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Un órgano del siglo XVIII, un jesuita, un joven toresano y un cura que no desistió
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21/07/2022

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Un órgano del siglo XVIII, un jesuita, un joven toresano y un cura que no desistió

Presentado en el Carmen de Renueva de Benavente, el recién restaurado órgano parroquial con un concierto a cargo de David García.

Tomás Calero, párroco actual de Santa María del Carmen de Renueva desde 1989, se encontró a su llegada a Benavente con un órgano de finales del siglo XVIII totalmente abandonado. A petición suya, fueron unos músicos locales, los hermanos Calderón, los que iniciaron el trabajo de recomposición. Autodidactas, estudiaron otros órganos de la zona y fueron capaces de hacer un trabajo que, a la postre, ha sido decisivo para su puesta a punto definitiva. Su tarea concluyó en la década de los 90 y, desde entonces, el párroco buscó ayuda institucional para ultimar el proyecto de restauración, pero sus esfuerzos fueron baldíos porque se encontró con todas las puertas cerradas. No obstante, Don Tomás, como le conocen en Benavente, no desistió y siguió buscando soluciones.

Fue el 8 de septiembre de 2021 cuando aparece la figura del padre Fermín Trueba, jesuita del convento de Villagarcía de Campos. El padre Trueba es un amante de estas joyas musicales a las que ha dedicado buena parte de su vida. Por sus manos han pasado otras importantes restauraciones en Castilla y León. Y en cuanto conoció el viejo órgano de Benavente quiso poner sus conocimientos al servicio de su restauración. Cabe destacar que el Padre Trueba desarrolló esta complicada tarea sin ningún ánimo de lucro, por amor a la Iglesia y a la música, y que fueron más de 25 jornadas de minucioso trabajo presencial en Benavente y otras muchas horas las que tuvo que dedicar pacientemente en su convento. Y el esfuerzo mereció la pena. Hoy, terminada la obra, el Padre Trueba se siente orgulloso porque cumplió con su promesa personal: que el órgano de la parroquia estuviera a punto en torno a la festividad del Carmen del 2022. Y, efectivamente, el pasado 17 de julio fue el domingo elegido para la puesta de largo del instrumento. 

David García Calvo, joven toresano que estudia Historia y Ciencias de la Música en la Universidad de Valladolid y preside la Asociación Cultural “Amigos del Órgano de Zamora”, fue el encargado de interpretar el concierto de puesta de largo del órgano parroquial. Este joven músico ha recibido clases de organistas como Bruno Forst, Andrés Cea, Juan de la Rubia, musicólogos como Ángel de la Lama y organeros como Joaquín Lois y Federico Acitores. Fue un extraordinario concierto que hizo vibrar al centenar de asistentes al templo benaventano.

Don Tomás contempla hoy el resultado de su empeño personal: recuperar una pieza musical cargada de historia que sonorizó miles de celebraciones litúrgicas en Benavente. Al esfuerzo y tenacidad de Don Tomás, hay que añadir la colaboración de la Asociación Cultural “Ledo del Pozo”, entidad que adquirió con fondos propios el motor que sustituye al original fuelle de aire.

Tres décadas después de su llegada a Benavente, este párroco, con algo más de 80 años, ha visto cómo el órgano barroco que encontró desahuciado en las dependencias parroquiales, ha recuperado la brillantez que hace más de dos siglos le diera Esteban de San Juan, el maestro constructor al que se le atribuye la pieza. La historia del órgano de la parroquia del Carmen de Renueva es un ejemplo de que lo importante es no rendirse nunca, de que hay personas capaces de compartir sus conocimientos sin esperar nada a cambio y de que la virtuosidad y la juventud pueden ir de la mano. Ojalá que cada vez que resuenen sus 339 tubos, además de disfrutar con la belleza de la música, los benaventanos recuerden estas lecciones que Don Tomás ha sabido orquestar con mucha paciencia y sin desfallecer nunca.

