, sobre todo, encontrarse con las personas que mantienen viva la presencia de la Iglesia en estos pueblos. La visita pastoral es, ante todo, un ejercicio de cercanía y de escucha. No se trata únicamente de conocer templos, estructuras o necesidades materiales, sino de entrar en contacto con la vida concreta de cada comunidad: rezar juntos, celebrar la fe, escuchar sus dificultades y esperanzas y animar a quienes, muchas veces en poblaciones pequeñas y envejecidas, continúan sosteniendo con fidelidad la vida cristiana. Durante estas jornadas habrá momentos de oración y celebración de la eucaristía, encuentros con las comunidades parroquiales y con sus responsables y, siempre que sea posible, visitas a personas mayores o enfermas que no pueden participar habitualmente en la vida de la parroquia. Fernando Valera quiere que su presencia en Alba y posteriormente en Aliste sea, especialmente, la presencia de un pastor que se acerca, escucha y acompaña. Una oportunidad también para agradecer el compromiso de sacerdotes, diáconos permanentes, laicos y comunidades que, en medio de las dificultades propias del mundo rural, siguen buscando nuevas formas de vivir, compartir y transmitir la fe. La visita permitirá además al obispo conocer mejor esta parte de la diócesis y compartir con sus habitantes sus inquietudes, sus necesidades y también la riqueza humana y cristiana que permanece viva en cada uno de sus pueblos.
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04/10/2025más info
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“Poneos en camino” (Lc 10,3). Con esta frase, Jesús hablaba a sus discípulos de la urgencia de la misión. Desde el Movimiento de Jóvenes Rurales Cristianos, esta urgencia sigue siendo una llamada viva. Por eso, eligen vivir y trabajar en nuestros pueblos, convencidos de que el Evangelio tiene mucho que aportar al mundo rural. Creen en la dignidad de nuestros pueblos y en el valor transformador de la fe vivida con autenticidad. Los integrantes de MRC saben que la tarea no es fácil: "no es sencillo ser joven, ser cristiano y vivir en un entorno rural". Sin embargo, sienten que su misión es hermosa y necesaria. Y están convencidos de que hoy más que nunca, nuestros pueblos necesitan personas ilusionadas, dispuestas a trabajar con esperanza, sostenidas por la fuerza del Espíritu y guiadas por el modelo de Jesús de Nazaret. Con este espíritu, el Movimiento de Jóvenes Rurales Cristianos lanza una invitación abierta a vivir una experiencia interior y comunitaria a través del Camino de Santiago. Del 4 al 9 de septiembre, recorrererán cinco etapas del Camino Francés, compartiendo una semana de convivencia, encuentro, oración y reflexión. Quieren comenzar el curso con energía renovada y corazón abierto, por eso invitan a todas las personas jóvenes que sientan esta inquietud a unirse y descubrir que la vida —y la vida en los pueblos— puede ser un camino apasionante cuando se recorre de la mano de Aquel que es “el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6).
01/08/2025más info
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El Centro Teológico Diocesano San Ildefonso continuará mañana, 22 de noviembre, con su ciclo de conferencias con la charla titulada Jesús de Nazaret, que será impartida por el Dr. Emilio José Justo, sacerdote diocesano y profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca. El evento se llevará a cabo en el Seminario San Atilano a las 17:00 horas, convocando a todos aquellos interesados en profundizar en la figura de Jesús y su impacto histórico y teológico. El Dr. Justo ofrecerá una exposición académica y reflexiva sobre los aspectos clave de la vida de Jesús, abordando su mensaje desde una perspectiva actual y su influencia en la sociedad contemporánea. Esta conferencia no solo busca promover el conocimiento teológico, sino también fomentar el diálogo y la reflexión entre los asistentes.    