Accede al concierto completo en el canal de Interbenavente pinchando aquí

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La Guardia Civil de Zamora ha celebrado la fiesta de su patrona en una eucaristía marcada por el agradecimiento al servicio que presta en toda la provincia y por el recuerdo a sus familias y a los agentes fallecidos La iglesia de San Torcuato ha acogido este lunes, 12 de octubre, la tradicional celebración de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil, en una eucaristía que ha reunido a miembros de la Comandancia de Zamora, familiares, autoridades y fieles. La celebración ha estado presidida por el obispo de Zamora, Fernando Valera, y ha supuesto, además, el primer Día del Pilar en Zamora de Jesús Tejada como nuevo teniente coronel jefe de la Comandancia,  La devoción a la Virgen del Pilar hunde sus raíces en una antigua tradición cristiana que sitúa en Zaragoza, en torno al año 40, la presencia de María junto al apóstol Santiago, al que habría alentado en su tarea evangelizadora sobre una columna o «pilar». Desde entonces, esta advocación ha quedado profundamente vinculada a la historia religiosa de España. La Virgen del Pilar es también patrona de la Guardia Civil desde 1913, cuando una Real Orden de Alfonso XIII reconoció oficialmente una devoción que llevaba décadas extendida entre los miembros del Cuerpo. La celebración de este año llega, además, pocos días después de que la Diócesis de Zamora concediera el Premio San Atilano, en su categoría social, al teniente coronel Héctor David Pulido García, anterior jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Zamora y también presente en el acto. El reconocimiento quiso agradecer su servicio a la provincia durante los años en los que estuvo al frente de la Comandancia, su proximidad a la población y su especial atención a las necesidades de un territorio extenso, envejecido y disperso como el zamorano. Este reconocimiento y la celebración compartida cada año en torno a la Virgen del Pilar son también expresión de la estrecha relación institucional y humana entre la Diócesis de Zamora y la Guardia Civil, construida desde el respeto a la misión propia de cada institución y desde una preocupación común por el servicio a las personas, especialmente en el medio rural. Precisamente sobre esa realidad ha girado buena parte de la homilía de Fernando Valera. El obispo presentó a María como el «pilar firme» sobre el que se sostienen la fe y la convivencia, recordando la imagen de los Hechos de los Apóstoles en la que la Madre de Jesús permanece reunida con la primera comunidad cristiana, orando y esperando la llegada del Espíritu Santo. Desde esta imagen estableció un paralelismo con el servicio que presta la Guardia Civil en Zamora. Se refirió especialmente a la presencia de los agentes en las carreteras y en los pueblos más alejados de cualquier comarca zamorana donde muchas veces representan la ayuda más inmediata cuando surge una dificultad. «Sois pilar de seguridad, pero, sobre todo, sois pilar de humanidad y cercanía», señaló durante la homilía, poniendo el acento en una tarea que va mucho más allá de las funciones estrictamente profesionales. Monseñor Valera incidió igualmente en la dimensión humana de esta vocación de servicio. Detrás de cada uniforme, recordó, hay una persona con sus alegrías, cansancios y dificultades; y al otro lado de cada actuación se encuentra alguien que puede necesitar auxilio, orientación o consuelo. Una responsabilidad que vinculó con valores como la justicia, el respeto a los demás y el compromiso con el bien común. También las familias de los guardias civiles ocuparon un lugar especial en sus palabras. El obispo recordó a quienes acompañan una profesión marcada en ocasiones por las ausencias, las mudanzas y las exigencias del servicio, definiéndolos como un sostén silencioso pero fundamental. La eucaristía mantuvo igualmente un recuerdo agradecido hacia todos los miembros de la Guardia Civil fallecidos en acto de servicio, particularmente quienes entregaron su vida en defensa de la paz y de los valores democráticos. La celebración del Pilar volvió así a reunir en San Torcuato a la Guardia Civil y a buena parte de la sociedad zamorana en torno a una advocación profundamente arraigada en la historia del Cuerpo. Una jornada de fiesta, pero también de reconocimiento a quienes, desde numerosos puestos repartidos por toda la provincia, hacen del servicio, la cercanía y la atención a las personas una parte esencial de su trabajo cotidiano. Rezo del Santo Rosario por los frutos de la visita pastoral
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11/10/2026más info
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La Colegiata de Toro ha acogido este sábado la ordenación diaconal del joven de Entrala, que da un paso decisivo en su camino hacia el sacerdocio La diócesis de Zamora ha celebrado este sábado, 10 de octubre, la ordenación diaconal de Víctor Jambrina Domínguez, en una eucaristía presidida por el obispo, Fernando Valera, en la Colegiata de Santa María la Mayor de Toro, cantada por el coro La Mayor y en la que han participado más de medio centenar de sacerdotes, diáconos de diferentes diócesis, los seminaristas de la región y un nutrido número de familiares y amigos. La elección del lugar está especialmente vinculada a la etapa que vive actualmente el nuevo diácono, que desarrolla en esta ciudad una parte importante de su actividad pastoral.  Natural de Entrala y con 26 años, Víctor Jambrina ha recorrido un largo camino formativo que comenzó en el Seminario Menor San Atilano, donde cursó la ESO y el Bachillerato. Posteriormente continuó su preparación en el Seminario Mayor y obtuvo el Bachiller en Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca, formándose también en el Teologado de Ávila, en Salamanca. Actualmente cursa el segundo año de la Licenciatura en Liturgia en la Universidad Eclesiástica San Dámaso, en Madrid.  Su formación ha estado acompañada desde el principio por una intensa experiencia pastoral. Además de su vinculación actual con Toro y con la pastoral vocacional, ha pasado por el Seminario Menor, la parroquia de Lourdes, Benavente, San Lázaro y distintas comunidades de Sayago, entre ellas Abelón, Moral de Sayago, Torregamones y Gamones. Un recorrido que le ha permitido conocer realidades muy diferentes de la diócesis y acercarse a las personas desde la vida concreta de las comunidades.  Precisamente ese contacto con la gente ha ido dando forma a su manera de entender la vocación. En los días previos a la ordenación, Víctor resumía el sentido del paso que ahora da como un deseo de “configurarse con Cristo siervo”. Para él, el diaconado no es únicamente una etapa previa al sacerdocio, sino una llamada concreta al servicio de la Palabra, la liturgia y la caridad.  Esta misma idea ha ocupado buena parte de la homilía del obispo. Fernando Valera ha recordado que ser diácono significa hacer presente en la Iglesia la diaconía de Jesucristo y ha situado el ministerio que comienza Víctor en la lógica del servicio y del encuentro con los demás. «La vocación al diaconado no nace de la búsqueda de refugio, ni de comodidades», señala el texto de la homilía, sino de la disposición para salir al encuentro del otro.  El obispo ha propuesto al nuevo diácono una referencia sencilla y exigente para su ministerio: la de Jesús, de quien san Pedro dice que “pasó haciendo el bien”. Un servicio que, según Fernando Valera, debe acercarse a las heridas y al dolor de las personas y llevar hasta ellas la cercanía del Evangelio.  Valera ha insistido también en la importancia de la vida interior, la oración y la relación personal con Cristo para sostener el ministerio. El nuevo diácono será servidor de la Palabra y del altar, pero esa misión —ha señalado— no puede reducirse a funciones o tareas, sino que debe brotar de una experiencia profunda de fe y traducirse en amor, alegría, paz, amabilidad, fidelidad y bondad.  La ordenación supone para Víctor la recepción del primer grado del sacramento del Orden. Se trata, en su caso, del diaconado y que se sitúa dentro del proceso de preparación hacia el sacerdocio. Desde ahora podrá proclamar el Evangelio y predicar, administrar el bautismo, asistir y bendecir matrimonios, celebrar exequias y distribuir la comunión, además de asumir de manera especial el servicio de la caridad.  La celebración adquiere también un significado especial para la diócesis porque la ordenación de un joven formado desde sus primeros años en los seminarios diocesanos constituye, en este contexto, un signo de esperanza y una invitación a seguir cuidando y acompañando las posibles vocaciones. Fernando Valera ha concluido confiando esta nueva etapa a la protección de la Virgen María y recordando a Víctor que la Iglesia de Zamora necesita ministros cuyo servicio nazca de un corazón enamorado de Jesucristo: «Esta Iglesia que peregrina en Zamora necesita que el servicio y el bien sean el reflejo de un corazón enamorado de Jesús».  Para Víctor Jambrina comienza ahora una etapa nueva. Lo hace precisamente en Toro, en medio de las comunidades a las que viene acompañando y con la mirada puesta en el sacerdocio, pero asumiendo desde hoy una palabra que define ya su ministerio: servicio.