21/11/2024más info
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El Centro Teológico San Ildefonso ha celebrado sus II Jornadas de reflexión con un plantel de profesores de excepción. En esta ocasión el tema central ha sido la irrupción de la tecnología en nuestras vidas y cómo esta se ha convertido en el humus que marca la vida humana. Desde el trabajo, pasando por las gestiones cotidianas, hasta las relaciones personales, ya no se puede entender al ser humano y la vida social sin medios tecnológicos. Prestan una importante ayuda, pero también están cambiando la forma de entenderse y de vivir. En estas jornadas se ha reflexionado sobre la comprensión del ser humano y la vivencia de la fe en este contexto tecnológico. Las ponencias y los ponentes han sido: Los desafíos de la inteligencia artificial (Ana María Fermoso, Universidad Pontificia de Salamanca) Ser humanos ante las nuevas tecnologías (Luca Valera, Universidad de Valladolid) ¿Qué significa poder ser uno mismo? Sociedad digital y antropología de la fe (Juan Manuel Cabiedas, Universidad Pontificia de México) Cuidar la espiritualidad en un mundo tecnológico (Marta Medina, Universidad Pontificia Comillas) Las cuatro intervenciones se ofrecerán íntegramente en el perfil de youtube de la diócesis de Zamora.  
28/04/2024más info
La capital y la zona rural conectados por el Via Crucis del Yacente
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La Penitente Hermandad de Jesús Yacente celebrará su primer Vía Crucis de Cuaresma el próximo viernes 23 de Febrero. Este año con la particularidad de que se emitirá por streaming simultáneo entre la iglesia del Tránsito y la parroquia de Fuentelapeña (Zamora), buscando la unión y fraternidad de las zonas rurales de la diócesis con la capital. Todos los Vía Crucis se celebrarán semanalmente a las 20:15 horas y se podrán seguir a través del canal de Facebook y Youtube de la Hermandad. Calendario - Viernes 1 de MarzoIglesia del Tránsito - Parroquia de Bercianos de Aliste. - Viernes 8 de MarzoIglesia del Tránsito - Parroquia de Almeida de Sayago. - Viernes 15 de MarzoIglesia del Tránsito - Ermita del Cristo de Morales.
22/02/2024más info
"Los curas de Zamora son héroes"
El obispo de Zamora, Fernando Valera, abordó ayer temas de actualidad y de interés para la Iglesia, tanto la diocesana como la univeral, en el Club La Opinión-El Correo de Zamora, en el que participó de forma especial el redactor jefe de Religión Digital, Jesús Bastante. Se trata de un foro, dirigido por Carmen Ferreras, que busca ahondar en temas de actualidad para los protagonistas. De esta forma, monseñor Valera se mostró "optimista", como él mismo se define, a la hora de valorar el presente y futuro de la Iglesia. Tal es así que recordó que, precisamente, la Iglesia cuando más se expandió fue durante "su persecución". Por tanto, si la Iglesia es "así" es porque Dios quiere este "rostro" de la Iglesia. Hay que confiar en el Espíritu y "poner todo" en manos del Señor. Por otra parte, defendió a capa y espada al clero zamorano a los que definió como "héroes". Los sacerdotes ejercen un servicio en una situación "muy complicada" porque han de atender muchas localidades y además con población muy envejecida. El prelado también se mostró como firme defensor del papa Francisco quien ha recibido ataques y críticas muy duras, incluso, desde el propio seno de la Iglesia, especialmente en las últimas semanas por su apoyo a la bendición de las parejas en "situaciones irregulares" o parejas homosexuales. En este sentido, el obispo apuntó al "demonio" que siempre quiere acabar con el bien. Fue muy claro: "no entiendo esas críticas, ni desde dentro ni desde fuera". No dudó tampoco a la hora de hablar de los abusos cometidos por miembros de la Iglesia. "Nos tiene que doler aunque hubiera un solo caso" e insistió en que hay que colocarse a los pies de las víctimas. "Hay que entrar en todo, también en el tema económico" añadió el prelado. Religión Digital El portal de información religiosa, Religión Digital, recoge hoy una crónica de la jornada de ayer en la que su redactor jefe, Jesús Bastante, tuvo un papel fundamental quien, además, reconoció sentirse "muy bien acogido" cada vez que viene a Zamora. Religión Digital da especial importancia a las palabras que pronunció el obispo en relación a los abusos y destaca también el apoyo sin fisuras al papa Francisco que manifestó don Fernando. Crónica completa aquí
12/01/2024más info
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