10/10/2026más info
La diócesis de Zamora, presente en las V Jornadas de Sostenimiento de la Iglesia
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La diócesis de Zamora ha estado presente en las V Jornadas de Sostenimiento de la Iglesia, celebradas en Madrid los días 8 y 9 de octubre y organizadas por el Secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia de la Conferencia Episcopal Española. El encuentro ha reunido a responsables diocesanos para reflexionar sobre la corresponsabilidad y la participación de los fieles en el sostenimiento de la vida y la misión de la Iglesia. La propuesta aborda este sostenimiento en un sentido amplio, que incluye no solo las aportaciones económicas, sino también la entrega de tiempo, capacidades y compromiso personal. El programa comenzó el jueves con una ponencia sobre los órganos de corresponsabilidad eclesial y una presentación de herramientas para promover las donaciones de tiempo, talento y dinero en diócesis y parroquias. También se dieron a conocer campañas sobre suscripciones periódicas y herencias y legados, y se compartieron experiencias de distintas instituciones eclesiales. La jornada incluyó una celebración eucarística en el santuario del Cerro de los Ángeles y la entrega de los premios Iglesia Sostenible. Este viernes se ha presentado el estudio «La Iglesia católica en España: estudio de imagen y actitudes ciudadanas hacia su financiación», elaborado por Verian Spain. Además, las jornadas han abordado la revisión de la instrucción pastoral «La ayuda económica a la Iglesia», publicada en 1988, y han anunciado nuevas convocatorias de los premios Iglesia Sostenible y del Fondo «Corresponsabilidad y agradecimiento». Las jornadas han ofrecido un espacio para compartir experiencias y reflexionar sobre la gestión responsable y transparente de los recursos, así como sobre la importancia de comunicar cómo se sostiene la Iglesia y a qué destina sus medios.
09/10/2026más info
La Diócesis de Zamora participa en el IV Encuentro de Cumplimiento Normativo de la CEE
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  La Diócesis de Zamora participa en el IV Encuentro de Cumplimiento Normativo, organizado por el Órgano de Cumplimiento Normativo de la Conferencia Episcopal Española, que se celebra en Madrid los días 6 y 7 de octubre. La cita reúne a representantes de diócesis e instituciones de la Iglesia para compartir experiencias y profundizar en la aplicación de los sistemas de cumplimiento normativo en el ámbito eclesial. Entre las cuestiones abordadas figuran el buen gobierno, el principio de legalidad y los sistemas internos de información e investigación. La jornada inaugural contó con la bienvenida de Mons. Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, y la apertura del nuncio apostólico en España, Mons. Piero Pioppo. También se trataron los protocolos, las garantías, la protección de datos y la protección de menores y personas especialmente vulnerables. La jornada de este miércoles está dedicada a conocer experiencias de diócesis e instituciones eclesiales. El programa incluye el análisis de distintos modelos de organización y de protocolos y procedimientos comunes, así como recomendaciones para la gestión económica, financiera y presupuestaria. El cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid y vicepresidente de la CEE, clausurará el encuentro con una intervención sobre la transparencia, la objetividad y el buen gobierno en la vida y misión de la Iglesia.
07/10/2026más info
La diócesis celebra San Atilano con una conferencia y una eucaristía en San Ildefonso
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  La diócesis de Zamora celebra hoy, lunes 5 de octubre, la festividad de San Atilano, su primer obispo y patrono. La iglesia de San Pedro y San Ildefonso acogerá esta tarde los actos diocesanos: a las 19.00 horas, el sacerdote salmantino Tomás Durán pronunciará la conferencia «Los cristianos de Filipos escriben a la Iglesia de Zamora» y, a las 20.00 horas, el obispo Fernando Valera presidirá la eucaristía. Una convocatoria que invita a los fieles a reunirse para celebrar su fe y la memoria del patrono. La fiesta de San Atilano remite a los orígenes de la Iglesia diocesana y ofrece una ocasión para dar gracias por la fe transmitida durante más de mil años en estas tierras. Su celebración ha estado vinculada tradicionalmente al comienzo del curso pastoral, como recogen las convocatorias diocesanas de años anteriores, con una llamada a la oración y a la participación de las distintas comunidades y realidades de la diócesis. Monje y compañero de San Froilán, San Atilano ejerció su ministerio episcopal en Zamora a comienzos del siglo X. Los primeros testimonios sobre su vida aparecen en un relato sobre San Froilán conservado en la Biblia mozárabe de la catedral de León, redactado en el año 920. Su trayectoria está ligada a la vida monástica y a la predicación del Evangelio, en un tiempo de reorganización de las comunidades cristianas. Sus restos se conservan en la iglesia de San Pedro y San Ildefonso, junto a los de San Ildefonso de Toledo. Este templo constituye, por tanto, un lugar especialmente significativo para la celebración de su fiesta y para la memoria religiosa de Zamora. En él se custodian también objetos que la tradición vincula al santo, entre ellos su anillo pastoral. La celebración de esta tarde reúne formación y oración en torno al patrono diocesano. Ante su memoria, la Iglesia de Zamora está llamada a renovar su compromiso con el anuncio del Evangelio, la comunión entre sus comunidades y el servicio a los demás.
04/10/2026más info
Víctor Jambrina será ordenado diácono el 10 de octubre en la Colegiata de Toro
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La Diócesis de Zamora celebrará el próximo sábado, 10 de octubre, la ordenación diaconal de Víctor Jambrina Domínguez. La eucaristía estará presidida por el obispo Fernando Valera y tendrá lugar a las 12.00 horas en la Colegiata de Santa María la Mayor de Toro, ciudad en la que el seminarista colabora actualmente en la pastoral. La víspera, el viernes 9 de octubre, se celebrará una vigilia de oración a las 20.00 horas en la iglesia de la Casa Fundacional del Amor de Dios, también en Toro. Ambas convocatorias permitirán a la comunidad diocesana acompañar a Víctor en este momento de su camino vocacional, bajo el lema «Habla, Señor, que tu siervo escucha» (1 Sam 3, 9). Natural de Entrala y de 26 años, Víctor describe su vocación como un proceso gradual de acercamiento a la fe y de búsqueda personal. «El Señor no me llamó por teléfono ni por WhatsApp», explica. Durante un tiempo fue percibiendo una inquietud que no sabía identificar y que, a través del diálogo con los sacerdotes de su parroquia, le llevó a profundizar en su relación con Dios y a plantearse la posibilidad de ser sacerdote. Ese discernimiento lo condujo al Seminario Menor San Atilano, donde cursó la ESO y el Bachillerato. Posteriormente, durante su etapa en el Seminario Mayor, obtuvo el Bachiller en Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca y se formó en el Teologado de Ávila, en Salamanca, junto a seminaristas de distintas diócesis. Actualmente cursa el segundo año de la Licenciatura en Liturgia en la Universidad Eclesiástica San Dámaso, en Madrid, y compagina su formación con la colaboración en la pastoral de Toro y en la pastoral vocacional diocesana. Su experiencia pastoral incluye también el Seminario Menor, la parroquia de Lourdes, Benavente y la parroquia de San Lázaro, así como las localidades sayaguesas de Abelón, Moral de Sayago, Torregamones y Gamones. El contacto con estas comunidades ha marcado su preparación. Tras conocer parroquias de la capital y pueblos de distinto tamaño, destaca la necesidad de acompañar a las personas en su búsqueda de fe y esperanza: «La gente necesita conocer más de Él y necesita más experiencias de su amor». A pocos días de la ordenación, y después de realizar ejercicios espirituales, Víctor reconoce que vive este momento con nervios, pero también con serenidad y agradecimiento. «Estás diciéndole sí otra vez al Señor con miedo, pero con paz, porque sabes que estás en sus manos», expresa. La confianza en Dios, explica, ha sido el apoyo que le ha permitido perseverar tanto en las dificultades como en los momentos de alegría. Con la ordenación recibirá el primer grado del sacramento del Orden. En su caso, se trata del diaconado transitorio, como parte de su preparación hacia el sacerdocio. Este ministerio está dedicado al servicio de la Palabra, de la liturgia y de la caridad. Entre sus funciones se encuentran proclamar el Evangelio y predicar, bautizar, asistir y bendecir matrimonios, celebrar exequias y distribuir la comunión. Víctor resume el sentido de este paso en «configurarse con Cristo siervo» y ponerse al servicio de los demás. Le ilusiona especialmente comenzar este ministerio en Toro, donde ha desarrollado parte de su formación pastoral y con cuya comunidad mantiene una relación cercana. Desde su experiencia, anima a los jóvenes que se plantean su vocación a no tener miedo y a buscar con confianza lo que Dios les propone. Asimismo, invita a participar en la celebración y subraya que la ordenación trasciende su historia personal: «Esto no es propiamente mío, sino que es un acto y un ministerio de toda la diócesis». Una ocasión para que la Iglesia de Zamora se reúna, dé gracias y acompañe con su oración el inicio de su ministerio diaconal.  
04/10/2026más info
Los Premios San Atilano distinguen a quienes protegen a las personas y cuidan los templos
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La diócesis de Zamora ha celebrado esta mañana en el teatro del Seminario San Atilano, la sexta edición de los Premios San Atilano. El obispo, Fernando Valera, ha entregado los galardones al teniente coronel Héctor David Pulido García, antiguo jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Zamora, en la categoría social, y al colectivo de trabajadores y trabajadoras del programa de apertura de monumentos de la diócesis, en la categoría eclesial. La gala ha reunido a autoridades civiles y militares, miembros del Consejo de Gobierno diocesano, representantes de asociaciones y cofradías, y medios de comunicación, en un acto de reconocimiento a dos formas de servicio que contribuyen al cuidado de las personas y del patrimonio: la seguridad y la acogida. En su intervención, Valera ha situado el sentido de estos premios en la necesidad de reconocer y proponer ejemplos de entrega al bien común. «El bien que hacemos nos va construyendo como personas y, por supuesto, como cristianos», ha afirmado. El obispo ha señalado que los premiados representan lo mejor de la tierra y de la Iglesia zamoranas y ofrecen una referencia para toda la sociedad. Asimismo, ha recordado la responsabilidad de la diócesis de ofrecer una palabra que aliente, transmita esperanza y dé voz a quienes no la tienen. Una palabra que, en una jornada como esta, sea también de alegría y ayude a mirar al futuro con confianza. Al dirigirse a Héctor David Pulido, el obispo ha evocado la llegada de ambos a Zamora y el vínculo construido desde entonces con esta tierra. Ha agradecido su cercanía a la Iglesia diocesana, tanto en los momentos felices como en las situaciones difíciles, y ha destacado su manera de ejercer la responsabilidad: firme y comprensiva, leal y valiente, atenta y comprometida. El premio social reconoce su servicio al frente de la Comandancia de Zamora desde 2020, su proximidad a la población y su atención a las necesidades de una provincia extensa y dispersa, especialmente en el medio rural. En sus palabras de agradecimiento, Pulido ha hecho extensivo el reconocimiento a los más de 600 hombres y mujeres de la Guardia Civil que prestan servicio en la Comandancia de Zamora. También ha expresado su profundo afecto por la provincia y ha compartido el significado que ha tenido para él su participación en las celebraciones religiosas, procesiones y romerías. «Aquí yo he escuchado a Dios por primera vez, en este silencio zamorano», ha señalado, al recordar una experiencia de fe que desea conservar en su nueva etapa. El galardón eclesial ha puesto el foco en quienes hacen posible que los templos diocesanos permanezcan abiertos y reciban a vecinos y visitantes. Su trabajo permite acercarse a un patrimonio que reúne siglos de historia, arte y devoción, y adquiere especial relevancia en las pequeñas localidades afectadas por la despoblación. Fernando Valera ha subrayado que esta tarea tiene una dimensión profundamente pastoral, porque la amabilidad, la paciencia y la dedicación de quienes reciben a los visitantes son también el rostro de la Iglesia. «Vosotros sois los guardianes de las llaves del tiempo», ha afirmado, agradeciendo su contribución al cuidado del patrimonio y a la acogida en los templos. Dos representantes han recogido el premio en nombre del colectivo. En su intervención, Rosy, trabajadora de la iglesia de San Ildefonso, ha extendido el agradecimiento a los compañeros que les precedieron en esta labor y ha explicado el compromiso con el que desempeñan su tarea: «En cada jornada, en cada llave que gira en la cerradura, ponemos alma y corazón». También ha recordado que su servicio une fe y cultura al mostrar los templos como espacios vivos de acogida. La apertura del acto ha estado a cargo del vicario general, Pedro Faúndez, quien ha destacado la importancia de reconocer y agradecer lo positivo dentro y fuera de la Iglesia. Su intervención ha presentado la acogida y la seguridad como dos servicios complementarios, sostenidos por personas concretas y necesarios para la vida de la provincia. Ha señalado, además, que los premios quieren ofrecer referentes de entrega, responsabilidad y compromiso con el bien común, en sintonía con los valores del Evangelio. La celebración ha contado también con acompañamiento musical, un dueto que ha interpretado obras de Schubert y Bach. La sexta edición de los Premios San Atilano ha concluido con un vino español en el claustro del Seminario San Atilano - Casa De la Iglesia.
03/10/2026más info
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